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María y el cacao redentor

Di Giacobbe al momento de recibir el premio
Di Giacobbe al momento de recibir el premio

“El cacao es el fruto que nos relaciona. Está en nuestro ADN. Durante mucho tiempo permaneció dormido a la sobra de la explotación minera y petrolera”, expresa la chocolatier venezolana María Fernanda Di Giacobbe quien acaba de recibir el premio del Basque Culinary World Prize a las iniciativas transformadoras en gastronomía.

Ha sido la mejor noticia que ha generado Venezuela en ámbitos gastronómicos en 2016, lamento que se quede ahí. Debió ser tema de primera plana, abridora de noticieros, trendic topic en redes sociales. Nos medimos con no menos de una centena de proyectos de los cinco continentes. De hecho, cuando se revisa los otros ocho latinoamericanos que se colaron en la selección final, eriza la piel la calidad de los emprendimientos y los temas.

El cacao ha resultado redentor, nos ha colocado de nuevo frente a nuestras potencialidades, nos ha devuelto en muchos aspectos la autoestima, es imposible hablar de cacao venezolano sin sentir un orgullo que quiebra la voz. El petróleo en nuestra historia ha tenido y tiene su lugar, extraerlo y procesarlo ha requerido talento, constancia, trabajo, preparación, aunque parece que los venezolanos tenemos la sensación que el “oro negro” mana silvestre por los campos, como el mene que señalaban nuestros indígenas.

Pero el cacao es otra historia, también nos ha dado fama mundial, Chuao es la primera denominación de origen controlada en este rubro y somos tierra de cacaos finos de aroma. Parece que en Venezuela no nos cae la locha de lo importante que es esto, es como decir que tenemos una res cuya carne es cien por ciento de primera. Una bendición, que forma parte de nuestra tradición, conforma nuestros genes, está presente en nuestro santoral, lenguaje, estructura social, somos tierra de cacao porque incluso allí está su origen.

El trabajo llevado a cabo por Di Giacobbe y su equipo denota dos hechos muy importantes: que con criterios claros y organización se puede afectar positivamente la vida de mucha gente. En este caso, solo el proyecto Bombón que comenzó en 2009, ha beneficiado directamente a más de 8500 personas, de las cuales por lo menos 3000 trabajan directamente con cacao y sus derivados.

Las otras palabras claves son alianza e intercambio con expertos, fundaciones, embajadas y organismos no gubernamentales. Han visitado Venezuela con el objetivo de intercambio de conocimiento, a cambio de prácticamente pasearlos por las plantaciones, personalidades internacionales vinculadas al cacao como Silvio Bessone, Luciano Pipolo, Chloe Doutre-Roussel, Koji Tsuchiya, Mónica Meschini, entre otros.

Di Giacobbe expresa que con el dinero del premio recibido se fundarán una escuela y una tienda de emprendedores en Caracas, donde se enseñe a elaborar productos de factura internacional y que se puedan vender incluso fuera de Venezuela. Seguramente, esto ayudará a mejorar los procesos de post cosecha y el valor económico que ya es bastante bueno, y se vea como un negocio rentable.

Y yo me pregunto, ¿dónde están los organismos del Estado? No me refiero a hacer una “monedota” de chocolate en el Poliedro, sino al cacao real que involucra con productores, artesanos, diseñadores, fotógrafos, periodistas, chocolatiers, exportadores e importadores. Di Giacobbe no ha recibido ni una llamada del Gobierno Nacional.

Más allá del emocionante discurso que dio Di Giacobbe en la Asamblea Nacional, el cacao exige atención real, condiciones favorables en el campo, en los puertos, en las políticas tributarias y de desarrollo nacional. Lo mejor del premio del premio obtenido por Di Giacobbe es que nos colocó de nuevo en el mapa, a la luz de gente que quiere que a Venezuela le pasen cosas buenas. Bien diría el maestro Arturo Uslar Pietri, con cacao estamos sembrando el petróleo.

 

Texto publicado en la columna Limones en Almíbar del diario El Universal. El 10/09/2016

Acerca de ... Vanessa Rolfini Arteaga

Vanessa Rolfini Arteaga

Comunicadora social y cocinera venezolana dedicada al periodismo gastronómico. Egresada de la UCAB con estudios de especialización en la Universidad Complutense, de crítica gastronómica en The Foodie Studies y entrenamiento sensorial en la Escuela de Catadores de Madrid. Actualmente, colaboradora de revistas Bienmesabe y Semana Cocina (Colombia), y columnista del diario El Universal. Conductora de rutas gastronómicas y editora de guías. Creadora y redactora de recetas. Bloguera a tiempo completo … “Le dedico casi todo mi tiempo a divertirme, amar, viajar, comer y beber bien. Aunque parezca una locura, ese es mi trabajo”.

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