Inicio » Sin categoría » La navidad sabe a mandarina

La navidad sabe a mandarina

Nunca he sido amante de la Navidad, aunque la disfruto porque tengo la oportunidad de compartir con la familia y los amigos. Además con los años se ha convertido en sinónimo de mucho trabajo, tal vez por eso ahora me simpatiza un poco más. Sin embargo, la glotona que vive en mi corazón se emociona por el pan de jamón, las pasitas, el dulce de cabello de ángel y lo mejor de todo ….. las mandarinas.
Desde noviembre se llenan las calles de mandarinas baratas, jugosas, dulces y aromáticas. Toda esa delicia cítrica permanece hasta finales de enero, pero mientras tanto procuro comer todas las que pueda, aveces hasta ocho en un día.
Posiblemente he comprado mandarinas en todos los supermecados, camiones y puestos callejeros, pero encontré un lugar donde las traen desde Araira, Edo. Miranda, que para mí son las mejores mandarinas del mundo.
Su fragancia inunda la casa apenas rompo la piel con la punta de mi pulgar, sus gajos son firmes, jugosos, con pocas semillas y con un dulzor que casi empalaga.
El lugar se encuentra en la Av. los Mangos de La Florida, dos cuadras más arriba de la bomba Texaco a mano derecha, en una esquina frente a una pared blanca con azul, durante todo el año se instala allí un puesto de frutas, lo atiende un moreno colombiano encantador, que además es lo suficientemente honesto para admitir cuando las mandarinas están ácidas, me dice “señora son como limones”. Para variar no se su nombre, porque le digo Negrito por cariño, pero ya saben si andan por allí no pierdan la oportunidad.

Te puede interesar

Gluttonomy, cuando las leyes de la gula alcanzan al mercadeo

Agencia de consultoría y comunicaciones enfocadas a cocineros, restaurantes, marcas e instituciones gastronómicas.

Un comentario

  1. Sí, es cierto en esta época mejora mucho el sabor de las mandarinas criollas. El sábado compré en Quinta Crespo y están buenas.Me gustan las híbridas, naranja con mandarina, aunque no estoy segura de dónde vienen. No las he vuelto a conseguir.Por cierto, la Navidad venezolana también se ha vuelto sinónimo de ELECCIONES.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *