El comienzo de año, señala el fin de los excesos. Esta receta se puede hacer todo el año y con las frutas de temporada, disponibles, según su gusto y posibilidades económicas. La única recomendación es comerla hecha del día o máximo de un día para otro:
Ingredientes una una ensalada de 6 a 8 porciones:
12 g de gelatina en polvo (puede ser light o del sabor de su preferencia)
1 3/4 tazas de agua
3 tazas de frutas frescas picadas (recomiendo fresas, mandarina, naranja, lechosa, mango, moras, higos, melón)
3 cdas de miel
1 cda de zumo de limón
1/4 taza de hojas de hierba buena o albahaca fresca
Preparación:
1.- Prepare la siguiendo las instrucciones del sobre, tomando en cuenta la cantidad de agua que se especifica en esta receta. Coloque en un envase y refrigere hasta que cuaje. Luego corte la gelatina en cubos.
2.- Mezcle los cubos de gelatina, la fruta y la hierbabuena o albahaca, añada la miel y el zumo de limón. Mezcle bien. Refrigere.
Nota del cocinero: Si quiere hacer más cantidad, haga una regla de tres con los gramos y tazas que se especifican en esta receta.
Esta receta originalmente la elaboré para Gelatina Royal de Kraft, pero dadas las circunstancias, la adapté para la que encuentre en el mercado.
La gastronomía en Venezuela estuvo muy movida en 2015, bien sea por exceso o por defecto, por buenas y malas noticias. En mi opinión, para el año que comienza tres temas encabezan el listado de tendencias: el cacao, los licores artesanales e industriales y el déficit de personal capacitado en este sector.
Indudablemente, el cacao salta de primero porque lleva muchos meses dando de qué hablar. Ha experimentado un repunte importante, consecuencia de diversos factores entre los que destacan: el creciente interés de los artesanos de chocolatería y bombonería de otros países, el aumento de grandes y pequeños emprendedores nacionales, que cuidan mucho más los procesos de post cosecha y procesamiento, a lo que se suma la creciente industria de la chocolatería fina y «bean to bar» en Venezuela, al punto, que se han obtenido premios internacionales.
Otros aspectos son la especialización del mercado gourmet hacia tipos de cacao específicos y que están dispuestos a pagar su valor; el alza en los precios de estas semillas y la constante difusión sobre lo que está pasando dentro y fuera de nuestro país.
Tan buena proyección tiene este producto, que Venezuela es el país invitado a la cuarta edición del encuentro Sens & Chocolat, a celebrarse París la primera quincena de febrero, donde varias etiquetas criollas ofrecerán demostraciones, catas y conferencias a profesionales especializados del sector gourmet.
La segunda área que sonará con fuerza son los licores. Por una parte, el ron continuará destacándose en salones y barras de otras latitudes. El caso de este destilado es digno de seguir, porque cumpliendo férreamente normas y lineamientos de elaboración y calidad, sumado al conocimiento y al plantear el producto en nuestros términos, más allá que las modas dictadas por el mercado internacional, ha arrojado excelente resultados.
En esta misma línea, los licores artesanales como el cocuy y las cervezas han ganado terreno. Es posible que tengan la fuerza de presionar para que finalmente se apruebe el reglamento de la ley de alcoholes pendiente desde 2005. Así se establecerían reglas claras para su legalización y comercialización. Un paso crucial para estas etiquetas que ya son bien recibidas por los consumidores.
Por último, la fuga de personal especializado en gastronomía a otros países por mejores oportunidades. No hay un solo sector que no se haya visto afectado: cocineros, sommeliers, bartenders, mesoneros, artesanos, productores, entre otros. El sector de la restauración se ha visto y verá muy afectado.
Otros ítems para estar pendientes son la escasez, el auge de la coctelería y las cocinas regionales.
Así que al parecer, el 2016 para la gastronomía más allá de las dificultades, también será fuente de buenas noticias, porque hay mucha gente talentosa poniendo alma, cuerpo y corazón en este sector.
Destacados cocineros venezolanos cuentan lo que más les gustó o impresionó, de los platillos que probaron en 2015. Resultó un ejercicio interesante, lleno de platillos que hay probar, rico en datos inesperados, rebosante de sabores que llaman la atención y que a fin de cuentas de alguna manera se cuelan o colaran en sus cocinas.
Beto Puerta, chef del restaurant Santo Bocado en Caracas
El carpaccio de lomito con trufa en La Scala y el sanduchón de Alto Bar.
Carlos García, chef de Alto Restaurant, Caracas
La gamba tibia y caliente del Restaurant Mano Rota en Barcelona, España. Y el menú de degustación de DOM en Sao Paulo, imposible escoger un plato.
La Carnicería en Buenos Aires. Foto: Diana Garrido
Diana Garrido, chef del restaurant La Casa del Viento en Mérida
«Me encantó un sitio en Buenos Aires que recomendó Maya García llamado La Carnicería. Ahí amé una lengua de res salteada medio asiática dulzona y unas mollejas crocantes sobre un colchón de maíz dulzón también».
Egidio Rodríguez, chef de la residencia del Embajador de Francia en Venezuela.
«Por el trabajo que hicimos en Sucre, conocí el “papo e´ vieja”, un dulce a base de harina de casabe y papelón, que queda como un bocadillo y se envuelve en hoja de plátano. También las islas flotantes de Casa Veroes«.
Pasta con sardinas. Foto: Enrique D´Lima
Enrique D´Lima, chef larense asesor de varios restaurantes y productor de quesos de cabra D´Lima
«La pasta con sardinas del Restaurant Alto, al principio me pareció normal, pero en la medida que fui comiendo y mezclando los diferentes componentes, me fue sorprendiendo.
Luego las carabinas en el Fogonero vía el Roble en el estado Lara. Me sorprendió su simpleza».
Francisco Abenante. Chef de La Casa Bistró, Caracas
«La sopa mongolesa (versión picante para chinos) del chef chino del Bosque. Fue un gran descubrimiento, tienen una carta de ingredientes increíble, que incluyen siete vegetales chinos distintos. Muy sabrosa».
Macoles. Foto Frederick Jiménez
Frederick Jiménez. Periodistas y cocinero, residenciado en Oaxaca al frente de la Exhacienda Guadalupe
«Los taquitos de lechuga y lechón del chef Rodolfo Castellanos del Restaurante Origen de Oaxaca, las texturas y el sabor se complementan, el “crack” de la lechuga con la tierna carne bien aliñada, una delicia.
Los Macoles de Juana Amaya en Zimatlán, soy fanático, desde que los probé no paro, me supo a hogar».
Coliflor rostizado. Foto: Vanessa Barradas
Héctor Romero, chef de El Comedor del ICC en Caracas. Artista plástico
«La coliflor rostizada con aderezo de yogurt de La Casa Bistró, por el uso de productos vegetales en platos que resultan emblemáticos de los lugares. Habla de la capacidad de los cocineros que elaboran las propuestas, lograr platos con carácter y consistentes con ingredientes comunes, es algo que celebro.
El Cazón curado con verdolaga y vinagreta de parchita del Restaurant Alto. En este hay dos elementos que conectan con algunos de mis intereses: el uso de un producto del mar con arraigo popular (el cazón) y otro de la tierra de origen silvestre (verdolaga), apenas tratados y delicadamente presentados, conforman un plato fresco y sencillo pero certero en todas sus dimensiones».
Pie de lechosa y piña
Ivette Franchi, chef zulina. Asesora de restaurantes e investigadora.
«El chochinillo de Latitud 10 Hotel en Tucacas, por su humedad y su sabor intenso, un plato bien logrado de Ricardo Consuegra.
Luego el pie de dulce de lechosa con piña de @somosbankett en Maracaibo por su audaz mezcla de queso y por último, el rissotto de ossobuco de Casa Veroes, el cremor con la manteca de cacao le lleva a otro nivel».
Jesús Enrique Méndez, cocinero y restaurador de arte sacro en Rio Caribe, Estado Sucre
«Inolvidable el chivo al talkarí de Cosmelina Sucre, que resulta sutil, equilibrado, con un sabor que te lleva a los pueblos de Paria.
También las hallacas de chucho de Cecilia Guerrero, de masa suave, un guiso que nada envía al tradicional cerdo. Ambas cocineras residen en Rio Caribe, estado Sucre».
Ceviche de madreperla. Foto: Juan C. Sayalero
Juan Carlos Sayalero, chef del Resturanta Pa´quien en Puerto Ordaz y organizador de “Guayana sabe bien”
«El Abuló de Margarita en La Casa de Rubén, que consiste en un ceviche de madre perla gigante con un balance de acidez perfecto que cuando entra a tu boca sientes las olas, la brisa, las gaviotas y todo.
Luego el Tumá que prepara la abuela de Eulalia en Valle de Kavac en Cansina, en el estado Bolívar, que tiene la combinación exacta de picante kumache, pescado ahumado con casabe grueso y blando. Además que está ubicado en un lugar de más de 4000 años como la Gran Sabana, y mientras comes la señora te va echando cuentos».
Juan Carlos Bruzual. Panadero, director del IEPAN
«La hamburguesa de Teo Zurita en De La Capellanía Café en Mérida. Es la mejor que he probado en mi vida y las papas que la acompañan son perfectas.
El arroz a la fosforera de Francisco Abenante en La Casa Bistró, tiene el gusto de una fosforera playera, comida en Margarita, con la técnica de la paella perfecta».
Tallarines al Scoglio. Foto: Luis O. Feo
Luis Oswaldo Feo, chef especialista en cocina Amazónica y dueño de Aroma Golfeados en Barquisimeto, estado Lara
«Unos tallarines al scoglio que comí en el puerto de San Benedetto del Tronto en Italia. Es lo mejor que he comido en mi vida, por la frescura de los mariscos.
La pasta fruto di mare que preparan en el restaurante El Timón en Tucacas, en el estado Falcón».
María Fernanda Di Giacobe, chef y chocolatier de Cacao de Origen en Caracas. Promotora cacao venezolano.
«Tres sabores que me emocionaron hasta las lágrimas: la cocina de cacería de Monagas, la comida del mercado de Tepoztlán en México que son oraciones y ritos ancestrales.
Por último, el tofu recién hecho en Japón».
Rabanito encurtido. Foto: Mercedes Oropeza
Mercedes Oropeza, chef de Amapola Restaurant, Caracas.
«El roll acevichado del restaurant Rocoto en Margarita. Este plato me encantó y sorprendió, porque no soy amante del sushi, ni de los rolls y ni de esa comida rápida japonesa. Si mi amiga Isabel Alva no me lo da a probar por su cuenta, yo jamás lo hubiese pedido y la verdad quedé flechada.
Los abrebocas del chef Niko Romito del Ristorante Reale en Castel de Sangro, Abruzzo, Italia. En especial uno que parecía una velita en forma de rábano, que ciertamente resultó era ese vegetal encurtido y crocante. Para mí fue un impacto que resultó un huracán de sabor».
Calamar sellado al grill. Foto: Nidal Barake
Nidal Barake. Cocinero itinerante en el mundo, @yoculinario
«El menú de degustación de Mirazur del chef Mauro Colagreco, el plato que más recuerdo es un calamar sellado al grill, cuya textura hacía difícil creer que estaba hecho coun ingrediente tan simple tratado con tanto respeto.
Ravioli del Delta del Rio Po, Osteria Francescana, Modena, Italia. Un ravioli perfecto, relleno de anguila con un buen balance dulce y salado, inspirado en el delta del Po».
Al principio, el panettone que se consumía en Venezuela era importado desde Italia, pero con los años las panaderías lo fueron incorporando a la oferta navideña. Al punto que hoy los hay de chocolate, almendras, nueces, con glaseado de azúcar o Amarreto y pare de contar. Esta es la historia del panettone, ese que tanto disfrutamos en la celebración.
La corriente inmigratoria italiana del principios del siglo pasado, trajo consigo un maravilloso pan dulce, esponjoso, seco, cuya masa está perfumada con frutas confitadas y mantequilla, ideal para acompañar con café o chocolate.
La historia del panettone comienza en Italia
El origen de la historia del Pannetone se remonta a la corte de Duca Ludovico el Moro, en Milán, Italia. En una de las tantas festividades el chef había previsto un maravilloso postre, con la mala suerte que éste se quemó en el horno, ya con la hora del banquete encima, uno de los cocineros de nombre Toni, le ofreció la solución: un pan hecho con algunos ingredientes restantes. Harina, levadura, frutas confitadas, pasas y mantequilla. El postre fue un éxito y a partir de allí el “Pan di Toni” se hizo popular.
Otra historia más romántica se teje alrededor de este pan. El mismo, ahora panadero Toni, estaba muy enamorado de una mujer que veía pasar todos los días por su panadería. Entonces decidió conquistarla con un pan extraordinario en el que trabajó durante meses. Dicen que cuando logró su cometido y sus miradas se cruzaron el amor del panadero se esfumó, pero dejo este majar delicioso. Lo cierto es que cualquiera sea su procedencia, el “Pan di Toni” brilla en las festividades navideñas, aunque no hay registros del por qué ahora se le asocia con esta época del año.
El Mesón de Andrés es en espacio diminuto y animado que casi siempre está abarrotado, lo cual se ha convertido en uno de sus atractivos, junto sus sabrosos platillos. Su barra de escasos taburetes tiene un ambientazo cuya fórmula es la combinación de buenos tragos y gente interesante, con cuentos jugosos y sustanciosos sobre lo que sucede en este valle desquiciante y el resto del país.
La sala está conformada por dos pisos con pocas mesas para disfrutar una cocina española “honesta”, como bien lo refiere Alberto Soria, quien al igual que muchos gastrónomos, se refugia en uno de los pocos establecimientos donde parece que nada altera el servicio correcto y la buena cocina.
Se trata de los contados restaurantes de patrón que quedan en la Caracas. Andrés Rodríguez siempre está ahí, atento a todo, amable, cercano, discreto y generoso. Español de origen, llegó a Venezuela en los años sesenta y trabajó en los más lujosos lugares. Aquella urbe donde rodaban sin empacho burbujas francesas de verdad-verdad, whisky y vinos europeos. Para ese entonces, la cerveza no era del todo compatible con las mesas de mantel largo. ¡Cómo ha cambiado todo!
Este mesón lo he visitado infinidad de veces y siempre he comido como Dios manda. Aquí todo es bueno, si pide tortillas, pimientos, empanadas, embutidos, por citar algunas tapas, todo resultará sabroso, bien hecho, elaborados con ingredientes de calidad porque eso sí que tiene Andrés, cuida el producto hasta lo indecible.
Se trata de una versión de las casas de jengibre. En este caso es una receta relativamente sencilla pero requiere paciencia y mucho tiempo. Si se animan a hacerla con los niños, será una experiencia única y todos se divertirán.
Para hacer 2 casas grandes (15 cm de alto aproximadamente) o 4 casas medianas (10 cm de alto)
200g mantequilla o margarina con sal + 15g para engrasar las bandejas
90g azúcar
1 cdta de piel de limón rallada
2 huevos (las yemas para las galletas y las claras para el glaseado)
50g miel o melao de papelón
40g almendras molidas
350g harina de trigo todo uso (sin levadura) + 100g para trabajar la masa
3 g (1cdta) bicarbonato
3g de canela molida
1g (un poco menos de media cdta) de las siguientes especias: clavo de olor molido, nuez moscada molida, pimienta molida
Para el glaseado:
1 clara de huevo (que ya se listó para las galletas, pero lo nombro aquí para evitar confusiones)
1 1/2 taza de azúcar pulverizada o glas (tenga a la mano por lo menos media taza más)
1 cda de zumo de limón
Colorantes vegetales (opcionales)
Golosinas para decorar: esto queda a disponibilidad y gusto de cada quien. Caramelos, dandys, lluvia de chocolate, pepitas de colores y metalizadas, gomitas, gotas de chocolate.
Preparación:
1.- Bata la mantequilla y el azúcar hasta obtener una crema suave, agregue la piel de limón y las yemas de huevo. No se preocupe si se corta un poco la mezcla. Incorpore la miel o melao, las almendras, la harina y todas las especias. Amase bien hasta obtener una masa suave, uniforme y sin grumos. Envuelva con el envoplast y refrigérela por un mínimo de 3 horas. Lo ideal es dejarla toda la noche en la nevera.
2.-Dibuje sobre una hoja de papel las piezas de las casas. Necesitará por lo menos una para el techo (una casa mediana la medida puede ser 12 x 9 cm), la pared del frente con su puerta y otra trasera con una abertura para una venta, en este caso las medidas dependen del techo. La manera más fácil es hacerla tipo «chalet» que solo amerita 4 piezas. Si quiere una casa de 4 paredes, entonces haga dos paredes laterales. No doy medidas exactas porque depende del modelo de casa que desee hacer. Solo le digo que esta masa es tan noble, que soportará sus deseos. Luego corte las piezas.
3.- Esparza sobre la mesa un poco de harina y extienda la masa de galletas con ayuda del rodillo. Tome las piezas de papel, colóquelas sobre la masa extendida y corte las piezas que necesite para las casas con la ayuda de un cuchillo. Colóquelas sobre la bandeja de horno previamente engrasada, refrigérelas de 5 a 10 minutos. Esta última indicación es fundamental si vive en un lugar de clima cálido.
Otra recomendación: seguramente le sobrará un poco de masa, haga otras formas para adornar la casa como estrellas, animalitos, flores, letras. Créame serán super útiles.
4.- Precaliente el horno a 350ºF o 180ºC.
5.- Hornee las galletas por 20 minutos o hasta que doren ligeramente por debajo. Para hacer esto revise con mucho cuidado porque tiene que levantar una galleta. Cuando estén listas colóquelas sobre una rejilla o un lugar que se puedas enfriar pero que les pase aire por encima y por debajo. Reserve las galletas.
6.- Para hacer el glaseado: mezcle una clara de huevo, el azúcar pulverizada y el zumo de limón. Si lo desea puede darles color agregandole los colorantes. Deje reposar el glaseado unos 15 minutos.
7.- Con sumo cuidado pegue las piezas de las casa con la ayuda del glaseado. Aquí ármese de paciencia, mi indicación es que las una poco a poco, no todas a la vez. Armar una casa le pude llevar un poco más de media hora, dependiendo de sus niveles de destreza. Yo llevaba muchos años sin hacerlas y me tomó más o menos ese tiempo. Una vez que la casa esté lista, deje pasar por lo menos una hora antes de decorarla para que seque bien.
8.- Para decorar la casa, colóquela sobre una superficie como una base para tortas, una bandeja de cartón, en cualquier caso que sea fuerte. Con la ayuda del glaseado peque las golosinas a su gusto y diviértase mucho. Después tome muchas fotos, porque llevan tanto trabajo que tiene que quedar constancia de eso.
La cerveza representó un rol crucial en los primeros viajes del descubrimiento. El agua “potable” tenía un tiempo de vida muy corto, y la cerveza surgió como la gran alternativa, además de ser nutritiva. Un dato interesante, es que cuando llegaron los españoles a tierras americanas, encontraron bebidas que asociaron con la cerveza como la chicha andina fermentada, el sendecho y el tesguino, que también consisten en cereales mezclados y fermentados con agua. Ese es el preámbulo de la historia de la cerveza en Venezuela.
Más allá que el gusto de los españoles por las cervezas o “cañas”, fue mucho después de su incursión de este lado del mundo, a mediados del siglo XV. La resistencia a la bebida por motivos principalmente políticos. Sin embargo, los americanos la aceptamos desde el primer momento y en 1542 se fundó en México la primera cervecería de este continente, construida por Don Alfonso de Herrera.
Agustín Codazzi
¿Qué tiene que ver Agustín Codazzi con la historia de la cerveza en Venezuela?
Entonces, no es de extrañarse que en Venezuela, haya estado presente en nuestros festines, mesas y barras desde 1764, cuando se tiene registro como parte de la ofertas de las pulperías. Se trataba de etiquetas importadas desde España y las Antillas. “Se envasaba en botellas de vientre ancho y cuello largo llamadas “limetas”, reza un material de la Cámara Venezolana de Fabricantes de Cerveza.
La primera cerveza fabricada en suelo criollo se hizo en la Colonia Tovar, cuyos habitantes provenían de la Selva Negra Alemana. En 1843 llegaron los primeros colonos, que traían consigo las semillas de cebada y pocos meses después ya tenían los primeros frutos. Sin embargo, Agustín Codazzi (1793 – 1859) uno de los responsables intelectuales del proyecto, ya había contemplado la producción de la bebida, como parte del proyecto en la tierras cedidas por Martín Tovar.
No es hasta 1893 que se establece en el país la Cervecería Nacional, que años después se cambió el nombre a Cervecería Caracas, que en 1942 le dio su nombre, fundó y fue propietaria del equipo de beisbol. Años después el mismo equipo se llamaría Leones del Caracas BBC. Un hecho que explica en gran medida la relación tan estrecha entre esta bebida y el deporte más popular en Venezuela.
Equipo Cervecería Caracas
A partir de allí no es sencillo resumir la historia de la cerveza en nuestro país. Sin embargo, entre los hechos significativos, destaca que a finales del siglo XIX, se establecieron cuatro plantas productoras, ubicadas en: Caracas, Puerto Cabello, Maracaibo y Ciudad Bolívar, marcando el inicio de la industria en tierras criollas, que paulatinamente desplazó la presencia de las botellas importadas.
