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Cómo Madryn unió la cocina italiana y las ballenas / por Alejandro Maglione

¿Cómo fue? Resulta que se volvieron a juntar las familias Bordenave y Paats, los unos una suerte de potencia gastronómica local, los otros una potencia en hospitalidad. Resolvieron un día que harían un fin de semana de cocina italiana, para el que invitaron al “cuoco” David Veltri a menear todo el asunto, que por su lado avanzó con Ramiro Rodríguez Pardo, quien cada vez más luce como un gurú que se expresa por sentencias.

Fueron dos noches donde los madrynenses dijeron “presente” con un entusiasmo que se expresó desde semanas antes al agotar las tarjetas para acceder a la cuchipanda.

Madryn y Chubut maglione rutas golosasA mangiare! En Madryn son tantas las cosas que uno tiene para hacer en pocos días que por ahí se olvida del objetivo principal del viaje, que en este caso fue la gala italiana. La fórmula fue idéntica los dos días. Un comienzo con un antipasto pantagruélico, presentado en una mesa espectacular, donde las frutas y verduras talladas por el maestro Veltri -una de sus especialidades- le daban un marco artístico a los fiambres y quesos.

Esta parte fue una apertura genial. Para mí las palmas se la llevaron los salames tandileros, cortados como corresponde, bien de costado. Y los quesos, entre los que cabía destacar que Angelito Bordenave tuvo el cuidado de presentar un brie exquisito, debidamente madurado, algo infrecuente en la gastronomía nacional.

El plato de resistencia fue una lasagna que era de academia. Perfecta. Bien caliente -a pesar de que el salón albergaba centenares de personas- y con sus tapas correctamente cocidas. Una delicia de espinaca, al que acompañaba un ragout de cordero que le quedaba como un traje de medida.

Los postres fueron otra locura no apta para diabéticos. En total fueron siete, lo que significó otra magia lograr que todos pudieran probarlos. Mi sangre italiana se puso en ebullición con unos cannoli que estaban para un recetario de cocina italiana. Perfectos.

Le canzoni

Una comida italiana es perfecta si termina con música, y de ser posible, danzas populares.

Las danzas populares estuvieron representadas por un desbordado Veltri – observado con reparos por Rodríguez Pardo- que salió al salón como una tromba con pandereta en mano, para acompañar las tarantelas que atronaban en los parlantes. Fue una irrupción. Levantaba en sus brazos a damas vestidas como para asistir a una función de gala del Teatro Colón de Buenos Aires, y las zamarreaba con una suerte de frenesí tropical. No contento con las damas elegantes, en un momento sacó a bailar a un señor que parecía que pesaba unos 140 kg. Fue el señor que terminó tomándolo en sus brazos y lo paseó por el salón dando saltitos acompasados. Sin palabras.

Felizmente, los organizadores, quizás previendo que lo de David era inevitable, invitaron a Rafael Cini, que se presenta como “tenor romántico”, y con su hijo Sebastián como musicalizador, hicieron un show realmente muy agradable. Ambos son odontólogos con consultorios en funcionamiento, una curiosidad. La cuestión es que Rafael, con magnífico timbre y entonación, comenzó a deslumbrar a las damas, especialmente, con sus temas que honran al amor. En un momento cantó un estribillo que decía “el amor se nos murió de tanto usarlo”,  y las damas de mi mesa y de otras, servilleta en mano, se comenzaron a secar las lágrimas que ya no pudieron contener. Es más, en nuestra mesa, un hombre maduro extendió su mano a través de la mesa y estrechó la de su esposa. Me quedé dudando: no sé si se les había muerto el amor o la emoción vino porque lo usaban demasiado. En fin, cuestiones privadas.

Las ballenas

Estas trabajadoras turísticas durante medio año, dieron el presente como siempre, comenzaron a poblar los golfos de la región a partir de fines de mayo, prometiendo quedarse hasta el mes de noviembre.

Con estos cetáceos sucede todo tal como se promete. Todo comienza con cierta agitación porque se desarrollan en estos meses dos tareas: el apareamiento, donde las hembras atienden los requiebros de los ballenos -palabra inventada a vuelo de pluma- y los nacimientos de los ballenatos, que es conmovedor ver a las madres atendiéndolos con total diligencia.

Las ballenas, algo casquivanas, atienden los requiebros de hasta 10 machos a la vez, quienes, al parecer, aguardan su turno pacientemente. En esta ocasión vimos varios grupos de 3 machos en pos de una ballena, lo que habla de que hubo cierto recato.

Observar ballenas

¿Qué es lo que atrae tanto a los turistas de la observación de las ballenas? Es la magnificencia de estos animales. Son tan enormes y se mueven con tanta soltura en el agua que emociona observarlas de cerca desde una embarcación de las tantas que salen de Puerto Pirámides.

Una vez embarcados lo que puede acontecer queda a cargo de esta suerte de troupe de actores acuáticos. Lógicamente cada ballena se comporta como le da la gana. A veces una se pone muy colaboradora y se asoma repetidas veces al lado de la embarcación, pasa por debajo de ella dejando ver su enorme cuerpo a pocos centímetros de la superficie con sus manchas blancas y negras. Las aguas de los golfos son increíblemente claras.

Sin duda, las emociones las provocan ciertas actuaciones precisas como por ejemplo: que la ballena asome y se quede a pocos metros del barco observándonos con su enorme e inquietante ojo. El animal sale y calmamente vemos como rápidamente pasamos de observadores a observados: su mirada recorre la borda calmamente, pudiendo -ella- apreciar a los turistas y sus indumentarias. En esta ocasión una turista con un gorro de abrigo que daba aspecto de osezno, que intentaba protagonizar el rol de mascarón de proa, llamó la atención de un macho que emergió varias veces, quizás no dando crédito a lo que su ojazo le mostraba.

Otra emoción sin duda son sus enigmáticos saltos espectaculares. Más calmo, pero igualmente sorprendente es cuando estos animales pasan cerca del barco y sacan una de sus aletas a modo de saludo. Y por fin, el instante muy esperado, que es cuando asoman y dejan al viento sus enorme colas.

Nosotros tuvimos de capitán a Miguel Bottazzi, quien se congratulaba del día calmo que nos había tocado, porque lógicamente un día de viento hace que todo suceda de forma bastante diferente. Pablo, que oficiaba de guía, se ve que está enamorado de su rol y habla sin parar, machacando una y otra vez sobre los detalles de cómo se desarrolla el cortejo entre las ballenas, dando precisiones sobre los órganos sexuales que estaban en juego en la tarea reproductiva. Los niños presentes pedían sin éxito que sus padres les ampliaran la información.

Conclusión

Madryn y Chubut en general quieren que los turistas las tengan presentes no solo para ver ballenas sino como un claro destino gastronómico. Pruebas al canto, con gran apoyo público y privado, comenzando por la Ministro de Turismo provincial, Cecilia Torrejón, para el 9 de Julio ya está lanzado “Madryn al Plato”, del que Dolli Irigoyen ejerce el madrinazgo. Como el título del famoso film de Federico Fellini: E la nave va. Y si la nave va a este ritmo, seguramente llegará a buen puerto.

Acerca de ... Alejandro Maglione

Alejandro Maglione
Presidente de la APEGLA, Asoc. de Periodistas Gastronómicos de Latino Amèrica. Columnista en La Nación de Buenos Aires. Conductor del programa radial La isla de los Sibaritas (que se escucha en YouTube poniendo “isla sibaritas”)

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