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Con sabor venezolano …..


Un libro de cocina del que los venezolanos podemos sentirnos orgullosos. CHOCOLATE PARA TODOS lo produjo Savoy, marca que pertenece a Nestlé de Venezuela, donde se ofrece un paseo por 60 recetas de postres que le quitan el aliento a cualquiera.

Las recetas han sido creadas por la chef Ana Teresa Sanz quien junto a la maquilladora de alimentos y fotografa Liliana Martínez, y la diseñadora Irene Turitto, han creado este hermoso libro donde podrán encontrar desde galletas, tortas, fondue, marquesas, budines y pare de contar, además de todos los niveles de dificultad.

Me encanta la propuesta gráfica de este libro, conozco el trabajo de Lililana Martínez quien tiene una sólida trayectoria en el food stylist, incluso ella fue la maquilladora de la portada de mi primer libro «El Fogón de Rolfini».

Por su parte, la diseñadora Irene Turitto es una de las mejores que conozco en Venezuela, su trabajo es impecable. Hemos hechos varios proyectos juntas y me encanta el manejo que hace del color y su sentido del espacio y de la proporción.

El libro lo venden en las cadenas grandes de librerías y en las paradas inteligentes. Aunque no estoy totalmente segura, cuesta sesenta bolívares de los fuertes y creo que para la calidad de la publicación Nestlé debe estar vendiendo a pérdida. Así que para mí se convierte en un excelente regalo de Navidad.

Mil felicitaciones al todo el equipo responsable de esta hermosa publicación.

¿Quién es el Chef?

«Donde el chef eres tú!», promete la cadena de comida rápida Chipi´s con la foto de una filipina sin cabeza que sostiene en sus manos una bandeja con sus emblemáticas hamburguesas. Pero esto no termina aquí, cuando alguien quiere hacer referencia a la calidad de la comida, aunque en realidad sea muy mala, dice que es la «selección del chef», «la receta secreta del chef» y algunos más osados te prometen que sin mayor esfuerzo ni conocimiento, convertir a cualquier persona en chef de cocina.

No pueden imaginar cuanta indignación me produce esta situación, porque esta es una profesión plagada de sacrificios físicos, profesionales y personales. Para ser chef de cocina hay que ponerle ganas, horas de pie, horarios alterados, un ambiente de trabajo duro que en muchos casos llega a ser hostil. Hay que lidiar con los empleados y con los proveedores, estudiar, madrugar, aprender y además mantener contento a los comensales, a los dueños de los restaurantes y a la crítica. Pequeña labor!

Entonces, cómo permitimos que se utilice nuestra profesión como icono del mercadeo, para que gente que no tiene nada que ver con eso pueda vender sus productos, avalados por un experto que en la mayoría de los casos ni siquiera ha participado en el proceso.

En la actualidad la fantasía colectiva es que cualquier persona que vista una filipina y combine con acierto o no, tres ingredientes se convierte en chef. Cualquiera dice que lo puede ser, como si ese título viene en los empaques de jabón o en las latas de cerveza. Lo que me lleva a pensar: acaso no se le puede decir lo mismo de los médicos, porque basándome en esto basta con recetar medicinas para serlo. O cualquiera que pegue tres ladrillos es ingeniero, o el que lleve su chequera o llene bouchers del banco es administrador. ¿Qué diferencia hay?

Pero la otra cara de la moneda, es que muchos chefs se prestan para eso, elaboran recetas para Mc. Donald y las firman, aparecen en cuñas asegurando que si compran tal o cual producto se serán como ellos, lo cual no solo pasa en Venezuela, sino a nivel mundial. Es compresible que en un mundo donde el estilo de vida nos lleve a comer de forma tan deficiente, la figura del chef surja como aspiracional, y que su voz surja como la de un experto que recomienda lugares o productos es comprensible y hasta beneficioso, pero de ahí a decirle «serás como yo»si compras tal o cual cosa es un diferencia muy grande.

