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El cuchillo es la mano derecha del cocinero


La mayoría de los cocineros coinciden en definir a sus cuchillos como sus mejores aliados, su mano derecha –en el caso de los diestros -, la herramienta sin la cual se hace casi imposible afrontar los fogones o el simple acto de cocinar.

Los cuchillos “son esenciales para muchas tareas y un buen cocinero ha de tener a mano una serie de cuchillos multiusos y específicos”, de este modo la escuela de cocina Le Cordon Blue se refiere a ellos. Están presentes en todas las cocinas bien sea en cubos de madera perfectamente acomodados, en cajas con sus envoltorios plásticos originales o arrumados en gavetas junto a decenas de utensilios que en su gran mayoría nadie sabe para que son.

Pero los cuchillos no han escapado al tsunamigourmet” de estos tiempos, ya el cuchillito de pelar vegetales de la casa o el cuchillo multiuso con cacha de madera que se usaba hasta para cortar cartones y cables han sido relegados por una variedad exagerada donde cada tarea es cubierta por un diseño específico.

A los cuchillos de acero inoxidable le han salido al paso, los de acero templado con un alto contenido de carbono, o los de “alta tecnología” que consisten en acero inoxidable al que se le añade vanadio y molibdeno para mejorar su resistencia a la corrosión y luego son templados al hielo, éstos son los favoritos de los cocineros asiáticos. Sí, esos que parecen que nacieron con un cuchillo en la mano y han convertido la tarea de picar vegetales en un acto circense, bonito para ver pero imposible de imitar.

Sin embargo, más allá de todas las especificaciones técnicas, lo importante es tener un staff básico de cuchillos que cubran las tareas de la cocina con eficiencia, sin que eso signifique canjear los ahorros de toda una vida.

Parecen, pero no son iguales
Antes de adquirir un cuchillo tenga claro algunas cosas, por ejemplo, pregúntese para qué lo quiere, el uso que le va a dar y por supuesto su disponibilidad financiera. Se pueden adquirir cuchillos con diseños ultramodernos, sin llegar a ser de alta tecnología,que con el mantenimiento necesario desempeñan a la perfección las tareas requeridas.

Un buen cuchillo además tiene que ofrecer equilibrio, al tomarlo sienta que el mango no es más pesado que la cuchilla, ni viceversa, eso le ofrecerá más seguridad al momento de cortar.
Pregunte en la tienda el calibre del mango, en especial cuando se trata del llamado cuchillo de cocinero, porque no todos son iguales y se adaptan al tamaño de la mano. El cuchillo no debe quedar flojo al cerrar la palma porque al momento de trabajar correrá el riesgo que se escurra y eso es sinónimo de accidentes, pero tampoco puede sentir que la mano queda abierta, porque de igual modo no tendrá control sobre el cuchillo y seguramente se le abrirá la muñeca, que es un mal muy común entre cocineros.

El peso del mango incidirá en la proporciones de la hoja por eso los cuchillos de los hombres suelen más grandes que los utilizados por la mujeres. También considere dos gastos muy necesarios: en primer lugar una chaira, que consiste en una vara de acero larga y resistente que le permitirá mantener el filo, y en segundo término un buen estuche o cajón de madera que le permita guardarlos adecuadamente, de lo contrario perderá su inversión cuando se doblen las puntas o se astillen las hojas de metal.


Un corte, un cuchillo
Aunque la función primordial de un chuchillo es cortar, no todos los cortes son iguales ni tienen la misma finalidad, por lo cual hay cuchillos para tareas específicas, como filetear, deshuesar, pelar, tornear, mondar, serruchar, partir, entre las comunes en la cocina.Un kit básico debe contener por los menos los siguientes cuchillos:

Cuchillo de cocinero: también se le conoce de medio golpe o francés. Es realmente la mano del cocinero, lo usa para casi todo, su hoja mide de 15 a 30 centímetros, tiene una ligera curvatura en la hoja que le permite balancearse y permite que al cortar se gane precisión y velocidad.
Puntilla: también se le conoce como mondeador, es uno de los más útiles permite hacer todo tipo de cortes menudos y precisos.
Fileteador: tiene una hoja larga y flexible que le permite hacer cortes delicados y precisos. Por lo general, su mango es de tamaño estándar y tiene un buen agarre.
Deshuesador: es corto y rígido con una punta delgada y puntiaguda, permite hacer cortes pegados al hueso y llegar a lugares de difícil acceso para otros cuchillos. Su presencia es necesaria para personas que realmente les gusta cocinar en especial carnes rojas y aves.
Cuchillo de sierra: también se le conoce como el de panadero. Los más pequeños son ideales para picar frutas, verduras y carnes de parrillas. Los grandes son ideales para cortar panes y pasteles.

Existen muchos otros como: medialunas, de carnicero, torneadores, tomateros, cebolleros, incluso los hay de porcelana que evitan que las hojas de las lechugas se oxiden con el corte, pero con los mencionados anteriormente será más que suficiente, porque la dinámica de la cocina exige practicidad y simplicidad.

Al filo
Los grandes enemigos de los cuchillos son: el agua caliente, el mal almacenamiento y uso inadecuado. Apenas los lave, séquelos. No los deje en remojo, ni los meta en el lavaplatos automático porque los detergentes y el agua caliente distienden el metal y les hacen perder su filo, además que muchas veces se doblan lo cual se traduce en la pérdida del balance.

Los cuchillos no están hechos para cortar cartones o cables, serruchar plástico, picar hielo, abrir serraduras ni frascos, abrir desagües, sostener ventanas, destornillar, ni es herramienta para reparar artefactos eléctricos ni vehículos por solo citar algunos usos que rayan en lo insólito.

Al cuchillo hay que tratarlo con la delicadeza con la que se trata a una dama, no importa cuan fuertes sean las tareas que le toque desempeñar. Por último, olvídese de esa leyenda urbana de esos cuchillos de filo permanente, hágase el hábito de mantener el filo en óptimo estado, porque de no ser así trabajará el doble y se incrementarán considerablemente las probabilidades de sufrir accidentes.

Texto de mi autoría publicado en la revista Papa y Vino.

Adiós Mazeite!


Otro que se va. No se trata de un amigo o familiar que emigra del país, listado que crece cada día y se hace notorio en reuniones, reencuentros e innumerables correos de ventas de garaje.
Ahora le toca el turno al Mazeite, único aceite de maíz sobreviviente al desastre económico revolucionario, que venía dando muestras inequívocas de escasez, hasta que Empresas Polar tiró la toalla, echó tierrita, pero no está claro si no juega más.

Un comunicado de Empresas Polar, que parece más un epitafio expresa textualmente:

«Lamentablemente, desde finales del año 2010, no hemos podido importar aceite crudo de maíz, por el gran desequilibrio que existe entre el precio internacional de la materia prima (aceite crudo de maíz) y el precio regulado del producto final en Venezuela, lo que hace imposible la adquisición de la materia prima importada para la producción de aceite puro de maíz.
El precio del aceite crudo importado que se requiere para producir un litro de aceite de maíz equivale a: Bs.F. 8,04
(…)
Lo que significa que solo el valor de la materia prima supera el precio de venta al público autorizado en Venezuela, ya que ese mismo litro de aceite de maíz debe ofrecerse en el mercado al precio regulado establecido en Gaceta Oficial de: Bs.F. 7,80.
Desde finales del año pasado hemos mantenido informadas a las autoridades competentes acerca de la imposibilidad de seguir importando aceite crudo de maíz, debido al alza en los precios internacionales de esa materia prima, así como las posibles consecuencias en la oferta de Mazeite.
De igual forma, hemos presentado al Ejecutivo Nacional propuestas de ajuste en el precio de venta al público para corregir el desequilibrio en la estructura de costos y hacer sostenible la producción de Mazeite, en cantidades suficientes para atender a todos nuestros consumidores».
http://www.empresas-polar.com

Expone claramente la situación, alertando las dificultades de su producción y dejando bien sentado que el Ejecutivo está al tanto. La consecuencia de la ausencia de un ajuste de precios, es su desaparación. Desespero del productor y demagogia del gobierno, porque estoy cansada de ver cómo los buhoneros venden al precio que les da la gana productos regulados y lo peor … la gente los compra sin chistar y hasta con alegría o alivio.

Ahora me pregunto, ¿a quién perjudica esta medida? ¿quién gana con esto, más allá de la infinita capacidad de quienes nos gobiernan de hacer dinero trayendo alimentos de fuera en detrimento del productor nacional? YO tengo la primera respuesta: a los consumidores, a mí, a usted, a usted y usted. A TODOS. Porque la presencia de aceite de maíz de calidad en el mercado es casi nula y la otra opción que es Vatel, tiene grandes limitaciones y entra en la categoría de los menos malos.

Alimentariamente hablando, parte de nuestra gran tragedia, es que quienes nos gobiernan creen que alimentarse es un acto meramente físico, que se resuelve con cualquier cosa, donde la palabra calidad es un lujo y no una condición indispensable. Les aseguro que ni a los animales se les alimenta con ese criterio.

Acaso alguien se ha tomado el trabajo de ir a Mercal y comprar algunos de sus productos. Y digo con toda responsabilidad, que salvo contadísimas excepciones son un horror, dejando de lado, las deficientes condiciones de almacenamiento, refrigeración y salubridad, como el hecho que la exponen al sol durante horas. Por ejemplo, basta darse una vuelta por la Plaza Los Símbolos cuando ponen su mercadito y el pescado y la carne están todo el día al aire libre y al final de la tarde el olor da pistas claras de descomposición. Ahí están los pollos, los venden congelados como piedras como señal de garantía, tal como me dijo una vecina «fíjate vienen congelados, eso es bueno».

Pero a nuestros gobernantes no les importa ni calidad de lo que comemos, ni la escasez, ni cómo se ha ido borrando nuestro acervo culinario. El objetivo es destruir la patria, hasta borrar para siempre los recuerdos de sensaciones y sabores, que también nos conforman como nación, que nos identifican como país.

Excepto, claro está, los rojitos que pueden atiborrarse en restaurantes caros, comida que armonizan con groseras cantidad de whiskey mayor de edad y vinos cuyo costo por botella supera con creces el cupo de viajero de un año en CADIVI, con la falsa sensación que lo que sucede en los anaqueles no los afecta a ellos, o con qué creen que frien la yuquita de la parrilla o los tequeños de sus fiestas. Entonces, qué importa si no hay Mazeite en el mercado, al igual que muchos productos que han ido desapareciendo.

Este horror ha acabado con el café, el cacao, el maíz, la leche, la caña de azúcar, la carne, el azúcar … damos pena. Ahora supongo que tocará revisar la páginas de subastas en línea y como toda una rareza se encontrarán algunos productos. Mientras tanto como dijo aquel general que no tenía quien le escribiera … comeremos mierda!

«El Café es mi mejor amigo», Paramaconi Acosta

El Barista es un especialista en café. Conoce sus mezclas exactas, el tipo de agua indicada, la temperatura y la dosificación correcta. Término nacido del italiano, en principio referido a quienes servían café detrás de la barra. Pese a que es, junto al vino y a la cerveza, el brebaje con más registros en la historia de la humanidad, poco se conoce acerca del oficia del barista. En cambio, mucho se habla de enólogos y maestros cerveceros.

Paramaconi Acosta decidió formarse como barista. Viajó a Bogotá y se entrenó en Escuela Colombiana del Café. ¡Vaya ironía! Un venezolano que encontró en el hermano país, las herramientas para educarse sobre un tema del que todos en tierras criollas creen saber mucho, y tal vez ese ha terminado siendo uno de los principales obstáculos para emprender su oficio.

“Estudié café y no sé si es buena idea, porque no hay vuelta atrás”, expresa Acosta.
“Siempre me ha gustado beber buen café, aún recuerdo el que preparaba mi abuela, para mí era el mejor”. De allí empezó un viaje que lo ha llevado a Colombia, Brasil, Perú, Estados Unidos, Italia y Francia, siempre de la mano de dicha bebida, probando, entrenándose, explorando y disfrutando.

Hasta que llegó el momento de volver a casa a compartir y difundir lo aprendido. “La gente en Venezuela sabe más de otras bebidas que de café. Eso se debe a que forma parte de nuestra cotidianidad, porque el paladar criollo durante muchos años estuvo acostumbrado a consumir una excelente bebida, lo cual ha cambiado en los últimos años. Me he topado con mucha resistencia. Siempre me alegan que saben de café, hasta que prueban el que preparo, cuidando los granos y los pasos de su elaboración, entonces es como si se abriera un baúl de los recuerdos y empiezan a salir historias. Se genera mucha nostalgia” afirma Paramaconi.

El buen café sube al cerebro
“El café tiene su protocolo y su ritual. Lo afectan los cambios bruscos de temperatura, la molienda mal hecha, el apuro”, afirma Paramaconi. “Mientras está verde recibe – de la atmosfera, de su terruño -, una vez tostado cambia su polaridad y da todo lo que recogió en su viaje”.

El barista asegura que el proceso para consumir buen café, comienza por informarse, buscar el de mejor calidad, que en el caso de Venezuela, suelen ofrecerlos los pequeños productores. Luego, la condición ideal es almacenarlo en un ambiente seco y en penumbra, preferiblemente al vacío porque el olor del café es efímero.

Le sigue la molienda, posteriormente la preparación que va enlazada con la procedencia, “para un barista es inconcebible preparar todos los tipos de café de la misma manera”. Una vez saldado ese punto, le sigue la pre-infusión, es decir, cuando el grano se despierta, ofrece burbujas tornasoladas, luego se completa el proceso y el aroma es un perfume que impregna la ropa, el cabello, la casa entera. Cuando toca los labios todos los sentidos están alertas.

Paramaconi, trabaja con una delicadeza que conmueve, da la impresión que el café adolece de fragilidad. Pide que pongan especial atención en los sonidos, finalmente alega, “hay que encontrar un balance entre el ácido y el amargo”.

En una mesa despliega, como si se tratase de un mago, varios tipos de café, temporizadores, balanzas, cafeteras de todas las formas, materiales y diseños. Algunas resultan conocidas, como filtros, grecas y cafeteras francesas, otras simplemente escapan de la lógica hasta ver cómo las utiliza, da la impresión que en cualquier momento se producirá un artilugio.

Barista en su tierra
Su idea inicial fue montar una tienda de café, pero esos anhelos han cambiado. “No tengo cafetería, ni una marca específica, digo las cosas como son. Mi labor en este momento es informativa, enseñar sobre café, la mejor manera prepararlo y de tomarlo. Presto asesorías, entreno personal y le muestro al público cómo identificar la calidad. Apoyo a los caficultores y promuevo la calidad de nuestro café en el exterior”.

“Aunque no lo creas, estamos ausentes de la dinámica mundial de esta bebida, nadie nos conoce y pensar que fuimos uno de los exportadores más importantes. Amo el café y me da tristeza lo deteriorado que está en nuestro país”, afirma con nostalgia.

“El café es mi mejor amigo, con quien puedo comer, contarle mis secretos e intimidades. Con la prisa de estos tiempos, hemos perdido el placer de tomar café, entonces le doy a la gente la información necesaria para que se reconecte con él”.

Texto publicado en la sección «Gente del oficio» de la revista Bienmesabe. Junio 2011
Fotografías: Patrick Dolande. patrickdolande.fotografia@gmail.com

Venezolanísimo pasticho

Para el resto del planeta se trata de lasaña, pero solo en Venezuela se le dice Pasticho. Platillo que al tocar costas criollas sufrió cambio de nombre, se adaptó al gusto local sin perder su esencia. Se trata del platillo italo-venezolano por excelencia.

Innumerables son las anécdotas de inmigrantes italianos que cuando tocaron suelo venezolano huyendo de la Segunda Guerra Mundial, sufrieron cambio de nombre o de oficio al momento de registrarse. ¿La razón? Malentendidos propios del desconocimiento de los idiomas. Con toda seguridad “el pasticho” experimentó la misma suerte, porque su nombre originario es Lasagna o Lasaña.

Su preparación que consiste en tiras de pasta que van formando capas, las cuales van rellenas de salsa a base de carne y tomate, alternadas con salsa bechamel y queso parmesano. Este platillo es uno de los más famosos del mundo, al punto que el país con el consumo más elevado es Inglaterra, donde se estima se consume una porción cada 26 segundos.

En Venezuela, se ha hecho tan popular al igual que otros platillos como la hallaca, cada familia sin importar su ascendencia, ostenta su receta. Un dato curioso es que si se busca la palabra “pasticho” en Google, aparecen más de veinte mil referencias sobre la receta, número que emula a la palabra “arepa”, pero además siempre se hace la salvedad que se trata de un modismo de la tierra de Bolívar, entonces surge la expresión “pasticho venezolano”, redundancia quizá.

Las variantes locales son innumerables, por una parte, se le agregan capas de jamón o se sustituye la pasta por plátano, cachapas de hojas -versión conocida como Chalupa-. Otras cambian la salsa por una de pollo o de pescado – versión que inspira el oriental Pastel de Chucho. También está el famoso pasticho de berenjena más parecido a la musaca griega. Por su parte, a la bechamel se le dice salsa blanca y se utiliza la Maizena como espesante y como el queso parmesano suele ser costoso, en muchos casos se le sustituye por queso blanco duro o por el de año.

Barato y rendidor

Después de la Segunda Guerra Mundial, los italianos aportaron sus conocimientos como en el caso de la construcción, el calzado, la agricultura y por supuesto, la gastronomía.Se dedicaron al expendio de preparaciones culinarias, fundando una serie de restaurantes que ofrecían platos de diversas regiones de Italia, a precios muy accesibles. A ellos se debe la popularización de la restauración en Venezuela y de las mesas que ellos sirvieron fueron incorporándose a nuestro acervo culinario varios platos oriundos de esa península europea”, afirma el historiador y gastrónomo José Rafael Lovera.

Por otra parte, “la palabra lasaña deriva del latín lausiae, que significa lastra o laja de piedra (de lapides, piedras). Luego los romanos indicaron con el término lasanum una vajilla de cocina, antecesora de nuestras cacerolas, y por último se llamaron lasanae unas tiras de pasta que se cocinaban en leche y se condimentaban con aceite (…)Las lasañas probablemente representan el formato de pasta más antiguo después de los gnocchi”, afirma el autor merideño Mario Spinetti Berti.

Pero el pasticho es tan popular que hasta en los anaqueles de los supermercados se puede encontrar la pasta que se cuece “directo al horno”, una versión que le ahora al cocinero un paso de la preparación, cuyas instrucciones hacen la salvedad que la bechamel tiene que ser más líquida de lo habitual. La receta es frecuente en todo tipo de empaques, desde salsas para pastas hasta cajas de Maizena.

Su elaboración no se limita a tratorias o ventas de comida italiana, es común encontrarlo en los menúes de areperas, ventas de pollo en brasa, chiringuines como parte del sopa y seco, expendios de comida rápida, en porciones individuales en los congeladores de los supermercados o como encargo para los niños en las fiestas o de adultos que prefieren irse por lo seguro, porque de algo no cabe duda, el pasticho gusta prácticamente a todos.

Además, el vocablo “pasticho” ha encontrado otras acepciones en esta tierra, como sinónimo de caos y desorden, así que la expresión “venezolanísimo pasticho” puede tener muchas lecturas, apetitosas algunas, pero desconcertantes otras.

Texto publicado en la sección Así Somos con gusto, revista Bienmesabe Junio 2011.

Cuando la sopita de sobre es como caida del cielo


«Como caídas del cielo», nuevo eslogan de las sopas de sobre Maggi de Nestlé. Así que decidí hacer una consulta informal vía Twitter y Facebook, de los gustos y preparaciones con este producto. La mejor respuesta se ganó una caja llena de supiros.

Los resultados interesantísimos, más allá que para mi sorpresa no llegaron tantas respuestas como esperaba. Espero que se deba al hecho que a la gente le da vergüenza admitir en público su afición por las sopas de sobre. Pero las repuestas enviadas fueron más que representativas. Muchas gracias a quienes se tomaron el tiempo de responder, le enviaré un mensaje privado a los ganadores»

¿Les gusta las sopas de sobre? ¿Cómo las preparan?

“Sí me gustan. No tengo un patrón para prepararlas pero por lo general le doy el toque Venezolano con cilantro, ajo, ají dulce y apio España y quedan deliciosas. Además que siempre recuerdo una anécdota de estudiante, donde se hizo un experimento con una vaca desmayada (casi muerta), y solo con caldo de sopa de sobre, se levantó!! La explicación es que el ingrediente «Betacaroteno» proporciona una fuerte reacción en el organismo de «levanta muertos»…..jajajajaja…por eso son efectivas para sacar un buen ratón!”. Cariul Rojas

“Sí, me gustan en su mayoría. Generalmente las personalizo, les agrego más leche de la que sugieren, les coloco maíz o croutones o cubitos de queso según la base y lo que haya en la nevera. Definitivamente para mí son una solución ante el implacable reloj”. Nany Villalobos

“Sacan de apuro y matan el ratón… me gustan con papitas, cilantro, más fideos algunas y por supuesto huevo… las de crema, con cremita de leche, maíz, perejil, y uno que otro tropezón de pollo o vegetal. Con queso de cabra». Liliana López Sánchez

“Me gustaban, particularmente la crema de espárragos o de champiñones, pero con la alergia quedaron desterradas, todas tienen algo de leche o proteína de leche, así que buaaa!! Sólo sopita casera para mí”. María Teresa Marbán

“Sí, mientras sea Maggi. Las preparo como dice el sobre y le agrego cilantro fresco y brotes de soya.» Inés Peña Madrid.

“!Me encantan! Solita, un poquito menos agua de lo normal”. Eduardo “El Oso” Arévalo

“Con papas picaditas y cuando ya va a estar lista se le abre un huevito y al servir croutons y un toque de parmesano rallado“. Mónica Milgram

“Agarras un sobre de sopa de cebolla de sobrecito y lo mezclas bien con queso crema. Tienes un dip instantáneo!”. María Celestre Rivero

“Sopa de cebolla de sobre, mantequilla, colocarlo con el pollo y para el horno. Exquisito! Se consigue poco la sopa cebolla en sobre hoy día”. María Mercedes Nouel

“No me gustan. Producen gases”. Ana Black

Aguas minerales para cada momento



No todas las aguas minerales son iguales, presentan diferencias importantes que si se aprenden a distinguir, pueden elevar aún más el nivel de la buena mesa. Lisas, gasificadas o efervescentes, es solo el comienzo. Catamos ocho etiquetas presentes en el mercado venezolano, los resultados apenas calmaron la sed.

¿Acaso no todas las aguas saben igual? ¿Qué tantas diferencias puede haber más allá que sean gasificadas o no? ¿Llegamos al colmo de esta avalancha de productos gourmet que ni siquiera el agua se ha salvado? ¿En verdad, el agua al igual que el vino, puede armonizarse con las comidas y lograr óptimos resultados?

Más que una moda, disfrutar del agua mineral armonizándola con las comidas y otras bebidas no es asunto nuevo, en Italia por ejemplo, se contabilizan más de 800 etiquetas, incluso hay tiendas especializadas y en muchos países cada vez es más común toparse con cartas de aguas.

El agua mineral como tal, es un término que se aplica a las provenientes de pozos subterráneos y deshielos con presencia de sales, ácidos disueltos en el agua, cobre, zinc, potasio, magnesio, hierro entre los más comunes, que suelen ser beneficiosos para la salud. En el mercado las hay de tres tipos: lisas o plain, gasificadas también llamadas sparkling o frizzante y las efervescentes, estas últimas menos comunes porque sus burbujas no son inducidas.

Tan importante es el tema de la calidad del agua, que algunas marcas de licores sugieren su uso dependiendo de la etiqueta, a fin de no alterar las características del producto, lo mismo sucede con especialistas en té y café. Eso responde a que existen aguas más dulces, otras de sabores terroso, metalizado, y en algunos casos tienen picos ácidos, incluso puede percibirse un descriptor salino.

Los defectos más comunes en el agua son exceso de cloro – hecho que responde al 90% de los casos -, presencia de azufre, tierra, salitre y hasta rastros de vegetales. El agua ideal es de un PH tan neutro como sea posible, ligeramente dulzona, limpia a la vista, fresca, con una burbuja delicada cuando de gasificadas se trata y un toque muy ligero de mineralidad en el sabor.

Presencia en la mesa

Al momento de comer, tenga presente algunas recomendaciones de los expertos. Por ejemplo, las gasificadas son ideales como aperitivos, abren el apetito y dan frescura al paladar, también en los casos donde los platillos tengan una tendencia hacia sabores amargos, como sucede con los vegetales, pero no son las más apropiadas para acompañar el resto de la comida, porque alteran los sabores en el paladar.

Las más indicadas para servirse con las comidas son las lisas, al igual que con cualquier tipo de postre o platillo dulce o agridulce. Es importante, considerar la posibilidad de no añadirle hielo, no tiene sentido cuidar la calidad del agua, si sabe Dios con qué líquido se elaboró, aunque potable puede que presente un alto contenido en cloro. Esta recomendación es muy válida en Venezuela donde solemos añadir generosas cantidades de hielo a las bebidas.

Por otra parte, la temperatura ideal del servicio oscila de 10 a 12 grados centígrados. Si es más caliente no se siente su sabor y más fría es perjudicial para el estómago.

Tenga presente que el agua tiene una fecha de caducidad de seis meses, por lo general, basta con fijarse con la fecha de embotellado y sacar la cuenta, pero algunas botellas llevan impresa la fecha de vencimiento. Además, almacénela en resguardado de la luz solar y alejada de olores fuertes, factores que alteran sus características.

Cuando escoja el agua mineral, revise la etiqueta, su nivel de acidez, procedencia, investigue en internet, incluso, informalmente haga una prueba en casa, se sorprenderá de los resultados.

Degustando etiquetas

Con la asesoría y dirección del experto Ettore Perín, se degustaron ocho etiquetas presentes en el mercado local, tres lisas, una efervescente y cuatro gasificadas, de las cuales dos marcas eran de producción local.

En una actividad de este tipo se evalúan factores como: frescura, efervescencia, claridad, olores desagradables, acidez, salinidad, estructura, ligereza, suavidad, balance y persistencia en boca. Para tal fin, existe un formato de cata utilizados por las asociaciones de sommeliers en todo el planeta.

Entre las lisas que se probaron se encontraban Minalba, OGO y Akuana. Minalba es la más conocida, está presente en todas partes y su relación precio valor es insuperable. Es muy limpia, con un bajo nivel de acidez, muy liviana y una larga persistencia. Luego la OGO, importada desde Holanda, con una hermosa botella en forma de globo, cuya promesa es que contiene un 35% más de oxigeno que influye directamente con los niveles de oxigenación en la sangre, en este caso resulto untuosa, ligeramente ácida.

La tercera etiqueta fue Akuana, también de factura local, se trata de una mezcla de aguas provenientes del Amazonas, que además lleva un proceso energético que según sus embotelladores, la hacen beneficiosa para la salud. Más allá de estos aspectos, resultó de las favoritas de la jornada, muy fresca suave, equilibrada, ligeramente dulzona.

Luego le tocó el turno a Ferrarele, proveniente de Italia, es efervescente o naturalmente gasificada, con una burbuja delicada, muy fresca, suave ideal como aperitivo, de las mejor calificadas en la degustación.

Después llegó el momento de Lauquén, procedente de la Patagonia, la más suave en sabor y según datos obtenidos, es de las más suaves del planeta. Con una burbuja gruesa, deja el sabor en la boca por largo rato.

Se continuó con San Pellegrino, procedente de la provincia italiana de Bérgamo, un agua que resultó fresca, a pesar de sus burbujas, muy clara a la vista, con un ligero toque de acidez, un agua perfecta para disfrutarla sola.

Le siguió Minalba Sparkling, que dejó muy bien parada el agua mineral de factura nacional, fresca, con el exacto toque de acidez, muy estructurada y con una larga persistencia en el paladar.

La jornada culminó con Perrier, de origen francés, se trata del agua gasificada más vendida del mundo, cuya imagen cuenta con una fuerte campaña de mercadeo, donde se le asocia a determinado estilo de vida, como la incorporación a sus etiquetas de celebridades como el caso de Dita Von Teese. Un punto importante, Perrier siempre es gasificada con un fuerte toque cítrico, incluso se le percibió una deliciosa fragancia floral. En boca resultó persistente, untuosa y muy refrescante.

Agradecimientos: a Di Masi, D´Ambrosio Hermanos, Empresas Polar, O2 Group, C.A. Ron Santa Teresa y Megalimentos por las botellas y fichas de cata. Especialmente, al Restaurant Le Gourmet por brindar sus espacios para realizar la actividad con la atención y servicio impecable de siempre y a Ettore Perín por su invaluable asesoría.

Texto publicado en la sección «A Fuego Lento» de la Revista Sala de Espera Junio 2011.

Decálogo del comensal entusiasta


Descubrir los sabores de la ciudad es un plan fascinante, lleno de momentos gloria y grandes decepciones, sin embargo, siempre será una vivencia estimulante. A continuación, diez recomendaciones nacidas de la experiencia de dos exploradoras y comensales entusiastas.

“Tenemos una filosofía común para aproximarnos a la ciudad y eso es lo que queremos compartir”, afirma la periodista Zinnia Martínez, cuando emprendió la tarea de resumir su experiencia como insaciable viajera de su propia ciudad, junto a la autora de este texto.

A continuación diez recomendaciones para quien desee saborear el complicado mundo que le rodea desde otra perspectiva, aspectos nacidos del ensayo y error y por supuesto, de una incansable búsqueda del disfrute y estimulación de los sentidos.

1.- Todo lugar está sujeto a explorarse bajo un tema de interés.

Concentrarse en un tema en específico facilita cualquier recorrido que se quiera establecer. Cualquier excusa es buena, una película, un libro, un hecho religioso, lo importante es tener claro qué deseamos lograr buscar y enfocarse. No hay temas malos ni buenos, acertados o inciertos, cursis, ridículos o excepcionales. Solo hay lugares que responden a un interés. Eso puede hacer mucho más placentero el viaje.

2.-No compare. Muestre respeto por las diferencias y sea agradecido.

Cuando se compara siempre hay alguien que sale perdiendo. Al momento hacer un recorrido, intente no comparar lo que se encuentra con su casa, su país, su cultura, entienda que entre tantos millones de seres humanos, son infinitos los modos de ver el mundo y de asumirlo. Aunque no esté de acuerdo, muestre respeto, a fin de cuentas el visitante es usted. Intente observar sin prejuicios, ni malas caras o expresiones peyorativas. Finalmente, agradezca. Los buenos modales hacen la diferencia.

3.- Mantenga la mente abierta

El prejuicio es una limitante mayor que un defecto físico o la falta de dinero. Dejamos de aprender y hacer descubrimientos, por el solo hecho de cerrarnos a lo nuevo, incluso, puede que no nos guste determinado tipo de comida, pero por qué decir que no nos gusta si ni siquiera lo hemos probado. Cualquier sugestión puede traducirse en aquello de la profecía auto-cumplida: si piensas que te vas a enfermar, te vas a enfermar y si piensas que no te va a gustar, no te va a gustar.

4.- No se deje llevar por las apariencias, pero estuche su intuición.

“Si te pierdes la comida la callejera, entonces te has perdido todo. Puede ser lo mejor de una país y aunque parezca extraño, muchas veces es más segura que un espagueti con Boloña de un hotel 5 estrellas” expresa el chef Anthony Bourdain. No deje de entrar a un lugar porque le parezca fea la decoración o porque no luce suntuosa, eso sí, escuche su intuición si un lugar no le da buena vibra, simplemente pase de largo.

5.- El precio no es proporcional a la calidad.

El alto precio no es sinónimo de calidad, pero tampoco los bajos precios se traducen en baja calidad. Aquí no hay nada determinante, más allá de probar según las medidas de las posibilidades y gustos de cada quien.

6.- Infórmese y/o prepárese sobre el sitio al que vas.

La información es crucial, horarios, documentos, costos, vacunas y pare de contar. Actualmente, existe infinidad de fuentes de consulta, guías, páginas web, prensa, programas de televisión. En Venezuela, puede encontrar desde la Guía de Valentina Quintero, la Climax de restaurantes de Pedro Mezquita, las guías turísticas publicadas por estados y municipios, además de direcciones de twitter, blogs.. Esto evitará malos ratos y gastos innecesarios, es posible, logre ubicarse en el lugar exacto en el momento justo.

7.- Beba agua mineral.

Siempre tome agua embotellada, aunque aseguren que puede beber agua del grifo. La principal causa de enfermedades estomacales comienza por la ingesta de agua contaminada.

8.- Escoja el lugar más concurrido.

Aquella creencia de que si un lugar está lleno es por algo, nunca fue tan cierta. Los lugareños por lo general saben donde se come mejor, basta con observar dónde y qué comen. Algún motivo los lleva a seleccionar un lugar en especial, esa es una pista valiosísima.

9.- Referencias o información pueden provenir de cualquier lado.

La información puede proceder de los lugares insospechados, desde recomendaciones escritas, cuentos de amigos o conocedores, películas, redes sociales, inclusive en la barra de un bar. Hay que estar atento, apuntarlo y luego confirmar los datos.

10.- Déjese sorprender! Contagie a los otros. Disfrute!

No pierda su capacidad de asombro, la alegría del descubrimiento es estimulante. Es imposible saberlo todo y justo ahí radica el encanto. Por otra parte, comparta su experiencia, conforme un grupo o identifique a la persona que mejor se adapte a este tipo de actividades. El resto es solo disfrutar, descubrirá que no hay lugar, ni persona aburrida en el mundo, solo hay que saber mirar.

Las comensales entusiastas:

Zinnia Martínez, periodista, autora del blog Diario de una comensal caraqueña que se aburría.

Vanessa Rolfini, periodista / cocinera, autora del blog Historias de sobre mesa

Texto publicado en la revista Sala de Espera. Junio 2011.

Los enredos de Helena

«La Cocina Extraordina» de Helena Ibarra, su más reciente publicación que recopila 30 años de labor en la cocina. Partiendo de este libro, Bodegas Pomar invitó a Helena a sus espacios para realizar una cena, que forma parte de una serie basada en libros de cocina editados en Venezuela en 2011: el Libro Verde de Scannone, el de Cacao y Chocolate de María Fernanda Di Giacobbe y los Saberes y Sabores Amazónicos de Nelson Méndez.

Sobre Helena Ibarra solo puedo decir que goza de mi absoluto respeto y admiración, la creatividad de su trabajo y visión siempre me han cautivado, incluso mucho antes del boom gastronómico vivido en los últimos años, Helena ya andaba por ahí seduciendo paladares, poniendo de cabeza platos conocidos, mostrando lo mejor de nuestra cocina.

Sin embargo, en la cena pasó algo, no se si mis expectativas eran demasiado altas, pero creo – con todo respeto – que el primer desacierto fue la conformación del menú, que intentó respetar el orden de los capítulos del libro, lo que se convirtió en una montaña rusa, donde los platillos de sabores más delicados se vieron opacados, por no decir aniquilados, por los de más temple. Complicado, entiendo el concepto, pero no se si realmente salen beneficiados los platos.

Por lo demás, como siempre en Pomar me sentí en casa, bien atendida, con un cuido extremo de los detalles, lo que hace de cualquier ocasión un momento célebre, con la suerte que me tocaron compañeros de mesa fantásticos, que hicieron la velada más especial.

En el caso, del menú me gusto mucho la comida, tan buena como siempre. Helena mostró que treinta años no pasan en vano.

El Menú:
1er Capítulo: Tequeños de queso de cabra con sirope de papelón y especias. Empanaditas de pescado con sus picantes.

2do Capítulo: Causa limeña. Tiraditos de allá y acá.

Hermosa presentación, el tiradito estaba perfecto y las salsa deliciosas.

3er Capítulo: Rolls de pabellón.

Conceptualmente hablando el mejor plato de la noche.

Palmitos rellenos de aguja ahumada y salmón. Un platillo tan delicado en sabor, después del pabellón no se apreció como se debía, una lástima.

4to Capítulo: Los enredos de Helena

Tabule en clave de limón y rock and roll. Fantástica combinación, fresco, sorpresivo, delicado, audaz. Creo que el trocito de jamón de pato ahumado estaba de más, le competía al tabule. Además, por sus sabores le hubiese beneficiado más servirse antes que los enredos de Helena.

5to Capítulo: El Gran Rompecabezas. Maravilloso plato, pero lo mejor era el caldo, tal como dijo la propia Helena, «un caldo amniótico», era un viaje sin regreso a los sabores de la infancia, de la casa, provocaba acurrucarse.

Lomito abierto con su bearnesa de aguacate y galleta de papa.

Fotos: Jorge Pineda. fotografo.jorgepineda@gmail.com Cortesía Pomar.

Programa del Paseo Los Palos Grandes

Así de bueno estará el Paseo Los Palos Grandes el próximo sábabo 28 de mayo organizado por Cultura Chacao. Aquí va parte del programa de ese día que comienza a las 4 de la tarde hasta las 10 de la noche.

Restaurant Alto
5 a 10 pm Exposición fotográficas “AVENTURAS SONORAS” de Luis Julio Toro
5 pm Tertulia “ENSALADA CÉSAR, CLAUDIO CON HUEVOS Y ESPUMANTE CON SORIA” de Alberto Soria y Claudio Nazoa
7 pm Lectura dramatizada dirigida por Rafael Romero. Obra de Javier Vidal: “Su novela romántica en el aire”. Elenco: Elenco: Rafael Romero, Unai Amenabar, Carla Angola, María Elena Lavaud, Elizabeth Fuentes, Albani Lozada, Ramón Pasquier, Sergio Novelli, Simón Villamizar, Mariela Celis, Alonso Moleiro y Julie Restifo
8 pm Concierto “TORO SOLO” con Luis Julio Toro

Arábica Cofee Bar
5pm Cata de café

Restaurant DOC
Menú especial con Lechón criado orgánicamente y cocido por 7 horas. Aperitivo sorpresa
Música en vivo

Boston Bakery
Degustación de productos
A partir de las 7 pm. Música de los años 60 y 70`S

Restaurant Atlantic
5 pm a 10 pm Exposición fotográfica “Un Paseo Panorámico”. Fotografías de Eduardo Párraga.
5 pm Lectura dramatizada dirigida por Rafael Romero. Obra de Javier Vidal: “Su novela romántica en el aire”. Elenco: Rafael Romero, Unai Amenabar, Carla Angola, María Elena Lavaud, Elizabeth Fuentes, Albani Lozada, Ramón Pasquier, Sergio Novelli, Simón Villamizar, Mariela Celis; Alonso Moleiro y Julie Restifo. (Continuará en Rest Alto…)
6 pm Charla El Maravilloso Libro Verde, con su autor, Armando Scannone
7 pm Charla sobre los Aceites de oliva
8 pm Cata de Ron Veroes y Chocolatería San José
9 pm Degustación de Pasapalos a base de Aceite de Oliva
10 pm Guerra de Ipod. Talento de Éxitos.

Restaurant Il Patriarca
6:30 pm Cata de Vinos
Música en Vivo de los 70,80,90, Boleros, Merengues
Auténtica Comida Italiana y Pizzas al horno de leña

La Guayaba Verde
5 pm a 10 pm Intercambios de Libros
5pm Tertulia sobre Ficción
7:30 pm Actuación del Pianista y Jazzista Antonio Mazzei (Guataca)
9 pm
Actuación del grupo Quinteto menos 1

Chocolatería La Praline
Degustación de cava Freixenet y chocolates
6:30 pm Quinteto de la Orquesta Sinfónica de Chacao
Actividad infantil, Colchón inflable

Café Lonchy´s
4:30 pm Tertulia El Humor en la Política Venezolana, con Manuel Felipe Sierra y Francisco Suniaga
6 pm Música en vivo. El Lobo Solitario
6 pm Tapas catalanas

Gourmet Garage
Desde la 5pm Mercadito de degustación

Pizzería Presidente
La tradición de las pizzas en Los Palos Grandes
4:30 pm Tertulia El decálogo del comensal entusiasta con Zinnia Martínez Vanessa Rolfini

Restaurant Planta Baja
5 pm Cuarteto de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Chacao
6 pm Clímax & Bienmesabe: Propuestas indispensables para SABOREAR esta ciudad». Tertulia con Vanessa Rolfini y Pedro Mezquita moderada por Paula Quinteros

La Cocossete Deli
6 pm Kapicua con Ibsen Martínez, Eloi Yagüe
8 pm Tertulia Prodavinci y Editorial Lugar Común: “AMORES QUE PARTEN” con Willy Mckey y Albinson Linares.

Más actividades en tiendas, salas de concierto, bibliotecas, plazas …

Tienda Aprilis
Taller de Pintura para niños de Adriana Lessman
Actividad de cuenta cuentos Ludwing Caballero
Mural dentro de la tienda con los diseñadores de Aprilis

Caliope
6 pm Ellos cuentan y cantan Crónicas del rock fabricado acá. Con Felix Allueva, Jorge Spiteri y Luis Irán

Librería Entre Libros
5 pm Tertulia “PERIODISMO Y LITERATURA” con Inés Quintero, Milagros Socorro, Alonso Moleiro y María Elena Lavaud
7 pm Concierto Los Hermanos Naturales
8:30 pm Tertulia Prodavinci y Editorial Lugar Común “LA MUERTE DE LA FICCIÓN” con Rodrigo Blanco Calderón y Luis Yslas

Sala Cabrujas
6 pm Proyección película “REVERON”. Cine Foro con: Diego Rísquez, Carlos Caridad Montero, Armando Coll, Luigi Sciamanna, Alejandro Blanco Uribe y Cezary Jaworski

Biblioteca Los Palos Grandes
6pm Nelson Bocaranda, Conversatorio “TENDENCIAS DIGITALES”
Plaza Los Palos Grandes
5 pm Elizabeth Fuentes y Elba Escobar “Mi Marido es un Cornudo parte 2.
7 pm Tertulia “La vida en palabras y canciones” con Alberto Salcedo Ramos, Alberto Barrera Tyszka, Francisco Suniaga, César Miguel Rondón y Aquiles Báez.
9 pm Historia de la Salsa con César Miguel Rondón, Alfredo Naranjo y el Guajeo.
Futuro de la Salsa.

Otros restaurantes de Los Palos Grandes estarán participando con menúes especiales: Come a Casa, Tawa, Shayará, Amapola, Pincho Pan, Excelente, St Honoré, Festa di Pizza.

El quesillo tiene amigos a montón

Se trata del postre criollo más popular, su preparación muestra tantas variantes como cocineros, pero todos tienen la misma base: leche, huevos y azúcar. Presente en menúes, piñatas, celebraciones de todo tipo o para calmar un travieso antojo, su realización exige destreza, aunque para los venezolanos el quesillo es casi un asunto de rutina.

Contados con los dedos de las manos los expendios de comida en Venezuela que no lo incluyen en su carta, así como el hecho que en las casas exista una olla para su elaboración exclusiva, llamada “quesillera”, que va desde las versiones más refinadas de acero inoxidable, pasando por las de aluminio que venden las tiendas de los chinos, hasta latas de galletas.

El quesillo es posiblemente el monarca de los postres, rol que ha ejercido en solitario por más de un siglo en los paladares criollos. Puede encontrarse en loncheras, areperas, tarantines de carreteras, fiestas infantiles y de adultos, en los anaqueles de los supermercados y en restaurantes cinco estrellas.

Apenas tres ingredientes desatan todo tipo de revueltas antojosas y culinarias: leche, huevos y azúcar. Indudablemente es una variación del crème caramel francés, del cochinillo de cielo español o del flan, porque a todos se parece, pero el quesillo es otra cosa, porque en principio utiliza yemas y claras.

Su aparición en las mesas criollas data de los años de la Primera Guerra Mundial cuando la escasez de productos importados, propició la aparición de postres que no dependieran de ingredientes foráneos como ciertos licores, frutos secos y deshidratados, además de la incorporación de frutas locales en los menúes más refinados.

“Comienzan a surgir nuevas preparaciones y nombres, así como la voz quesillo, considerada por Rosenblat como una peculiaridad venezolana, ya que no designa al flan, en ninguna parte de América” afirman Cecilia Fuentes y Daría Hernandez.(1) Otro aspecto que le hizo ganar ese nombre fue su similitud con los quesos llaneros, redondos y llenos de huequitos.

Con o sin huequitos

Sobre el quesillo es imposible establece una receta única, la cantidad de huevos va de 6 a 8 por cada medio litro de leche, pero eso depende del cocinero. Al igual que algunos elementos diferenciadores, tal como expresa Nury de Sucre, cuando afirma que ella aprendió con su suegra a agregarle un toque de fécula de maíz, que no es más, que la conocida Maizena.

Al momento de elaborar un quesillo, entran en juego factores lógicos como la calidad de los ingredientes, hasta preferencias inusitadas nacidas de recuerdos de la infancia o de la receta que solo le quedaba de determinado modo a la abuelita o a la mamá.

En el quesillo las preferencias se expresan en dos de sus características: el color del caramelo y en la presencia de los “huequitos”. Sobre el primer punto, Nury de Sucre asegura que para su elaboración “en Venezuela no se utiliza agua y no se debe remover el azúcar porque se cristaliza, a diferencia de camelo en postres españoles, que se hacen con un almíbar que lleva por cada tres cuartos de taza de azúcar, un cuarto de agua”.

“Para que el quesillo tenga huequitos es importante batirlo a mano y sin leche condensada”, asegura Sucre. Ingrediente que cambió las preferencias y receta para siempre, con su aparición en los años 40. Apareció de la mano de las compañías petroleras, que llenaban los anaqueles de “los comisariatos”, con leche en polvo, evaporada y condensada de origen holandés. Incluso, hay registros de recetarios impresos por la compañía suiza Nestlé, donde enseñan su uso para la elaboración de quesillo. Tan efectiva fue la compaña, que mucha gente piensa que sin leche condesada es imposible elaborarlo, cuando en realidad lo que le da consistencia es la albúmina contenida en las claras de los huevos.

Para todos los gustos

La diversidad en el tema del quesillo es proporcional a su popularidad. Por ejemplo, lo exhiben las etiquetas de ciertas latas de leche condensada, además de incluir una receta con variantes que van desde la incorporación de fresas, guayaba, chocolate, naranja, guanábana, limón. Las variantes más populares en la bibliografía criolla son con piña, naranja, vainilla y ron.

También se puede encontrar en las neveras de los supermercados en envases de una ración, perfectos para loncheras y viandas y en recipientes más grandes que solo requieren voltearlo y lucir el apetitoso caramelo. Infaltables en ventas de tortas, donde se puede encontrar la manifestación máxima de la creatividad de los cocineros criollos, la “torta-quesillo”.

Nury de Sucre aconseja decorarlo, utilizar un ingrediente de los que está hecho como por ejemplo ruedas de piña si está concebido con dicho sabor. Aunque años atrás lo decoraban con guindas y hojas de limón, pero eso quedó pasado de moda, aunque el quesillo lleva en la cresta de la popularidad más de un siglo.

(1) FUENTES, Cecilia; HERNÁNDEZ, Daría. Dulcería Criolla. Fundación Bigott. Caracas, Venezuela. 2004.

Texto de mi autoria. Sección Así Somos con Gusto, Revista Bienmesabe, mayo 2011