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¡Qué bien come Cayetana!

“La Cocina actual de la Casa de Alba”, nueva publicación de la periodista Eva Celada, donde descubre otro aspecto fascinante sobre Cayetana Stuart y Silva, mejor conocida como la Duquesa de Alba, sus gustos en la mesa. A través de los menús que se sirven en días festivos y cotidianos sobre sus manteles, recorre las preparaciones favoritas de este personaje, develando preferencias sobrias, combinaciones de culinaria andaluza con marcada influencia francesa, pero siempre con ese toque juguetón y fuera de lo común que la caracteriza.

Ochenta y una recetas muestran una panorámica donde se vinculan la gastronomía y la tradición, de una de las casas monárquicas más influyentes y populares de la Península Ibérica.  Comienza con un catálogo de diecisiete gazpachos, de hecho es el grupo más numeroso, y tal vez es la sección de libro donde mejor se expresan los gustos personales de la duquesa, algunos sorpresivamente simples y otros muy atrevidos, como era de esperarse.
Continúa con los platillos para la Semana Santa, la cocina del día a día,  los dulces más comunes en el palacio de Dueñas, las preparaciones dedicadas a los invitados, varios platillos para niños, las viandas del personal de servicio, hasta cerrar con siete recetas elaboradas especialmente para esta edición, de la mano de reconocidos chefs como Dani García, Alejandro Sánchez, Fernando Córdoba, Ángel León, entre otros.
Al inicio de cada sección, hay una explicación de lo que encontrará el lector, describiendo detalladamente por qué se utilizan ciertos ingredientes, gustos específicos de La Duquesa, algunas tradiciones que se mantienen en La Casa de Alba, anécdotas y datos históricos que pueden ser de utilidad.
Por su parte, todas las recetas vienen acompañadas de su fotografía, tomadas por Cristina Rivarola y con notas específicas sobre cuando se consume, algunas variantes o simplemente quién proporcionó la receta, como la reina Isabel II de Inglaterra.
Este libro más que un recetario, es un testimonio de los gustos en la mesa, de uno de los personajes más difundidos por los medios de comunicación españoles, entre líneas se dejan colar preferencias, comportamientos y hasta modos de actuar. Posiblemente, las instrucciones de las recetas no son fáciles de seguir y pueden caer en imprecisiones. Una cosa queda clara, en la Casa de Alba se come bien

Ficha técnica:

Obra: La cocina actual de la Casa de Alba
Autor: Eva Celada
Editorial Giralbo
Primera edición, noviembre 2010. Impreso en España.

Los sueños y delirios de Paco Roncero sobre el mantel

En las entrañas del Casino de Madrid un pequeño salón de forma rectangular está en plena remodelación. Sus dimensiones no superan los cuarenta metros cuadrados, paredes altas con molduras de hojas y flores pertenecientes a la decoración original, amplios ventanales, una estructura en el techo sostiene tubos de varios los grosores y extensiones, de todos salen cables de momento desconectados, circulan obreros, junto a andamios, cubiertas de plástico, aserrín y salpicaduras de pintura blanca que será el color de rigor. 
A la cabeza del proyecto está el chef madrileño PacoRoncero, quien desde 1991 se ha ocupado de la dirección de las cocinas de lugar y ha adquirido prestigio desde el restaurant La Terraza del Casino. Ahora, toca dar un paso más allá, brindarle otro escenario a la experimentación, bajo distintas premisas más flexibles y lúdicas, incorporando insospechados elementos a la culinaria.
“Se trata de un espacio para editar experiencias. Jugamos con la tecnología avanzada” de este modo define el chef al llamado Taller de Paco Roncero. Contará con cámaras de video y de fotografía, conexión a la red, sensores de temperatura, reproductores especiales de sonido, iluminación, sillas ergonómicas pensadas para largas sesiones y una mesa de características precisas llamada «Hisia», vocablo que se traduce como “sensorial” de la lengua africana Swahili. Nada es suficiente, más que un salón, parece una caja que contiene todas las ideas, sueños y delirios de una vida.
Roncero cocinará en vivo y estará presente toda la velada, con los ocho comensales que solo podrán asistir por estricta invitación, y participarán activamente en el proceso de plato, propuesta que lleva tiempo entre manteles, de la mano de la llamada cocina “tecnoemocional”.
 
Reacciones inesperadas
El proyecto ha tomado alrededor de un año,solo en su ejecución. Paco Roncero asegura que se trata de un trabajo de equipo, además del apoyo que ha recibido de sus tres patrocinantes: Repsol, HP y Range Rover.
Repetidamente, el chef afirma que no puede dar detalles, sin embargo traviesamente da picón sobre algunos detalles, como que la mesa será una pizarra con monitores de imagen, sensible a la temperatura.
El  lugar está pensado para hacer un solo evento por mes, más enfocado en la experimentación, para medir reacciones y retroalimentar el trabajo de la cocina. Roncero asegura que esto obedece al esfuerzo y preparación que implica cada sesión, donde su presencia es indispensable.
“No sabemos cómo lo tomarán las personas”, afirma el cocinero, cuando da a entender que será un proyecto realmente novedoso, con muchos elementos desconocidos para el comensal. Una experiencia que comienza desde el acceso, concebida como una entrada clandestina, hasta el hecho de que estarán permanentemente monitoreados. 
“Se servirán menús con escenas. Ofreceremos platos nuevos”, expresa un entusiasmado  un Roncero que no consigue disimular el entusiasmo, con el brillo de un muchacho en los ojos, asegurando firmemente que es un lugar enfocado para gente que le gusta la innovación. 

La fecha de apertura es imprecisa, los planes apuntan al 19 de marzo de 2012, pero según la expresión del propio chef al preguntarle, todo es posible. Sin embargo, al parecer hay adelantos significativos, de un concepto que una vez puesto en marcha no pasará desapercibido.

«La verdad de las hojas secas»

El chef coreano Giho Yim alimenta el alma, luego en consecuencia, alimenta el cuerpo. La escogencia de ingredientes no obedece a los conceptos occidentales donde cada nutriente se ocupará de dar energía, crecimiento o restablecer lo gastado. No. Las selecciones hechas por este cocinero apuntan a dar alegría, disipar la tristeza, reestablecer la fe, sustentar la fortaleza espiritual y luego como algo lógico le dará al cuerpo lo necesario para funcionar.

«Técnicas clásicas y productos», título con el que se anunció la presentación de Giho Yim, un experto conocedor las tradiciones culinarias coreanas, en la X edición de Madrid Fusión. Sin embargo, al escuchar su discurso se abren nuevos conceptos a la alimentación en sí misma. No se trata de darle de comer al cuerpo, para lograr saciar el hambre y otras necesidades, sino todo lo contrario. Al combinar los ingredientes busca la armonía energética más allá de los sabores, al punto que recomienda comerlos enteros, inclusives conchas y cáscaras, porque de este modo se obtiene a plenitud todo lo que el alimento ofrece.

Visualmente, sus platos reproducen escenas de la naturaleza – una tendencia que lleva tiempo con fuerza entre fogones -, pero Giho Yim busca  plasmar recuerdos, sueños, añoranzas, momentos específicos. Echa mano de ingredientes casi imposibles, como rocas, moho, musgo, hierbas, hojas secas, da la sensación que en cualquier momento atrapará el viento y lo colocará en el plato. Finalmente, logra presentaciones hermosísimas, armónicas al ojo, parece imposible que algo así sacie el hambre o se pueda comer. Lo importante es «la energía de los pensamientos positivos, purificarse»

Honestamente, me encantaría probar sus platillos, esa salsa de hojas secas que tenía tan buen aspecto o esos fideos hechos con musgos que parecían flotar. Un concepto muy interesante, incluso etéreo, considerando ponencias realizadas por otros chefs coreanos en Madrid Fusión. Afinando la vista, no se distancia de muchos hábitos occidentales como tomar sopita de pollo cuando queremos sentirnos reconfortados o combatir con chocolate la depresión. Los coreanos más depurados, hilan mucho más fino y lo implementan con más conciencia.

Cocina local de sabor global

“Técnicas interpretadas”, enunciado que agrupó las ponencias de cinco chefs españoles en la X edición de Madrid Fusión, sobre prácticas y equipos de cocina, para lograr platos de fantasía, qué más allá de la pompa y los juegos de química, dejan ver claras tendencias para los próximos años.

La chef Elena Arkaz explicó detalladamente la técnica de laliofilización, los catalanes Jorge y Javier Torres centraron su conferencia en el Rotovac, el chef Dani García mostró las bondades del uso del Nitrógeno líquidoJuan Roca se centró en el Rotovapor y la reinterpretación de técnicas milenarias, como extracción de aceites y salmueras, apoyadas en la presencia de nuevas tecnologías.
Todos los discursos mostraron tendencias que influyen en los menús de las cocinas de “alta gama”.  En primer lugar, procesos de investigación de equipos multidisciplinarios – cocineros, químicos, físicos, diseñadores, biólogos y nutricionistas –  con asesoría de universidades.
Por otra parte, sabores que trascienden al ingrediente. Un hongo no solo tiene que saber a hongo, es parte de un medio ambiente o recuerdo que también tiene que verse reflejado en el bocado. La descripción sensorial se abre a expresiones como “sabor a bosque”, lo que denota un elemento kinestésico.
Se trata de cocineros locales con visión global que parten de sus patios o restaurantes, de sus referentes más cercanos para ofrecer platos que pueden servirse en cualquier lugar, sin suscribirse a una cultura específica.
Hacen uso de ingredientes nada comunes como rocas, hojas secas, cortezas, tierra, incienso, moho, además de otras fuentes alternativas para el gusto, pero todo apunta a una ampliación del listado de alimentos, que conduce a una de las premisas esta edición de Madrid Fusión, volcar la mirada sobre las despensas del mundo.
Finalmente, innegable la influencia y legado del chef Ferran Adrià, gran ausente en este encuentro. Algunas de las tendencias mencionadas llevan tiempo haciendo ruido entre cocinas, cocineros y comensales, otras apenas se asoman, lo cierto es que saciar el hambre tiene y tendrá sus matices.

Andoni Luis Adúriz: con y sin trampantojos

A  mi parecer, la presentación del chef vasco Andoni Luis Adúriz en la X edición de Madrid Fusión, ha sido uno de los momentos estelares. Increíblemente bien concebida, un discurso sublime y coherente valiéndose del proceso de desarrollo de una receta, a través de lo sensorial, para dar paso a lo reflexivo, con una belleza gráfica que  en algún momento produjo en la sala un estupor general.
Un viaje sutil sobre hojas de camelia, semillas, especias, en tres recetas cada una con una clara intención. Comenzó con un plato, que en sus propias palabras debía reflejar «el paso del tiempo», buscando la manera de evocar y plasmar el tiempo en algo comestible. Una preparación a base de hojas de té,  pero lo más llamativo era la estructura de la hoja de la decoración, perfectamente disecada y comestible. Parecía un encaje, casi imposible de creer, al punto que llegué a pensar que era una trampa visual.

Andoni fue enfático al decir que cuando elabora una receta, tiene que tener movimiento y una historia qué contar, como el caso del segundo platillo que era «simple y con impacto». Se trataba de una sopa, más bien un caldo a base de semillas y hojas frescas. Pero lo interesante estaba en el proceso que cumplía con tres principios claramente definidos por el propio chef: interacción con entre el comensal y la receta, que exprese algo al comensal, quien tiene que majar la semillas en una especie de mortero, que produce sonido casi musical. Tanto que Andoni contó que en ocasiones, cuando sirven este platillo en el restaurant Mugaritz, la sala se sincroniza en una especie de mantra que expide un aroma que impregna la sala y llega hasta la cocina. Luego interviene el uso del tacto, el tocar la comida, no solo llevársela a la boca y por último la relación entre el cocinero y los comensales. Seguidamente, el video mostraba que a las semillas trituradas se le agregaban hojas frescas, del huerto del local y por último una especie de caldo compuesto con una mezcla de dos caldos a su vez: vegetales y peces de roca.

En este punto, quedaba claro que la experiencia que quiere recrear este chef es íntima, individual, irremediablemente privada, evocadora con una gran carga de sensibilidad.

Antes de elaborar la tercera receta, Andoni habló sobre los trampantojos, que calificó como «un ejercicio lúdico, que si la creatividad es limpia se llega a lo novedoso pero cómo plasmarlo sin echar mano de referentes, para generar emoción en el comensal. Los trampantojos ayudan a los referentes y por añadidura sirven a lo lúdico».

Entonces, sacó pequeños quesos, redondos de las dimensiones de la palma de la mano, cortó uno por la mitad y dijo «no creerán que esto sea queso». Se trataba de queso de semillas. Al igual que mostró el proceso para hacer clavos oxidados comestibles, apelando a la confianza del comensal en el cocinero, que se lleva a la boca lo que le den sin preguntar. Acompañados con flores secadas en lactosa por aquello de encontrar una manera más natural.

Finalmente, respondió a los comentarios sobre el cierre de Mugarritz diciendo: «hay quien piensa que es un ciclo que se acaba, que no hay creatividad. ¿Qué es lo próximo? Visito y he visitado restaurantes de los cocineros españoles de la actualidad y lo que he visto es que la revolución está ahora, pero hay que saber verla».

Blumenthal y Myhrvold o como los magos cocinan para los mortales

En la segunda jornada de la X edición de Madrid Fusión hubo dos intervenciones extraordinarias. En primer lugar, mi admirado Heston Blumenthal (no tengo ningun empache al afirmar mi falta de objetividad en este punto), quien en un conversatorio con Teresa de la Cierva y Víctor  de la Cerna abordó temas relacionados con su nuevo restaurant, su concepción de la química y la cocina, sus apreciaciones sobre Adriá, por cierto, algo guabinosas para mi gusto, tal vez porque está en España. No sé.

Lo cierto, es que Blumenthal narró detalladamente su apreciación sobre el uso de los hidrocoloides, al punto que dijo que no le agradaba la textura que producían en los alimentos y que dejó de experimentar con ellos en poco tiempo. Luego, habló sobre el uso del Nitrógeno líquido, no como un fin en la cocina, sino como un instrumento más de trabajo, tanto que advirtió que algunos chefs jóvenes y sin experiencia, pueden caer en la trampa de no revisar las raíces de su cocina, y quedarse en el uso de la técnica.

Respecto a la gastronomía molecular, declaró que nunca ha estado viva, que en la cocina solo hay reacciones químicas y a fin de cuentas esa es la verdadera ciencia de la cocina. Que la gastronomía molecular en realidad nunca fue real, sino la manera de promocionar un proyecto.

Blumenthal conversó sobre la nueva etapa de su restaurant Fat Duck, donde se le da peso a la investigación histórica. Afirmó que cuenta con un historiador en su staff y buscan recetas en libros antiguos, y el criterio de selección es que los muevan e inspiren, al punto, que narró un platillo sobre un pollo que cobra vida después de rostizado, que según su apreciación solo trataba de sorprender a los comensales, hecho que también sucede en la actualidad. Invitó a entender lo que subyace en lo que comemos y terminó diciendo que la cocina actual es una evolución de la nouve cousine de los setenta.

Modernist Cuisine
Confienso mi ignorancia. El chef norteamericano Nathan Myhrvold era una refencia vaga para mi. Pero su intervención en Madrid Fusión es, tal vez, de las mejores conferencias que he visto en los últimos años.

