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Valencia tiene su sabor

La primera palabra que viene a mi mente después de asistir al IV Expo-Congreso Enogastronómico es interesante. Excelente para medirle el pulso al movimiento gastronómico en el interior del país.
El evento como tal me pareció bien organizado, con la presencia de empresas importantes en el área expositora. También lograron una buena convocatoria en cuanto a ponentes, me topé con mucha gente conocida del medio gastronómico nacional y algunos invitados internacionales muy interesantes.
Comentarios de conocidos que han participado en otros años, aseguran que la convocatoria del público en esta edición ha sido más efectiva, porque en otros años era escasa. Sin embargo, lamento que la gente de Valencia y ciudades vecinas no se sientan tan animadas a asistir. Pero es una gran oportunidad para estudiantes de cocina y aficionados al mundo gourmet.

En mi caso, y no me atrevo a hablar por otros colegas, el trato a la prensa me pareció flojo, nadie sabía nada, era difícil concertar una entrevista, nunca entendí quien tenía la responsabilidad de los medios, al punto que no logré conseguir un pase de prensa, aunque fueron amables y no tuve que cancelar mi entrada. Pero los pases de prensa son otra cosa, dan acceso a lo que el periodista considere necesario, porque no se va como participante sino como espectador.

Sobre las dos competencias, una de flair en coctelería y otra de chefs, no tengo mucha información, la cual espero conocer hoy cuando den los resultados. Sin embargo, tanto la tarima como el área de cocina estaba bien organizada, los muchachos muy concentrados, los jueces muy serios. Seguramente los resultados serán los más justos porque la organización se notaba profesional y bien estructurada.

Estuve dos días conociendo en el evento, la pasé muy bien, me llevé gratas sorpresas e hice algunos descubrimientos que poco a poco iré contando. Seguramente el próximo año asistiré de nuevo, porque todavía los organizadores tienen mucha tela que cortar.


Brindando por el éxito de la nueva empresa Vanguardia Gourmet con una botella de vino blanco de Bodegas Pomar del año 2000, que Fabian tenía como un tesoro y que resultó la sorpresa de la tarde, porque según el propio Guillermo Vargas su momento óptimo era el 2005, pero el vino se comportó como un campeón, excelente color, nariz y sabor, contra todos los temores el vino no se quebró.
En la foto de izq. a der.: María Mercedes Nouvel, Hernán Salazar, Fabián Lugo, Cira Apitz, Guillermo Vargas y Carla Parra.


Los muchachos de tutrago.com en la tarima antes de comenzar la competencia de Flair.


UNO un extra brut de Santa Julia elaborado por Bodegas Zuccardi. Hernán Salazar de Alta Cava anunció que es una de las novedades que estarán en los anaqueles en la Navidad y que viene presentado en una caja muy linda que contiene cuatro botellas individuales.


El chef Freddy Muñoz mientras conducía la cata de Bodegas Zuccardi.


El chef Iwao, invita internacional al evento, mientras hacía el misanplás para su presentación de la cual haré todo un comentario aparte.


Muy sonreidos los chef amazónicos Nelson Méndez y Egidio junto a Cira Apitz y otra de las integrantes del equipo de los amazónicos.


Laurent Cantineaux haciendo gala de su estilo francés, aunque Victor Moreno asegura que ya se criollizó.


Carla Parra y Fabián Lugo, alma y corazón de Vanguardia Gourmet. Venden franelas preciosas y de todas las tallas con mensajes alegóricos a los vinos, los destilados y cuanta bebida espirituosa que alegre el corazón. Ofrecen excelente calidad precio-valor. Para pedidos: flugo@vanguardiagourmet.com o 0416 6213423.


Uno de los lounge que había en el área de exposiciones.


Este dúo se las trae, se estaban echando una mano el uno al otro para sus presentaciones.

Rico Bien-me-sabe!

Bien-me-sabe, la nueva revista de la Cadena Capriles expresa junto a su nombre «la revista venezolana de cocina» dejando claro cual es su objetivo y corazón. Una iniciativa muy bien lograda que cuenta con la asesoría gastronómica del Víctor Moreno- padre – y Víctor Moreno hijo como Chef Asesor.
El primer número enciende fuegos con las «divagaciones gastronómicas» del profesor José Rafael Lovera, toda una autoridad en la materia y quien estoy segura no formaría parte del proyecto si no confiara en su calidad.
Luego algunos abrebocas con noticias cortas asociadas al mundo de la gastronomía. Le sigue un trabajo muy interesante sobre el lomo prensado, donde la propuesta gráfica me parece ingeniosa. Le sigue un viaje hacia «el dulce sabor de El Jarillo», una entrevista a la modelo y presentadora maracucha Patricia Fuenmayor, quien además es la cara de esta primera edición.
En el corazón de la revista, encontrarán ocho recetas propuestas por el chef Víctor Moreno. Otros trabajos sobre el catering, el Levantón Andino, una sección de restaurantes y otra sobre vinos escrita por la sommelier Maya Garcia. También cuenta con secciones de nutrición, sobre las escuelas de cocineros y explora a gente que lleva años en el oficio de la cocina. Por último, mi admirado caricaturista EDO le da el toque de humor a la publicación.
La revista en su primera edición no tiene desperdicio, cuenta con gente muy seria, reconocida y exitosa en el mundo de la gastronomía, a un precio accesible y cuenta con una excelente distribución. La recomiendo porque es un esfuerzo que hay que apoyar.

Las novias ven al cielo

Los invito a leer la revista Estampas temática sobre Novias que salió encartada en el diario el Universal. En esta edición sale publicado un artículo de mi autoría titulado «Mirando al cielo», que explora los planetas y movimientos astrológicos a los que hay que ponerle atención, al momento de escoger la fecha de la boda, aunque los mismos consejos se pueden aplicar a otros aspectos de la vida. El mismo trabajo incluye las próximas retrogradaciones de Mercurio, Venus y Marte hasta el 2010.

…… cumpleaños Frescolita ……. cumpleaños feliz …..

Frecolita llegó al medio cupón y lo celebró en grande. Con una fiesta en el Parque del Este donde se derrochó alegría y música. Se presentaron los Antaños del Estadio, Huáscar Barradas, Los Melódicos y la Dimensión Latina. Tremendo cartel para soplar las velas de una torta inmensa que había en medio del concierto.
Una tarde de feria, cotufas, algodón de azúcar, perros calientes, cachapas y por supuesto galones y galones de Frescolita. La cola para entrar era larguísima, pero es que la rumba pintaba bien y se sentía muy animada, por cierto con la conducción de Winston Vallenilla que no perdió chance en lanzar su grito de guerra: «familiiiiiiaaaaaaaaa«.
Yo solo asistí el sábado pero la fiesta fue todo el fin de semana. El sábado en la tarde no cabía un alfiler, así que prefiero no imaginar como fue la cosa el domingo.


Un torta inmensa para celebrar


Winston me apretujó, no fue solo un abrazo …. les puedo decir que no cabía de contenta porque siempre me ha encantado él y es tan grandote como lo imaginaba. Gracias a mi amiga Cira Apitz quien me animó a subir a la tarima y me tomó esta foto que ya forma parte del «top 20″ del 2008


Con los amigos Cira Apitz y Luis Blanco


Una nota aparte: todos estos niños estaban extraviados, se les soltaron a los papás de las manos y nadie los iba a reclamar. Estaban muy asustados, lloraban y preguntaban por su mamá, en verdad partían el corazón. Una de las organizadoras me comentó que ese día habían asistido a más de cincuenta (50) niños en la misma condición. Esto es lo que se llama indolencia e irresponsabilidad de los padres.

Nota de color: les hago este link para que hagan un viaje en el tiempo con este video. A mi me encantaba de chama y no me lo perdía.
http://www.youtube.com/watch?v=pAT6aLfk4z4

Tarde de té a casa llena


La mesa con los abrebocas (en sentido de las agujas del reloj): arroz con leche en las cucharas chinas, pancitos de auyama rellenos de crema de ají dulce, coronas de liz rellenas de mermelada de higos, torticas de cambur, mini panes de jamón y torta de jojoto con queso de mano. Todos los platos son de Minuetto.


El dream tean del té: Raúl, Marisol, Anamelia y yo.


Mi superasistente Josefina, y mi relacionista pública y pinche: Betty – mi madre-.


Amigos muy queridos que me fueron a dar apoyo moral

A la tarde de té asistió más gente de la esperada. Dios mio!!!!, no eran las cinco de la tarde y tuve que llamarle la atención a una señora, que sin el menor pudor iba directo a las mesa de los abrebocas. Me tocó pedirle que esperara a la charla. Pero es que a esa hora ya habían más de veinte personas en la tienda listas para disfrutar un tecito.
El resto lo recuerdo como una película, la charla de los amigos de Camelia Casa de Té, luego una presentación de mi trabajo. Mucha gente. Muchísima gente. Más de ochenta. Desafiamos la física porque es imposible que quepa tanta gente en un espacio tan pequeño. Calor. La música de fondo. Sí me quedé corta. Llevaba alrededor de 700 abrebocas, considerando una asistencia no mayor de 60 personas, pero en 45 minutos solo quedaba té.
Claro, me alegra que a la gente le gustara la comida y que el té estuviera sabroso y en el caso de los fríos, bien refrescantes. Pero esos son mis recuerdos, todo pasó tan rápido que no sentí el dolor en los pies por los tacones y el prolongado tiempo parada, hasta las ocho de la noche cuando se habían ido todos.
La tienda Minuetto estaba linda, adornada con flores, lástima que el espacio no fue suficiente. Sin embargo muchos aprovecharon para hacer compras porque habían excelentes descuentos.
Gracias a todos los amigos por el apoyo. A mi mamá que es una excelente relacionista pública, a Antonio, a los amigos blogueros, a Doris, y a muchos conocidos que se acercaron. Así como curiosos y amantes del té. Un agradecimiento muy especial a Raúl y Anamelia Arriaga y a Marisol González gerente de mercadeo de Minuetto por la invitación y el apoyo.

Te Party venezolanizada


Raúl y Anamelia Arriaga de Camelia Casa de Té

El próximo miércoles en la tienda Minuetto ubicada en Los Palos Grandes se llevará a cabo una Tarde de Té, donde los amigos de Camelia Casa de Té darán una charla sobre este maravilloso producto.
Para la ocasión servirán cinco tipos de té: los negros Darjeeling – considerado el Champagne de los té – y el Earl Grey Especial que tiene un delicado sabor cítrico. Preparaán té verde Gen Mai Cha, que es muy curioso por viene mezclado con arroz inflado y cuando se prepara tiene un fuerte sabor a arroz tostado. Luego servirán los té saborizados Cranberry y Green tea Orange, estos últimos los servirán fríos.
Dada la variedad de sabores y aromas no ha sido fácil pensar en la mejor armonía, he consultado la propuesta con Anamelia varias veces y después de mucho pensarlo, he decidido además de algunas mezclas clásicas como con ponqué – que este caso será de cambur – y coronas de Liz con relleno de mermelada casera de higos. También prepararé panes de jamón de un bocado, pancitos de auyama rellenos con crema de ají dulce, mini torticas de jojoto con queso de mano y arroz con leche con piel de limón escarchada, buscando armonizar con sabores muy venezolanos.
El mundo del té es fascinante pero totalmente nuevo para mi, espero que las armonías fluyan y se conjuguen maravillosamente. Para variar, siempre ando inventando algo, pero a su vez estoy muy entusiasmada.
Además la tienda de los Palos Grandes es muy linda, la actividad es gratis y ofrecen valet parking. Entonces, los espero el miércoles a partir de las cinco de la tarde en la Te Party donde estoy segura tendremos una velada fantástica, divertida, placentera y entre amigos. De allí saldremos a ver el Miss Venezuela. Una tarde redondita!!!!!!!!!

