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Mangos inofensivos

A continuación publico una aclaratoria que me ha enviado la gente de Destilerías Unidas sobre una información aparecida en mi blog, con motivo de la visita que realicé a sus instalaciones en el Estado Lara.

«Buenos días Vanessa.
Te escribe Daniel Nieves, Jefe de mercadeo de DUSA (Destilerías Unidas S.A).. Ante todo un cordial saludo y me presento por este medio ya que lamentandolo mucho no pude estar en la visita que efectuaste a DUSA.
Leí la nota de prensa que publicaste en Historias de Sobre Mesa, y de verdad que esta excelente, ya la he enviado a muchos de nuestros clientes que aprecian muchísimo este tipo de información..
Solamente te quería hacer un comentario sobre una información que me dio curiosidad y que seguro te la dieron mal.. el hongo que le cae a los mangos es inofensivo, hasta se puede comer, quizás Alfonso desconocía la información.. pero lamento muchísimo que no te hayas podido comer un manguito de estos ya que son deliciosos!! en temporada son esenciales en mi merienda y en la de muchos empleados mas… ligados a que están estratégicamente en la salida del comedor.. eso si.. tenemos que pelearnos con los araguatos ya que son su menú principal..

Nuestro Gerente General el Sr Humberto Arispe confirma cuando le hice el comentario:«La verdad no se de donde salió el cuento de las bacterias. Primero es un hongo inofensivo y no mata ningún árbol. Es una característica muy particular de cualquier destilería en el mundo .. Los mangos son exquisitos y doy garantía de que no causan daño y mas bien son muy saludables. Tengo 35 años comiéndolos.»

Saludos y espero compartir en la próxima oportunidad para agregar anécdotas...
Próxima nota en Sobre Mesa: Te enviare un plato que hace nuestro Chef Alejandro Ferrer con los mangos DUSA.«

Mc Furia

Pocas veces he vivido en carne propia y con tanta nitidez la escena de una película. Me sentí como William Foster – interpretado por Michael Douglas – en film un Día de Furia (traducción al español), cuando entra a un local de venta de hamburguesas y guiándose por la fotos sobre el mostrador, solicita la que más le provocó. Cuando le despachan la comida, era una hamburguesa que nada tenía que ver con la de la foto y con una rabia que ya se venía gestando a causa de una serie de sucesos infortunados, le dice al vendedor señalando la foto «yo quiero una como esa». Bueno, entre eso y otras cosas se desatada una especie de pandemonium donde una persona común y corriente, expresa toda su violencia.

Traigo a colación esta historia, porque así me sentí en Mc Donalds hace pocos días, específicamente en el de La Trinidad. Si bien la comida de esta cadena no es mi favorita, me parece una alternativa rápida, económica y pulcra, uno sabe lo que se va a encontrar. No es del otro mundo, pero la papas fritas suelen salvar la patria y junto a un refresco o agua, se puede decir que se resolvió una comida.
Pero me encontré con la promoción «especialidades del chef por Pablo Massey«, tomé un catálogo, leí en qué consistía la propuesta y me animé a probar. Ordené específicamente McNífica con Parmesano y Salsa de Rúcula, cuya descripción textual es «una deliciosa hamburguesa con tomate, mix de vegetales, queso parmesano, una sabrosa salsa de rúcula y pan tipo casero». Todo esto viene acompañado con Papas Rústicas «deliciosas, crocantes y sazonadas con especias». Además por ser un menú especial, tiene un costo más elevado que los tradicionales combos.
Cuando abrí la cajita que contenía la McNífica, mi decepción fue inmediata, el pan espachurrado, la lechuga – que este caso era radiccio- chiclosa, el tomate pasado, la carne desabrida, al igual que la salsa de parmesano.
En el caso de las papas, hechas con un tipo que las hace muy arenosas, el sabor no me gustó y me parecieron pesadas. Para mi la papa es uno de los tubérculos más nobles que existe, hay que ponerle ganas para que una receta que la contenga no quede bien.
Estoy conciente que la comida no responde a la fidelidad de la foto en un 100%, yo trabajo en maquillaje de alimentos y sé de qué se trata todo esto, pero la distancia entre la foto y la realidad es abismal.
Al final, lo único que me gustó fue la Coca Cola light. Salí de allí con hambre, decepcionada y molesta conmigo misma por haberme puesto a inventar, en vez de pedir mi tradicional Cuarto de Libra con queso.
Algunas personas a quienes le he comentado este episodio me han respondido «¿y qué puedes esperar de Mc. Donald?». No sé, solo una comida decente …. digo yo.

«RON DE VENEZUELA»


La única foto que pude tomar de los campos de caña de azúcar …. me quedé sin pilas.


Toneles esperando un cariñito


En estos tanques fermentan el jugo de caña


Dos tipos de alambiques


Alfonso Castillo, nuestro guía nos muestra una versión de Ron Diplomático que se venden en el exterior, aunque lleva por lo menos dos años en barrica, luego se filtra para que vuelva a ser transparente.


Embotellando Ron Cacique


Llenando botellas de Cacique

Apenas me bajé del carro, me envolvió un olor a papelón que me acompaño hasta que nos despedimos al final de la tarde. Sí, la segunda cosa que me impresionó de la planta de Destilería Unidas es el olor a papelón y especias, que va cambiando según el área donde uno se encuentre pero que bajo ningún concepto desaparece.
Dándole algo de orden a esta nota, lo primero que me gustó del paseo fueron los campos de caña de azúcar, brillantes, con cientas de tonalidades de verde, algunos floreados simulando alfombras. A ratos quietos, de momento bailando al compás de la brisa. A medida que el carro tomaba la carretera desde Barquisimeto vía Acarigua, la vegetación da la bienvenida a un mundo que estimula todos los sentidos.
El motivo de la visita a la planta es conocer el corazón donde se produce el Ron Diplomático que junto a otros rones venezolanos, hace poco acaban de obtener la denominación de origen como «Ron de Venezuela», tercer producto venezolano que obtiene esta distinción junto al Cacao de Chuao y al Cocuy de Pecaya (en el glorioso Estado Falcón).
Días antes advirtieron que nos atenderían como reyes, promesa que cumplieron a cabalidad. Nos recibieron con un desayuno criollo: caraotas negras, empanaditas, varios tipos de quesos criollos, suero, tostadas, jugo de mora y café. Eso borró el cansancio del madrugonazo, imprimiendole energía al grupo de siete comunicadores sociales, incluida nuestra guía desde Caracas Edith Monge a quien desde este espacio le doy las gracias.

A mi niña interior le gusta el ron
El recorrido por la planta comenzó cuando nos dieron todos los implementos de seguridad industrial (lentes, tapones para los oídos y casco), acompañados de una charla un poco alarmista, pero estaba bien, cualquier previsión era necesaria. Primero conocimos el espacio donde ensamblan y reparan los barriles, que en este caso son roble americano de segundo uso, algunos guardaron jerez, otros whiskey. Es increíble el olor que tienen los trozos de madera donde alguna vez ha reposado algún licor. La cocinera que vive en mi corazón pensaba «Dios mio, si pudiera hacer una parrilla con esto».
Luego caminamos sobre el techo de un gran estanque que está a ras de piso, donde almacenan más de 18 millones de litros de melaza, el olor era increíble al punto que al otro día en mi casa toda la ropa llevé al viaje olía a melcocha.
Seguidamente vinos los grandes tanques de acero inoxidable donde se hace la fermentación de la caña, los hay en varias etapas. Luego pasamos al área donde están los alambiques de cobre, que son hermosísimos y según nos contó un operador tienen más de cien años y los trajeron desde Escocia, su mantenimiento es tedioso pero con resultados son facinantes.
También pudimos apreciar otros métodos de destilación, que según el empleado finalmente le dará su carácter a cada tipo de ron. Conocimos los laboratorios, las embotelladoras, los tanques de almacenamiento, además me enteré que allí se producen ron Cacique que comercializa la gente de Diageo, vodka, whiskey y las famosas botellitas de Smirnoff Ice.
A medida que íbamos caminando me sentía como Disney, cada etapa del paseo me emocionó, sentía que saltaba, se me hacía agua la boca en algunas a ratos, no me importó el calor, ni el ruido. Sí a la niña que vive en mi corazón le gusta el ron.

Almacén para espíritus borrachos
Después de un exquisito almuerzo donde comimos cerdo cocido en caja china, ensalada mixta, papitas colombianas todo acompañado con vino, dulce de melcocha y licor de ron; tuvimos la oportundad de compartir con el maestro ronero Tito Cordero, responsable de las mezclas y está a la cabeza de la calidad de los rones, algunos directivos de la planta y nuestros guías del día, Alfonso Castillo – quien por cierto nos quiso hacer creer que era la primera vez que daba ese recorrido solo- y Mariela Cordero, ambos extraordinarios, pacientes, didácticos y muy amenos, bueno así es la gente en el interior de la república, pero no quiero entrar en esos detalles.
Al regreso, nos detuvimos en los almacenes donde reposan los barriles por lo menos dos años, ya que es una de las condiciones para poder ostentar la denominación de origen. Son galpones altísimos, donde reposan miles de barriles apilados en ocho pisos aproximadamente. Hay un pasillo central y hacia el fondo reina la más completa oscuridad, increíblemente la temperatura en mucho más baja y el olor a madera y ron es tan penetrante, que llega un momento que da dolor de cabeza. Alfonso nos explicaba que con todo el licor que tiene en crianza podrían hacer una fiesta para diez mil personas por diez años ininterrumpidos.
En ese lugar, todo el ambiente huele a licor, no solo dentro de los galpones. Los árboles están enegrecidos por una bacteria asociada al alcohol que produce ese efecto y acaba con ellos. Chaguaramos de tronco negro y matas de mango en la misma condición. Entonces, imaginé que esos mangos debían saber a ron, pero me aclararon que las semillas se contagian con la misma bacteria y no son aptos para consumir …. qué léstima … buen intento.
Le estoy muy agradecida a la gente de Destilerías Unidas por la invitación, por las atenciones y por obsequiarme un motivo de profundo orgullo, en un país donde cada vez esa sensación es más difícil de experimentar. En este caso, el Ron de Venezuela está en las mejores manos y estoy segura que no importa donde se abra una botella, el nombre de Venezuela quedará bien parado.


Mis compañeros de aventura fueron los máximo


Tito Cordero – maestro ronero – junto a Juan Pablo Sucre quienes no resistieron la tentación de disfrutan un buen tabaco.

Iñaki Azpitarte: sentimientos encontrados

El chef Iñaki Azpitarte fue uno de los invitados internacionales del SIG de este año. Lo anunciaron como uno de los representantes más emblemáticos de la bistronomie, una corriente de cocina que plantea la vuelta al concepto del bistró.

De ascendencia franco-vasca, lo vi por primera vez en el cóctel de inauguración del SIG en el hotel Tamanaco, incluso no lo distinguí, no llamó mi atención. Pero desde que me enteré que venía a Venezuela comencé a buscar información al respecto y le pedí a la revista Papa y Vino que reserváramos un espacio para una entrevista. Me hacía mucha ilusión porque hace dos o tres años, nos visitó Thierry Bretton y quedé muy bien impresionada con él, al igual que con otros invitados internacionales a este evento como Santi Santamaría, Marcelo Tejedor, Paco Roncero, la propia Elena Arzak, así que confiada en el criterio de los organizadores que hasta el momento no me ha quedado mal, me preparé para hacer mi trabajo.

Días antes del SIG, empecé a escuchar los primeros comentarios sobre Azpitarte cuando el chef Tomás Fernández me contó, que estaba preocupado porque lo había contactado varias veces y el invitado insistía que quería esperar para ir el mismo al mercado, lo cual es lógico de pensar si se vive en París, pero no si se habita en Venezuela, donde cualquiera que cocine sabe que hacer la compra es un acto de ingenio, astucia, velocidad y azar. Pero no me hizo más ruido que eso y pensé que aunque la preocupación de Tomás era válida, eso se solventaría. Por cierto, después supe que Azpitarte entendió lo que Tomás intentó explicarle tantas veces cuando pisó el mercado de Quinta Crespo.

Luego, hubo mucha confusión sobre las coordenadas de la rueda de prensa, fue imposible pedirle que posara para unas fotos, y en pocos días, el chef invitado puso a los organizadores de cabeza. Dicho de la boca de los propios organizadores, algunos lo calificaron de creativo, un alma libre y otros de un irresponsable que ni siquiera había traído filipina y se la pasaba tomado y de mal humor y que además había sido grosero con algunos de ellos.

El día de la presentación, después de dos horas esperando, se suspendió la rueda de prensa. La demostración estuvo bien, mostró un video que comenzaba con el propio Azpitarte montado sobre una moto dirigiéndose a hacer la compra del día en la madrugada, luego imágenes de su restaturant y de cómo es un cena normal allí. Sí, el propio bistró: poco personal, un menú diario único conformado por cinco platos, sin una carta de vinos, un lugar austero en adornos y lo mejor, a precios más que accesibles, es decir alrededor de 15 euros por persona, toda un ganga en una ciudad tan cara como París.

Seguidamente comenzó la presentación de cocina, al principio hubo problemas con la traducción porque saltaba del francés al español y los aparaticos para escuchar la traducción estaban como locos, allí salió al ruedo el chef Paul Lanois quien ayudó y con buen humor se solventó el problema.

Solo vi los dos primeros platos, una ensalada con langostinos, zanahorias crujientes y una cubierta de caramelo y luego un caviar de berenjenas con filetes de sardinas cocidas con un soplete. Me encontré con una cocina globalizada, con el uso de ingredientes de todas partes, que a pesar de ser francesa tiene influencias, japonesas y tailandesas. Bastante simple en su concepto, pero ingeniosa. En líneas generales, me gustó lo que ví.

Pensarán, después de toda esta disertación ¿dónde están los sentimientos encontrados?

Bueno, no lo pude entrevistar. Como repuesta a mis reclamos a los organizadores, coincidieron en calificarlo como un divo, un loco, un desubicado …. lo más cercano a un rock star. Me he quedado pensando si de verdad vale la pena hacer el trabajo, finalmente decidí hacer algo que lo incluya pero que no lo convierta en el foco central.

Pero ¿quien soy yo para juzgar a un entrevistado? ¿qué me interesa más: su talento o su interacción con los demás? ¿Acaso se trata de una mala apuesta del SIG? ¿Cómo desligar la impresión que tengo sobre el chef de su trabajo? el cual me pareció bueno pero tampoco nada para rasgarme las vestiduras, ¿hasta dónde se ve influenciada mi opinión por comentarios de terceros? ¿cómo afecta eso la «imparcialidad» de mi trabajo? Personajes como este han convertido el mundo de la gastronomía en un medio lleno de divos, de cocineros con ínfulas de grandeza o que se pueden llevar el mundo por delante porque cocinan bien, en mejor de los casos. Entonces, ¿cómo escribir sobre algo que me molesta tanto?, ¿dónde está mi sentido de la ética, mi responsabilidad como periodista, mi tolerancia hacia quien no ve la vida como la veo yo?

Caray ….!!!! estos son los hechos en la vida que lo colocan a uno frente a un dilema donde hay que revisar bien adentro para hacer la elección más correcta.

Más imágenes del SIG 2008


En el inicio de la tercera jornada del SIG 2008 arrancamos el día con un espumante de Bodegas Zuccardi en el stand de Alta Cava, donde Hernán Salazar como siempre se comportó con un extraordinario anfitrión.


Al final del sábado tomamos el stand de Casa Oliveira por asalto, gracias a Dios que Belkys Cróquer estaba por ahí y nos complació a las mil maravillas.


Fabian Lugo, Belkys Cróquer, Iago Becerra el Export Manager de Terras Gaudas


Rapeando la DJ VA y el DJ LORD


Una demostración de coctelería molecular, estas esferas son de Cointreau y granos de oro


Durante la presentación de los cócteles moleculares


Aquí posando con Víctor X, super simpático.


Me sentí muy orgullosa de este espacio dedicado a la gastronomía falconiana, además que fue el único estado de Venezuela representado en el SIG. Vendían los dulces de leche de mi amiga Katty, Cocuy, cestería y otras delicias.


La periodista Adrina Gibbs en plena entrevista a Marco Puyó el enólogo en jefe de las bodegas San Pedro

El SIG en gráficas …… solo los primeros dos días


Arrancando el Sig, rueda de prensa con siete enólogos de los productos que trae Casa Oliveira.


Gustavo Marcano (en otrora mi contador), Yadira Gómez (en otrora mi asistente en la cocina y por cierto muy buena) quienes ahora están estudiando en la Academia de Sommeliers. Me sentí muy orgullosa de verlos tan serios y entregados a este oficio. Junto a ellos mi amigo y compañero del Sig en los últimos cuatro años: Rubén Rojas


En la cata de Ventisquero, donde presentaron el vino Pangea que me encantó.


El chef Víctor Moreno y su hijo quien muy orgulloso de su papá vestía filipina.


Frente al stand de Tamayo que tiene la particularidad de concentrar buenos amigos y diversión, el Chef Alejandro Granés, la modelo oficial de este blog Cira Apitz, el enólogo de Valduero Alfonso y mi persona.


Muy propicio para halloween, las brujas de Eastwick: Cira Apitz en el rol de Susan Sarandon, Gaby Urdaneta en el papel de Michel Pfifer y mi persona como Cher …. por ahí debe andar Jack Nicolson. Por cierto, Miro Popic quien andaba pavísimo con unos lentes de sol, dijo mucho antes si sospechar que este encuentro sucedería, que se sentía como Jack Nicolson ….ahí se las dejo.


Mi persona muy sonreída trabajando en el stand de Paisa.


Con Laila Succar, quien es uno de los seres más dulces que conozco. Me hizo una entrevista mientras trabajaba.


Con una de las promotoras, tuve suerte porque me tocaron unas bien panas.


Fabian Lugo y Mariadelina en la cata de Porto Barros.


Ana Belén Myeston durante su conferencia sobre «la verdadera cara de un restaurant«. Desde aquí la felicito, muy organizada, con un buen material de apoyo, sin grande adornos didáctica y directa. Ya les comentaré más al respecto.


María Isabel Mijares, de quien me declaro oficialmente admiradora, durante la conferencia las Mujeres y el Vino, junto a ella Cecilia Torres a quien lamenté no escuchar.


El stand de los italianos, muy bueno.


Junto a mi amado Alberto Fariñez, a quien le agradecí con un gran amapuche los bombones que regaló.


Iñaki Azpirtarte y Paul Launois (quien a ratos hizo de traductor), durante la demostración de cocina de este chef franco-vasco, que a mi parecer estuvo muy buena.


Ana Belén Myeston y Sasha Correa durante la demostración de cocina de Iñaki


Ivette Franchi y Juan Alonso Molina, durante la conferencia de Iñaki.


Pura dinamita culinaria: Francisco Avelante con su hijo, Mercedes Oropeza, Tatiana Mora y Enrique Limardo.


Con Rubén Rojas y Martha Elena en el área de fumadores. Por cierto, las licoreras y las cigarreras están perdiendo un espacio de oro, porque los fumadores son un grupo marginado y quien les haga un cariñito se gana el cielo.

Elena Arzak se parece a lo que esperaba


Elena Arzak durante su conferencia


Mostrando una foto de ella cuando era bebé entre ollas.


Explicando una de sus creaciones

«Tenía el sueño de venir a Venezuela. Los venezolanos tienen grandes inquietudes gastronómicas porque se nota cuando visitan el restaurante», fue una de las primeras frases que pronunció Elena Arzak en su conferencia con la que abrió motores el Salón Internacional de Gastronomía de Caracas.

Esta chef quien trabaja junto a su padre, el famoso chef Juan Mari Arzak, es una persona encantadora, muy llana en el trato, amable y dispuesta. El miércoles en la mañana tuve la oportunidad de entrevistarla para la revista Papa y Vino en el restaurant Le Gourmet y quedé fascinada con la claridad de sus respuestas. Es una mujer menuda, de voz dulce, provoca abrazarla aunque gente que trabaja con ella me ha dicho que es un general en jefe en la cocina.

Apenas llegó saludó a todo el mundo, le explicaron la dinámica y lo único que pidió fue no llegar tarde a sus compromisos, incluso venía contentísima porque acababa de desayunar en la casa de Armando Scannone. Cuando comenzó la entrevista y le comenté que la revista es de Maracaibo se mostró muy interesada porque me dijo tiene familiares allá.

La entrevista fluyo maravillosamente y al final, me entregó un cidí con su curriculum y el de su papá, una reseña sobre el restaurant, y algunas referencias. Me provocaba decirle que yo ya tenía todo eso, que ella no necesita carta de presentación. Toda una lección de humildad que tanta falta en este medio, porque esta señora sí es la «mamá de los helados» y no percibí una gota de infulas de grandeza.

La evolución …
Le he seguido la pista al trabajo de Elena Arzak desde hace tiempo, porque me encanta su propuesta gráfica, además hay un toque femenino en sus platos que me seduce. La conferencia que dio ayer yo la dividiría en dos partes: una presentación de sí misma y de sus antecedentes familiares y de cómo ha sido su transitar por los fogones, y la segunda parte sobre la evolución de su trabajo.

La primera mitad, estuvo llena de anécdotas, fotos, recuerdos, fue como abrir una pequeña ventana al mundo de los Arzak, habló de sus padres, sus abuelos, sus tías. Mostró un mundo femenino, lleno de sutilezas, «No nací en el restaurant, pero me la pasaba ahí y me ponían donde podían. Mi vida estaba ligada a él»

«El nombre de mi familia me ha abierto muchas puertas y en eso me siento afortunada. Solo decía en cuál restaurant quería trabajar y lo hacía. Intenté ir a sitios de alta calidad, de mucha clientela y donde se trabajase bien, con brigadas grandes y pequeñas de cocina. Desde el año 94 estoy en el restaurant Arzak».

Narró sobre el boom de la cocina vasca, la filosofía de ésta y la que profesan los Arzak.
Luego entró en el terreno de la evolución de sus platos, colocaba fotos de cómo se hacían en hace diez o quince años y la versión de ahora. El viaje a cada plato se hizo sobre la base varios ingredientes: Chipirones, Merluza, Changurro, Ostras, Chocolate, Huevo y Alubias (caraotas).

La presentación fue impecable, bien documentada y sustentada, entretenida, e increíblemente gráfica, bueno, no esperaba menos.
Espero que los colegas venezolanos, que tienen un trabajo importante en la cocina documenten su trabajo, que en sus ponencias estén mejor organizadas y sustentadas con recursos gráficos que le darán otra dimensión a sus conferencias. Bueno pero ese no es el tema de este post.
Sobre Elena Arzak, me quedo con el sabor dulce en la boca, es mejor de lo que esperaba. Su lección va más allá de lo que dice, además le lanzó flores a nuestra cocina, estoy segura que se lleva a San Sebastian la mejor impresión y hasta prometió hacer un plato inspirado en nuestros sabores.


Esta negrita junto a Elena Arzak al final de la sesión de fotos en Le Gourmet.

Empieza el SIG 2008. No ocultaré nada


Esta noche es la inauguración formal del Salón Internacional de Gastronomía de Caracas. Como todos los años, entre invitados internacionales y nacionales, expositores, catas, degustaciones, demostraciones de cocina, conferencias y el encuentro con con colegas, amigos, conocidos y curiosos, se hace corto el tiempo para vivir tantas actividades. Digamos que hay más actividades que horas humanamente disponibles.
Pero ahí estaré, dos horas al día atenderé el stand de Pasteurizadora Táchira donde promocionaré algunos de sus productos, y podrán degustar algunos bocadillos que prepararé para la ocasión.
Enfocaré todos mis sentidos a lo que suceda en el SIG, para narrar los más destacado en este espacio tal como hice el año pasado.
Juro y prometo, que llevo el disco duro de mi cabeza con mucho espacio para almacenar toda la información.
Por lo pronto, !QUE EMPIECE LA FIESTA!

Diplomático del Vodka

Visitó Caracas el embajador global de Smirnoff Black Kenji Jesse y cuya invitación expresaba textualmente «presentando las nuevas tendencias globales en el mundo de la coctelería».
La actividad se llevó a cabo en Licores Mundiales de las Mercedes. Al lado de la entrada y de la caja registradora, ubicaron un mostrador donde Kenji Jessy, con todos sus implementos y licores y con la ayuda de una intérprete, mostró
cómo se destila la vodka y realizó algunos cócteles.
Hasta aquí todo muy interesante, pero el gancho de la invitación era mostrar las» nuevas tendencias», y a pesar del esfuerzo del embajador, quien además era encantador, no cumplió su cometido. Porque el ruido, la mala ubicación y la demostración en sí, no cubrió mis expectativas. En especial, porque en Venezuela el mundo de los bartenders está experimentando cambios muy interesantes, desde competencias, licoreras y empresas de eventos que entrenan a los interesados en este arte, hasta incentivos económicos para los bartenders, entonces no basta con hacer unos cócteles sabrosos, pero simplones y en las condiciones menos favorables.
En todo caso, mi sugerencia es no hacer invitaciones marcando expectativas tan altas, aterrizar la invitación a una degustación de cócteles con la Smirnoff Black, a conocer el producto y sus potencialidades.
Estoy segura que esta actividad desaprovechó el talento de Kenji Jessy, quien seguramente tiene mucho que aportar y qué decir, dada la naturaleza de su trabajo y de los viajes que hace por todo el mundo.

Los espectaculares bombones de Fariñez

Hace una semana Alberto Fariñez en persona me entregó una caja de bombones espectacular. Utilizo ese adjetivo por muchos motivos, la caja es preciosa, los colores utilizados de ensueño y su contenido quita el aliento.
Contiene 12 bombones de chocolate con diferentes rellenos: ganache de Pachano no. 23, confitura de parchita con ají dulce, jalea de mango con pasas, jalea de tamarindo con curry, jalea de guanábana, dulce de leche, jalea de cambur y cardamomo, jalea de guayaba a las tres pimientas, confitura de limón y malojillo – uno de mis favoritos -, conserva de piña y coco, y otros más por la misma línea.
La caja venía en una linda bolsa de papel marrón, acompañada de una guía para saber cual bombón es cual y un cidí con fotos y una nota de prensa.
Me he ido comiendo los bombones de uno en uno. Lo selecciono según el sabor que me provoca pero cada vez que me acerco a la caja me invade una fragancia de cacao y madera.
Alberto me comentó que piensan sacar otras series de bombones, como una con licores venezolanos, por lo que ya le ofrecí proveerlo de un buen cocuy, porque para nadie es un secreto la debilidad que siento por esta bebida.
A Albeto Fariñez muchas gracias por el detallazo, llegó en el mejor momento.
A quienes deseen hacer pedidos pueden llamar por los teléfonos: 0212 7155815 y 2349008.

www.farinez.com