Pero más que beneficioso ha sido perjudicial, se ha «puteado» nuestro oficio, se le ha restado valor. Aunque la gran ironía es que esta profesión de «super estrellas», encuentre su contrapeso en el poco respeto que se le preste al oficio en el que cualquier persona sin la más mínima preparación se sienta con autoridad de ostentar dicho título.

Cuando Santi Santamaría arremetió contra Mc. Donalds en el SIG del 2007, vi como muchas caras de colegas se arrugaron y luego en la intimidad hasta lo tildaron de loco e histérico, sin detenerse a pensar o a considerar las palabras del chef español.

Lo peor del caso es que las nuevas generaciones encuentran en esta profesión una vía rápida para ganarse la vida, sin que perciban cuan dura puede ser. No tienen idea del trabajo, la investigación y la constancia que exige, además de las lesiones típicas de la profesión como lumbagos, varices, problema de espalda, quemaduras y relaciones personales destrozadas, porque no todo el mundo está dispuesto a soportar una pareja con horarios tan exigentes.

Digo todo esto invitando a la reflexión, a mis colegas que se están organizando y colegiando les pido que entre sus estatutos y metas incluyan la dignificación de la profesión, el pronunciamiento ante promociones que merman nuestra imagen y el maravilloso trabajo que se desarrolla en una cocina, que se dignifique nuevamente la palabra «cocinero», esa persona que día a día alimenta a sus semejantes y tiene el don de hacerlo bien y con compromiso.

Hay que encontrar el equilibrio entre el respeto a la figura del chef – en esencia cocineros – y la proyección como palabra experta que tiene toda la autoridad para promocionar, recomendar o señalar lo que comemos.

Libros venezolanos sobre cocina que provocan

«Marida el goce con la erudicción», reza parte del texto en la portada del más reciente número de la publicación El Librero, cuyo trabajo central se enfoca en una arqueo bibliográfico de los libros de gastronomía criolla.

Rafael Osío, el periodista autor de este trabajo, seleccionó 11 publicaciones que a su parecer delínean un perfil de la gastronomía criolla y entre esos incluye el libro «Conversaciones con Armando Scannone» escrito por Jacqueline Goldberg y por mí. Me siento muy honrada, porque ese trabajo se hizo con mucho cariño e ilusión.

Por lo que veo, casi todos los libros reseñados están en los anaqueles, así que si alguien se anima es cuestión de darse una vueltica por las librerías. En este trabajo se reseñan uno a uno los libros donde está autores como Rafael Cartay, José Rafael Lovera, Alberto Soria, Germán Carrera Damas, Ben Amí Fihman, Maruja Dagnino, Carlos Duarte y Rubén Osorio. Por cierto, las señoras Goldberg, Dagnino y yo somos la representación femenina.

Les recomiendo el artículo porque da una visión bastante clara y amplia de lo que sucede en el mundo editorial de la gastronomía venezolana más allá de los recetarios. Cómo se está investigando, hurgando, analizando, recordando y recopilando sobre un aspecto tan fundamental en nuestra vida y que forma parte de la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Además el mercado de los libros de cocina está en crecimiento, aunque la mayoría de este rubro lo conforman recetarios. Pero junto a los libros de auto ayuda son posiblemente los más vendidos, así que estoy segura que seguirán apareciendo publicaciones que miren lo mejor de nuestra sazón.

Los libros reseñados:
– El Pan Nuestro de Cada Día. Rafael Cartay. Fundación Bigott.
– Diccionario de la cocina venezolana. Rafael Cartay. Alfa.
– Historia de la Alimentación en Venezuela. José Rafael Lovera. Centro de estudios Gastronómicos.
– Gastronáuticas: Ensayos sobre temas Gastronómicos. José Rafael Lovera. Fundación Bigott.
– Conversaciones con Armando Scannone. Jacqueline Goldberg y Vanessa Rolfini. Fundación Bigott.
– Con los Codos en la mesa. Alberto Soria. Alfa.
– Elogio de la Gula. Germán Carrera Damas. Editorial Norma.
– Boca hay una sola. Ben Ami Fihman. Fundación para la Cultura Urbana.
– Cocina Sentimental. Maruja Dganino. Aguilar
– El arte de tomar chocolate. Carlos Duarte. Chocolates El Rey.
– Memorias del Fogón. Rubén Osorio Canales. Alfa.

