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Arepas en Tel Aviv / por Cira Apitz

Si dijéramos que la arepa la encontramos hasta en la Cochinchina creo que estaríamos en lo correcto porque la embajadora de la gastronomía criolla se consigue en las principales capitales del mundo, y Tel Aviv es una de ellas.

Dentro del Carmel –un mercado popular enorme y varias veces más grande que el del Cementerio en Caracas–  se encuentra Arepa’s Tel Aviv desde hace dos años y medio, me cuenta Enrique, un simpático chileno que maneja la caja y quien es uno de sus dueños. Es un quiosco mínimo donde cuatro personas  trabajan sin parar despachando arepas asadas a diestra y siniestra.

Le pregunto a Enrique, cuya sonrisa parece sempiterna, que tantas arepas venden. “Unas 650 semanales”, dice sacando cuentas mentalmente. “Y en abril nos va mejor”, agrega.

Me dice que aunque siempre les va bien, el mejor mes del año es abril por que los judíos no comen nada con levaduras durante el Pessac  y la arepa es ideal porque el maíz no contiene gluten.

El menú típico de una arepera fuera de Venezuela no es extenso y este es así, limitado a una página laminada en plástico con tres opciones de rellenos: de carne, de pollo y vegetarianas entre las que ofrecen la popular “Pelúa” (carne desmechada con queso), “Reina pepiada” (pollo con  aguacate) y Dominó (frijoles negros con queso blanco).

¿Qué tal están? Pues bien sabrosas ya que son asadas y hechas al momento que se ordenan. De un tamaño generoso y bien rellenas. Yo probé la Reina y Michael Skir (mi guía brasilero-judío jamás las había probado) se comió una Pelúa y quedó fascinado. Luego le contaba a todo el mundo lo deliciosas que estaban.

¿Y el precio? Pues no son precisamente baratas pero los antojos se pagan. Las rellenas con carne son a 35 NIS cada una y las de pollo o vegetales cuestan 30 NIS (entre $8 y $9 depende del cambio del dólar por el NIS). Comparado con el costo de otras comidas de calle como falafels, shawarmas y pitas rellenas, en general, no son caras. Tel Aviv no es una ciudad precisamente económica, y el resto de las ciudades que visité tampoco lo son si se toma en cuenta que un jugo de granada tiene un costo de $7.

Por mi parte, tenía otra idea de lo que debe ser una reina pepiada y aunque estaba sabrosa pollito asado con aguacate no es una pepiada. Pero bueno es mi gusto personal pero imposible no reconocer que están sabrosas.

Espero que sigan trabajando con esmero y les auguro muchos éxitos a Enrique y a Tal en Arepa’s Tel Aviv.

Acerca de ... Cira Apitz

Cira Apitz

Periodista venezolana residenciada en Estados Unidos. Especialista en gastronomía y vinos.

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