Inicio » Sin categoría » La receta de la HUMILLACIÓN

La receta de la HUMILLACIÓN

No logro recordar una escasez tan fuerte como la que estamos viviendo. Es increíble, pero más allá de eso es HUMILLANTE.
Sí, HUMILLANTE, que en un país como Venezuela que “lo tiene todo”, haya que encomendarse a San Judas Tadeo – el abogado de los imposibles – cada vez que se va comprar leche, azúcar, huevos, harina, pasta y caraotas. Productos básicos en el menú, que sin lujos, ni caer en el tema gourmet son fundamentales en nuestra alimentación y fuente fundamental de nutrientres en especial, para los niños y adolecentes.
Cada vez que hago mercado se me rompe el corazón, experimento una rabia inmensa, ver a la gente casi mendigando un kilo de azúcar o de leche, tener que inventar todo tipo de historias para poder comprar más de lo permitido. Ayer conversaba con Francisco – el dueño del abasto cerca de mi cocina – me comentaba que en más de 35 años frente al negocio, primera vez que se vivía una escasez tan fuerte, que le sorprendía ver a la gente haciendo colas dentro de su supermercado para comprar leche y que la misma gente se molestaba si alguien llevaba más de un litro.
Es que hemos caído en la autoregulación, ya no es necesario el cartelito que diga “2 por persona” o sus variantes como “2 por afiliación” para saber que en el caso de algunos alimentos hay regulación.
A mi cuenta llevamos más de 6 años de escasez continua, esto ya se ha convertido en una forma de vida. Es común recibir llamadas en mi celular de alguien que está en el supermercado y me diga que acaba de llegar leche o azúcar, que solo necesita un poco pero que si deseo el resto para mi negocio, porque me puede ceder el cupo.
En estos días la desesperación por la leche llegó a tal estado, que me mordí la lengua y le pedí a mi mamá que llamara a un amigo en Mercal, quien muy amado y todo, sólo nos pudo suministrar dos kilos de cada cosa.
Se habla mucho de que vamos a la tarjeta de racionamiento como en Cuba, pero quién lo necesita, si hay que recorrer media ciudad para hacer la compra completa, no se que es peor, si ir de un lado a otro y encomendarse a los santos, o que con tarjeta y todo se vaya a un solo lugar y sí haya POR IGUAL PARA TODOS lo que se necesita. Es lamentable pero hemos llegado a un estado que pensar en comprar lo que venga en gana es como un sueño.
Claro, en la calle se pueden encontrar sin dificultad huevos, azúcar y caraotas. Esos señores venden alimentos sin permiso, no pagan impuestos y sabrá Dios dónde los almacenan y cómo los manipulan. El otro día a un buhonero que vendía todas esos alimentos le pregunté que si además vendía dólares, porque tenía todo lo que no se conseguía. El señor se molestó muchísimo y de bromita no me vendió los huevos.
Por otra parte, mi plan B es decirle a la señora de servicio que me consiga las cosas por los lados de su casa, porque la escasez no es igual en todos lados, el vivir en determinada zona, o ser calificado de una tendencia política tiene mucho que ver. Pero el derecho a la alimentación es universal. Sí es HUMILLANTE.
Pero como en todo en la vida, también sucenden cosas buenas, en tanta vuelta, escasez y llamadera, he visto actos increíbles de solidaridad, cuidado y si a más de uno la intensión no le sale volteada.
Mientras tanto sigo haciendo labores de ardilla, preparandome para la Navidad y añorando los días en que hacer mercado era una delicia.
Nota: caricatura de Rayma publicada en El Universal el 8 de octubre de 2007.

Te puede interesar

Gluttonomy, cuando las leyes de la gula alcanzan al mercadeo

Agencia de consultoría y comunicaciones enfocadas a cocineros, restaurantes, marcas e instituciones gastronómicas.

4 Comentarios

  1. Sobre lo de que se consigue en algunas zonas y en otras no, tengo una amiga que dice que nos tienen sometidos a un apartheid alimentario. Creo que es simplemente estrategia, a aquellos que se pueden arrechar -con el perdón de la palabra- les mandan suficiente para que no se quejen. Entretanto, los otros, nosotros, que padecemos, hablamos muchas tonterías, nos quejamos por Internet, en las colas de los supermercados, con los vecinos, por el Correo del Pueblo, pero de ahí NO PASAMOS aunque nos falte TODO, entonces nos mandan poquito. Total, somos los seres más mansos que existen sobre la Tierra y sus alrededores.Ah, pero buenas noticias, según el gobierno mismo, de aquí a diciembre mejora la provisión de leche.QUE LECHE!!!!!!!!!!!!!!

  2. Tengo fuera de Venezuela unos 5 meses,extraño hasta esos peos de mi tierra,pero sobre todo extraño la comida.tu blog me encanta,te he agregado a mi lista de amigos.te seguiré leyendo

  3. Vane pero es que ni siquiera con la tarjeta de racionamiento hay una garantía de conseguir lo que se busca o necesita. En Cuba, la gente donde ve una cola se para a ver que es lo que dan para agarrarlo de todos modos. Venden en Cuba una libra de carne para todo el mes, si es que hay carne, un pollo para todo el mes, si es que hay pollo, y así por el estilo. Es verdaderamente humillante, tienes razón.

    • historiasdesobremesa

      Cira, no recordaba este texto, si afinas la vista es de 2007, con razón lo que está pasando en este país, la gente está harta de este modo de vida. #elQuePersisteVence

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *