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Maracaibo rebosa sabor (primera parte)


De la mano de la chef Ivette Franci recorrí Maracaibo, descubriendo sus sabores, conociendo a la gente frente a las cocinas, responsables de esa sazón que los hace únicos. La más reciente edición de la revista Sala de Espera (no.77), contiene un especial de gastronomía donde narro mis peripecias y descubrimientos en esas tierras. Desde este espacio infinitas gracias a Ivette quien fue una anfitriona de excepción.
Como el trabajo es extenso, lo dividiré en dos partes, aquí va la primera ola de sabor.


Desayuno “livianito”

Edwar´s es uno de los lugares más famosos en la ciudad por la calidad de sus pasteles y mandocas. El lugar es austero, ordenado y relativamente limpio. Ubicado en una esquina, tiene mesas en sus dos frentes y una barra en ele, que se la pasa llena de gente. Anímese por un pastelito relleno de papa y queso, crujiente y dorado por fuera, al morderlo la masa suave y su relleno gustoso y generoso, provocará un estado especial de placer. El sabor la papa junto al queso es suave, firme y perfecto para esa hora de la mañana. También preparan otros sabores como carne molida, jamón y queso.

Otra de las especialidades de la casa son las mandocas, hechas a base de puré de plátano, harina de maíz, papelón y queso blanco rallado, mezclada en una masa que va al caldero en forma de lágrima. Son crujientes, dulzonas y las acompañan con queso “cebú” – que no es más que un queso blanco fresco que los maracuchos llaman por la marca-, también tienen las opciones de semiduro y madurado . Otras de las opciones que ofrecen son empanadas y tequeños, todos muy ricos y en dimensiones generosas. Las opciones para beber son limitadas, jugos pasteurizados, refrescos y café.

Al momento de pagar, le parecerá increíble haber desayunado tan rico y a tan buen precio.

Dirección: Av. Universidad con calle 9-B. Telf: 0424 6781201. Todos los días de 7am a 11am y de 3pm a 6:30pm.

Yoyos y tumbarranchos

Sinónimo de los excesos culinarios maracuchos: yoyos y tumbarranchos, son la especialidad de las Tostadas La Cotorrera. Un local ubicado en plena avenida El Milagro, donde se come en plena calle o se pide para llevar. Se la pasa lleno de gente todo el tiempo en especial los fines de semana.

Los yoyos consisten en un trozo de plátano frito, luego lo rebosan los fríen otra vez y seguidamente lo rellenan de carne, pollo, jamón y queso y lo coronan con mayonesa y salsa de tomate. Tal como comentó la chef Ivette Franchi “maracucho que se precie no se come un yoyo sin relleno”. Una de las especialidades de la casa son los de pernil que además coronan con queso fresco, sí toda una oda al colesterol pero si no se siente tan valiente, pueden ordenar uno para probar y compartirlo entre varios.

Por su parte, los tumbaranchos consisten en arepas rellenas con queso, vegetales y mortadela, posteriormente rebosadas y fritas. Muy sabrosas pero muy grasosas para quienes no están acostumbrados. Muy populares, las venden en muchos lugares en la ciudad, pero las de la Cotorrera cuentan con mayor fama, que según Jorge Mereno, encargado de atender el negocio familiar que lleva allí alrededor de treinta años, “la gente viene de todas partes y se comen hasta dos. Los domingos hacemos mondongo pero hay que venir temprano porque se acaba rápido”.

Dirección: Av. El Milagro a la altura del Club Náutico. De martes a domingo, de 7am a 12m.

Refrescante cepillao

Nada más refrescante para combatir el inclemente calor del Zulia que un cepillao. Un granizado mezclado con frutas que son la delicia de cualquiera. “El Popular Jesús Ríos” los empezó a vender hacer 79 años y el éxito no ha mermado desde entonces.

Alrededor de 25 sabores donde destacan parchita, zapote, almendrón, tamarindo, limón, naranja, mamón, níspero, melón, fresa, durazno. Oswaldo Ríos, hijo del popular Jesús, se encarga de administrar el negocio “usamos frutos de primera, trabajamos con pura pulpa de fruta y es la razón del buen sabor. Hacemos las cosas de manera artesanal como las hacía mi papá. Machacamos la fruta, no la licuamos y luego lo rematamos con paleta”.

Dirección: Veritas, cerca del Hospital de Niños. Todos los días de 7am a 7pm.

Tratorías marabinas

La Pizzería Napolitana lleva 56 años funcionando en el mismo lugar, de decoración simple, un aviso luminoso con el tricolor italiano da pistas de lo que se sirve en su interior. Al entrar se topará con una larga barra y los hornos de pizza a la leña, luego un gran salón, con muchas mesas sin adornos pero la pared posterior llena de platos de naranja, donde personalidades han dejado allí alguna dedicatoria o autógrafo.

Las porciones son generosas, los precios más que justos y la sazón sabrosa, la típica de la nona pero con el indiscutible toque condimentado maracucho. El lugar es famoso por sus pizzas, el pasticho, la salsa Boloña y la milanesa.

Otra trattoría, pero un poco más sofisticada, es Sicilia. Que sin mayores explicaciones el nombre señala el acento de la comida italiana del lugar. Actualmente, está al frente de los fogones el chef Juan Carlos Gómez, pero bajo el ojo de la familia Baglieri, quien veinticinco años antes montó una pizzería al aire libre, que fue mutando hasta convertirse en el restaurant y sala de eventos de la actualidad.

Las especialidades de la casa son salchicha di pietro (con el toque anisado siciliano), brusquetas y mariscos, que se han sumado a la propuesta dada la formación y gusto del chef, quien recomienda las pastas, los raviolis hechos en casa y un pescado al horno con ruedas de salchicha siciliana haciendo las veces de escamas.

Pizzería Napolitana. Dirección: Av. 5 de julio con Bella Vista.

Restaurant Sicilia: calle 67 Cecilio Acosta, No. 15-126, centro comercial Sicilia, frente a la facultad de Ingeniería.

Con vista al lago

Al restaurant El Rauschi toda la ciudad lo conoce como “los árabes del puente” y no es para menos. Lo mejor que tiene este lugar es su ubicación, al llegar una gran terraza techada y fresca le ofrecerá una de las mejores vistas del Puente Rafael Urdaneta. A tan magnífico hecho lo complementa una comida bien hecha, sabrosa, abundante y a excelente precio. Puede ordenar con toda confianza tabule, shawarma, kibbe, falafe, cremas de garbanzos, berenjena o de yogurt, porque quedará satisfecho. Pero allí podría haber una venta de perros calientes o una arepera, e igual formaría parte de esta guía, porque la vista bien lo vale.

Francisco Abenante es el Tenedor de Oro 2009


Esta foto – casi premonitoria – la tomé durante la presentación de Iñaki Azpitarte en el SIG 2008. Llena de tenedores: Francisco Abenante con su hijo, Mercedes Oropeza, Tatiana Mora y Enrique Limardo.

Confirmado, aunque de manera extraoficial. El chef Francisco Abenante es el merecedor del Tenedor del Oro al Gran Chef en la edición 2009. El Gran Tenedor se le otorgará al CEGA y el premio Armando Scannone, a Mercedes Oropeza.

Aún no se han definido las cuatro menciones especiales, pero se sabrán en los próximos días.

Aunque sin sorpresas, algunos de estos nombramientos era solo cuestión de tiempo. Mil felicitaciones a los ganadores, bien merecidos, porque han trabajado muy duro y eso da sus recompensas.

Arrancó el cónclave del Tenedor de Oro

Humo blanco saldrá en los próximos días del seno de la Academia Venezolana de Gastronomía, que por estos días suele anunciar los ganadores del Tenedor de Oro.

Los rumores sobre los posibles resultados ya son un secreto a voces, por lo que solo puedo expresar que toda la información que se emita en este blog es de carácter extraoficial, pero de fuentes confiables muy cercanas a la academia.

Este año implementaron la modalidad que cualquier persona, sin necesidad de ser miembro, podía postular a quien considerase y aparentemente esta práctica fue bastante exitosa. Tanto, que seguramente se convierta a partir de ahora en un modos operandi.

Tres nombres han sonado con fuerza este año en la categoría Gran Chef: Ana Belén Myerston, que debo decir me encantaría que ganara por dos motivos: en primer lugar, ha gerenciado exitosamente su restaurante con una propuesta sólida que se ha mantenido en el tiempo y por el hecho de destacarse en un mundo donde abunda la testosterona. Luego están José Luis Alvarez, quien el año pasado se hizo merecedor del premio Armando Scannone y Francisco Abenante, quien desde su restaurant El Círculo ubicado en Barquisimeto, lleva un trabajo impecable y se convertiría en el primer chef del interior de la república, en ostentar este galardón.

Lo cierto es que las categorías Gran Premio y Armando Scannone ya están decididas. Solo falta establecer la desición final sobre el Gran Chef y las cuatro menciones especiales, que con toda seguridad ocurrirá mañana. Un miembro de la academia me aseguró que se harán públicos los resultados la próxima semana.

Sin embargo, todo apunta a Abenante como ganador, pues recibió más de cinco postulaciones y según algunas opiniones tiene todos los ingredientes para llevarse el tenedor consigo. De todos modos, esperaremos el anuncio oficial, que sea cual sea el resultado, estoy segura será justo porque en este país hay mucha gente desarrollando proyectos de calidad en el área gastronómica.

Por lo pronto la gala del Tenedor del Oro se llevará a cabo el próximo 11 de noviembre en la Quinta Monte Verde. Estará a cargo de los chefs Carlos García y José Luis Alvarez y del pastelero de Le Gourmet, Willmer Mantilla.

Nota de color: para conocer los entretelones del proximo SIG, visiten http://elfogoncreativo.blogspot.com

Vinos argentinos de padres franceses


Viñedos en el Valle de Uco a finales del invierno.

Para no incurrir en el «autoplagio«, transcribo en este espacio el texto más reciente de mi nuevo blog Menú Cantado que se puede apreciar en la nueva página de la revista Estampas.
http://www.estampas.com/blogs/menu_index.shtml

«En mi más reciente viaje a Argentina, me sorprendió la cantidad de viñas con propietarios galos en el Valle de Uco, al pie de la Cordillera de Mendoza, un lugar con características de suelo y clima excepcionales, unidas a la altura y a un terreno con un pendiente, que para bien o para mal, no deja que se acumule prácticamente nada sobre ella. Por su parte, los cambios climáticos han hecho lo suyo en los viñedos en Francia, ahora más cálidos de lo deseado, inmersos en todo tipo de restricciones al momento de obtener denominaciones de origen, así como una mano de obra costosa.

Entonces, esa mezcla de factores han volcado la atención de productores de vino franceses que han encontrado en el Valle de Uco un terroir óptimo. Una traducción aceptable de terroir sería terruño, cuando de vinos se trata. Referida a la combinación de suelo y clima que hacen que una vid tenga diferencias sutiles, claras y determinantes, con otras de su mismo tipo y como es de esperarse en el vino.

El famoso asesor vitivinícola Michel Rolland, francés de nacimiento pero amante de Argentina, ha sido uno un factor determinante, incluso tiene su propia bodega en esa zona llamada Clos de los 7 (una especie de consorcio de siete bodegas que trabajan en llave). A eso se le suman las bodegas Lurton, Jean Bousquet, Atamiske, Sophenia, Cuvelier Los Andes, Diamandes, Flechas de los Andes, Nómade Wines. Todas tienen en común la producción de vinos delicados, que acarician el paladar, con un acento francés indiscutible.

Menciono solo las bodegas conducidas por franceses, es un lugar donde muchísimas bodegas tienen viñas, donde por ejemplo, el Malbec – cepa emblemática argentina – se expresa frutoso y picoso, deja un cosquilleo en los labios, con el toque indicado de madera, nada ásperos e increíblemente aromáticos, además de un color que intenso que casi brilla en la penumbra. Si se tomaran a ciegas sin conciencia de la etiqueta, hasta los más experimentados conocedores del vino se sorprenderían. Pero lo mejor viene cuando se evalúan los precios, muchísimo más bajos con una relación precio calidad insuperable.

Los latinoamericanos apenas comenzamos a hablar de “terroir”, en cambio, los franceses tienen una larguísima tradición basada en la calidad y en el orgullo. ¿Qué han visto los galos en esa zona de Argentina? Me atrevería a afirmar, sin temor a equivocarme, que es una especie de redescubrimiento de nuestras potencialidades, una tierra prometida con las mejores condiciones, que dará mucho de qué hablar en el mundo del vino en los próximos años.»

Lo que se aprecia en la gráfica no es un búnker antinuclear, es la bodega Atamiske. Propiedad de uno de los dueños de Sodexo. El acceso es por un camino de tierra, al llegar uno se encuentra con una muestra ampelográfica (la ciencia que estudia las uvas), plantadas en terrazas que rodean un pequeño jardín de olivos. Una bodega pequeña con una capacidad de producción de 500 mil litros de vino, que en su caso son «ultra premium«. Su primera vendimia fue en el 2007, producen Chardonnay, Malbec y Merlot. Degustamos las etiquetas: Catalpa Chardonnay 2008, Catalpa Malbec 2008 (de mis favoritos) y Atamisque Malbec 2007.

Domaine Jean Bousquet. Su creador cuyo nombre ostenta la etiqueta llegó a Argentina en 1990 buscando un lugar dónde producir vinos de alta calidad, hasta que encontró en la región de Mendoza con lo que estaba buscando. En un principio, a sus espalda se referían a él como «el francés loco», porque en ese entonces nadie daba medio por esa región, dado los problemas de escasez de agua, que se resolvieron a posterior con sistemas de riego eficientes. Actualmente, produce vinos blancos, rosados y espumantes. En la degustación apreciamos: un Chardonnay/ Pinot Gris 2008 (mi favorito de la camada), un Pinot Noir 2007 y un Malbec Reserva 2007. En la actualidad cuenta con todo tipo de reconocientos por las publicaciones especializadas.

www.jeanbousquet.com

Clos de los 7. El alma y corazón de este proyecto es el famoso enólogo francés Michell Roland, quien asesora muchas bodegas argentinas y en el resto del planeta. Es de suponer que después de hacer tantos vinos para otros, decidió emprender su proyecto asociándose con otras 6 bodegas y jugando en llave producen estos vinos que parece que nacieron con buena estrella y ya cuentan con varios reconocimientos importantes. En la degustación sirvieron: Lindaflor Chardonnay 2007 (con un paso por madera de 12 meses) solo se producen 8 mil botellas por año. Clos de los 7 elaborado con Malbec, Cavernet Sauvignon, Syrah y Merlot el cual es increíblemente elegante y sedoso está entre mis favoritos del viaje. Luego un MonteviejoMalbec, Merlot, Syrah 2006 y un 100% Malbec 2004 bajo la etiqueta de Linda Flor.


El volcán del Tupungato, guardián del valle y de las vides.


La reciente entrega del famoso fotógrafo de Spencer Tunick, cuerpos desnudos se mezclan con los viñedos del sur de Francia, en este caso la intención fue llamar la atención sobre los efectos del calentamiento global en esta zona vitivinícola, además de otras causas que no tienen relación con este post.
http://www.eluniversal.com.mx/notas/630847.html

Pomar: Degustaciones para vivir el vino


Copio integramente la programación de bodedas Pomar para el mes de octubre.

TALLER “COCINA PRACTICA PARA PAREJAS DE HOY “ – COCINA DE UN BISTRO FRANCÉS
(Nivel I)
Recetas fáciles y rápidas de hacer con Nury Gómez de Sucre. La sencillez en el repertorio de recetas que te permitirán enriquecer los sabores en la mesa diaria, en este curso aprenderemos a cocinar platos clásicos de un Bistró Francés para practicar todos los días y compartir con una buena copa de vino.

Fecha: miércoles 7 de octubre.
Hora: 6:00 pm a 9:00 pm.
Costo: Bs. 350 miembros Club Pomar / Bs. 380 público general
Incluye: Recetario, degustación de platos y vinos.
Cupos: sólo para 30 personas

CATA HORIZONTAL VARIETALES BLANCOS
(Nivel III)
Invitamos a Miro Popic a nuestra mesa de cata para compartir el análisis sensorial y comparar el impacto de distintos terruños y zonas en una misma variedad de uva. Desnudar más profundamente las cualidades de los vinos en sus fases visuales, olfativas, táctiles y gustativas de varietales blancos en diferentes estilos. Un buen ejercicio de cata con las estrellas de los vinos blancos en el mundo.
El Chardonnay en Francia, Chile, Argentina y España; El Sauvignon en Francia, Chile y Argentina. Degustación de (6) vinos blancos.

Fecha: miércoles 14 de octubre.
Hora: 6:30 pm a 9:00 pm.
Costo: Bs. 260 miembros Club Pomar / Bs. 320 público general
Incluye: Degustación de 6 vinos y el ejercicio de las armonías para cada variedad en los sabores presentado por Mercedes Oropeza

CATA VINOS DULCES
(Nivel III)

Conocerás la clasificación de los Vinos Dulces; Vinos Botritisados (podredumbre noble), Pasificadas, Cosecha Tardía, Ice Wine, Encabezados.
Descubre el sabor casi sobrenatural en cada vino y el efecto mágico de las uvas maduras, con sabor y longevidad extraordinaria en cada botella, degustarás: Late Harvest, Moscato Passito , Sauternes, Tokaji 6 Puttonyos.

Fecha: Jueves 15 de octubre / Jueves 22 de octubre
Hora: 6:30 pm a 9:00 pm.
Costo: Bs. 440 miembros Club Pomar / Bs. 480 público general
Incluye: Degustación de 5 vinos dulces elaborados según clasificación y elaboración en regiones productoras: Francia, Italia, Hungría, Nuevo Mundo. Tokaji 6 Puttonyos, Moscato Passito, Sauternes, Late Harvest.
Instructor Invitado: Prof. Szigeti

DEGUSTACIÓN
“Aportes de la Gastronomía Europea en la Cocina Venezolana»
(Nivel II) ¡Aniversario Libro Mi Cocina Azul!
Las cocinas de Francia, Italia y España orquestadas por Armando Scannone.
Es la interpretación venezolana de los platos de éstas cocinas que aportaron a nuestro país, con el uso de ingredientes locales y el tamiz del paladar criollo. Presentado por Armando Scannone y a cargo en la cocina del chef José Luis Álvarez, quien maneja todos los menús de don Armando Scannone, distinguido por la Academia Venezolana de Gastronomía.

Fecha: miércoles 28 de octubre.
Hora: 6:30 pm a 9:00 pm.
Costo: Bs. 320 miembros Club Pomar / Bs. 370 público general
Incluye: Menú degustación de 7 platos y postre, y selección de vinos en armonía


CATA VARIETALES TINTOS
(Nivel III)

Una cata de vinos tintos de diferentes estilos, distinguidos por su consistencia y concentración. Establecer la comparación entre siete varietales con personalidad en un análisis de los rasgos más marcados desde el punto de vista visual, olfativo y gustativo. Dos expertos, Miro Popic y José Gregorio Cortéz nos hablarán de los tintos del mundo.
El Hit –parade Internacional de las variedades tintas: Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah, Pinot Noir, Tempranillo, Malbec, Carmenere.

Fecha: jueves 29 de octubre.
Hora: 6:30 pm a 9:00 pm.
Costo: Bs. 260 miembros Club Pomar / Bs. 320 público general.
Incluye: Degustación de 7 vinos tintos de diversas regiones vitivinícolas.
Y el ejercicio de las armonías para cada variedad en los sabores presentados por Mercedes Oropeza

Para inscripciones o mayor información: (0212) 202.89.07/ 202.89.09 o a través del correo electrónico: clubpomar@empresas-polar.com

Patagonia No es el fin del mundo


Atardecer patagónico, durante un paseo fotográfico por la Bodega Universo Astral

Comienzo mis relatos de mi viaje a Argentina por la Patagonia, porque no puedo ocultar que quedé cautivada. Un lugar aparentemente alejado del resto del mundo, el solo nombre evoca un lugar lejano, de fábula, que exige una larga travesía para conocerlo, lo cual no deja de ser una verdad a medias. La extracción de petróleo y la producción de frutas son sus principales actividades económicas, pero el vino aunque siempre ha estado ligado a su historia, ha visto su renacer como industria en los últimos años.

A diferencia de otras regiones de Argentina, aún son pocas las bodegas de la zona, pero trabajan con estándares de calidad para quitarse el sombrero, apoyadas en la mayoría de los casos en los avances tecnológicos más recientes. Durante dos días visitamos Bodegas del Fin del Mundo, NQN, Schroeder, Universo Astral ubicadas en San Patricio del Chañar. Luego Humberto Canale, Chacra, Noemia y Del Rio Elorza en la provincia de Rio Negro.

Esta zona por mucho tiempo se caracterizó por su producción de Merlot y Malbec, pero de unos años para acá el Pinot Noir ha tomado fuerza, porque se ha expresado de una manera que tengo la impresión ha sorpendido incluso a los locales. En líneas generales se trata de una tierra desértica, expuesta a heladas tardías y con un viento muy fuerte que tiene sus pro y sus contras, ya que por una parte evita todo tipo de hongos y enfermedades en las vides, pero si es muy fuerte se lleva lo que encuentra a su paso. También se producen otras cepas como, Chardonnay, Sauvignon blanc, Cavernet Sauvignon incluso Torrontés, como el que probamos en Humberto Canale, que después de haber conocido los de la región de Salta, resultó un contraste interesante.

La Patagonia es hermosa, el cielo y el agua tienen un brillo especial, a medida que nos desplazábamos de un lugar a otros nos acompañaban cientos de flores rosadas y blancas pertenecientes a duraznos y ciruelas, ademas de vides y Alamos. Un aspecto interesante es que la mayoría de las bodegas además de bellas – definitivamente un concepto que los argentinos heredaron de los italianos -, cuentan con infraestructura para recibir turistas, en su gran mayoría cuentan con restaurantes, recorridos y como son tan distintas unas de las otras, el paseo puede ser muy entretenido.

Los vinos con los que nos topamos me sorprendieron, me agradaron, con una expresión que habla de un terruño muy definido y que aún no muestra su máximo potencial. En el caso del Pinot Noir se presenta muy especiado pero con un sabor frutal que llena la boca. No niego que me hubiese gustado probar vinos de gamas más bajas o intermedias, para tener una visión más integral.

En cada región de Argentina hubo una cepa, que por un motivo o por otro, me cautivó. El Malbec del Valle de Uco, el Torrontés de Cafayate y el Pinot Noir de la Patagonia. En líneas generales, vinos cuidados, con producciones relativamente pequeñas si se comparan con otros países, pero con una relación precio-valor que dará que hablar a futuro.

Un famoso periodista de vinos de Venezuela me advirtió antes de irme, que no me rindiera al vino argentino con facilidad, que presentara resistencia, que preguntara, dudara, comparara y puedo decir que seguí obedientemente su consejo. Por lo menos los patagónicos, salieron bien parados.


Bodegas del Fin del Mundo. Una de las más grandes de Argentina en San Patricio del Chañar. En 1996 Julio Viola compró 3200 héctareas de las que llevan plantadas 800. En principio era un desierto al que tuvieron que incorporar un sistema de irrigación, tomando el agua del rio Neuquén. En 2002 salieron con su primera cosecha. Sus números son llamativos: 2500 barricas, 220 de tanques de acero inoxidable, 104 piletas de concreto, es decir un total aproximado de 8 millones de litros de producción anual. Su enólogo Marcelo Miras ha sido merecedor de muchos galardones en Argentina y se le considera uno de los mejores. En este caso degustamos 9 etiquetas: Bodegas del Fin del Mundo (espumoso Pinot Noir – Chardonnay), con el mismo nombre Reserva Chardonnay 2008, Postales Robles (Chardonnay 2008 y Cavernet Sauvignon 2008), Newen Pinot Noir 2007, Reserva Pinot Noir 2005, Reserva Malbec 2007, Gran Reserva 2006 y Special Blend 2006.


Paredes de Álamos para contener en alguna medida el fuerte viento patagónico. Es una imagen que se repite en todas partes, ya que protegen no solo a las vides, sino todos los sembradíos frutales como duraznos, manzanas, peras y ciruelas. Esta imagen es en viñedos de Universo Astral. Esta bodega pertenece al Grupo Corpora, de origen chileno. Su enólogo es el francés Pascal Marchan definitivamente le imprime un carácter galo a estos caldos. Fue una de las grandes sorpresas, porque cuando llegamos no vimos prácticamente sus instalaciones, sino que nos invitaron a dar una paseo por un lago con una reserva de aves, todos nos mirábamos la cara, porque aunque muy lindo el paseo no estabamos muy claros en lo que sucedía. Al final la degustación de sus vinos resultó toda una revelación y la actividad al aire libre refrescante y relajante. Allí degustamos 4 etiquetas de la línea Calafate: Sauvignon Blanc 2009 (nada del otro mundo) y tres reserva 2008: Pinto Noir (tan rico que me traje una botella, que por cierto ya me tomé), Malbec y Gran Reserva Malbec.


Bodega Chacra, que apenas produce 47 mil botellas al año. Sus vinos están entre mis favoritos del viaje. Su enólogo el suizo Hans Vinding-Diers es el mismo de Bodega Noemía. Sus primeras etiquetas son del 2005. Solo plantan Pinot Noir y Merlot. Degustamos Barda 2008, Chacra 55, Chacra 32 y Mainqué 2007 (el top de la línea)


Valle Azul, en la región de Rio Negro, donde se ubica Bodega Noemia, un lugar árido, plano, sobrecogedor e intimidante. Plano hasta dónde alcanza la vista, en la casa de los dueños de la bodegas tuvimos unos de los almuerzos más maravillosos del viaje (que fueron muchos). De ese hecho particular escribí en otro post, cuando narro que me sentí tan feliz que hasta se me salieron las lágrimas.


Bodegas NQN, en San Patricio del Chañar. El enólogo extrajo directamente de los tanques de acero inoxidable vino para que probáramos y al probar los ya embotellados tuviéramos la oportunidad de apreciar la evolución de la bebida. En este caso probabamos espumante. Esta bodega pertenece a Luis María Focaccia y su yerno Lucas Nemesio, otra empresa familiar como muchas de las que me topé durante todo el viaje. Degustamos Picada 15 2009 (Chardonnay, Pinot Noir y Sauvignon Blanc), de la línea Malma un 2009 Sauvignon Blanc, Malbec 2009 y 2007, Malbec Reserva 2006, Merlot 2005, y de la Colección NQN Malbec 2006, Blend 2005 y 2006


Bodega Schroeder. Trabaja totalmente por gravedad, eso explica la disponsición escalonada que se aprecia en la imagen. Excelente vinos y una de las atracciones de la bodega es que en el recorrido exhiben fósiles prehistóricos con los que se toparon durante su construcción. Sus vinos, exeptuando los top de su línea, se llaman Saurus en clara alusión a los fósiles. Degustamos: un Chardonnay 2008 (excelente), Pinot Noir 2007 y un reserva de la misma cepa 2007 y otro llamado Saurus Barrel Fermented (un concepto interesante donde se trabajo a este tinto como un blanco y se fermenta en barrica). Luego un Malbec 2007, otro Malbec Barrel Fermented 2007, Cabernet Sauvignon 2007 Select y el Familia Schroeder Pinot Noir-Malbec 2004, por cierto delicioso un vino elegante, untuoso, complejo, algo costoso pero sin desperdicio.


El vino a la izquierda es el Special Blend 2006 de Bodegas del Fin del Mundo.

A la derecha, Verum, en este caso un Pinot Noir 2007, de la bodega Del Rio Elorza, pequeñita, apenas van por su segundo año produciendo su propios vinos, pero su Chardonnay ya ha sido muy bien punteado por Decanter. Gran parte de sus viñedos son destinados a la venta a otras bodegas para vinos de alta gama. Pertenece a la familia que le da nombre a la bodega, Eduardo Del Rio es un abogado retirado que durante muchos años se dedicó a la política. Este pinot noir en particular me encantó, un vino correcto, bien hecho, provocaba tomarlo y tomarlo


Los vinos de Bodegas Chacra.


Una linda estampa de mis compañeros de viaje

Vino sin Fronteras

«Frontera es el vino más vendido en el mundo, no hay quien le llegue a los talones», expresó Felipe Rossel, Gerente de Marketing Frontera a nivel mundial, durante la presentación de estas etiquetas producidos por Concha y Toro.

Los números que muestran son agobiantes. Se trata de la marca de entrada de Concha y Toro y la que maneja mayor volumen: presencia en 105 países, 5 millones de cajas de 9 litros, alrededor de 50 millones de litros, cantidad que se pretende superar en el 2010. Solo en Venezuela venden alrededor de 200 mil cajas por año, número que van es ascenso con un crecimiento anual sostenido que roza el 30% y globalmente, a pesar de la crisis, en 42%, llevándola a convertirse en la tercera etiqueta más poderosa mundialmente hablando según datos de Wine Espectator y Wine Enthusiastic. Venezuela se encuentra entre sus 10 mercados más importantes. Su campaña publicitaria global representa una inversión de 5 millones de dólares, un cifra considerablemente alta tratándose de un vino de mesa, pero los volúmenes justifican eso y más. El costo en el mercado venezolano es de 30 bolívares, de los fuertes.

Además, su línea está conformada por nueve cepas: inicialmente Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenere, Chardonay, Sauvignon Blanc, y los nuevos integrantes Melot Rosé, Shiraz, Cabernet Blush y Late Harvest. Por cierto, no hubo manera que durante la entrevista Rossel revelara la identidad de las nuevas etiquetas, pero en el material que le entregaron a la prensa están todas. Solo por comentar.

En líneas generales, son vinos muy frescos, no pasan por madera, sin grandes pretensiones pero que servidos en la temperatura y estado de ánimo adecuado cumplen a cabalidad su función, de compartir, dar placer y acompañar una comida sabrosa. Creo que Rossel los define bastante bien «jóvenes, amistosos y de personalidad».

Un punto aparte sobre su presentación, se refiere a la campaña «Chile en una copa», donde se unen dos factores importantes: el país de origen y el vino, una tendencia que no hay que perder del vista, porque el matrimonio más reciente en estas lides es de las industrias vitivinícola y turística. En la campaña participaron los fotografos más destacados de Chile, además de la producción de un comercial impecable, a mi juicio.

Dadas las regulaciones en la publicidad de licores en nuestro país, es posible que podamos disfrutar de esta pieza de video en cines (aunque confieso que me aburre un poco el rosario de cuñas cuando me acomodo en la butaca con mis cotufas y mi nestí), además de promociones vía internet y en puntos de venta. Un vino del que seguramente siempre tendremos buenas noticias, hecho muy bien recibido en un país donde las malas nuevas están a la orden del día.

http://www.youtube.com/get_player

El té: bebida para el cuerpo y el alma

Recientemente salió publicada un trabajo sobre el té y la mejor marera para servirlo, en la revista Estampas Temática Sabor Light. Le agradezco su tiempo, paciencia y orientación a Maya García, y Anamelia y Raúl Arriaga de Camelia Casa de Té.

http://www.eluniversal.com/etemas/vivirsaborL2.shtml

Mi primera lección en Argentina: AMO EL VINO

Ya voy de regreso a casa, después de catorce días de un recorrido intenso por las zonas vitivinícolas argentinas. En este momento estoy muy cansada, llevo casi dos días sin dormir, pero anoche antes de hacer la maleta me entraron unas ganas intensas de tomarme una vodka.

Desglosar y procesar lo vivido me tomará meses, que seguramente en este blog agruparé por temas de interés, que además son muchos.

En dos semanas viajamos a Salta, Patagonia y Mendoza, en un promedio de cuatro bodegas diarias, es decir, que visitamos más de 30 bodegas, además del vino consumido en las comidas y las bodegas que hacían sus presentaciones en las noches. Es decir, hemos probado más de 250 etiquetas (211 en catas y degustaciones), eso me lleva a pensar en la cantidad de veces que me ha tocado escupir, que ronda las quinientas. Ya perdí la cuenta de cuántas empanadas me comí, cuánta carne roja ingresó en mi organismo, las millas recorridas, las horas de sueño en el avión o en el autobús. Llevo por lo menos seis kilogramos de papel en brochures, libros y tarjetas de presentación, seis botellas de vino, tres de aceite de oliva, jabalí y miel de la Patagonia, porotos blancos (caraotas pero grandes) de Salta, además de nuevos amigos, especialmente de Perú, que ya decidí será mi próxima travesía, cuando asista a la vendimia del Pisco.

Tengo los labios partidos, la lengua aspera y morada, el estomago ardiendo, tres kilos de más, posiblemente el ácido úrico por las nubes, pero el corazón feliz de una oportunidad única, porque nos trataron como reyes, le estoy muy agradecida a la gente de Wines of Argentina.

Pero ha sido una viaje extraordinario donde no solo he aprendido muchísimo sobre el mundo del vino, sino que he descubierto mi amor a toda prueba por él.

Llanto en Valle Azul

Rodamos durante horas, a lo largo de la carretera se mostraba una tierra inmensa y plana, el cielo azul despejado, a ambos lados del camino plantas con flores rosadas de duraznos, blancas de ciruelas cercadas por Álamos que época de viento, se ocupan de contenerlo en lo posible, que según los lugareños puede llegar a ser una pesadilla.

El camino hasta el valle del Río Negro es impresionante, no pude cerrar los ojos en todo el camino, no quería perderme ni un solo detalle, y la verdad es que así ha sido todo el viaje, duermo poco y disfruto mucho, y gracias a Dios mi cuerpo ha respondido como Dios manda.
Hoy visitamos las bodegas de Humberto Canale, Chacra, Noemía y Del Río Elorza. La primera muy conocida porque además sus vinos los podemos disfrutar en Venezuela. Pero hoy fue el día de las bodegas boutique.

No puedo negar mi admiración y asombro por las bodegas Chacra y Noemía. La primera es propiedad de la familia italiana Inchiza de la Rochette (no estoy segura de cómo se escribe), solo produce 47 mil botellas anuales, distribuidas en cuatro etiquetas. Los viñedos en su gran mayoría son de Pinot Noir que en esta zona ha encontrado un terroir ideal donde se expresa maravillosamente. Todo el proceso de vendimia es manual y trabajan en algunas etapas por gravedad (una tendencia que cobra fuerza mundialmente). Me llamó la atención que para la vendimia solo utilizan mujeres mayores de 45 años, porque alegan que tienen más paciencia. Ojalá estén en lo cierto! El enólogo de la bodega es Hans VindingDiers quien además junto a su esposa la condesa Noemía Cinzano y son los propietarios de Noemía. Ambas bodegas son de data relativamente reciente pero desde el primer momento han optenido premios importantes.

Cada bodega su estilo produce vinos sublimes, de lo mejor que he probado en este viaje. Son vinos artesanales con una concepción absolutamente técnica, con orientación biodinámica. En el caso de Chacra, sus dos vinos top son Chacra 32 y Chacra 55, varietales de Pinot Noir, que puedo decir que en mi corta experiencia quedé extasiada.

Lo cierto, es que nos invitaron a almorzar en Bodegas Noemía, ubicada en Valle Azul, un lugar que queda literalmente en la mitad de la nada, cuando me paré en la terraza, hacia dónde apuntaba la vista solo alcanzaba a ver tierra árida, plana y seca, además de los viñedos alrededor.

El almuerzo fue en la casa de los duques Cinzano (quienes no estaban), pero nos atendió el enólogo Oscar Ferrari. La entrada consistió en jamón serrano, aceitunas y una ensalada a base de papas. Luego sirvieron asado, vacío, chorizos y unas morcillas que eran una caricia al paladar, acompañado de ensaladas de tomate y un mezclum de lechugas. El asado se deshacía al contacto con los labios, jugoso, gustoso, acompañados con un los vinos que producen que no son de este mundo. Para rematar el postre consistió en helado de vainilla con toping de nueces, pero al fondo esperaba una sorpresa refrescante, un toque de whiskey que entre tanto vino resultó un bálsamo. Como si fuera poco la compañía era perfecta, porque he tenido la suerte de viajar con un grupo de colegas encantadores y divertidos.

Era tan bello el lugar, tan rica la comida, tan espectaculares los vinos y tan buena la compañía que en un momento se me salieron las lágrimas, uno de los mejores almuerzos de mi vida. No se si es la energía de la Patagonia, pero no recuerdo haberme sentido tan feliz en mucho tiempo.

Hoy salimos a Mendoza, serán días más intensos … seguiré contando en la medida de lo posible.