El Librero. Año 2, No. 24. Noviembre 2008. DISTRIBUCIÓN GRATUITA.

Mangos inofensivos

A continuación publico una aclaratoria que me ha enviado la gente de Destilerías Unidas sobre una información aparecida en mi blog, con motivo de la visita que realicé a sus instalaciones en el Estado Lara.

«Buenos días Vanessa.
Te escribe Daniel Nieves, Jefe de mercadeo de DUSA (Destilerías Unidas S.A).. Ante todo un cordial saludo y me presento por este medio ya que lamentandolo mucho no pude estar en la visita que efectuaste a DUSA.
Leí la nota de prensa que publicaste en Historias de Sobre Mesa, y de verdad que esta excelente, ya la he enviado a muchos de nuestros clientes que aprecian muchísimo este tipo de información..
Solamente te quería hacer un comentario sobre una información que me dio curiosidad y que seguro te la dieron mal.. el hongo que le cae a los mangos es inofensivo, hasta se puede comer, quizás Alfonso desconocía la información.. pero lamento muchísimo que no te hayas podido comer un manguito de estos ya que son deliciosos!! en temporada son esenciales en mi merienda y en la de muchos empleados mas… ligados a que están estratégicamente en la salida del comedor.. eso si.. tenemos que pelearnos con los araguatos ya que son su menú principal..

Nuestro Gerente General el Sr Humberto Arispe confirma cuando le hice el comentario:«La verdad no se de donde salió el cuento de las bacterias. Primero es un hongo inofensivo y no mata ningún árbol. Es una característica muy particular de cualquier destilería en el mundo .. Los mangos son exquisitos y doy garantía de que no causan daño y mas bien son muy saludables. Tengo 35 años comiéndolos.»

Saludos y espero compartir en la próxima oportunidad para agregar anécdotas...
Próxima nota en Sobre Mesa: Te enviare un plato que hace nuestro Chef Alejandro Ferrer con los mangos DUSA.«

Mc Furia

Pocas veces he vivido en carne propia y con tanta nitidez la escena de una película. Me sentí como William Foster – interpretado por Michael Douglas – en film un Día de Furia (traducción al español), cuando entra a un local de venta de hamburguesas y guiándose por la fotos sobre el mostrador, solicita la que más le provocó. Cuando le despachan la comida, era una hamburguesa que nada tenía que ver con la de la foto y con una rabia que ya se venía gestando a causa de una serie de sucesos infortunados, le dice al vendedor señalando la foto «yo quiero una como esa». Bueno, entre eso y otras cosas se desatada una especie de pandemonium donde una persona común y corriente, expresa toda su violencia.

Traigo a colación esta historia, porque así me sentí en Mc Donalds hace pocos días, específicamente en el de La Trinidad. Si bien la comida de esta cadena no es mi favorita, me parece una alternativa rápida, económica y pulcra, uno sabe lo que se va a encontrar. No es del otro mundo, pero la papas fritas suelen salvar la patria y junto a un refresco o agua, se puede decir que se resolvió una comida.
Pero me encontré con la promoción «especialidades del chef por Pablo Massey«, tomé un catálogo, leí en qué consistía la propuesta y me animé a probar. Ordené específicamente McNífica con Parmesano y Salsa de Rúcula, cuya descripción textual es «una deliciosa hamburguesa con tomate, mix de vegetales, queso parmesano, una sabrosa salsa de rúcula y pan tipo casero». Todo esto viene acompañado con Papas Rústicas «deliciosas, crocantes y sazonadas con especias». Además por ser un menú especial, tiene un costo más elevado que los tradicionales combos.
Cuando abrí la cajita que contenía la McNífica, mi decepción fue inmediata, el pan espachurrado, la lechuga – que este caso era radiccio- chiclosa, el tomate pasado, la carne desabrida, al igual que la salsa de parmesano.
En el caso de las papas, hechas con un tipo que las hace muy arenosas, el sabor no me gustó y me parecieron pesadas. Para mi la papa es uno de los tubérculos más nobles que existe, hay que ponerle ganas para que una receta que la contenga no quede bien.
Estoy conciente que la comida no responde a la fidelidad de la foto en un 100%, yo trabajo en maquillaje de alimentos y sé de qué se trata todo esto, pero la distancia entre la foto y la realidad es abismal.
Al final, lo único que me gustó fue la Coca Cola light. Salí de allí con hambre, decepcionada y molesta conmigo misma por haberme puesto a inventar, en vez de pedir mi tradicional Cuarto de Libra con queso.
Algunas personas a quienes le he comentado este episodio me han respondido «¿y qué puedes esperar de Mc. Donald?». No sé, solo una comida decente …. digo yo.