Pero no es hasta 1923 que se presentó un proyecto de unificación entre la Cervecería Maiquetía y la Cervecería Nacional, hecho que no se concretó, pero sí sentó las bases para darle orden al mercado local, que había sufrido altibajos importantes en años recientes, por la inestabilidad del servicio eléctrico y el cierre de muchos locales de expendio de licores.
Sin embargo, solventados ambos asuntos, en 1925 Lorenzo Mendoza Fleury vendió la Cervecería Nacional, quien años después fundó Cervecería Polar. Pero esta venta de cierto modo cerró un capítulo de esta historia.
“A partir de ese momento proliferan las empresas productoras, conduciéndonos a un último período en el que se constituyen los tres grandes grupos cerveceros que existen actualmente: La Cervecería Regional, fundada en Maracaibo en 1929; Cervecería Polar que data de 1941, y Cervecería Nacional, la cual se establece en 1955, adquirida por Brahma en 1994”, apunta un texto de la Cámara Venezolana de Fabricantes de Cerveza.
Sin embargo, en 2013 Brahma cerró su planta en Venezuela por caída de las ventas. Un hecho significativo es que desde ese mismo año las cervezas artesanales han encontrado un nicho de mercado interesante, una tendencia que rápidamente ha crecido en todo el país a persar de las dificultudes para los permisos y condiciones fiscales.
Algunas curiosidades de la historia de la cerveza en Venezuela
Tres ex presidentes participaron como accionistas en la creación de compañías cerveceras a finales del siglo XIX: Antonio Guzmán Blanco, Joaquín Crespo e Ignacio Andrade.
En 1896 un litro de cerveza valía Bs 1.10 y en 1946 un litro de cerveza valía Bs 1.10. Una de las principales razones por las que la cerveza pasó de ser una bebida de lujo a convertirse en una bebida muy popular.
El consumo per cápita de cerveza en Venezuela es de 90 litros.
La fecha oficial de la primera cerveza en lata es el 24 de enero de 1935 cuando la cervecería Krueger’s (en Estados Unidos) las pone a la venta y de inmediato este formato se convierte en un éxito. Hasta entonces las cervezas solo se vendían en botella o por barriles.
Esta torta de queso y cacao resulta sencilla. Solo dos sugerencias, paciencia porque exige tiempo de refrigeración e ingredientes de buena calidad, en especial el cacao.
Esta receta rinde para una torta de 6 a 8 raciones.
250 g de galletas de chocolate
125 g de mantequilla fundida
500 g de queso ricotta
250 g de queso crema
100 g de azúcar
2 yemas de huevo
1 huevo
2 cdtas de ralladura de piel de naranja o mandarina
30 g de cacao en polvo para repostería (sugiero el KKO Real)
2 tazas de frutas frescas picadas de su elección como mango, fresas, mandarinas, melocotones, higos, moras, níspero (pique las frutas justo antes de servir)
Utensilios: tortera desmoldable de 22 cm de diámetro y papel encerado o mantequilla (si no tiene alguno de estos el papel aluminio es la última opción, pero funciona)
Preparación: 1.- Unte con mantequilla fundida o aceite un molde redondo desmontable y fórrelo con papel. Engrase el papel también. Reserve.
2.- Triture las galletas hasta que estén desechas, añada la mantequilla y mezcle bien. Ponga la masa en el molde, apretándola contra la base y refrigere (no congele), por unos minutos mientras prepara la mezcla de queso.
3.- Precaliente el horno a 180ºC o 350ºF.
4.- Bata los quesos con el azúcar durante unos minutos, hasta obtener una mezcla suave, añada las yemas de una en una, luego el huevo – clara y yema – y la ralladura de naranja o naranja.
5.- Incorpore el cacao en polvo y mezcle bien hasta obtener una mezcla uniforme. Vierta la mezcla en la tortera.
6.- Hornéelo durante 50 minutos o hasta que la superficie adquiera un tono entre marrón dorado y el relleno esté casi consistente. Deje enfriar la torta en el molde y luego refrigérelo por 6 horas como mínimo.
7.- Para servir, desmóldela y coloque encima las frutas frescas picadas.
