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Los suspiros de Jorge Luis



Jorge comenzó su proceso de aprender a comer desde el vientre de su madre. Durante todo el embarazo le envié comida todo el tiempo a Niceth, su madre y mi vecina de enfrente, de quien doy fe que se esmeró en alimentarse de manera variada, sana y sabrosa. Tal vez en esos días, también influyó un documental de Discovery Channel, llamado «desde el vientre materno», donde explicaban que el feto puede percibir los mismos sabores y olores de su progenenitora, lo cual explica la disposición e inclinación a determinados sabores en muchas culturas.

Lo cierto, es que Jorge antes de cumplir su primer año había conocido el aceite de oliva y la Vilarnau Brut Rosé, porque en un SIG me lo llevé al espacio de Casa Oliveira y puse en su boca una gota de cada cosa, luego le di a su madre la ficha de cata del cava, con instrucciones de colocarlo en su álbum de vida, como la primera bebida alcohólica que probó en su vida.

Ahora Jorge tiene un poco más de dos años, no diré que es un encanto porque ese niño y Azúcar tienen ocupado mi corazón, pero casi me aniquila de la emoción cuando el otro día lo escuché decir en voz fuerte y clara la palabra «suspiro». Es decir, de su limitado repertorio de palabras que seguramente no sobrepasan las 50, «suspiro» es una de ellas, al punto que si los mencionamos inmediatamente me mira como preguntándome «¿dónde están los mios?». Sus padres y yo optamos por el cuti, entonces la cosa va así: cuti sus- cuti pi – cuti ros.

Lo increíble es que come todo tipo de vegetales, ama el pasticho de berenjena, calabacines, granos, sopas, pizza, queso, galletas de varios tipos, por solo mencionar algunas cosas, incluso me atrevo a afirmar que a su cortísima edad, su paladar disfruta muchos más platillos y sabores que una gran cantidad de adultos que conozco.

Esto también rompe con aquello de proporcionarle a los niños una dieta pobre y limitada en sabores, por aquello que «los niños no comen eso», lo que a mi parecer es una salida fácil, cosiderenado que «la cajita feliz» trae hasta juguetico. Está comprobado que aprendemos a comer antes de nacer, puede que no se tolere un sabor específico, pero la alimentación es un tema cultural que se enseña y se cultiva. Al punto que también transmitimos las mañas y malos hábitos.

Por lo pronto, sigo entusiasmándome cada vez que Niceth me cuenta cada nuevo platillo que ha probado Jorge, quien come con ganas y con disfrute, con su sonrisa pícara y sus manos regordetas toma los suspiros y los atesora, mientras se sienta a comerlos de uno en uno, se mete uno completo en a la boca, al punto que no lo puede masticar, lucha pero no lo suelta, hasta que logra masticarlo y tragarlo.

Emblemático Caballo Loco

Caballo Loco cuenta con un legión de seguidores, algunos más entusiastas que otros, que se dejan seducir por esta etiqueta elaborada por la bodega chilena Valdivieso. Un vino cuyo nombre denota un espíritu brioso, impredecible, expresivo, cambiante, que incluso puede tener épocas mejores que otras, como sucede con todo lo que está conectado a una fuerza creativa impetuosa.

Caballo Loco irrumpió en el mercado en 1990, se elabora bajo el sistema de solera, nada común para este tipo de vinos, por no decir que es un hecho casi extraordinario. Es decir, está conformado en un 50% por el vino del año en curso y la otra mitad, por el caldo de otras añadas. Un sistema bajo el que se elaboran, por ejemplo, el jerez y el oporto, pero que a diferencia de este vino, cuentan con la presencia del alcohol vínico que corta su fermentación y garantiza – entre tantas cosas – un excelente envejecimiento en barricas apesar del contacto con uno de los principales agresores del vino, el oxígeno.

Pero este «equino desquiciado», no solo sale airoso al paso, sino que ofrece una experiencia sensorial maravillosa, compleja, acaricia y reta al paladar. Un excelente vino. Confieso que me encantó, más no me cautivó. De repente sucedió que me hablaron tantas maravillas que mis expectativas eran altísimas, y el vino no las cubrió por completo. Sin embargo, esto me ha llevado a pensar en el tema del mercadeo del vino, y lo que puede lograr un plan comunicacional coherente, bien hilado y perfectamente aplicado. Repito, me gustó mucho el vino, es lo que yo calificaría como una «etiquetaza». Tuve la oportunidad de degustar en una cata vertical, los números 9, 10, 11 y 12, en la más reciente edición de «Solo los mejores».

Comenzaría mi reflexión con una afirmación hecha por Vladimir Viloria, cuando en su más reciente columna en El Universal (10/04/2011) expresó, «Chile se da el lujo de mostrar al mundo caldos muy bien hechos, que harían morder el polvo a cualquier botella cosechada en grandes bodegas europeas. Incluso es capaz de lograr «vinos de culto», por los que algunos son capaces de pagar pequeñas fortunas. Tal es el caso del codiciado Caballo Loco».

Los chilenos han resultado comenciantes y promotores muy hábiles de sus productos, sus niveles de organización y de visión comercial son para quitarse el sombrero. Geográficamente no cuentan con una ubicación privilegiada, pero sus productos compiten de tú-a-tú en el mercado mundial. En el caso de sus vinos, durante mucho tiempo han inundado los anaqueles de productos bien elaborados a precios muy bajos, en un relación precio-valor inmejorable, que ha traido como consecuencia una presencia arrolladora.

Pero llegó el momento, en que quisieron subir la barra, exportar vinos de mayor calidad, elaborados bajo procesos más cuidadosos, es decir, incursionar en el mercado de vinos de alta gama. Pero se encontraron con un gran obstáculo: un mercado que no estaba dispuesto a pagar altas sumas de dinero por una etiqueta de vino chilena. Ciertamente, cuestión de percepción, pero una realidad que los obligó a repensarse.

Entonces, mercadeo o no, sucede como el caso de Caballo Loco, les tocó enfocar su mensaje comunicacional en un hecho diferenciador, casi extraordinario, rayando en lo demencial para hacer entender que el vino vale lo que cuesta. El mercado del vino, quieran o no, está lleno de mitos, de leyendas, evoca más allá de la calidad, factores como el nivel socio-económico, recuerdos, tradición, estilo de vida, entre muchas otras circunstancias. Un hecho en el que tenemos que pensar y reflexionar, porque constantemente nos topamos con botellas, cuyo valor escandalizaría al bolsillo más holgado y botarata, pero pagar su precio es símbolo de status. Y los chilenos han demostrado tener un visión nítida sobre este comportamiento.

Por ejemplo, los vinos franceses viven el proceso inverso, más allá de las maravillas producidas en tierras galas, también hay mucho vino mediocre que por exhibir en su etiqueta «made in France», se cotiza por sumas muy por encima de su valor real. Y el público lo paga, por aquello de la percepción de «si es francés es bueno».

Entonces, los chilenos de quien tenemos mucho que aprender, astutamente han sabido subir la barra, siguen elaborando vino bueno y económico, pero poco a poco se han ido colando en los vinos de alta gama, apoyados en una estrategia de mercadeo bien pensada y que ha resultado increíblemente efectiva, que encuentra en vinos de excelente calidad el soporte real del mensaje. Caballo Loco, es solo un caso emblemático de lo que está sucediendo con otras etiquetas y de las que cada vez se escucharán más noticias.

Acerca de «Solo Los Mejores»
Los espacios donde degustar vinos de alta gama en Venezuela, se han reducido drásticamente. Por lo menos en 2010, no se contó ni con el SIG, ni con el Vino Toma Caracas para tal fin. Así que de cierta manera se puede decir que «Solo los mejores», camina solitario en ese rubro. Implica un esfuerzo titánico reunir en un solo lugar, tantas etiquetas de calidad, dada las duras circunstancias que atraviesa en mercado criollo, además de la presencia de un programa de cata que resultó fantástico y único, como los casos de las catas verticales de Tokay y Caballo Loco, los vinos de Andalucía, por solo mencionar algunas.
Sin embargo, no puedo ocultar mi desilusión en la edición 2011, que viene dada por la incomodidad del espacio físico, que resultó pequeño e inapropiado, al punto que – en especial el viernes – impedía disfrutar vinos de tan buena calidad. Ciertamente, la oferta de las importadoras fue muy buena, completa y variada, incluso presentaron algunas novedades. Creo que un evento de este tipo, que apunta tan arriba, merece un espacio más idóneo, que esté a la altura de los vinos y justifique el precio de la entrada. De los errores también se aprende, esperaremos a ver qué pasa en 2012.

Dos pasteles, una boda real


Rosas de Inglaterra, Cardos de Escocia, Narcisos de Gales, Tréboles de Irlanda además de otros 12 tipos de flores y hojas propias de la Gran Bretaña, decorarán el pastel de la boda real de William de Inglaterra y Kate Middleton, el próximo 29 de abril. Cada flor u hoja tiene además un significado, práctica común en la era victoriana y que la novia ha decidido retomar para la ocasión.

La torta en cuestión ha sido encargada a Fiona Clains, famosa entre la alta sociedad y celebridades inglesas, al punto que la señora hasta hizo el pastel de matrimonio de Paul McCartney y sus productos se venden en las tiendas más exclusivas.

La receta sertá una tradicional torta de frutas inglesa con un blanco glaseado, crema y flores elaboradas con el Método Lambeth, muy popular en ese país para recrear en azúcar elementos de la naturaleza. Además del vestido de la novia, su diseño es uno de los secretos mejor guardados, solo se sabe que ocupará un lugar destacado en el banquete. Como pasa en estos casos, seguramente se elaborarán muchas tortas, solo se exhibe una y luego los novios envían trozos de pastel a empleados, amigos y algunos compromisos.

En esta ocasión, habrá dos pasteles, porque aquí entraron en juego las preferencias de William quien es amante de una torta de chocolate y galletas, cuya elaboración estará a cargo de la compañía Mc Vitie´s, muy popular entre los niños ingleses por sus golosinas de chocolate, quien ha colocado sus postres en las mesas reales inglesas desde 1893, cuando se celebró el matrimonio de Jorge V, incluso elaboraron la torta de bodas de la reina Elizabeth, abuela del novio. «La obra para la boda real tendrá chocolate oscuro, galletas trituradas y algunos ingredientes secretos» señaló Paul Courtney, el diseñador de pasteles de la firma.

Aquí va una receta muy parecida a torta de chocolate que servirán en el banquete nupcial, si alguien se anima a elaborarla, por favor, no deje de contar su experiencia.

PASTEL DE GALLETAS CON CHOCOLATE
Tiempo de preparación: 3 1/2 horas
Porciones: 12

Para el pastel:

200 gramos (7 onzas) de galletas de mantequilla

1 taza de crema de leche
2 cucharadas de miel
4 cucharadas (media barra) de mantequilla
2 1/2 tazas (16 onzas) de chispas de chocolate semiamargo
1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la cubierta:

2 cucharadas de mantequilla
1/4 taza de crema de leche
1 taza (6 onzas) de chocolate semiamargo
Cubrir un molde para pastel (20 centímetros) con aerosol para cocinar.

Preparación:
Romper las galletas a la mitad o a una cuarta parte. En un tazón que se pueda emplear en horno de microondas, mezclar la crema, la miel y la mantequilla. Hornear en microondas por 1:30 minutos o hasta que empiecen a salir burbujas. Añadir el chocolate y mezclar hasta que se derrita y la mezcla sea homogénea. Mezclar la vainilla y después los trozos de galleta. Vaciar la mezcla en el molde. Golpear ligeramente el molde para eliminar las burbujas que pudieran haber quedado atrapadas.
Refrigerar por tres horas o hasta que quede congelado.
Una vez congelado, preparar el glasé.
En una pequeña sartén a fuego lento, mezclar la mantequilla y la crema. Quitarla del fuego cuando empiece a hervir y añadir chocolate; batir hasta que lograr una mezcla homogénea.
Sacar el pastel del molde y untar el glasé.
(Receta de Alison Ladman)


Si desean ver el trabajo de la repostera Fiona Cairns visiten su página /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:»Tabla normal»; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-priority:99; mso-style-qformat:yes; mso-style-parent:»»; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; line-height:150%; mso-pagination:widow-orphan; font-size:11.0pt; font-family:»Calibri»,»serif»; mso-ascii-font-family:Calibri; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:»Times New Roman»; mso-fareast-theme-font:minor-fareast; mso-hansi-font-family:Calibri; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:»Times New Roman»; mso-bidi-theme-font:minor-bidi;} http://www.fionacairns.com/


Rosas de pastillaje elaboradas por el método Lambeth, muy utilizado en Inglaterra para hacer flores, hojas y algunos insectos como mariposas para decorar tortas


1900 invitaciones se enviaron a todo el planeta, pero el banquete sera para 600 personas, es decir, que a uno lo inviten a la ceremonia no quiere decir que tenga pase al banquete. Lo cierto, es que «la crema y nata» para los británicos ha sido invitado a este sarao.


El Chef Mark Flanagan se ocupara el English Breakfast. Se han filtrado pocas informaciones más allá que se destacarán los productos ingleses.


Huevos de codorniz servidos en fuentes de oro y cristal, tal como se acostumbra en el Palacio de Buckingham


19 salones del Palacio de Buckingham se utilizaran para recibir a los 600 invitados al banquete.

A las ollas con cariño


Las ollas son ese utensilio de cocina fundamental pero que por una u otra razón no goza de tanto cuido como amerita. En muchas ocasiones, se le asocia con la historia familiar y son muchas las anécdotas de inmigrantes europeos que traían consigo sus cacerolas como uno de sus tesoros más preciados, además en algunos países como Venezuela, su presencia y sonido se ha convertido en una consigna política.

Sin embargo, con el paso de los años el papel de las ollas en nuestra dinámica culinaria ha evolucionado, hemos pasado de la ollita del arroz, del caldero de la abuela o la olla para las hallacas, a considerar muchos aspectos como el material con el que está elaborada, su función, el recubrimiento que la conforma, las asas, incluso el lugar dónde se va usar, motivo por el cual se hacen comunes expresiones como “ollas para restaurantes”, que no son más que las elaboradas enteramente de hierro o acero y permite mudarlas sin dificultad de la hornilla al horno, sin el temor de que se estropee “la baquelita”, ese material plástico que se derrite ante el calor del fuego.

En el mercado encontrará ollas de acero inoxidable, de hierro, de acero, de peltre, de cobre y de barro. No existe un material perfecto que reuna los mejor de todos los mundos.

Las más populares son las de acero inoxidable, por su durabilidad, resistencia a sustancias ácidas y alcalinas, además conservan su brillo y belleza con los años. Lamentablemente no son las que mejor conducen el calor y tienden a pegarse. Los fabricantes han encontrado soluciones ingeniosas, como los fondos gruesos que compensan de algún modo este inconveniente y evita que se deformen.

También se encuentran las ollas de hierro muy populares para calderos, paelleras, planchas, sartenes y woks. Suelen ser las más indicadas para cualquier alimento que requiera cocción a altas temperaturas como salteados y frituras. Una de sus grandes desventajas es que son susceptibles a la corrosión, por lo que se recomienda apenas utilizadas lavarlas y secarlas bien.

Otro aspecto de estas cacerolas, radica en su necesidad de curar el metal, de lo contrario sufrirá de pegostes y un desagradable sabor a metal en la comida. Esto se hace de dos maneras: la primera es calentar la olla con una taza de sal de mesa hasta que caliente considerablemente y repetir el procedimiento varias veces o untarlas con cebo y dejarlas calentar hasta que humeen. Luego, bajo ninguna circunstancia, lavarlas con sustancias abrasivas ni esponjas de alambre, de lo contrario todo trabajo quedará perdido.

Otras ollas que con los años se han hecho menos populares son las de cobre y las de barro. El cobre es un maravilloso conductor del calor pero su costo es elevado y sus mantenimiento tedioso. En el caso de las de barro, además de transmitir calor, lo almacenan y después de apagado el fuego seguirá hirviendo por lo menos 15 minutos más. Son perfectas para preparaciones que ameriten un largo tiempo de cocción como granos y guisos, con la ventaja que no ganará ese ligero sabor metálico que le confieren las ollas a la comida, el cual no notamos porque ya estamos acostumbrados. Sin embargo hay que estar atento a su fragilidad porque un golpe o caída la partirá en dos.


Cocine su elección

Una batería de cocina está compuesta básicamente de una olla grande de más de diez litros, dos medianas y una pequeña; dos sartenes de dos tamaños preferiblemente recubiertos de teflón, una bandeja de horno y un wok.

Considere que las asas sean fuertes y con aislante al calor para que se mantengan fríos. También es una opción que los mangos sean de metal, lo cual permite utilizarlas indiferentemente en todas las áreas de su cocina. Por su parte, las tapas deben ajustarse herméticamente para que no dejen escapar el vapor y por último, que las paredes se curven suavemente en la base para que ningún rincón sea inaccesible al momento de revolver su contenido.

Aunque parezca una contradicción, uno de los mayores enemigos de las ollas son los detergentes, que con los años se han convertido en más abrasivos. Utilícelos con prudencia, limpie sus ollas con una esponja suave y si se pegó algún alimento, remójelas un par de horas o hierba agua para que ceda con facilidad.

Cuando compre ollas, cuídelas, el uso adecuado y respetuoso hará que con los años mejoren su rendimiento, y esto va más allá del precio, todo depende del cocinero y de los responsables de la limpieza.

Texto de mi autoría publicado en la revista Papa y Vino, en la sección «Los infaltables de la cocina»

La caja donde se cuece la sabrosura



No existen dos hornos iguales, esta es una premisa de la que está cociente cualquier aficionado o profesional de la cocina. El horno es ese aparato que hace las veces de caja caliente para asar, rostizar, gratinar o calentar los alimentos.

Los textos de cocina están repletos de expresiones como “hasta que dore”, “hasta que al introducir un cuchillo salga limpio”, “hasta que se despeguen los bordes”, “hasta que al pincharlo no sangre”, esto se debe a que el tiempo no es el único factor que cuenta al momento de hornear. El horno coloca sus condiciones y por eso es tan importante conocer este utensilio tan útil, porque de lo contrario, será víctima de una torta cruda o de un majar “arrebatado”, palabra utilizada por las abuelas para referirse a la comida quemada por fuera y cruda por dentro.

Los hornos no solo se usan en la cocina, al introducir esta palabra en Google aparecen desde hornos crematorios, industriales, siderúrgicos, hasta hornos de gas, microondas y portátiles. Su presencia es fundamental en la cocina y los alcances de sus usos son prácticamente infinitos, porque muchos tipos de cocción dependen de su presencia, que van desde hornear una bizcocho o un pernil hasta disecar vegetales, deshidratar alimentos, hacer baños de maría o descongelar.

Para todos los gustos y usos

Existen muchos tipos de hornos, los más conocidos son los que funcionan a gas o con electricidad. Los primeros ofrecen la ventaja de ser económicos por su bajo consumo de energía y su buena conducción del calor, pero su temperatura no suele ser constante porque la gran mayoría no dispone de un temporizador. Por su parte, los eléctricos son más precisos, cuentan con dispositivos para avisar cuando está suficientemente caliente, al abrirlos mantienen la temperatura en su interior evitando cambios abruptos. Tal vez de ahí venga la creencia que no se deben abrir en pleno proceso de cocción, sino hasta el final, porque anteriormente al abrirlos se producían cambios bruscos de temperatura.

Los hornos eléctricos de la actualidad son los más utilizados en los fogones profesionales, porque cuentan con funciones muy útiles como inyección de vapor, que mantiene hidratados los alimentos y en el caso del pan le da concha gruesa. También hacen circular el aire, emiten calor de manera uniforme y pueden abarcar desde un área del tamaño de una pequeña habitación, hasta los prácticos hornitos que se utilizan para tostar pan o recetas de pocas raciones.

Otros hornos populares, pero poco prácticos son los hornos a leña, cuyo uso ha llegado a convertirse en todo un atributo como en el caso de las pizzas. Su ventaja radica en el material con el que están hechas sus paredes como la arcilla, almacena el calor y lo redistribuye de manera contante en su interior, incluso una vez apagado el fuego toma bastante tiempo para enfriarse. Además, dependiendo del tipo de madera le dará un sabor extra a la comida entre perfumado y ahumado. Su gran desventaja radica en que se requieren muchas horas de cocción y han sido confinados a jardines y ciertos tipos de restaurantes.

Muy parecidos a los de leña también hay hornos que funcionan con carbón. Casi no se emplean en la actualidad pero antes de la aparición de los de gas y los eléctricos fueron muy populares. También se han puesto de moda las “cajas chinas”, que consisten en una caja de metal, en muchos casos de doble recubrimiento, que cuentan con una tapa. En su interior se colocan todos los alimentos, en especial las carnes que requieran muchas horas de cocción. Entonces se abre un hueco en la tierra, se agrega carbón al rojo vivo, se coloca encima la caja, se agrega más carbón y se cubre todo con tierra. Pasadas de cinco a seis horas, se abre la caja y todos los alimentos además de bien cocidos expiden una fragancia penetrante como consecuencia del encierro que no los dejó escapar. Es un tipo de cocción ideal para festividades con muchos invitados y tiempo disponible.

Cocción tecnológica

Los hornos microondas son víctimas de una mala publicidad, hay todo tipo de mitos y pruritos a su alrededor. Con toda seguridad, una desconfianza nacida de la desinformación. No hay un solo estudio serio que avale la teoría que sus ondas produzcan cáncer y las nuevas generaciones de microondas, tienen tantas funciones que se han vuelto casi imprescindibles, además que se ha logrado que reduzcan el consumo de energía a niveles insospechados.

Los microondas crean un campo electromagnético donde “el alimento se calienta por excitación de las moléculas de agua, que se están moviendo, girando sobre sí mismas, a gran velocidad”. Además existe la creencia que sirven solo para calentar y descongelar, pero es un excelente deshidratador, reduce a la mitad del tiempo la cocción de arroces, bollos, tortas, quesillos, lo importante es que sean alimentos con una cantidad considerable de agua. Es excelente para derretir materias grasas evitando que pierdan humedad en el proceso y en el caso del chocolate le da un brillo que tiene enamorado a más de un chocolatier.

Otros tipos de hornos menos difundidos hasta el momento son los solares, que trabajan con paneles pero están confinados a uso experimental, es una tecnología que dará mucho de qué hablar en el futuro, pero por el momento son poco prácticos y costosos.

Para cocinar, no para almacenar

Sin importar el tipo de horno que se tenga en casa, la primera cosa a tomar en cuenta es que no son gabinetes para almacenar sartenes, calderos o bandejas, lo cual desalienta a más de un cocinero al momento de su uso.

Además todos los hornos requieren de varios accesorios para maximizar sus funciones como: reloj, temporizador, iluminación, placas de cerámica y rejillas. Por ejemplo, los temporizadores son muy útiles en aquello hornos donde se hace imposible saber la temperatura con exactitud.

Cada vez los hornos son más sofisticados, intentan ser más exactos en cuestión de temperatura, cuecen de diversos modos, cuentan con el “broil” para gratinar, algunos ya incluyen inyección de vapor y se han mejorado enormemente el diseño de las rejillas, haciéndolas más resistentes y con mecanismos que les otorgan estabilidad.

Finalmente, algunas recomendaciones útiles para su cuidado como por ejemplo, limpiarlos con una solución de agua y vinagre. Evite en la medida de lo posible detergentes abrasivos y de olor penetrante, porque el residual terminará formando parte del sabor de algún platillo.

No olvide calentarlo previamente, antes de usarlo enciéndalo por lo menos treinta minutos antes, para que cuando lo utilice los alimentos de cocinen a una temperatura uniforme. Tal vez los hornos exigen planificación por parte del cocinero, pero puede ser un aliado extraordinario que le brinde la posibilidad de llevar a cabo otras actividades mientras se cocina, los alimentos conservaran sus propiedades nutritivas y sin lugar a dudas ofrece todas las posibilidades para una cocción más saludable.


Texto de mi autoría publicado en la revista
Papa y Vino en la sección Infantables de la cocina.

El cocido de Patata


Patricia Ventura Nicolás es conocida por los amigos de los años universitarios como Patata, sobre nombre que le escuchamos decir alguna vez a su madre y nos pareció más que apropiado, al punto que ha derivado en versiones en otros idiomas. Lo cierto es que esta talentosa periodista especialista en el área petrolera, es también una excelente cocinera y juro con la mano en el corazón, que una insaciable y maravillosa comensal.

Su madre es de origen catalán y su padre gallego, una mezcla que tiene su caída pero que encuentra una de las mejores expresiones en la cocina. Recientemente, organizamos un almuerzo de domingo, de esos que hacemos de vez en cuando las llamadas «Cófrades»(1), donde nos entregamos sin pudor a la buena mesa, comemos hasta que nos desabrochamos el pantalón, bebemos hasta reírnos de nosotras mismas, se nos va la tarde entera recordando, chismeando, compartiendo lo que nos sucede para bien o para mal, como la mitad de nosotras vive fuera del país, ahora hacemos uso del skype y de una u otra manera nos sentimos cercanas, todo eso sin contar la comunicación diaria a través de un grupo de gmail.

La gran mayoría de nosotras cocina, incluso varios de los maridos también se destacan en los fogones como Guiusepe, esposo de Doris, quien a mi gusto hace una de las mejores pizzas que he probado. Algunas de nuestras madres son famosas por sus guisos, como las hallacas de la mamá de Doris, el hervido de la mamá de Raquel, las delicias árabes de la mamá de Jimena y el cocido de la mamá de Patricia. Así que saliera una cocinera profesional entre tanto buen diente, es un asunto que se cae de maduro.

Lo cierto es que Patricia, para mi sorpresa, dijo que ese domingo prepararía un cocido. Plato de origen «español», porque en el caso de Patricia o Patata, se trata de una mezcla de sus orígenes y no quiero pisar arena movediza. Además de la inevitable accesibilidad a productos del mercado criollo.

Ese día comenzó para Patata a las 7 de la mañana, montó el caldo en una olla inmensa, que por pocos centímetros y no se encaramaba en una escalera para poder revolver su contenido. Lagarto, chorizos, garbanzos, todo lo lleva más tiempo en ablandarse. Luego los aliños, de los que no dio mayores explicaciones. A media mañana, entraron a aquel mar de carne y chorizos, «las pelotas» elaboradas con carne molida, en este caso preparadas con carne de res, huevo, ajo, harina y como bien se excuso la Patata, «solo le faltaron los piñones».

Al mediodía cuando llegamos los invitados, ya el cocido estaba en su punto, le había agregado papas, repollo. Había rectificado el sabor. Prácticamente listo para servir. Apenas se entraba a la casa, el olor alborotaba el apetito. Provocaba abalanzarse sobre la olla dejando de lado la buena educación. Pero había que esperar al resto de los invitados, entonces picamos pan gallego, embutidos, quesos y vegetales en vinagre. Mientras tanto brindamos con cava extra brut Marqués de Monistrol.

Ya sentados en la mesa primero se sirvió el caldo, humeante, consistente, sabroso, una caricia al corazón con un inequívoco sabor a hogar. Provocaba acurrucarse después de terminar aquel plato tan sustancioso que además hacía sudar. Luego llegaron a la mesa dos grandes fuentes de servicio, una contenía las carnes, es decir, chorizos, lagartos y pelotas. La otra con papas, repollo y garbanzos. Acompañado con un Malbec reserva 2006 elaborado en San Juan, Argentina, y aunque no lo crean no logro recordar el nombre. Solo se que lo trajeron de uno de sus viajes, tal como lo expresó José, esposo de Patata.

Luego el postre consistió en flan de chocolate y canela, dulces árabes y varios tipos de mousse, que aportamos los comensales. Una sobre mesa larga donde no dejábamos de picar, reír, beber Pacharán y café, que se extendió hasta pasadas las 6 de la tarde. Solo puedo agregar que Patata le tomó a la perfección la receta a su madre, Eloina, quien todos los 25 de diciembre se destacaba con este platillo, pero me enteré ese día que le pasó el testigo a su retoño y con toda razón.


Mesa para recordar, a instantes de empezar con el sustancioso caldo. La Raquel que aparece en la foto, no es la Raquel de la Cofradía, pero también es periodista y fue una gratísima compañía.

(1) LAS CÓFRADES: Grupo de amigas y colegas, casi hermanas. Raquel, Patricia, Narsa, Ana Cecilia, Doris, Elsa, Jimena, Soraly, Fabiola, Mirka y yo, no mantenemos unidas desde los años universitarios, en especial, después de nuestra graduación en el año 1994. Somos una familia no escogida, con todo lo que eso conlleva, celebraciones, salud, enfermedad, matrimonios, hijos, divorcios, desencuentros, guayabos, empleos, alegrías, tristezas, mascotas, simplemente nos ha pasado de todo un poco, pero ahí seguimos. Unidas por el profundo amor que nos tenemos las unas a las otras, el respeto, la comunicación constante y la confianza. Además todas sentimos debilidad por la buena mesa, así que es el lugar favorito para encontrarnos.

8 whiskies bastaron para darle la vuelta al mundo

«Agua de vida» es la traducción al castellano de la palabra gaélica uisce beatha, cuya fonética da paso a la palabra Whisky. Elaborado básicamente de cereales que ha derivado en versiones de granos, malta y blends. Pero cuánto puede hablar una botella de un país? Qué diferencias se pueden establecer de una procedencia a otra? Como sucede con la mayoría de los licores, los lugares que los ven nacer dejan su huella en la bebida. «Esta noche conoceremos whiskies de 6 países de origen, con un origen celta común», expresó el sommelier Habib Rabbat.

Los muchachos de Tu Buen Vivir (@tubuenvivir) organizaron una cata de whiskies, apoyándose en su fortaleza que es el conocimiento de los destilados. Angel Durán (@Calvinaadg) y Habib Rabbat (@hrabbat) meticulosa y concientemente escogieron 8 etiquetas: Famous Grouse en dos presentaciones – incluso una de ellas 12 años- procedente de Escocia, Crown Royal de Canadá, Jack Daniels y Wild Turkey de Estados Unidos, Tullamore Dew de Irlanda, Hibiki de Japón y Blenders Pride parcialmente elaborado en Venezuela.

Rabbat dejó claro no solo su sólido conocimiento sobre el whisky, sino su facilidad para transmitir sus conocimientos, en una degustación compleja, prolifera en información, donde era muy sencillo confundirse sin la atención y la conducción adecuada. A mi parecer, más allá de lo interesante puede resultar saborear el mundo a través de distintos tipos de este destilado, resultó el desarrollo del tema de las armonías.

Hago un alto en el tema de las armonías, porque es común escuchar críticas al hecho que en este país se come acompañando la comida con whisky, a más de uno le he escuchado decir «se come con la lengua dormida» o peor aún, «con el paladar anestesiado», pero resulta que ahora caimos en el tema de la relatividad de la verdad, porque Rabbat y Durán demostraron que el whisky también puede armonizarse, incluso con comidas que opacan otras bebidas, pero que el whisky les lleva el ritmo, como aquellas ricas en grasa, altas en azúcar en intensas en especias. Increíble pero en algunos casos whiskies que no tenían mayor brillo, adquirieron otra dimensión al combinarse con el bocado de comida indicado.

Nuevamente, felicitaciones a Tu Buen Vivir por esta maravillosa experiencia, que resultó didáctica, interesante, sorpresiva y nuevamente ratificó que en el mundo de la gastronomía no hay verdades absolutas.

Slainte Mhath! (Salud! en gaélico)


Así se veían las mesas durante la cata, las 8 copas, papel, bolígrafo y agua mineral OGO. Solo falta el teléfono celular, indispensable para tuitear todos los detalles, y los compañeros de viaje al mundo del whisky en este caso eran todos tuiteros consumados, al punto que esa noche nadie se llamó por su nombre, todos eramos @»fulanito», esto abre la ventana a otro mundo que apenas empieza a mostrarse.



Esa noche desgustamos los ricos platos elaborados en Soma Café:

  • Pollo con caramelo de café con Blenders Pride.
  • Pan Sueco con queso de cabra, champiñones frescos y mermelada de rosas con Tullamore Dew.
  • Cestas de masa filo rellenas de ensalada de gallina con Famous Grouse.
  • Brusquetas con roastbeaf, pimentón y mayonesa de curry con Famous Grouse 12 años
  • Queso amarillo con cebollas caramelizadas y berenjenas con ajo con Wild Turkey.
  • Roll de plátano relleno de queso tipo Brie y salsa de papelón con Jack Daniels.
  • Bombón de chocolate de leche relleno de miel con Crown Royal.
  • Bombón de chocolate oscuro al 70% relleno de chocolate oscuro con Hibiki.


Hibiki, whisky elaborado en Japón. Fuerte en nariz, suave en boca una delicia. Un dato curioso de esta botella es que está cortada en 24 caras que corresponden a las 24 etapas del antigüo calendario lunar nipón.


El sommelier Habib Rabbat y sus etiquetas. Por cierto, en la foto se aprecia un tazón de metal llamado Quiaiche, antiguamente fabricados de madera que se utilizaba para brindar. Se toma con las dos manos y se brinda por la victorias sobre el condumio con un pie sobre la silla, como el cazador que marca su superioridad sobre su presa.

Travesía al planeta Ponche Crema

La etiqueta del Ponche Crema de Eliodoro González P. dice claramente «Leche, huevos, azúcar y alcohol», una fórmula aparentemente sencilla, pero que esconde uno de los secretos mejor guardados de este país, que ha permanecido en manos de la misma familia por once décadas.

El Ponche Crema que en la actualidad consumimos, nace en Ocumare del Tuy, la misma planta donde el Complejo Licorero Ponche Crema elabora otras etiquetas de licores. Pero la zona donde se hace el Ponche Crema es especial, está resguardada, incluso pocas personas son partícipes de de su fabricación día tras día. Es casi como ingresar – salvando las distancias- al corazón del Vaticano.

Al frente del equipo los llamados Maestros Poncheros, actualmente títulos pertenecientes a José Mandry y Ricardo Mibelli. El proceso se lleva a cabo en un lugar espacioso, limpio, casi aséptico. En la antesala, leche y azúcar contenidos en sacos y las yemas en bolsas previamente mezcladas con un 10% de azúcar para darles estabilidad.