«RON DE VENEZUELA»


La única foto que pude tomar de los campos de caña de azúcar …. me quedé sin pilas.


Toneles esperando un cariñito


En estos tanques fermentan el jugo de caña


Dos tipos de alambiques


Alfonso Castillo, nuestro guía nos muestra una versión de Ron Diplomático que se venden en el exterior, aunque lleva por lo menos dos años en barrica, luego se filtra para que vuelva a ser transparente.


Embotellando Ron Cacique


Llenando botellas de Cacique

Apenas me bajé del carro, me envolvió un olor a papelón que me acompaño hasta que nos despedimos al final de la tarde. Sí, la segunda cosa que me impresionó de la planta de Destilería Unidas es el olor a papelón y especias, que va cambiando según el área donde uno se encuentre pero que bajo ningún concepto desaparece.
Dándole algo de orden a esta nota, lo primero que me gustó del paseo fueron los campos de caña de azúcar, brillantes, con cientas de tonalidades de verde, algunos floreados simulando alfombras. A ratos quietos, de momento bailando al compás de la brisa. A medida que el carro tomaba la carretera desde Barquisimeto vía Acarigua, la vegetación da la bienvenida a un mundo que estimula todos los sentidos.
El motivo de la visita a la planta es conocer el corazón donde se produce el Ron Diplomático que junto a otros rones venezolanos, hace poco acaban de obtener la denominación de origen como «Ron de Venezuela», tercer producto venezolano que obtiene esta distinción junto al Cacao de Chuao y al Cocuy de Pecaya (en el glorioso Estado Falcón).
Días antes advirtieron que nos atenderían como reyes, promesa que cumplieron a cabalidad. Nos recibieron con un desayuno criollo: caraotas negras, empanaditas, varios tipos de quesos criollos, suero, tostadas, jugo de mora y café. Eso borró el cansancio del madrugonazo, imprimiendole energía al grupo de siete comunicadores sociales, incluida nuestra guía desde Caracas Edith Monge a quien desde este espacio le doy las gracias.

A mi niña interior le gusta el ron
El recorrido por la planta comenzó cuando nos dieron todos los implementos de seguridad industrial (lentes, tapones para los oídos y casco), acompañados de una charla un poco alarmista, pero estaba bien, cualquier previsión era necesaria. Primero conocimos el espacio donde ensamblan y reparan los barriles, que en este caso son roble americano de segundo uso, algunos guardaron jerez, otros whiskey. Es increíble el olor que tienen los trozos de madera donde alguna vez ha reposado algún licor. La cocinera que vive en mi corazón pensaba «Dios mio, si pudiera hacer una parrilla con esto».
Luego caminamos sobre el techo de un gran estanque que está a ras de piso, donde almacenan más de 18 millones de litros de melaza, el olor era increíble al punto que al otro día en mi casa toda la ropa llevé al viaje olía a melcocha.
Seguidamente vinos los grandes tanques de acero inoxidable donde se hace la fermentación de la caña, los hay en varias etapas. Luego pasamos al área donde están los alambiques de cobre, que son hermosísimos y según nos contó un operador tienen más de cien años y los trajeron desde Escocia, su mantenimiento es tedioso pero con resultados son facinantes.
También pudimos apreciar otros métodos de destilación, que según el empleado finalmente le dará su carácter a cada tipo de ron. Conocimos los laboratorios, las embotelladoras, los tanques de almacenamiento, además me enteré que allí se producen ron Cacique que comercializa la gente de Diageo, vodka, whiskey y las famosas botellitas de Smirnoff Ice.
A medida que íbamos caminando me sentía como Disney, cada etapa del paseo me emocionó, sentía que saltaba, se me hacía agua la boca en algunas a ratos, no me importó el calor, ni el ruido. Sí a la niña que vive en mi corazón le gusta el ron.