Esta receta la realicé para KKO Real en 2008, le he hecho algunas modificaciones a la receta original.
Los puros venezolanos Crispín Patiño están catalogados entre los mejores del ramo, dentro y fuera de Venezuela. Creados en 1996 por Miguel Patiño en honor a su padre, son un producto que mantienen la manufactura artesanal, en un mundo donde le toca lidiar con tres grandes adversarios: la masificación, la tecnología y la tendencia antitabaco.
Pero los puros son un arte, resultado de un proceso que amerita ojos y manos entrenadas, mezclas de varios tipos de hojas, tradición y hasta un protocolo para sus disfrute.
Venezuela tiene las condiciones idóneas para producir buenas hojas de tabaco, pero en el ámbito de los puros son pocas las casas que se ubican en el sector Premium. Tal vez por eso son una rareza apreciada entre conocedores, en un mercado liderado por Cuba, donde también se destacan Costa Rica, Estados Unidos, Nicaragua, República Dominicana, entre otros.
Miguel es hijo de Crispín Patiño, quien durante más de cuarenta años estuvo al frente de la Fábrica de Tabaco La Esmeralda SRL, que elaboraban los Tabacos Bermúdez. Pero a causa de un episodio de salud, dejó el negocio a cargo de su hijo durante un tiempo, quien desde hacía mucho comercializaba en Puerto Ordaz un tabaco pequeño llamado «Popular».
Crispín Patiño es 99% venezolano
«Yo le demostré a mi papá el amor por este oficio. Siempre supo que me gustaba el mundo del tabaco. Desde el principio quise hacer un tabaco premium, que trascendiera. Entendía el oficio y tenía el conocimiento y la tradición. Creo que lo hemos logrado, un producto 99% venezolano«, narra Patiño.
Actualmente, en el taller ubicado en Cumaná, Estado Sucre, producen once tipos de tabacos de alta gama en los formatos Churchill, ejecutivo, torpedos, robustos, belicoso, señoritas, lanceros, además de la estrella de la casa llamada «La Venezolana».
Los puros Crispín Patiño son elaborados hasta con ocho tipos de tabacos nacionales para la tripa, procedentes de Sucre, Monagas, Carabobo, Yaracuy, Barinas, Bolívar y Anzoátegui. Durante años la capa utilizada en los puros es la variedad Connecticut traída desde Ecuador, lo cual ha sido todo un problema dadas las circunstancias económicas.
Miguel Patiño está buscando alternativas en el mercado nacional para solventar el tema de las capas, y está haciendo pruebas con tabacos de Güiria que son secados y curados bajo sus indicaciones.
«Cuando mi papá vio su nombre en los tabacos me abrazó y me dijo que estaba muy orgulloso. Nunca pensó que se podía exportar a Estados Unidos, España y Alemania. Ahora le toca el turno a mi hijo José Miguel, quien se ha ido ocupando poco a poco», expresa Miguel Patiño.
Posiblemente puede recitar estos consejos como mantras, pero igual comparto algunos para llevar la fiesta en paz y lidiar con «el ratón», manera venezolana de referirse a la resaca, cruda o hangover.
Siga el principio básico de todo buen bebedor, hágalo despacio. No es una competencia para ver quien toma más, eso le permitirá disfrutar más tiempo de la fiesta.
No beba alcohol con el estómago vacío por nada del mundo.
Evite mezclar y si lo hace, métale al trago moderación.
Compre licores de buena calidad, no evitan la resaca si bebe con exageración, pero las bebidas bien hechas dan ratones más moderados.
Beba agua entre trago y trago, el alcohol deshidrata y parte del secreto es tomar agua. No importa si le sirven vino, whisky, ron, ponche crema o lo que sea. Beba agua.
Si es fumador, intente fumar menos … la nicotina contribuye mucho a la rudeza de la resaca.
Si el mal ya está hecho y se entregó al alcohol sin remedio: antes de acostarse un gatorade le viene de perla. Si le dan ganas de vomitar no se inhiba el cuerpo lo pide y luego bébase una soda, refresco de limón o gatorade.
Un trago del día siguiente para recuperarse de tanta rumba es: en una jarra 2 cervezas, refresco de limón, mucho hielo y zumo de limón.
Un consejo final … no beba encapillado, es decir, solo y en casa. Relájese, disfrute, diviértase y comparta. De eso se tratan estas fiestas y el alcohol está para celebrar no para ser un problema.