Luego comienza el proceso, mezclan dos de los ingredientes, paulatinamente el aire se inunda de una fragancia, que cualquier ser humano reconocería: leche y azúcar. Pero pasado poco tiempo va cambiando, hasta convertirse en el tentador sabor a dulce de leche, es decir, ese aroma único que expiden las preparaciones de leche cocida con azúcar. En ese momento, los maestros poncheros se encierran en una especie de cónclave, los invitados tenemos que salir del espacio. Nadie más sabe que sucede allí adentro, en el proceso de metamorfosis hasta convertirse en Ponche Crema. Una larga espera, de más de dos horas que llena la cabeza – o por lo menos la mía – de todo tipo de historias fantásticas.

Cuando se regresa al área del Ponche Crema, el olor transporta a la Navidad es un acto inmediato, un reflejo de los sentidos ya condicionados a responder ante esta mezcla. Luego dan de probar directamente del tanque, una bebida calientica, con un fuerte contenido de alcohol que golpea la nariz y hasta los ojos. Simplemente deliciosa.

De allí en adelante, el Ponche Crema viaja por un entramado de tuberías hasta ser embotellado, etiquetado y colocado en sus respectivas cajas.




Fotos del proceso: en la primera a la izquierda, muestra al Maestro Ponchero José Mandry junto al las ánforas de cobre con las que se mide el alcohol, son las mismas desde los inicios de la empresa. Saquen la cuenta!
La siguiente imagen es en el momento que el Ponche Crema sale calientico de los tanques, recién elaborado. Simplemente delicioso, incluso prueben calentar el Ponche Crema, yo no lo he hecho, pero lo tengo entre mis pendientes. A pesar de su procedencia industrial, tiene un sabor a casa y a Navidad que conmueve, o por lo menos para cualquier persona que haya crecido en tierras venezolanas o con sus costumbres.
Las otras imágenes muestran varias etapas del proceso.


Este vasito contiene el alcohol que forma parte del Ponche Crema. Muchas veces se habrán preguntado qué licor lleva, solo les puedo decir, que es un alcohol de caña lo cual es lógico porque en Venezuela producimos excelente ron, y la gente del Complejo Licorero Ponche Crema elabora Ron Ocumare. Aunque inicialmente el licor era de uvas.

El que se muestra en la fotografía, es muy fuerte, ligeramente dulce, no filtrado, con un grado alcohólico que supera los 80 grados, dosificado hasta llegar a los 14 grados, contenidos en la botella y estipulados por la patente.


Los maestros poncheros José Mandry y Ricardo Mibelli. En los 110 años que lleva elaborándose el Ponche Crema, solo 10 personas han ostentado esta labor, de los cuales solo una ha sido mujer. Responsabilidad que lleva consigo uno de los secretos mejor guardados de Venezuela, lo cual se puede considerar toda una proeza, en un país donde los secretos prácticamente no existen, o solo la versión: «secretos a voces».


Anteriormente, de una en una rompían las cáscaras de los huevos. Con paciencia y destreza infinitas, las obreras separaban yemas de claras. Los tiempos que vivimos son otros, ahora las yemas llegan listas y empaquetadas de manera industrial con un 10% de azúcar, para formar parte de la fórmula secreta.


«Detrás de esta puerta está el verdadero secreto del Ponche Crema de Eliodoro González P.», afirmó el Maestro Ponchero José Mandry. Así que aquí va la historia no contada, absolutamente extraoficial, ¿salida de mi imaginación? Tal vez. pero nadie me lo negó, incluso creo que tanta lucidez de mi parte pareció simpática. Es posible que algún día wikileaks la revele y dirán «Vanessa no estaba tan loca como pensábamos».

Detrás de la puerta vive un duende, sí leyó bien, un duende cocinero, incluso lo que en Harry Potter se llamaría un Elfo Doméstico, que se encarga de hacer el Ponche Crema. Todas las maquinarias y el cuento antes contado es una atracción para turistas y románticos que evocan las mejores navidades de su vida, cuando el Ponche Crema toca sus labios. Durante las dos horas que tuvimos que esperar, el duende ponchero trabajó sin parar encadenado con un grillete. Incluso el otro día el maestro ponchero Ricardo Mibelli se cayó. Cuando se le pregunté qué le pasó me dijo que se resbaló. Tengo mis dudas, creo que el duende enfurecido intentó zafarse.

Arepa pa´ todo el mundo

En los años cincuenta, la arepa casi desapareció. Pilar maíz y cocerlo era una tarea engorrosa, que exigía mucho tiempo, en especial para las señoras que comenzaban a redefinir su manejo del tiempo. Entonces, apareció la harina de maíz pre-cocida, sí la HARINA PAN que pensamos que lleva toda la vida en los gabinetes. Polar adquirió la fórmula y la producción vino acompañada de una campaña para enseñarle a la población cómo se utilizaba el nuevo producto.

Polar comenzó instruyendo señoras en su uso, quienes se convirtieron en multiplicadoras de la información. Se dieron talleres por todo el país, se imprimieron recetarios donde ensañaban a hacer arepas, empanadas, bollitos, hallacas con el nuevo producto. Esas recetas que hoy nos parecen obvias, fueron el centro de recetarios para insertarse en la dieta criolla con éxito. De este modo la arepa se salvó del olvido y está más viva que nunca.

Empresas Polar cumple 70 años y desde este espacio además de mis felicitaciones y buenos deseos, el mayor respeto y admiración. He tenido el honor de trabajar como proveedora para ellos, una experiencia enriquecedora personal y profesionalmente hablando. Además he visto de cerca su trabajo, como el que hacen en Carora con Bodegas Pomar, varias de las publicaciones de la Fundación Empresas Polar son de consulta permanente y gracias a sus talleres se ha conservado la memoria de un país con serios problemas de memoria.

A continuación algunas imágenes de los primeros recetarios de Harina Pan, corresponde a finales de los cincuenta, donde sorprende la calidad de la producción y que contenga recetas que 70 años después son más que obvias. Este recetario es una joya de la historia gastronómica venezolana.



Banquetes reales ingleses de ayer y hoy


El 29 de julio de 1981 se casaron en Londres, Carlos de Inglaterra, Príncipe de Gales, y Lady Diana Spencer. Acontecimiento muy importante en su momento, porque el novio es – y sigue siendo 30 años después – el primero en la línea de sucesión al trono. Lo cierto es que fue una boda de cuentos de hadas, transmitida en vivo por la televisión, con una audiencia que superó los 750 millones de personas en el globo terráqueo.

Posiblemente, esta historia pudo inspirar cuentos como el de Shrek – no lo digo por lo poco agraciado del príncipe -, sino porque evidenció que no todas las historias de este tipo terminan con el típico «vivieron felices para siempre».

Para los efectos de este blog, lo interesante es el banquete real de bodas, que en el caso de los ingleses se trata de un Wedding Breakfast, donde por lo general, participan los más de mil y tantos invitados (entre los que destacan otras Casas Reales, jefes de Estado, familiares, amigos, políticos e intelectuales relevantes y uno que otro personaje del mundo del espectáculo y del deporte). El banquete más formal suele darse en la noche, sin cámaras de televisión y con un menú mucho más suntuoso, para un grupo «íntimo» de familiares y amigos.

Cuando Carlos y Diana, Principes de Gales, se casaron el menú consistió:

  • Rodaballo relleno en salsa de langosta
  • Pechuga de pollo con mousse de cordero
  • Fresas con cornish Cream maceradas en vino
  • Torta nupcial que consistió en un rico ponqué cubierto de mazapán y glaseado, decorado con los emblemas familiares, el emblema de la Marina Real a la que pertenecía el príncipe y las iniciales C y D. Se cortó con la espada del príncipe, tal como dicta el protocolo . El pastel estaba en una mesa decorada con orquideas.

Si se preguntan por la bebida, solo se sabe que sirvieron Champaña, pero no hay mayores detalles al respecto, más allá que hace un par de años se subastaron 4 botellas, cuyas etiquetas daban fe que fueron parte de las destinadas a la boda.

Lo interesante en este caso, es que el menú no refleja el espíritu de los novios, ni de una nación, como sucedió en la reciente boda de Victoria de Suecia, donde se destacaron las denominaciones de origen de todos los productos. Era un viaje culiario por tierras suecas a través de sus sabores, que de alguna manera, expresaban el júbilo al enlace nupcial de su futura reina.

En cambio, para la boda de William de Inglaterra con Katherine Middleton, el próximo 29 de abril, se nota como han cambiado las cosas. Es un acontecimiento importante, porque se trata del primogénito de la famosa Lady Di y seguramente quien sucederá a su abuela Elizabeth en el trono, porque todo indica que el padre abdicará a favor del hijo, entonces se convierte en un asunto de Estado.

Darren McGrady, quien fue el jefe de banquetes real inglés durante muchos años, incluso se ocupo del menú de Carlos y Diana, vaticina que el en próximo wedding breakfast considerará las preferencias y filosofía de vida de los novios. Asegura que incluirá vegetales «orgánicos» de los cuales la novia y el padre del novio son a fieles consumidores, así como una especie de pastel de carne de cordero llamado «cottage pie», favorito de William cuando era niño.

McGrady afirma que antes servirán algunos abrebocas con salmón ahumado, paté y rolls de vegetales que armonizarán con la champaña. Es posible que este caso, sí sepamos la bodega porque Inglaterra no tiene productores que proteger o favorecer, como sucedió con la boda de los Principes de Asturias, que no se reveló quién elaboró el cava del brindis, y las botellas se entregaron a través del Consejo Regulador del Cava.

MacGrady cree que dada la crisis económica, quedaron atrás los gastos excesivos, como los 14 mil geranios que adornaron Buckingham o los largos menús de siete platillos, para más de mil personas. La boda de William y Kate, será una mezcla entre la tradición y los gustos actuales, con la salvedad que pondrán el acento en destacar productos ingleses con Denominación de Origen Controlado, así como platillos de su gastronomía.

En estos casos, dejan al descubierto cómo ha evolucionado el discurso gastronómico en los últimos tiempos. Más allá de la frivolidad que se le pueda endosar a estos eventos, son la vitrina perfecta para ostentar los sabores de un país, incluso las Casas Reales de todo el mundo están concientes de eso. También estoy segura que hay un tema de costos – especulaciones mias – pero no es descabellado que logren algunos productos a cambio de intercambio. Se trata de una publicidad segura y bien avalada.


Torta de bodas de 5 pisos de la boda de Carlos y Diana en 1981. En su momento se hicieron más de 22 tortas. La de la foto estaba en el salón del banquete y fue la que cortaron los novios con la espada. Las otras fueron repartidas incluso entre el personal de servicio que iba con una nota de agradecimiento de los príncipes. Recientemente, se subastó un trozo del pastel de 1981 por 2.200 dólares, que se conservaba en buen estado y pertenecía a una empleada del Palacio de Buckingham, quien lo guardó celosamente durante años, pero su viudo decidió ganarse unos reales y al momento de la venta alegó que para él no tenía significado de ningún tipo. Toda una perla!
También se sabe William y Katherin no quisieron el tradicional pastel, lo cual no ha sido bien recibido por los pasteleros en Londres.


El beso que cautivó a millones …. quince años después la historia era muy distinta.



Posiblemente no existe pueblo más farandulero que el inglés, aunque no lo crean. La cantidad de souvenirs de las bodas reales dejan corta cualquier proyección de la imaginación.

Para la boda del William y Kate, se encargó una nueva vajilla de lujosa porcelana China bajo estricta observación de la Casa Real. 16.008 piezas fabricará la compañía San Huan Group Corporation, con bordes dorados y el escudo real británico. Conociendo a los chinos, alquien hará su versión del diseño y a la par venderán versiones caseras de la vajilla pero a precio mucho más bajo. Estén atentos en las quincallas chinas, es posible que se topen con una réplica de esos platos.