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Santi Santamaría en Caracas cortando rabo y oreja


Santamaría durante la rueda de prensa

Con Santamaría y José Luis Alvarez . En mis manos el libro de Santamaría que me autografió y hasta se sorprendió que ese libro ya esté aquí en las librerias.

De Santi Santamaría he tenido muchas referencias porque es difícil no saber sobre él. Meses atrás Alexis, un librero maravilloso, me puso literalmente en las manos el libro «Palabra de cocinero», donde he tenido la oportunidad de leer con calma sus reflexiones y su visión de la gastronomía. Pero ese libro lo comentaré en otra oportunidad. Este texto es sobre el paso de Santi Santamaría en Caracas.

Lo cierto es que ayer, fue el plato de entrada del Salón de Gastronomía. Muy temprano antes que comenzará oficialmente el SIG, Santamaría ofreció una conferencia para estudiantes de cocina, gastrónomos, cocineros y periodistas.
Después de las presentaciones de rigor a cargo de Víctor Moreno -padre- y Ben Amí Fitman, quien por cierto narró cómo conoció a Santamaría y las circunstancias en las que se dio la invitación, que para su propia sorpresa el chef aceptó.

Allí estaba todo el mundo. Los que han estado de moda. Los que lo están y quienes van a estarlo en algún momento. Piensen en algún chef o gastrónomo venezolano de renombre y con 90% de seguridad estaba allí.
Santi Santamaría en Caracas comenzó su intervención con un video muy interesante con imágenes de su restaurante, sus reflexiones desde su propia cocina y fragmentos de entrevistas al personal que lo asiste. Lástima que el sonido fue terrible y no permitió apreciar a plenitud el video, mi impresión es que no habían hecho una prueba de sonido. Bueno me van a perdonar, ¡pero esto es Venezuela!
Luego comenzó la conferencia, resultó un hombre ameno, con un encantador acento catalán. Directo al hablar no adorna mucho su lenguaje, tiene una capacidad de verbalizar sus observaciones que sorprende. Su conferencia fue fluida, amena y además tiene la cualidad de reírse de sí mismo. Es innegable su pasión por la profesión.
Habló sobre la responsabilidad del oficio y que el cocinero debe estar en la cocina, no alejarse mucho tiempo de ella. Para él la cocina es cocinar, cocinar y cocinar, eso es lo que permite crear y ofrecer una mejor calidad de trabajo.

«El cocinero es un artesano de la excelencia, todo lo que pasa por el trabajo manual es artesanía, luego viene lo artístico».

«El paladar no tiene burladero».

«El producto fresco no necesita envoltorio, diseño, necesita honestidad y verdad».

«Los cocineros más mediáticos nos olvidamos que lo esencial es cocinar, cocinar y cocinar».

Hizo referencia a la caricatura de Zapata de El Nacional del 25 de octubre, a la marcha de los estudiantes y a una publicidad de las promociones que tiene Mc. Donalds sobre los menú del chef. Es evidente que le gusta estar informado, que leyó con lupa el periódico y sobre todo que es innegable cómo permea su discurso su pensamiento político.
«La comida es un punto de referencia que nos da sentido de pertenencia, la cocina tiene la virtud de ser una brújula»
«Sin buena comida no se vive, aunque se coma para vivir».
Expresó que no es muy amigo de los festivales de cocina porque se pierde la magia «nos mantiene alejados y la intelectualizamos. Se pierde el día a día, el manipular los productos. Entonces el restaurant se convierte en un punto de venta puro y duro».
«El vanguardismo está secuestrado, entiendo por eso la corriente antisistema». Pero en la cocina ve un desastre en la profesión, por la aparición de productos de química, de síntesis en vez de los productos naturales. «Es una intoxicación, los productos con aditivos, conservantes, un mundo de polvitos, de artilujios de laboratorio que recuerdan un hospital que deshumaniza la cocina y lo trasladan a una escena tecnológica. Estoy a favor del progreso mientras considere la calidad humana y se vea en la salud de quien come».
«Debería haber un código ético que ponga puntos sobre las íes en el desarrollo profesional»
«Cada uno tiene una experiencia íntima. El arte nos lleva a pensar, al igual que la cocina».
Comentó sobre la nueva campaña de Mc.Donald´s donde aparece un chef haciendo la promoción, al respecto dijo «no hay lugar a salvo, no podemos permitir que nos quiten el respeto por nuestra profesión». Calificó esa imagen como un bufón de la corte, que le sigue el juego a las grandes trasnacionales de la comida que la han deshumanizado.
Como dueño de un restaurant está cociente de los gastos y compromisos económicos en los que se ve envuelto un chef pero invitó a no olvidar el compromiso social que éstos llevan consigo.
«La alta restauración complace a la alta clase social aburrida (….) vivimos una etapa de confusión».
Solo he transcrito extractos de la conferencia que se extendió por más de 45 minutos, donde a mi parecer no hubo desperdicio, donde tocó y puso bajo la lupa además de los «egos» de los chef, el verdadero compromiso de la profesión.

