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Radiografía de los guías turísticos / por Alejandro Maglione

El 31 de mayo se festejó el Día del Guía de Turismo. ¿Buen anfitrión o plomo? Lo cierto es que para descubrir e interpretar el patrimonio natural y cultural de un lugar son necesarios. A continuación, un imperdible detalle de los distintos perfiles de los guías con los que podemos tropezar en los viajes. Para estar prevenidos, para saber agradecer a tiempo, y de la mano de nuestro gran sibarita.

La inspiración. La Patagonia, en cuanto territorio con múltiples y variadas ofertas turísticas, está poblada de esa necesaria fauna que son los guías turísticos. Solemos separarnos de ellos encantados por el rato que nos hizo pasar, y hay situaciones en que si tuviéramos un soporífero para ponérselo en el café, lo haríamos con gusto para callarlo de una vez. Lo que no me queda claro es cuál es la proporción entre encantadores y aspirantes al soporífero. Saque cada uno sus conclusiones.

La definición. Hay varias formas de definir esta profesión. He visto algunas en que hasta se valora que el que ejerza de guía sea un “autodidacta”. Pero prefiero quedarme con la que da el Comité Europeo de Normalización (CEN) que definió al guía de turismo como “la persona que guía a los visitantes en el idioma de su elección e interpreta el patrimonio cultural y natural de la zona, que regularmente cuenta con una titulación específica sobre dicha zona, por lo general reconocido por la autoridad competente”.

Guías turísticos de Caracas .. Derbys López y Vanessa Rolfini (foto Rutas Golosas)

La guía de turismo interpreta el patrimonio natural y cultural  PH: Paula Ortega – Min. Turismo de Chubut

El protagónico. Es ese personaje –hombre o mujer, se entiende- que desarrolla su tarea como una actuación, a la que asiste un público cautivo. Te subieron al transporte que sea, y quedás a merced del protagonista y su micrófono, que sigue hablando aún de noche, mientras atraviesas un oscuro desierto y ruegas por un momento de calma para descansar de las 8 horas de zarandeo que te programó el operador turístico.

Es un artista en escena. Habla muy fuerte –su amplificador no sabe de perillas- y a borbotones llena de información definitivamente inútil a las víctimas enjauladas, a las que les narra en detalle el período de apareamiento de los lobos de dos pelos. Para los que se quedan con ganas, siempre está la carta de describir el tipo de clima que había en el período jurásico donde hoy crecen frondosos robles pellines. La cuerda no se agota.

El íntimo. Generalmente se queda en el asiento de delante de todo, donde conversa con el conductor sobre la actualidad política o laboral de la región. Los que estén en los asientos atrás de los dialogantes, accederán a conocer aspectos de la vida privada de gente absolutamente desconocida para ellos. Si el pasajero toma coraje, por ahí le pregunta: “¿eso es un volcán…?” y el guía, algo incómodo, le responderá que es el más alto y activo de la zona. Que ya entró en erupción tres veces en los dos últimos años. Dicho lo cual, cebará otro mate y se lo pasará al conductor, que suele ser un as que toma mate y maneja con una mano de manera magistral. Si la ruta es de montaña, esta habilidad se potencia aún más.

El gracioso. Suele exhibir un aire despreocupado. Con una juventud insolente. Campera último modelo, de esas “choricito”, que en la Patagonia pareciera haber instalado como el atuendo regional por excelencia. Siempre lucirá un par de antojos para sol que serán la última moda de ese año. El gracioso o canchero, suele exhibir un bronceado anual. Su repertorio de ocurrencias es inagotable y aburrido al mismo tiempo. Sus mejores chuscas y chascarrillos van dirigidas a las “inocentes” veinteañeras, que no paran de celebrar su ingenio casi propio de un primate.

Por eso el consejo es: evite excursiones con guía canchero y teenagers enamoradizas. Un día vi a dos damiselas despidiéndose de dos adonis con bronceados intenso, llorando a mares y besándose de manera envidiable. Suben al avión. Recuperan la alegría. Se maquillan, y al bajar en Buenos Aires ¡las estaban esperando dos guapetones! Claro que estos sin broncear. Fue maravilloso ver el cariño con que las recibían, y era de llamar la atención la efusión de los besos del reencuentro. El amor no tiene fronteras.

El profesional. Acompaña a los turistas a su cargo desde el primer momento. Los informa de manera veraz, objetiva y lo más clara posible. Coordina todos los servicios que compondrán el tour. Ejecuta puntualmente el programa propuesto por el operador turístico. Expone de manera amable y entretenida lo que debe informar. Controla los tiempos de cada actividad, explicando amablemente al excursionista que desea apartarse del grupo para tomar aquella fotografía que ninguno de los otros tendrá, que no es justo que 15 personas deban esperarlo para cumplir su capricho.

Este último comportamiento es el más repetido. Los espontáneos que se pierden dentro de una feria artesanal. Que suelen ser los mismos a los que se los deja recorriendo un pueblo y se los convoca para una determinada hora frente a tal lugar. No, ellos vendrán a la hora que le venga en gana y luego durante el trayecto de regreso les harán conocer al resto de sus compañeros lo que se han perdido por respetar las indicaciones del guía. Lamentablemente, los guías en un 90% se quedan muy, pero muy callados. Por no incomodar al descomportado terminan incomodando a los comportados.

Conclusión. El guía turístico tiene un rol comparable al de un mozo de restaurante: de ellos depende que la experiencia que tengan los que participan de una actividad salgan satisfechos y en gran medida esto se apoya en su profesionalidad, sobriedad, responsabilidad, y sobre todo ejercitando la principal de las virtudes que se espera de su comportamiento: la hospitalidad. No es pedir mucho. Tampoco es poca cosa.

Texto tomado de Patagonia.net con permiso de su Alejandro Maglione

Acerca de ... Alejandro Maglione

Alejandro Maglione

Presidente de la APEGLA, Asoc. de Periodistas Gastronómicos de Latino Amèrica. Columnista en La Nación de Buenos Aires. Conductor del programa radial La isla de los Sibaritas (que se escucha en YouTube poniendo “isla sibaritas”)

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