Inicio Blog Página 85

SIG 2011, DIA UNO

Ayer comenzó el Salón Internacional de Gastronomía 2011, o SIG como nos referimos a este evento los entusiastas gastronómicos venezolanos. Se trata de su décima edición,  repitiendo su tercera sede física, que el año pasado dio tanto de qué hablar.

Para mi lo mejor del SIG  es el encuentro con los amigos, colegas y relacionados del medio, es decir, el espacio idóneo para ponerse al día con todo tipo de información profesional y personal, saber en qué anda la gente, cómo han evolucionado proyectos, qué camino han tomado ideas que doce meses antes apenas daban pistas de su dirección, algunas resultaron exitosas y otras no tanto. Así que por ese lado, poco o nada ha cambiado y anoche descubrí que mientras haya SIG procuraré asistir.

Ahora, me preguntaron mucho mis impresiones sobre el espacio físico. Bueno, tengo que admitir que está infinitamente mejor que el año pasado, – cualquier cosa lo estaría -. El piso nivelado, pintado, los baños limpios, los salones de cata mejor organizados, incluso me encantó el detallazo que el salón de degustación de vinos y destilados se llame María Isabel Mijares.

Pero sigo pensando que no es un lugar idóneo para este tipo de eventos. El acceso es terrible, escuché la mismas quejas del año pasado sobre el problemas de los ascensores,  las interminables escaleras, el estacionamiento, el voltaje, incluso puedo decir que padecí en carne propia tener que subir varias cajas para mi cata de aguas minerales y  literalmente me tocó «jalar bolas» durante horas para que «alguien» me ayudara a subirlas.

Ahora, aún no termino de entender qué sucede con el tema del programa, hasta muy entrada la noche era casi imposible conseguir uno, que terminó siento una fotocopia que daba pena ajena. Terrible, porque el programa es la bitácora del visitante, te ayuda a decidir qué hacer, qué escuchar, dónde ir, un evento de esta naturaleza sin programa es como jugar a la gallinita ciega.

Sobre los retrasos, creo que eso forma parte de la naturaleza del SIG, no recuerdo una sola edición que no los padeciera y puedo decir que he asistido por los menos a ocho.

Lamento las comparaciones, pero el año pasado fue muy grande la molestia y me impresionó cómo ese hecho permanece en la mente de la gente. En líneas generales, repito, tengo la sensación que ha mejorado. Eso me alegra, porque sobre la edición de 2010 a fin de cuentas pensé «todos tenemos derecho a un mal año». Sin embargo, tengo que terminar de borrar de mi mente otros años gloriosos o recordando las lecciones de Opinión Pública lo que se conoce como el pasado rosa, que consiste en esa nostalgia que todo tiempo pasado fue mejor.

Hoy nos espera una larga jornada, ya veremos cómo evoluciona el día, el programa está plagado de charlas y degustaciones interesantísimas. Vale la pena revisar detalladamente los pequeños emprendedores, están a reventar de novedades. La escasa presencia de importadora de licores ayuda a revisar con cuidado lo que ofrecen las asistentes y mirar con cuidado lo que traen las gobernaciones, algunas de ellas llenas de gratas sorpresas.

Mc Donalds «A puertas abiertas»

Dos décadas han transcurrido desde que Mc Donalds mora en tierras criollas. Mucho se ha dicho positiva y negativamente, que resulta muy conveniente visto desde aquella premisa «bien o mal pero que hablen». Lo comparto de este modo porque en días pasados me invitaron a conocer las remodelaciones de la sede ubicada en la Trinidad y degustar las novedades del menú, llamadas «Premium doble» en dos sus versiones: deluxe y bacon.

Mi sorpresa fue que al llegar al Mc Donalds de la Trinidad, me esperaban con delantal en mano con la expresión «a puertas abiertas» impresa sobre la tela y un gorro. Nos mostraron las instalaciones, el sistema de trabajo, la caja, los mesones de trabajo, el área de descanso de los empleados, oficinas,  las cavas de refrigeración y congelación. En este punto solo me resta decir lo que siempre he sabido, sobre los estrictos controles sanitarios y de producción con los que cuenta. Luego almorzamos, en medio de una interesante conversación con Rafael Romero y Mercedes Souto gerentes nacionales de comunicaciones y  mercadeo de Mc Donalds respectivamente, quienes fueron muy amables y atentos.

Da la impresión que este texto no lleva a ninguna parte, más allá de un relato de una visita guiada a la cocina de los famosos arcos dorados, conocer su nuevas opciones y establecer relaciones armoniosas, pero en algún momento yo no terminaba de entender el propósito de la convocatoria. Sin embargo, lo más interesante afloró en la sobremesa, algunos datos que compartiré con ustedes:

– En Venezuela funcionan 140 Mc Donalds, con un promedio de 300 comidas diarias, en un día normal (es decir festividades, fines de semana o días flojos)
– Los dos primeros que funcionaron en Venezuela fueron los de El Rosal y La Urbina, de hecho, son los más grandes en área de construcción y como cosa curiosa, los que mueven mayor número de consumidores.
– Venezuela es el país latinoamericano donde el concepto de la Cajita Feliz es más exitoso. De las que hay dos categorías: las globales y las especiales para Latinoamérica.
– La mayoría de los insumos que se utilizan se compran a proveedores nacionales, que se adaptan a las exigencias de Mc Donalds, por ejemplo, en la cava vi desde Plumrose, Kelly, Pasteurizadora Táchira, Heinz, etc.
– Las largas dimensiones de las papas – que son objeto de tantas leyendas urbanas- vienen de Canadá de un tipo de tubérculo que supera con creces en tamaño a una papa promedio y se siembran exclusivamente para Mc.Donalds, quien las utiliza en todas sus cocinas en el mundo. Como es de esperarse la versión real es más aburrida que la leyenda, pero las papas son largas porque la papa es inmensa.
– En Mc Donalds Francia se hacen todas la pruebas que luego ingresarán al mercado internacional. Incluso el mercado de prueba es el galo. Por lo general, la reacción en este mercado se replicará en el resto del Planeta.
– La introducción de un nuevo producto, ingrediente o menú amerita 18 meses, que se van entre pruebas, estandarización de procesos y proveedores.
-En Venezuela, progresivamente se remodelarán los Mc Donalds, que sufrirán cambio de color, atrás quedaron los techos rojos chillones y miran a conceptos más depurados y ambientalistas que han denominado «Citrus green».

En Mérida se come muy bien

Un recorrido para el disfrute de los mejores sabores que ofrecen tierras merideñas, todos los lugares son fáciles de encontrar, a precios más que justos, y nacidos de recomendaciones de los propios merideños.

El estado Mérida está plagado de tesoros culinarios que van desde frutos y vegetales orgánicos, pasando por cremosos helados, deliciosos pasteles, quesos, magníficos restaurantes,  sorpresivos puestos de comida rápida, un mercado público donde cada puesto exhibe productos dignos de fotografía, hasta la ruta del buen café.
Posiblemente, algunas sugerencias le sorprenderán, algunas esperadas, otras no tanto, posiblemente pensará que este texto se ha quedado corto, pero en el estado Mérida sobran los lugares donde comer bien.

Pastelitos para el desayuno
“El pastelito andino está bien hecho cuando la masa es suave, lisa, sin burbujas y crocante”, afirma Luis Terán quien está al frente de los Pastelitos Ña Carmen. El lugar es amplio, limpio, y lo mejor es la oferta que pasa la docena de rellenos entre tradicionales y osados, que van desde pollo, mariscos, trucha pasando por cuatro quesos, champiñón con mozarrella, bocadillo veleño con queso y el especial de la casa, el chilindrón.
Terán afirma que la masa es un secreto familiar y no importa el relleno que escoja, siempre saldrá bien parado. Además este lugar forma parte de la ruta del buen café, así que la calidad del desayuno está garantizada.
Otro lugar, son los Pasteles San Martín, simplemente perfectos, en este lugar encontrará rellenos más tradicionales, incluido el  tradicional de carne con arroz. En ambos sitios, los jugos son de pulpa de fruta totalmente natural y la oferta de ajiceros es irresistible.
Señas: Pastelitos Ña Carmen, calle 34 entre avs 3 y 4. Teléfono 02749353377
Pasteles San Martín. Av.8 con calle 18. Belén, Final Av. Buena Vista. Teléfono 0416 4708043

El Antaño
En pocos lugares de Mérida disfrutará de una sopa de arvejas como la que aquí preparan, gustosa, sustanciosa, con un aroma y sabor a casa que mientras come le atormentará el solo hecho de pensar que se termine. La familia Avendaño Romero lleva 25 años al frente del restaurant El Antaño, en plena en la vía del Valle, ofreciendo todo tipo de delicias criollas. Imperdibles los pastelitos rellenos de trucha, entre los mejores de la zona.
Señas: Calle Principal El Valle, sector El Arado. Teléfono: 0274 6586772

Mostricos y chacarreros
Gerardo´s es un lugar de comida rápida, pero qué comida. Las hamburguesas las han bautizado como “chacarreros” elaboradas con pan pañota,  y los sándwiches como “mostricos” con pan canilla, además de los irresistibles “chúpate los dedos” y “pin 7” relleno de jamón serrano. Los rellenos son generosos, gustosos, el pan de primera calidad, suave y de miga compacta. Aventúrese por el relleno de camarones, tal vez le produzca ruido esta recomendación, pero utilizan productos de buena calidad, perfectamente cocidos. Absolutamente deliciosos.
Señas: Calle 30 entre Avs 3 y 4. Teléfono: 0274 2512568

Frescura local 
Cuando visite el Mercado de Soto Rosa sentirá que el Mercado Principal de Mérida es solo una parte de lo que puede encontrar y que tal vez los lugareños no lo promocionan mucho para que no se llene de turistas.
Funciona en las inmediaciones del estadio de Soto Rosa, entre un espacio techado y un gran estacionamiento, donde encontrará una increíble oferta de productos frescos, en muchos casos totalmente orgánicos, porque es una tendencia que está cobrando fuerza en tierras merideñas.
Desde flores, pasando por vegetales, frutas, embutidos, hierbas medicinales hasta algunos puestos exóticos como los chinos que hacen al momento delicias poco comunes. Puede desayunar  un estupendo hervido, pastelitos, cachapas, guapitos (suerte de cachapita de hoja que sirven con queso blanco criollo). La recomendación es ir bien temprano, con zapatos cómodos, llevar efectivo y evitar los sábados por el tema del estacionamiento. Imperdible!

La Ruta del buen café
Cuatro locales conforman esta ruta donde apreciará café gourmet y orgánico del tipo azul, ese que cuando le pega la luz del sol ofreces visos tornasolados y que confirió al café venezolano fama mundial. Sin embargo, se estaba perdiendo hasta que un grupo de soñadores en la población de Chabasquén, en el estado Portuguesa, se dedicó a plantarlo.
Luego llegó la segunda parte, dónde venderlo garantizando el manejo idóneo por personal calificado para su servicio y lugares comprometidos para hacerlo, entonces así surgió esta iniciativa.
La Ruta del Buen Café la conforman Pastelitos Ña Carmen, el Café Croacia (CC. Millenium), Restaurant Gourmet (Terminal de Pasajeros) y el café Tinto y Melao (CC Altos de Santa María), todos cuentan con baristas calificados en preparar tal vez uno de los mejores granos del mundo. No se lo pierda, además le entregarán material impreso con todos los detalles del proyecto y algunas claves para identificar el café de calidad.
Agradecimientos:
Infinitas gracias por su apoyo para la realización de esta ruta a Diana Garrido, Juan Lugo, Antonio Gámez y Katania Felisola. 
Fracciones del texto publicado en la sección A Fuego Lento, en la revista Sala de Espera Septiembre 2011

Bendito mondongo



Sinfonía de vísceras y vitualla expresándose en armonía perfecta y seductora, en una sustanciosa sopa. El mondongo es sinónimo de paradoja culinaria, al transformar “el desecho” en exquisitez.

