En la revista Todo en Domingo que viene encartada en el Diario El Nacional, la periodista Rosanna Di Turi, publica una nota titulada «Tenedores honoríficos», donde informa sobre los galardonados con El Tenedor de Oro, premio otorgado por la Academia Venezolana de Gastronomía y que en su edición 2008, reconoce el trabajo de los chefs Enrique Limardo, Tatiana Mora, Tomás Fernández y José Luis Alvarez. También del nutricionista José María Bengoa, «de los cultivadores de setas, los productores de queso de cabra locales, Mayupan y la pastelería Danubio» expresa la publicación. A quienes desde este espacio felicito porque sin lugar a dudas es un premio merecido.
Pero el motivo de este post, fija su atención al hecho que justo hoy domingo 12 de octubre, a través de la sección gastronómica de esta revista se develen los nombres de los ganadores, y que nadie más en esta ciudad – hasta donde sé – lo haya publicado antes.
Incluso si salió hoy publicado es porque la periodista posee la información por lo menos con quince días de antelación. Mi nota no es hacia Rosanna Di Turi, quien se puede decir sin la mayor gota de mezquindad que «tubeó» al resto de los periodistas de la fuente, es decir, que dio la primicia. Lo cual no le critico porque así somos los periodistas, ella hizo bien su trabajo.
Pero acaso el anuncio de un premio tan destacado no debería ser una información de dominio público desde hace días. Estoy segura que muchos periodistas destacados de la fuente no tenían conocimiento de esto. Por ejemplo, el jueves pasado en una cena en el restaurant Le Gourmet donde compartí con tres colegas reconocidos de la fuente: Angela Oraá, Adriana Gibbs y Julio César Alcubilla. El chef Tomás Fernández se acercó a saludar y nadie hizo mención a tan importante hecho. Ante la duda, pregunté hoy por teléfono si lo sabían y dos de ellos – con quienes logré comunicarme – me aseguraron que no, que se enteraron de la misma manera que yo.
Pero esto es el pan de todos los días, llaman directamente a los periodistas que tienen más espacio para publicar y después que les «publican algo», hacen circular la información ya de segunda mano, es decir, como un plato sopeteado por otra persona.
No se quién le hace la prensa a la Academia Venezolana de Gastronomía, pero no comprendo qué estaban esperando para anunciar el premio, considerando que estamos muy cerca del Salón Internacional de Gastronomía y que en otros años a estas alturas esa información hacía rato que ya se había publicado.
Apuesto, sin temor a perder, que mañana llenarán el buzón de mi correo con esta información para que se publique en los medios en los que escribo. Eso sí, después que la publicó hoy El Nacional, entonces aquí hay dos posibles hechos: o se negoció la exclusiva (a lo que no le veo mucho sentido y le aseguro a quien lo gestionó que no hizo tan buen negocio) o hay preferencia de unos periodistas sobre otros. Y me inclino a pensar más en lo segundo, sí, periodistas a los que le extienden la alfombra roja, le hacen todo tipo de concesiones, mientras que al resto se nos da un trato de segunda categoría. Aunque quiero aclarar que no todas la agencias de comunicaciones actúan igual, porque sería injusto de mi parte meterlos a todos en el mismo saco.
Se que hay que ganarse el respeto y confiabilidad de la fuente, eso es parte del día a día en el periodismo, pero colocar a unos medios sobre otros por mero interés de centimetraje no me parece justo. Mientras tanto, sigo a la orden, con el profesionalismo y honestidad que mis colegas saben que profeso y práctico, pero exijo condiciones de juego más justas .
