Almacén para espíritus borrachos
Después de un exquisito almuerzo donde comimos cerdo cocido en caja china, ensalada mixta, papitas colombianas todo acompañado con vino, dulce de melcocha y licor de ron; tuvimos la oportundad de compartir con el maestro ronero Tito Cordero, responsable de las mezclas y está a la cabeza de la calidad de los rones, algunos directivos de la planta y nuestros guías del día, Alfonso Castillo – quien por cierto nos quiso hacer creer que era la primera vez que daba ese recorrido solo- y Mariela Cordero, ambos extraordinarios, pacientes, didácticos y muy amenos, bueno así es la gente en el interior de la república, pero no quiero entrar en esos detalles.
Al regreso, nos detuvimos en los almacenes donde reposan los barriles por lo menos dos años, ya que es una de las condiciones para poder ostentar la denominación de origen. Son galpones altísimos, donde reposan miles de barriles apilados en ocho pisos aproximadamente. Hay un pasillo central y hacia el fondo reina la más completa oscuridad, increíblemente la temperatura en mucho más baja y el olor a madera y ron es tan penetrante, que llega un momento que da dolor de cabeza. Alfonso nos explicaba que con todo el licor que tiene en crianza podrían hacer una fiesta para diez mil personas por diez años ininterrumpidos.
En ese lugar, todo el ambiente huele a licor, no solo dentro de los galpones. Los árboles están enegrecidos por una bacteria asociada al alcohol que produce ese efecto y acaba con ellos. Chaguaramos de tronco negro y matas de mango en la misma condición. Entonces, imaginé que esos mangos debían saber a ron, pero me aclararon que las semillas se contagian con la misma bacteria y no son aptos para consumir …. qué léstima … buen intento.
Le estoy muy agradecida a la gente de Destilerías Unidas por la invitación, por las atenciones y por obsequiarme un motivo de profundo orgullo, en un país donde cada vez esa sensación es más difícil de experimentar. En este caso, el Ron de Venezuela está en las mejores manos y estoy segura que no importa donde se abra una botella, el nombre de Venezuela quedará bien parado.


Mis compañeros de aventura fueron los máximo


Tito Cordero – maestro ronero – junto a Juan Pablo Sucre quienes no resistieron la tentación de disfrutan un buen tabaco.

Iñaki Azpitarte: sentimientos encontrados

El chef Iñaki Azpitarte fue uno de los invitados internacionales del SIG de este año. Lo anunciaron como uno de los representantes más emblemáticos de la bistronomie, una corriente de cocina que plantea la vuelta al concepto del bistró.

De ascendencia franco-vasca, lo vi por primera vez en el cóctel de inauguración del SIG en el hotel Tamanaco, incluso no lo distinguí, no llamó mi atención. Pero desde que me enteré que venía a Venezuela comencé a buscar información al respecto y le pedí a la revista Papa y Vino que reserváramos un espacio para una entrevista. Me hacía mucha ilusión porque hace dos o tres años, nos visitó Thierry Bretton y quedé muy bien impresionada con él, al igual que con otros invitados internacionales a este evento como Santi Santamaría, Marcelo Tejedor, Paco Roncero, la propia Elena Arzak, así que confiada en el criterio de los organizadores que hasta el momento no me ha quedado mal, me preparé para hacer mi trabajo.