Las lentejas de Scannone





Poco antes de salir a la venta el libro «Conversaciones con Armando Scannone», soñé que él me invitaba a comer lentejas. Al despertar me sentí optimista, llamé a mi mamá, le narré mi sueño y me respondió «hija, eso es buena suerte». Por alguna razón que no puedo explicar en ese día tuve la certeza que todo iba a salir bien.
Además me causó mucha gracia que cuando se lo conté a él, me preguntó que si me gustaban las lentejas, yo le expliqué mi teoría y respondió asentando con la cabeza, creo que no captó lo que le dije. Por su parte, Jackie me dijo que era una proyección de mis deseos.
Creo que mí sueño fue increíblemente acertado, desde que el libro salió a la venta he recibido solo buenos comentarios de familiares, amigos, conocidos, colegas y extraños. Hace un par de años, no pensé que esto fuera a pasar, parece que fue ayer que me escondía cuando veía venir a Scannone porque sentí que debía darle una explicación sobre el libro «no escrito».
«Hablame de Maracaibo… «
Esta semana visitamos Maracaibo para presentar el libro en la 5ta Feria del Libro, la receptividad fue espectacular. Evelyn, prima de Jacqueline, nos preparó una gira de medios muy completa, que cumplimos casi en su totalidad. Por su parte la Fundación Bigott nos han brindado un gran apoyo y en este viaje, Pierina y Laura se aseguraron que no faltara nada y que nos sintiéramos cómodas.
Nos entrevistaron todos los medios regionales, asistimos a tres programas de televisión y nos tomaron declaraciones para un programa de la Universidad Cecilio Acosta. Además asistimos a un programade radio muy popular que lo conduce el periodista Giovanni Expósito.
La presentación en la feria fluyó muy bien, no estaba a reventar, pero los asistentes se mostraron muy interesados, nos hicieron muchas preguntas mientras degustábamos dulcitos que compramos en Jefrey´s para la ocasión.
Sobre Maracaibo tengo un par de notas que colocaré en la semana en el blog, pero es increíble lo bien que se come en esa ciudad, fui a restaurantes acertada y sólidamente concebidos, que superan incluso a muchos lugares de moda en Caracas.

Guacucos y Camacutos



El pueblo de El Hatillo se ubica en otro planeta, a diferencia de los mapas y señales en la vía que aseguran que se encuentra en el estado Anzoátegui. Una población pequeña, de pescadores, atrapado entre la laguna de Unare y el mar. Quienes tienen la dicha de visitarlo no hacen tanto alboroto para que se conserve tan intacto como sea posible y no se llene de avisos publicitarios, regetón a todo volumen y turistas que alteren su belleza y su paz.

Apenas dormimos allá una noche, pero !que fin de semana tan especial! Un grupo conformado por tres parejas y dos perras: Bambina y Azúcar. Al rato se sumó Fernando Millán, autodenominado la leyenda. Desde que llegamos el buen tiempo fue nuestro mejor compañero.
De ida desayunamos en El Guapetón, una parada de autobuses pero venden arepas de chicarron con queso de mano y cachapas exquisitas.
El sábado disfrutamos de una tarde de playa perfecta. Para empezar estabamos solos, luego el oleaje suave, la arena limpia, el agua tibia, el cielo infinitamente azul, la cerveza helada y los amigos estupendos: Doris, Guiseppe, Vivian y Roberto. Esta playa está llena de matas de flores en la orilla, forman una alfombra violeta simplemente sublime.
Vivian, hatillana de corazón y tiene una casita allá, comentó como quien no quería la cosa, que esta es época de Guacuco, enterró su mano en la arena sentada en la orilla y me dijo «mira, un Guacuco», eran dos conchitas de mar que dentro contenía el pequeñísimo habitante. Mi entusiasmo fue tal que estuvimos aproximadamente una hora recolectando Guacucos y extrajimos entre Antonio y yo más de dos kilogramos.
Luego, la señora Carmen nos trajo camarones frescos y pelados. En primer lugar, con las cabezas y parte de los Guacucos hicimos un caldo, como base de un arroz a la marinera cuyo sabor nos sedujo a todos, sin exceso de aliños, un toque de «Amparito» para darle color, pero con todo el gusto del mar. También con los camarones frescos hicimos cebiche que acompañamos con un excelente pan sueco con ajonjolí de la Bread Factory.
En la tarde, llegó La Leyenda quien junto a Roberto tocaron todas las canciones recordando al maestro Aldemaro Romero. Cantamos y disfrutamos hasta pasada la media noche. Pero antes, alrededor de las diez, para nuestra fortuna se fue la luz. El cielo se mostraba despejado, la luna con un aro rojo y amarillo a su alrededor, el sonido de la brisa y las siluetas de las palmeras en tonos azules y grises, mientras sonaban los acordes de la guitarra y el cuatro y nos iluminaban las velas.
Millán quien es una de las personas más divertidas que conozco nos dio dos obsequios: Cocuy y Camacutos. Por cierto, el Cocuy estaba delicioso tanto que me bebí casi yo sola toda la carterita.
Los Camacutos son crustáceos que crecen en la boca del río, cerca del mar. Su forma es muy parecida a la de las langostas, pero mucho más pequeños y de color negro. Al cocinarlos, se tornan rosados con visos anaranjados. Su carne es suave, jugosa y de un sabor increíblemente delicado. Claro! hay que comerse varios porque son relativamente pequeños. Los cocimos al vapor con un toque de aceite de oliva y pimienta fresca, al igual que los tallarines que hicieron las veces de acompañantes. Confieso que me hizo falta una copa de Champaña o un buen vino blanco seco, porque tal exquisitez no merecía menos, pero tomamos un refrescante coctel de limón. También preparamos una ensalada de rúgula, lechuga y tomaticos cherry con una vinagreta radioactiva – secreto de la cocinera-.
Pero antes del almuerzo descrito en el párrafo anterior, desayunamos arepas, perico, Lebranche pequeño – cocido por la señora Carmen – y Mandocas preparadas por Antonio, que estaban deliciosas. Por supuesto, no faltó el quesito Paisa, margarina, cambures y café.
Ya de regreso a Caracas compramos en la carretera, cambures Titiaros, paledonias (torta de miga muy pesada elaborada con mucho papelón), ajíes dulces, casabe y plátanos verdes.
Me quedé con ganas de volver tan pronto como sea posible. Antonio se relajó muchísimo y estaba feliz, Azúcar descubrió su amor por el mar y yo me contacté con la niña que hace tiempo no salía a la luz. Una parte de mi ya vive en El Hatillo, es decir, fuera de este mundo.

