SALVAJE Chocolate crece. Suma dos tabletas a una travesura que me llena de amor el corazón. El cacao es mágico y los dos orígenes de esta edición aparecieron en mi camino de exploración.
«Para empezar, un viaje a San Martín donde visité en Chazuta a la famila Eggers Jungbluth de chocolate Nina y ahí supe que esos granos de cacao Trinitario eran los indicados para una tercera barra. Ya había probado el cacao chuncho que trabajó el chocolatier Sebastian Faura con la comunidad de la Reseva de Manu en Cusco. Me costó mucho convencerlo que me vendieran unos granos. Es realmente extraordinario», expresa la especialista Vanessa Rolfini, quien junto al chocolatier Humberto Arce han realizado este proyecto.
«La manteca repetí con la que extrajo Luchi Narvaez de URA, y le sumé la que obtiene la familia Torres con granos de cacao Vraem 99 de su chacra en Pichari. Luego repetimos equipo, Humberto Arce quien tiene la responsabilidad de hacer el chocolate, cada vez mejor y mejor, lo diseñamos juntos, lo pensamos, soñamos, discutimos, hacemos experimentos ajustamos. Pero sus manos y su paciencia materializaron todo», afirma Rolfini sobre esta tableta que califica de «travesura».
Finalmente, el diseño estuvo en manos de Paola Damonte a quien se le dio la indicación que «los sabores al igual que el color tienen movimiento, que el empaque tiene que reflejar el perfil sensorial de la tableta». Allí está. Perfecto».
Este es un primer lote de 34 tabletas de cada una. El resto de la pasta de cacao sigue descansando para un segundo lote que saldrá al mercado en los próximos meses.
IMPORTANTE: he sumado cascarilla de cacao para hacer infusiones, es decir, que pueden hacer el ejercicio de acompañar las tabletas con una bebida elaborada con materia prima común. Se pueden adquirir el par de tabletas o también está la opción de sumarle las cascarillas.
Para pedidos escribir a @salvaje_chocolate