Días antes del SIG, empecé a escuchar los primeros comentarios sobre Azpitarte cuando el chef Tomás Fernández me contó, que estaba preocupado porque lo había contactado varias veces y el invitado insistía que quería esperar para ir el mismo al mercado, lo cual es lógico de pensar si se vive en París, pero no si se habita en Venezuela, donde cualquiera que cocine sabe que hacer la compra es un acto de ingenio, astucia, velocidad y azar. Pero no me hizo más ruido que eso y pensé que aunque la preocupación de Tomás era válida, eso se solventaría. Por cierto, después supe que Azpitarte entendió lo que Tomás intentó explicarle tantas veces cuando pisó el mercado de Quinta Crespo.

Luego, hubo mucha confusión sobre las coordenadas de la rueda de prensa, fue imposible pedirle que posara para unas fotos, y en pocos días, el chef invitado puso a los organizadores de cabeza. Dicho de la boca de los propios organizadores, algunos lo calificaron de creativo, un alma libre y otros de un irresponsable que ni siquiera había traído filipina y se la pasaba tomado y de mal humor y que además había sido grosero con algunos de ellos.

El día de la presentación, después de dos horas esperando, se suspendió la rueda de prensa. La demostración estuvo bien, mostró un video que comenzaba con el propio Azpitarte montado sobre una moto dirigiéndose a hacer la compra del día en la madrugada, luego imágenes de su restaturant y de cómo es un cena normal allí. Sí, el propio bistró: poco personal, un menú diario único conformado por cinco platos, sin una carta de vinos, un lugar austero en adornos y lo mejor, a precios más que accesibles, es decir alrededor de 15 euros por persona, toda un ganga en una ciudad tan cara como París.

Seguidamente comenzó la presentación de cocina, al principio hubo problemas con la traducción porque saltaba del francés al español y los aparaticos para escuchar la traducción estaban como locos, allí salió al ruedo el chef Paul Lanois quien ayudó y con buen humor se solventó el problema.

Solo vi los dos primeros platos, una ensalada con langostinos, zanahorias crujientes y una cubierta de caramelo y luego un caviar de berenjenas con filetes de sardinas cocidas con un soplete. Me encontré con una cocina globalizada, con el uso de ingredientes de todas partes, que a pesar de ser francesa tiene influencias, japonesas y tailandesas. Bastante simple en su concepto, pero ingeniosa. En líneas generales, me gustó lo que ví.

Pensarán, después de toda esta disertación ¿dónde están los sentimientos encontrados?

Bueno, no lo pude entrevistar. Como repuesta a mis reclamos a los organizadores, coincidieron en calificarlo como un divo, un loco, un desubicado …. lo más cercano a un rock star. Me he quedado pensando si de verdad vale la pena hacer el trabajo, finalmente decidí hacer algo que lo incluya pero que no lo convierta en el foco central.

Pero ¿quien soy yo para juzgar a un entrevistado? ¿qué me interesa más: su talento o su interacción con los demás? ¿Acaso se trata de una mala apuesta del SIG? ¿Cómo desligar la impresión que tengo sobre el chef de su trabajo? el cual me pareció bueno pero tampoco nada para rasgarme las vestiduras, ¿hasta dónde se ve influenciada mi opinión por comentarios de terceros? ¿cómo afecta eso la «imparcialidad» de mi trabajo? Personajes como este han convertido el mundo de la gastronomía en un medio lleno de divos, de cocineros con ínfulas de grandeza o que se pueden llevar el mundo por delante porque cocinan bien, en mejor de los casos. Entonces, ¿cómo escribir sobre algo que me molesta tanto?, ¿dónde está mi sentido de la ética, mi responsabilidad como periodista, mi tolerancia hacia quien no ve la vida como la veo yo?

Caray ….!!!! estos son los hechos en la vida que lo colocan a uno frente a un dilema donde hay que revisar bien adentro para hacer la elección más correcta.