PD: Yubirí hiciste falta.

Goldberg y Rolfini en la Feria del libro de Maracaibo

Jacqueline Goldberg y yo asistiremos a la 5ta Feria del Libro de Maracaibo para presentar el libro Conversaciones con Armando Scannone – editado por la Fundación Bigott – .

En esta oportunidad, la presentación versará sobre «El escritor y sus críticos» y se llevará a cabo el jueves 25 de septiembre a las 5 de la tarde, en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez, sede de la feria.

Aprovechando el viaje a la tierra del sol amada, haremos una gira de medios para contarle a todos los maracuchos sobre el libro, sus entre telones, lo no contado, lo anecdótico y qué ha sucedido después de publicado. Les aseguro que hay mucho que decir, porque es increíble cómo surgen historias interesantes todo el tiempo.

Tal vez porque este libro se escribió desde un espacio de placer, admiración y respeto, sin mayor recompensa que el hecho de hacer un trabajo del cual sentirnos orgullosas todo ha salido tan bien. Pero les aseguro que han sido tantas las experiencias maravillosas asociadas a esta publicación, que yo me doy por satisfecha.

Aunque este libro se hizo en dos tandas: la primera parte cuando se realizó el grueso de las entrevistas y cinco años después, la parte final donde Jacqueline ha sido el motor. Como una vez le dije a Scannone, «sin Jacqueline no hay libro», porque entonces no tenía ni la disciplina ni la confianza de llevar a cabo una empresa de tal magnitud. Creo que he aprendido mucho, en especial sobre esos dos temas y mi compañera de aventura ha sido un magnífico ejemplo a seguir.

Me he divertido que da gusto con la producción y promoción del libro. Desde el hecho de rehacer entrevistas, porque Scannone en cinco años ofreció muchas novedades, además de comer en la casa de nuestro «personaje» de estudio, pasando por la emoción de saber que la Fundación Bigott aceptó publicar, la gente interesante que he conocido, el viaje a Mérida en especial la cena en el restaurant de Takeshi – espero que esté bien escrito – hasta cuando un señor en Mérida durante la sesión de preguntas y respuestas, me dijo que había estudiado bachiderato con mi papá y que lo recordaba con afecto. También el bautizo del libro, los rostros orgullosos de los amigos y de mi familia en ese momento, incluso mi hermano vino desde Coro para acompañarme, la fiesta en casa de Ana Black, las entrevistas, los buenos comentarios, el cariño expresado por tanta gente. Y claro …. la crónica social, donde los autores de los libros nos veíamos bellísimos.

Sí, este libro está requetepagado. Ahora este viaje a Maracaibo traerá más cosas buenas, eso sin contar que me encanta visitar esa ciudad y Jackie me prometió que su papá nos prerarará una comida especial.

Me siento tan entusiasmada que por ahí tengo un par de proyectos, espero que no tarden cinco años en materializarse.

Ya les contaré sobre los lugares que conoceré en Maracaibo, daré una vuelta por el mercado que me encanta porque tiene aire acondicionado central, comeré patacones, dulce de limonzón que me ofreció una amiga periodista, estoy ansiosa por saber a dónde me llevará a comer Paul Villasmil, quien al saber que iba para allá me dijo que me esperaría «entalcaíto». Muchas buenas nuevas, muchas buenas nuevas que contar.

Una delicia!

Con la mayor alegría abro este espacio para compartir datos, opiniones y cuanta información culinaria se produce por esos caminos de Dios. Espero obtener infinito feed back para nutrirme de todos los acontecimientos e informaciones que se producen en el mundo de los fogones y de los golosos. Prometo mantenerlo actualizado con mi anzandas y colocar todo lo que se descubre a diario ante mis ojos.

Gracias

Vanessa