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Chuao sin dulzura

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“… cuando me nombran a Chuao, el corazón me palpita …”
Canto de Sirena

“Chuao” es el apellido más reconocido del cacao en el mundo. Desde hace cuatro siglos no hay libro de pastelería, chocolatería, historia de la gastronomía y de Venezuela que no lo incluya y destaque entre sus páginas.

Sus frutos criollos y forasteros tienen cualidades extraordinarias, una finura inusitada de aroma penetrante a flores y frutas, una caricia al paladar, que se expresa sin amargor, con complejidad. Simplemente, brinda a cualquier chocolate las características que lo llevan a ser preciado.

Pisar la Hacienda Chuao en el estado Aragua, enamora, cautiva, introduce en una cápsula del tiempo, porque el proceso de recolección, fermentado y secado apenas ha variado en siglos. Una tierra donde todo gira en torno al cacao y la actividad pesquera.

Se trata de un ecosistema aislado del mundo, al que básicamente se llega por mar, donde la acción de una simple llamada por celular se hace cuesta arriba. Una sociedad hermética, que le ha tocado enfrentarse a un mundo de cambios.

La hacienda pertenece a la Empresa Campesina Chuao desde 1967, una organización conformada por 126 asociados chuaenses, en su mayoría mujeres, de los cuales solo 60 están activos. El resto de la gente que labora en el campo y el patio es originaria del pueblo y no supera el centenar.

Sin embargo, para ser un cacao tan famoso, que goza de un terroir privilegiado, impresiona su baja producción. Isora Chávez, actual presidenta de empresa, afirma que en 2015 la cosecha no superó 15 toneladas y se espera que para 2016 suba a veinte. Lo cual no representa ni el 1% de la producción nacional, que está por el orden de las 16 mil.

Cuando se recorre la hacienda se evidencian problemas de higiene agrícola, falta mano de obra para labores simples y fundamentales como limpieza, recolección, poda, unidos a una sequía importante, porque no llueve desde noviembre.

Vale preguntarse qué sucede, por qué es tan baja la producción y la rentabilidad para los pobladores, cuando en el mercado internacional es, tal vez, de los más costosos y apreciados. Incluso me atrevo a poner en duda que todas las tabletas de chocolate que dicen “Chuao” realmente lo tengan. Es un argumento de mercadeo poderoso.

Aunque conmueve el nivel de compromiso de sus habitantes en mantener el orden y la limpieza, el nivel de vida es bajo, las carencias grandes y los sueldos muy bajos.

Chuao necesita urgentemente ayuda, consejo, asistencia, asesoría técnica y social. Incuestionable que tenga todo para ser el mejor cacao del mundo, que incluso bajo condiciones adversas ofrece un producto excepcional, aunque escaso.

Publicado en la columna Limones en Almíbar de El Universal el 13/02/2016

Acerca de ... Vanessa Rolfini Arteaga

Vanessa Rolfini Arteaga
Comunicadora social y cocinera venezolana dedicada al periodismo gastronómico. Egresada de la UCAB con estudios de especialización en la Universidad Complutense, de crítica gastronómica en The Foodie Studies y entrenamiento sensorial en la Escuela de Catadores de Madrid. Actualmente, colaboradora de revistas Bienmesabe y Semana Cocina (Colombia), y columnista del diario El Universal. Conductora de rutas gastronómicas y editora de guías. Creadora y redactora de recetas. Bloguera a tiempo completo ... "Le dedico casi todo mi tiempo a divertirme, amar, viajar, comer y beber bien. Aunque parezca una locura, ese es mi trabajo".

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