Astrid y Gastón: relanzamiento o nuevo menú?


Cebiche Chiflero


Anticucho de pulpo. Marinado en Ají panca y chimichurri de ajo, sobre papitas al mortero piquillo


Degustación Peruana: Arroz con leche, Picarón clásico y suspiro limeño.

Fui invitada a un almuerzo en el famoso restaurant Astrid y Gastón, ubicado en Caracas. Siempre he escuchado excelentes comentarios sobre el lugar, además su alma y cabeza a nivel internacional, el peruano Gastón Acurio, es muy respetado y seguido por los adeptos de la gastronomía.

La convocatoria era a las 11 y 45 a.m., pero debido a una tranca descomunal en Las Mercedes llegué a la cita casi a la una de la tarde. Primera vez que visitaba este restaurant, así que no tengo punto de comparación, solo voy a narrar mi visión del evento.

El lugar es encantador, un ambiente de muy buen gusto, una sala amplia, iluminada, en el primer piso con la cocina a la vista y un segundo piso igualmente bello. Como siempre en estos eventos estaban muchos amigos y conocidos. Pasadas las una y media invitaron a pasar al salón Gastón, que tiene capacidad para más de 50 comensales. Entre acomodos, más comensales de lo esperado, mesas colocadas a última hora, afinación de los equipos de transmisión, pasó más de media hora.

Poco después de las dos de la tarde, dieron la bienvenida. Presentaron al chef quien estaba en la cocina pero por un sistema de video de transmisión en vivo, saludaba a los presentes y explicaba el menú, mientras Melín Gessen le hacía preguntas y él respondía. En ese momento, bajé a la cocina a hacer algunas fotos y para mi sorpresa no vi gran movimiento, es decir algunos platos colocados sobre un mesón, unas pocas ollas y estaban atendiendo las comandas de algunos clientes en la planta baja.

Eran más de las dos y media cuando sirvieron el primer plato de los siete que anunciaba el menú. Un cebiche chiflero, muy sabroso, bien logrado y fresco solo que después de más de dos horas de espera yo estaba que veía a la gente como pollos y cuando llegó la cestica de pan no tuve piedad, ni compasión con ella.

Cuarenta minutos después sirvieron un Anticucho de Pulpo, muy sabroso con un puré de papas amarillas muy rico, lindamente presentado.

Cuarenta y tantos minutos después sirvieron un Aguadito Marinero al Ají Amarillo, una sopa con mariscos, maíz tostado y arroz. Como eran más de las tres de la tarde, gran parte de los invitados ya se había ido para entonces, y es comprensible, si invitan un miércoles al mediodía, la mayoría de la gente se fue desde su oficina considerando tomarse una hora extra de almuerzo, pero si estás ahí más de tres horas y solo ten han servido dos entradas, solo había que hacer un simple cálculo para entender que a ese ritmo el evento no iba a terminar antes de las cinco de la tarde – como efectivamente pasó – entonces, entre el hambre y el trabajo pendiente en la tarde, más de uno agarró sus cachachás y se fue sin ni siquiera conocer la propuesta.

Luego siguieron, siendo el mismo tiempo de espera entre plato y plato: lomo saltado de temporada, curvina a lo macho andino, pollo de corral a la brasa nikkei y de postre: degustación peruana que consitió en picarón clásico, suspiro limeño y arroz con leche.

Yo entiendo el esfuerzo que hicieron en el restaurant por atender a sus invitados, pero no pueden tener a alguien allí toda la tarde entre semana, ni dejar pasar tanto tiempo entre plato y plato, el almuerzo se hizo infinito, tedioso, llegué a tener la sensación que no iba a acabar nunca. He pensado mucho en lo que sucedió allí, y mi primera conclusión es que una cosa es trabajar bajo sistema de comandas y otra servir más de 70 platos iguales, lo cual exige trabajar en serie. No es primera vez que me pasa esto en un evento, pero nunca ha sido tan evidente, la primera explicación puede ser que fueron más invitados de los esperados, pero igual después del segundo plato solo estaban la mitad de los invitados y el ritmo en el servicio se mantuvo.

Además creo que ofrecieron un menú muy ambicioso, solo con dos entradas, un principal y el postre era suficiente. Sobre la comida no quiero hacer mayores comentarios, pero hubo más show que almuerzo y eso es una lástima.

Lamento ser tan dura en esta nota porque no tengo queja de los anfitriones, ni del servicio, pero algo pasó en la cocina. Se confiaron? falta de planificación? o fue a drede y yo no lo entendí así? Prometo regresar en algún momento, en otras condiciones, con tranquilidad, sin la presión de la cámaras, sin 70 comensales a punto de golpear las mesas con los cubiertos atormentados por los gritos de sus estómagos. En ese caso comentaré paso a paso el menú y prometo ser muy justa.

Celebrando a lo mexicano en el Marriot

Del 15 al 19 de septiembre se llevará a cabo la Semana Gastronómica de México en el Hotel JW Marriot, para celebrar la independencia de México y para tal ocasión se han traído al chef azteca Israel Cetina.
La propuesta incluye los platillos emblemáticos mexicanos y basándome en experiencias de otros festivales, la gente del Marriot cuida todos los detalles, desde la decoración pasando por la música, el servicio y por supuesto los sabores, por lo que siempre se traen de los países de origen toneladas de ingredientes para transportar los sabores «originales» hasta Caracas.
Tal como versa la nota de prensa:

De la cocina saldrán los más suculentos platos de la gastronomía mexicana, se servirá la tradicional Sopa de Tortilla y crema de Frijol al Chipotle. Como platos fuertes se ofrecerán Carne Asada a la Tampiqueña, Róbalo Empapelado (cocinado envuelto en hojas de plátano) y Enchiladas Rojas de Pollo Gratinadas. Para terminar con un dulce sabor mexicano de postre se ofrecerán el Flan de Queso y Cajeta, Capirotada (crujientes rebanadas de pan acompañadas de cacahuates, pasas y queso rayado, bañadas con jarabe de papelón) y Pastel de Elote con Cajeta.

Si desean más información o hacer reservaciones: 957.60.70

Los mejores bartenders criollos van a Francia


los ganadores: Diego Alvarez – 2do lugar- y José Abarullo – 1er lugar-, quien estaba tan feliz que fue casi una proeza entrevistarlo, saltaba de un lado para otro, abrazaba a todo el mundo, llamó por teléfono a casi toda su familia, lleva 19 años en el oficio y en verdad lo hace muy bien.


Cócteles de exhibición en la barra


Diego Alvarez, con los dos cócteles que lo hicieron ganador. El que tiene la orquídea se llama Principezza y está inspirado en la película La Vida es Bella.


Los dos cócteles realizados por el ganador José Abarullo: Cupido – a base de fresas – y Ocaso – a base de mango y licor 43 -, para evocar los atardeceres de Puerto La Cruz.


Como dirían por ahí «entre grandes cacaos», la sra. Nury Sucre y Alberto Soria, quienes fueron los jueces Catadores.


El jurado técnico en plena labor: José Mandry – presidente ejecutivo del C.L. Ponche Crema – , Javier Schoendorff – director de la importadora The Zamora Americas – y autora de este blog. Foto: Ricardo Ramia


Entre ganadores. Foto: Ricardo Ramia.