Más imágenes del SIG 2008


En el inicio de la tercera jornada del SIG 2008 arrancamos el día con un espumante de Bodegas Zuccardi en el stand de Alta Cava, donde Hernán Salazar como siempre se comportó con un extraordinario anfitrión.


Al final del sábado tomamos el stand de Casa Oliveira por asalto, gracias a Dios que Belkys Cróquer estaba por ahí y nos complació a las mil maravillas.


Fabian Lugo, Belkys Cróquer, Iago Becerra el Export Manager de Terras Gaudas


Rapeando la DJ VA y el DJ LORD


Una demostración de coctelería molecular, estas esferas son de Cointreau y granos de oro


Durante la presentación de los cócteles moleculares


Aquí posando con Víctor X, super simpático.


Me sentí muy orgullosa de este espacio dedicado a la gastronomía falconiana, además que fue el único estado de Venezuela representado en el SIG. Vendían los dulces de leche de mi amiga Katty, Cocuy, cestería y otras delicias.


La periodista Adrina Gibbs en plena entrevista a Marco Puyó el enólogo en jefe de las bodegas San Pedro

El SIG en gráficas …… solo los primeros dos días


Arrancando el Sig, rueda de prensa con siete enólogos de los productos que trae Casa Oliveira.


Gustavo Marcano (en otrora mi contador), Yadira Gómez (en otrora mi asistente en la cocina y por cierto muy buena) quienes ahora están estudiando en la Academia de Sommeliers. Me sentí muy orgullosa de verlos tan serios y entregados a este oficio. Junto a ellos mi amigo y compañero del Sig en los últimos cuatro años: Rubén Rojas


En la cata de Ventisquero, donde presentaron el vino Pangea que me encantó.


El chef Víctor Moreno y su hijo quien muy orgulloso de su papá vestía filipina.


Frente al stand de Tamayo que tiene la particularidad de concentrar buenos amigos y diversión, el Chef Alejandro Granés, la modelo oficial de este blog Cira Apitz, el enólogo de Valduero Alfonso y mi persona.


Muy propicio para halloween, las brujas de Eastwick: Cira Apitz en el rol de Susan Sarandon, Gaby Urdaneta en el papel de Michel Pfifer y mi persona como Cher …. por ahí debe andar Jack Nicolson. Por cierto, Miro Popic quien andaba pavísimo con unos lentes de sol, dijo mucho antes si sospechar que este encuentro sucedería, que se sentía como Jack Nicolson ….ahí se las dejo.


Mi persona muy sonreída trabajando en el stand de Paisa.


Con Laila Succar, quien es uno de los seres más dulces que conozco. Me hizo una entrevista mientras trabajaba.


Con una de las promotoras, tuve suerte porque me tocaron unas bien panas.


Fabian Lugo y Mariadelina en la cata de Porto Barros.


Ana Belén Myeston durante su conferencia sobre «la verdadera cara de un restaurant«. Desde aquí la felicito, muy organizada, con un buen material de apoyo, sin grande adornos didáctica y directa. Ya les comentaré más al respecto.


María Isabel Mijares, de quien me declaro oficialmente admiradora, durante la conferencia las Mujeres y el Vino, junto a ella Cecilia Torres a quien lamenté no escuchar.


El stand de los italianos, muy bueno.


Junto a mi amado Alberto Fariñez, a quien le agradecí con un gran amapuche los bombones que regaló.


Iñaki Azpirtarte y Paul Launois (quien a ratos hizo de traductor), durante la demostración de cocina de este chef franco-vasco, que a mi parecer estuvo muy buena.


Ana Belén Myeston y Sasha Correa durante la demostración de cocina de Iñaki


Ivette Franchi y Juan Alonso Molina, durante la conferencia de Iñaki.


Pura dinamita culinaria: Francisco Avelante con su hijo, Mercedes Oropeza, Tatiana Mora y Enrique Limardo.


Con Rubén Rojas y Martha Elena en el área de fumadores. Por cierto, las licoreras y las cigarreras están perdiendo un espacio de oro, porque los fumadores son un grupo marginado y quien les haga un cariñito se gana el cielo.