Explicó uno por uno, los cinco tomos que componen su publicación la Modern Cuisine, un tratado sobre la cocina de estos tiempos, técnicas de cocción, ingredientes y los procesos químicos que transforman los alimentos. Contó que la obra tiene un peso de 20 kilogramos de los cuales 2.5 son de tinta. No lo voy a negar, quiero el libro pero cuesta 400 euros, más los cargos de sobrepeso en el avión. Viendo su ponencia, concluí que todo el revuelo de cocineros como Blumenthal y Adría parecen juegos de niños. Es otra concepción de la cocina, aun estoy procesando la información, pero  les dejo el link de la periodista venezolana radicada en España Helen López http://www.circulosdefuego.com/?s=nathan

Sobre Myrvhold escribiré detenidamente en el futuro, como dicen por ahí … es otra cosa, otro nivel.

Madrid Fusión: primera media jornada dedicada a la fantasía

Apenas hoy 24 de enero comienza la décima edición de Madrid Fusión. Aunque arrancó temprano, llegue pasadas las once. Sin embargo, cada minuto ha sido importante. Apenas crucé la puerta, me encontré juntos a los chefs venezolanos Nelson Mendez, Egidio Rodriguez y Pocho Garcés, acompañados de Jaime Llanos y el profesor Víctor Moreno.  Muy emocionados y concentrados en la presentación que dará Nelson el jueves 26.
En el salón de conferencias se respira aire a solemnidad, a que nada es más importante en este mundo que lo que se dirá allí sobre los alimentos y la manera de consumirlos en el futuro y las despensas del planeta. La organización impecable, cada quien en su lugar, el trato a la prensa a pedir de boca y los ponentes preparados, con discursos sin cabos sueltos, reflexivos y visionarios.

Mi jornada empezó con el homenaje a los discípulos de Martín Berasategui, estaban todos: Josean Alija, Eneko Atxa, Rodrigo de la Calle, David de Jorge, Dani Garcia, Erlantz Gorostiza, IñigoLavado, Andoni Luis Adúriz, Pepe Rodríguez Rey, Antonio Sáez y Diego Guerrero. Todos muy emocionados, pero lo mejor fue el aplauso a Berasategui, quien los besó y abrazó uno por uno y entre lo poco que llegó a vocalizar, es que tenía un nudo en el estómago y en el corazón. Además del orgullo que gente tan talentosa pasara por su cocina.

Luego le siguieron Elena Arkak con los liofilizados, quien cerró su participación con un bonito liofilizado con una especie de harina de maíz metido en una campana de vidrio, con luz propia, por aquello de la iluminación personal del plato dentro del ambiente tenue del restaurant, que dentro lleva aroma de canela ahumada.
Seguidamente, los hermanos catalanes Sergio y Javier Torres quienes con un video fantástico, sensorial y emotivo se explayaron sobre el uso del Gastrovac en su restaurant Torres. El video mostraba el mundo del restaurant, los ingredientes, los comensales, las reacciones, pero más allá de eso es una pieza excelentemente bien concebida, editada y conceptualizada, que elevaba la emoción y despertaba el apetito. Hago un alto, porque esos gemelos despertaron mi libido, me sentí seducida por su presentación.
 Luego le siguieron Dani García, con el uso del Nitrógeno líquido, en este punto confieso que solo entendí la mitad de lo que decía. Finalmente en este grupo, dedicado por entero a las «Técnicas Interpretadas», cerró el chef, tres estrellas Michellin Joan Roca, quien no se quedó en el uso del Rotovapor, anunciado en el programa sino que narró su experiencia con el uso de técnicas milenarias pero echando mano de las nuevas tecnologías, como por ejemplo, extracción de aceites y salmueras.
Aún no he entrado en la sala de exposiciones y queda toda la tarde en el salón de conferencias donde se presentarán: Nuno Mendes con sus restaurantes Pop, los Microespacios de Senén González y Paco Morales, la técnicas clásicas y productos de Giho Yim dictadfa por la Korean Food Foundation, país invitado al Madrid Fusión. Cerrarán la tarde Seiji Yamamoto con el Potencial de la Comida Japonesa y Josean Alija con «Nerua, esencia vegetal»

«Sembrar tomate margariteño es riesgoso y delicado»

Productor Gregorio Luna

Fruto con nombre y apellido: Tomate Margariteño o de Margarita. Irregulares, raros, desproporcionados, jugosos, ricos en pulpa y ligeramente ácidos. Un afortunado “error” de la naturaleza para deleitar el paladar.

La adaptación frenética de un vegetal a condiciones adversas, ha vuelto notable al tomate margariteño. Su encantadora desfiguración, expresada en contornos incompresibles e irregulares, unidos a un sabor refrescante, ligero y sorpresivamente perdurable en el paladar,  los ha tornado apreciados en la mesa.

Producirlo no es asunto sencillo, dada su increíble fragilidad, al punto, que la más pequeña complicación confronta  al más experto de los agricultores al fracaso. Lo que explica por qué se hace cuesta arriba conseguirlos, incluso en territorio insular.

El ingeniero agrónomo Sergio Somov, explica que “la deformación del tomate obedece al exceso de calor y a la aridez, que se traducen en una polinización pobre e irregular, porque los lóculos de las flores no se desarrollan y se forman depresiones en el fruto que lo hacen único”.

El tomate margariteño se da con sus características de sabor y tamaño solo en la isla, caracterizada por días muy cálidos,  noches frescas y agua ligeramente salobre. “Si llevas las semillas a tierra firme, crecen parejos y pierden calidad. Los que se dan en la isla parecen que vienen aderezados con una vinagreta” afirma el especialista.

Al pie del Guayamurí
En el sector El Salado de Paraguachí, a las faldas del cerro Guayamurí,  rodeado de mangos, yucas y ajíes, se extiende el cultivo que desde hace más de veinte años, cuidado por Gregorio Rafael Luna. Nacido y criado en la isla no conoce otro oficio, su estampa y hablar lo delatan, al igual que su picardía. “El tomate es muy delicado, pero rentable. En un año bueno saco hasta cuatro cosechas”, afirma Luna.

Narra que siempre ha sembrado tomate, pero que con los visitantes llegó el verdadero interés, “me di cuenta que los buscaban por todas partes, desde entonces se lo vendo a los supermercados que vienen a buscarlos. En la Semana Santa pasada, como vinieron pocos turistas perdí casi 800 kilos”.

“Yo saco la cuenta así: si el 25 de abril empiezo con el semillero, a las pocas semanas los planto y ya para el 20 de julio, los tomates verdes empiezan a rayar. Ahí mismito maduran”, explica Luna sobre un ciclo completo que toma noventa días. Durante el proceso no escasean los enemigos a combatir, para Gregorio los pájaros son los peores, en especial los Cardenalitos, “esperan que rayen los tomates para comérselos. No los quiero”.

Productor Almerys Moya

En la Rinconada
Relativamente cerca de Paraguachí, en el sector de La Rinconada, Almerys Moya a primera vista siembra berenjenas, pero al fondo de la parcela, destina algunos surcos a las plantas de tomate.

Su producción es pequeña, aunque todo el año los cultiva, porque en sus propias palabras “siempre se venden bien y los buscan mucho”. El problema viene con los cambios en el clima, la plaga en especial hormigas y moscas blancas, algunos hongos y el hecho, que se hace difícil encontrar en el mercado, sustancias para combatir esos inconvenientes.

“Sembrar tomate margariteño es riesgoso y delicado. Exige mano de obra. Mientras pueda, no los dejaré de sembrar”, asegura Moya.

Señas:
•    Gregorio Luna / Fondo Guayamurí  0416 3990720
•    Almerys Moya / Parcela de Melo 0416 4956404

Flores de tomate margariteño

Texto publicado en el especial de gastronomía de octubre 2011 en la revista Sala de Espera

Macarronada: pastel imposible

La sola fonética de su nombre evoca “algo” que no pasa inadvertido, excesivo, colorido, popular y hasta grotesco. Sí, la macarronada puede ser todo eso y más, mucho más, pero también todo lo contrario. Si se tuviese que elegir un plato de la gastronomía zuliana, que represente sin enmiendo dicha idiosincrasia, ostentaría en solitario el primer lugar en el pódium.
“Los ingredientes básicos de una macarronada son pasta, queso, salsa de tomate, guiso de carne o pollo y papas. A partir de allí, se consiguen mil diferencias”, afirma la cocinera zuliana Ivette Franchi, quien asegura que, en su propuesta sustentada en tan pintoresca y rica comida regional, ha logrado refinarla, a lo que solo quedaría responderle “cómo vos queráis”.
 
Franchi asegura que hay versiones con “embutidos, salsa boloña,  jamón, quesos de año y amarillo, mostaza, salchichas, tocineta, con y sin huevo. Cualquier variación según el gusto familiar es válida.  Por supuesto, también hay mucha gente a la que no le gusta la macarronada”.
Zulianísima
Pero lo que sí queda claro, es que este pastel lo componen titanes del paladar. Todos son protagonistas y por separado cada uno constituye un pilar de sabor. Es lo más cercano a poner a cantar juntos en un escenario a Lila Morillo, Gustavo Aguado, Betulio Medina, Neguito Borjas, Ricardo Montaner y Voz Veis, donde se cree que la voz y estilo de unos opacará la de los otros, pero resulta una armonía perfecta, que no tiene otra explicación que el sentimiento de zulianidad en sí mismo.
Franchi por su parte asegura que en sus inicios se trataba de un platillo  conocido como “pasta amarilla”, que hacía las veces de guarnición del lomo negro o la carne asada.  “Fue un plato muy comido por los españoles de la época finales del siglo IXX y se cocinaba con ingredientes importados como la mostaza, pasas y aceitunas. La masa de la pasta era muy húmeda por el contenido de mantequilla, mostaza y huevos. Una vez mezclada, se le agregaba abundante queso de año, además de un guiso de cebollas y tomate. Luego se horneaba”.
Sobre la macarronada es poco lo escrito, incluso son escasas las recetas en publicaciones,  salvo uno que otro libro de cocina regional.  Tal como expresa la periodista Rosita Regalado en su texto de Delicias Zulianas (Libros de El Nacional 2008), “Este es un plato especial para festividades decembrinas. Antes era casi obligatorio en mesas marabinas. En estos tiempos muchas familias zulianas donde quiera que van, dentro y fuera de Venezuela, se las ingenian para preparar su bandeja  (…) es un plato completo, que se sirve como un pasticho, en cuadros medianos (…)”.
Sobrada, no de sobras
Sin embargo, Regalado da una pista irrefutable de su origen, al compararla con un pasticho, dada la presencia de la pasta previamente cocida en su ejecución,  acompañada de salsa y su cocción al horno hasta que gratine el queso.
 
Pero hasta allí la similitud, porque la macarronada en cuestión se hace con pasta corta, específicamente macarrones, que dan origen a su nombre.  Lleva jamón, tocineta, salchichón, papas, mayonesa, mostaza, alcaparra, huevos, incluso algunos más atrevidos los incorporan sancochados,  y el queso es “de año”, absolutamente autóctono y que constituye el punto donde se articula el gusto. Se trata de un queso que después de cuajado y prensado, exigen un año de espera para consumirse, mientras es cubierto con una mezcla de almidón y pimienta negra o de café molido con pimienta negra y se va cambiando de posición, hasta que se torna duro, ligeramente amarillo y salado.
 
Lo que terminó de complementar la fuerte presencia de la comunidad italiana, llegada a principios del siglo XX, fue el arribo de las compañías petroleras, dos o tres décadas después. Este hecho que cambió muchos platos zulianos, porque  los norteamericanos instalaron ventas de alimentos para sus empleados llamadas “comisariatos”, que introdujeron nuevos ingredientes como el diablito, el spam, la chuleta ahumada y otros tipos de embutidos. Lo que finalmente hizo de la macarronada una locura culinaria, sustanciosa, sabrosa, exagerada, difícil de concebir en la imaginación, pero absolutamente exitosa en la práctica.
 
¿En qué momento se convirtió en un plato de celebración? Ninguna de la fuentes consultadas ofrece respuestas, más allá de la certeza que hay tantas recetas y versiones como familias, donde todo, absolutamente todo es posible. Parte del consenso, sobre este platillo es que “se percibe como plato ordinario. Se le ha menospreciado por ser una pasta con muchos sabores, en algunos casos hasta se ha comentado que elabora con sobras, cosa que es totalmente falsa e injusta.  Simplemente, se trata de un plato de familias numerosas por su composición”, asegura Ivette Franchi.

 

Texto publicado en la sección «Así somos con gusto» de la revista Bienmesabe, diciembre 2012

Distinguido y criollo pato real

Una degustación de pato real criollo, de la mano del productor Carlos Rodríguez Matos – recién galardonado por la Academia Venezolana de Gastronomía -, y de las cocineras Mónica Sahmkow y Alex Bermúdez, organizado por Bodegas Pomar, lucía como una invitación irresistible. Un menú conformado por seis platillos, que resultó una experiencia memorable.

A la cena le precedió una charla sobre el proceso de cría del pato real criollo en el Hato Santa Lucía, muy cercano a San Fernando de Apure. Su habitat, alimentación, condiciones de cría, reproducción y comercialización, todos los detalles necesarios para entender al ingrediente principal. Aquí me detengo porque se trata de un hecho importantísimo: conocer a nuestros productores, aprender e informarnos sobre lo que nos llevamos a la boca.

La cena fue una sinfonía perfecta de principio a fin – no soy dada a los elogios porque atrofian el ego de los chefs y ahí es cuando todo se empastela-. Resultó que cuatro mujeres en la cocina, sirvieron sin contratiempos, platos hermosamente servidos, de cocción perfecta, en tiempos de servicio óptimos y de sabor sublime. El orden de los platos cuidaba no cansar el paladar, sino que entusiasmarlo paulatinamente para querer probar más y más.  Hubo momentos que la ruidosa sala se quedaba en silencio.

Inteligentemente solo la mitad de los platillos fueron elaborados con pato real, incorporando pescados curados, escargots, quinua y hongos, entre otros ingredientes que le permitieron al ave lucirse. Realizo otro alto en el confit y en los rilletes, que fueron absolutamente deliciosos, de sabor fuerte pero no invasivo, de textura suave y jugosa, además de la acertada selección de los vinos de Bodegas Pomar.

Siempre hay algún detalle que vale la pena mejorar, pero eso se los dejo a una conversación privada con las cocineras. Por lo pronto, esta cena queda entre las tres mejores que asistí en 2011, muchas gracias por la invitación.

Los datos de las cocineras quienes tienen un servicio de catering: Mónica Sahmikow (@msahnkow) 0414 2934459 / Alex Bermudez (@coleccionderecetas) 0424 2705287.

El productor es Carlos Rodríguez Matos hatossantaluisa@gmail.com.

Snacks con rellettes de pato. Armonizado con Pomar Brut Nature

Duo de pescados curados: salmón curado en miso, crema fresco con cebollín y cilantro, atún curado en algas kombu, caviar de soya y puré de habas y wasabi, tostadas de la casa. Armonizado con Pomar Brut Nature

Risotto de quinua, escargots, alcachofas y hongos con lardo di Colonnatta, cluilis de perejil. Armonizado con Pomar Syrah 2009

Magret y confit de Pato Real Criollo, puré de dátiles, papas dauphine, ajo porro confitado. Armonizado con Pomar Tempranillo 2009

Mochi relleno de caramelo, flan de vainilla, helado y chip de arroz. Armonizado con Pomar Demi Sec

Fotos: de Iván Fraga, cortesía Bodegas Pomar