Espectacular la final de la 1ra Copa Nacional de Bartenders organizada por el Grupo Licorero Ponche Crema, donde participaron los doce finalistas procedentes de las eliminatorias que se llevaron a cabo en todo el país en el mes de agosto.
Pude vivir muy de cerca el evento porque fui invitada a participar como jurado técnico, lo cual me permitió apreciar de cerca todos los detalles de la competencia, muy bien organizada por la gente de mercadeo de Ponche Crema y los muchachos de Tu Bartender.
Todos los participantes prepararon dos tragos de su inspiración y los dos bartenders que obtuvieron más puntaje, viajarán a la competencia mundial que se realizará en Francia en diciembre de este año.
El primer lugar fue para José Abarullo procedente de Puerto La Cruz, quien lleva diecinueve años en el oficio y actualmente trabaja en la Tasca El Auditor del Colegio de Contadores del Estado Anzoátegui. Su trago corto se llamaba Cupido elaborado a base de fresas y el trago largo se llamaba Ocaso inspirado en los atardeceres de Puerto La Cruz, elaborado a base de mango.
El segundo lugar le correspondió a Diego Alvarez, un maracucho muy talentoso quien por cierto ha colaborado con la Revista Papa y Vino. Alvarez narró como no tenía pensado entrar porque ahora se desempeña como sommelier, pero mucha gente que conoce sus destrezas lo animó a participar.
La competencia comenzó a las 3 y media de la tarde y terminó pasadas las nueve de la noche. Me impresionó el ambiente de camaradería entre los bartenders y su alto nivel técnico. Por muchos años el mundo de la coctelería en Venezuela se ha ejercido informalmente, salvo los casos de las cadenas de hoteles y la gente formada en el Ince. Entonces los bartenders en general se fueron formado de manera empírica, sin reglas, ni procedimientos y por supuesto sin disciplina, ni imaginación.
Por eso me alegra tanto este tipo de iniciativas porque estoy segura que influenciará positivamente brindándoles herramientas, ideas, apoyo de las casas licoreras, incentivos económicos, y logrará que poco a poco, tal como ha sucedido con los sommeliers se convierta en un oficio con reglas claras, llevado con profesionalismo, estandarizando los procesos y las medidas de los tragos para que no importe dónde uno se tome un cóctel emblemático siempre tenga la misma calidad.
Ayer pude apreciar el magnífico nivel de muchos de los bartenders. Serios, organizados, enfocados, no los vi enredarse, ni pelear, claros en su trabajo, muy disciplinados y planificados.
Mil felicidades a todos!

La mecánica de la competencia:
– Los competidores tenían que llevar un cóctel largo y uno corto, los cuales entregaban por escrito al principio de la competencia.

– El jurado estaba conformado por tres jueces técnicos y dos catadores. Los técnicos tiene que evaluar desde la actitud, la destreza, la higiene, el pour (que no sobre ni falte líquido al momento de servir), la vestimenta, el lenguaje verbal y corporal, mostrar las botellas, tomar los vasos por la base, la correcta elaboración de la receta, entre otros aspectos. Cada jurado evaluó a cuatro participantes por separado y la máxima puntuación que se podía obtener por la parte técnica era de 50 puntos. El jurado estaba conformado José Mandry – presidente ejecutivo del C.L. Ponche Crema – , Javier Schoendorff – director de la importadora The Zamora Americas – y humildemente mi persona.

Los catadores se encargaban de evaluar desde el aroma, la presentación y el sabor de los tragos. Les correspondió otorgar la puntuación más alta, porque pueden otorgar hasta 200 puntos. Estaba conformado por el profesor Alberto Soria y la sra. Nury Sucre.

– Los competidores tenían 15 minutos para hacer el mise n´place (misanplás en criollo), es decir, desde seleccionar los licores, cortar las frutas, hacer los adornos, tomar el resto de los ingredientes necesarios y al final dejar el puesto de trabajo limpio y ordenado.

– Luego tenían 5 minutos para organizar el stand dónde elaborarían el cóctel.

– Antes de comenzar a trabajar decían su nombre y procedencia, el nombre del trago y los ingredientes que lo conforman.

– Seguidamente, disponían de 5 minutos para elaborar el trago. De vez en cuando iban diciendo cuánto tiempo les quedaba y si por algún motivo se acababa el tiempo tenían que dejar las cosas tal cual, y por supuesto eso era penalizado.

– Presentaban el trago listo al público.

– Tenían que preparar tres tragos de las misma receta: uno para los catadores, uno para que lo probaran algunos invitados especiales y el jurado técnico y otro para colocarlo en exhibición.


El ganador en pleno misanplás.


Piense en un tipo de licor y ahí estaba.


Jugos de frutas perfectamente señalados.


Algunos ingredientes para escoger.


El misanplás se colocaba en una bandeja antes de llevarlo al stand.


El lugar de la competencia, trabajan tres bartenders en simultáneo.


En plena competencia


Un momento de la competencia. La verdad es que la foto me quedó buenísima.

Arepas al final de la rumba

Ultimamente, he asistido a muchos eventos donde convocan a una hora determinada y pasan por lo menos un par de horas antes que sirvan el primer pasapalo, aunque durante ese tiempo sí han servido vino o cualquier otra bebida alcohólica.
Por lo general, los eventos gastronómicos son entre semana, es decir, que se va directamente del trabajo por lo que nos es extraño que se asista con hambre, confiando que al lugar dónde se está invitado servirán de comer. Por otra parte, el alcohol alborota el apetito y contribuye que cuando llega la comida el hambre da casi dolor de estómago, y por mucho que uno se intente guardar la compostura, he visto cómo la gente literalmente ataca a los mesoneros por tu tequeño. En muchos casos, ni siquiera da chance de probar nada, y termina uno comiendo en una arepera o haciéndose un sandwich cuando se llega a la casa.
En los últimos tres meses, esta situación se ha repetido por lo menos cinco veces. Aquí hay un trabajo importante tanto de las agencias de comunicación al asesorar a sus clientes y de quienes invitan, y cuando se trata de un restaurante es mucho peor porque las espectativas son muy altas.
Además, estoy cociente que los alimentos están costosísimos, que es mucha la gente a la que se desea invitar, la falta de sincronización en la cocina, los coleados y que en última instancia se podría alegar que no invitan a uno a comer. Pero la realidad, es que si se está promocionando un festival gastronómico, un restaurant o un producto referido a la comida, este es un error que hay que evitar, además del tiempo de espera para servir.
Lo digo a manera de crítica constructiva, sin ánimos de hacer señalamientos. En su momento se lo he comentado a los organizadores, así que no me queda el remordimiento de habérmelo callado, pero creo que es importante revisar el servicio, las cantidades y el trato a los invitados. Eso sí, nunca falta el alcohol, la buena vibra y los panas, entonces tampoco debería faltar la comida. Pensarán, esta Vanessa si es «lambucia», a lo que respondería «sí, me gusta comer», odio pasar hambre incluso como algo antes de salir de mi casa, porque bien decía mi papá que uno nunca sabe con lo que se va a encontrar. Además, cómo hablar o recomendar un lugar sino tengo ni idea de lo que ofrecen, de su propuesta gastronómica, de sus sabores, de las combinaciones, del servicio, porque yo no soy una transcriptora de notas de prensa, ni en mi blog ni en las revistas en las que colaboro.
Para variar, puede que me meta en tremendo lío por estas palabras, pero en voz baja se escuchan todo el tiempo estas quejas. Tampoco es nada grave, creo que con un poco de voluntad se puede solucionar, estando atentos para que no suceda.