Elena Arzak se parece a lo que esperaba


Elena Arzak durante su conferencia


Mostrando una foto de ella cuando era bebé entre ollas.


Explicando una de sus creaciones

«Tenía el sueño de venir a Venezuela. Los venezolanos tienen grandes inquietudes gastronómicas porque se nota cuando visitan el restaurante», fue una de las primeras frases que pronunció Elena Arzak en su conferencia con la que abrió motores el Salón Internacional de Gastronomía de Caracas.

Esta chef quien trabaja junto a su padre, el famoso chef Juan Mari Arzak, es una persona encantadora, muy llana en el trato, amable y dispuesta. El miércoles en la mañana tuve la oportunidad de entrevistarla para la revista Papa y Vino en el restaurant Le Gourmet y quedé fascinada con la claridad de sus respuestas. Es una mujer menuda, de voz dulce, provoca abrazarla aunque gente que trabaja con ella me ha dicho que es un general en jefe en la cocina.

Apenas llegó saludó a todo el mundo, le explicaron la dinámica y lo único que pidió fue no llegar tarde a sus compromisos, incluso venía contentísima porque acababa de desayunar en la casa de Armando Scannone. Cuando comenzó la entrevista y le comenté que la revista es de Maracaibo se mostró muy interesada porque me dijo tiene familiares allá.

La entrevista fluyo maravillosamente y al final, me entregó un cidí con su curriculum y el de su papá, una reseña sobre el restaurant, y algunas referencias. Me provocaba decirle que yo ya tenía todo eso, que ella no necesita carta de presentación. Toda una lección de humildad que tanta falta en este medio, porque esta señora sí es la «mamá de los helados» y no percibí una gota de infulas de grandeza.

La evolución …
Le he seguido la pista al trabajo de Elena Arzak desde hace tiempo, porque me encanta su propuesta gráfica, además hay un toque femenino en sus platos que me seduce. La conferencia que dio ayer yo la dividiría en dos partes: una presentación de sí misma y de sus antecedentes familiares y de cómo ha sido su transitar por los fogones, y la segunda parte sobre la evolución de su trabajo.

La primera mitad, estuvo llena de anécdotas, fotos, recuerdos, fue como abrir una pequeña ventana al mundo de los Arzak, habló de sus padres, sus abuelos, sus tías. Mostró un mundo femenino, lleno de sutilezas, «No nací en el restaurant, pero me la pasaba ahí y me ponían donde podían. Mi vida estaba ligada a él»

«El nombre de mi familia me ha abierto muchas puertas y en eso me siento afortunada. Solo decía en cuál restaurant quería trabajar y lo hacía. Intenté ir a sitios de alta calidad, de mucha clientela y donde se trabajase bien, con brigadas grandes y pequeñas de cocina. Desde el año 94 estoy en el restaurant Arzak».

Narró sobre el boom de la cocina vasca, la filosofía de ésta y la que profesan los Arzak.
Luego entró en el terreno de la evolución de sus platos, colocaba fotos de cómo se hacían en hace diez o quince años y la versión de ahora. El viaje a cada plato se hizo sobre la base varios ingredientes: Chipirones, Merluza, Changurro, Ostras, Chocolate, Huevo y Alubias (caraotas).

La presentación fue impecable, bien documentada y sustentada, entretenida, e increíblemente gráfica, bueno, no esperaba menos.
Espero que los colegas venezolanos, que tienen un trabajo importante en la cocina documenten su trabajo, que en sus ponencias estén mejor organizadas y sustentadas con recursos gráficos que le darán otra dimensión a sus conferencias. Bueno pero ese no es el tema de este post.
Sobre Elena Arzak, me quedo con el sabor dulce en la boca, es mejor de lo que esperaba. Su lección va más allá de lo que dice, además le lanzó flores a nuestra cocina, estoy segura que se lleva a San Sebastian la mejor impresión y hasta prometió hacer un plato inspirado en nuestros sabores.


Esta negrita junto a Elena Arzak al final de la sesión de fotos en Le Gourmet.