¿Por qué la chocolatería belga nos resulta tan atractiva?

Primer #martesdechocolate 2026 lo dedico a bombones y trufas de chocolatería belga que recibí de regalo para fin de año, de las marcas Pralifino Chocolatier y Depla Chocolatier.

La chocolatería belga resulta atractiva porque mezcla sabores, de técnica impecable donde lo crujiente se mantiene crujiente, lo cremoso es realmente cremoso, donde las texturas y sabores se abisagran en perfecta armonía. Muy dulces para mi gusto, de hecho sugiero acompañarlos con un café, infusión o algún destilado sin añejamiento como pisco.  Sí, estaban ricos y cremosos. Me los gocé.

Por supuesto, son años de experiencia, posiblemente más de una generación involucrada en el negocio, buena maquinaria de trabajo logrando un chocolate de cobertura cremoso y estable, pero plano en sabor; pero como la receta incluye azúcar, vainilla, y algún extracto, en conjunto es muy bueno.  Difícil objetarle a los belgas la calidad técnica, pero si uno analizara las cosas punto por punto, depende de cuál es tu filosofía o gustos al comer chocolate.

REFLEXIÓN EN VOZ ALTA

Una conocida me decía que en Europa la bombonería es más rica, que todo es más sedoso. No lo discuto y hasta respeto su apreciación, porque es una manera de ver esto.

Pero me invita a pensar sobre qué tal si los países productores de cacao, encontramos nuestra propia fórmula, haciendo uso de nuestra despensa y cuidando la calidad, considerando las preferencias del paladar, haciendo conexión con los consumidores. Escucho todo el tiempo la emoción por chocolates europeos y norteamericanos, esos que hemos comido toda la vida. Ahí está la formación de nuestros paladar y eso no se puede olvidar.

Cada vez que escucho “solo como chocolates al 70% o más”, ni siquiera mencionan el origen, en muchos casos con cierto esnobismo. Cuando el chocolate puede presentar una gama amplia donde cada quien encuentre lo que le gusta, sin prejuicios y de acuerdo a su bolsillo y ocasión de consumo.

Tengan siempre presente: solo hay chocolate bien hecho y mal hecho. De ahí en adelante la disertación es casi infinita.

Vanessa Rolfini Arteaga
Vanessa Rolfini Arteaga
Comunicadora social y cocinera venezolana dedicada al periodismo gastronómico. Egresada de la UCAB con estudios de especialización en la Universidad Complutense, de crítica gastronómica en The Foodie Studies y entrenamiento sensorial en la Escuela de Catadores de Madrid. Actualmente, redactora en Sommelier y columnista del diario Correo de Perú. Conductora de rutas gastronómicas y editora de guías. Experta catadora de chocolates.

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