“El mondongo dispone de aureola social sólida; por eso es una de las manifestaciones más auténticas del democratismo vernáculo. (…) Frente a una excitante sopera de mondongo los hombres de Venezuela se sienten dominados por idéntica convicción igualitaria”, expresa Ramón David León en su Geografía Gastronómica Venezolana, sobre este platillo criollo que se sirve con igual dignidad, desde los mercados populares y puestos de carretera, hasta en la elegante mesa del gastrónomo Armando Scanonne.

El mondongo en esencia es una paradoja gastronómica, nacido de los desechos o de las partes de la res, chivo o cerdo que nadie quiere, bien sea por su mal aspecto u olor. Vísceras, estómagos, patas, vegetales, granos y tubérculos son la materia prima, que da paso a uno de los platillos más complejos, sabrosos, cosmopolitas y controversiales de nuestra gastronomía.

Se trata de una “sopa espesa hecha con trozos de panza de res, maíz y otros vegetales”, tal como lo define Rafael Cartay en el Diccionario de Alimentación y Gastronomía de Venezuela (Fundación Polar 1997). En otras regiones del país, recibe diferentes nombres e ingredientes, por ejemplo, en Lara se la llama Mute, a base de las vísceras, espinazo y cabeza de chivo.

Entre 25 y 30 ingredientes, según el caso y la zona geográfica de procedencia, conforman este manjar que exige paciencia, destreza y extrema higiene, en especial en el caso de los estómagos que deben ser lavados una y otra vez, incluso cocineros más exagerados echan mano hasta de la lavadora.

El libro rojo de Scannone (1982) asegura que la limpieza de la panza comienza pasándola por agua corriente. Seguidamente, se remoja con bicarbonato, al rato se saca del agua y “se raspa con un cuchillo, primero por la parte exterior y luego por la parte interior o superficie carrasposa, luego se le quitan los restos de peritoneo adheridos a la parte exterior”. Finalmente, se frotan con limón y se repite el procedimiento con las patas.

Placer culposo
Aunque en todo el territorio nacional se prepara mondongo, sin discriminación de edad, sexo y clase social, escasas son las personas públicamente declaran su predilección por este platillo. Posiblemente, en este sentido ya pisando el campo de las especulaciones, por su concepción popular y tosca en el imaginario colectivo. Incluso, en el lenguaje diario la expresión “un mondoguero”, es referida al hecho nada estético de una barriga grande, amorfa y sosa.

Pero este plato cuenta con claros y abundantes referentes en otras culturas, desde los callos a la madrileña, la minestra di trippe alla Milanese, el menudo mexicano, la sopi mondongo curazaleña, la Philadelphia Pepper Pot norteamericana, la soupe à la tripe y la Rouergue ambas de procedencia gala y hasta una sopa indígena con maíz y auyama.

En todos los casos, los ingredientes principales son tripas y patas, cocidas con abundantes vegetales y granos. David León asegura la inequívoca inspiración en los callos ibéricos, haciendo la salvedad que la versión criolla se presenta más sustanciosa y sabrosa. Presente en textos, poemas y cantos populares desde hace más de dos siglos, hasta Francisco de Miranda lo mencionaba como uno de los platillos favoritos de su infancia. Entonces, se podría decir que en la reciente conmemoración del bicentenario, el mondongo tenía ganado su lugar en el menú de celebración.

En algunos lugares del Venezuela, se le menciona como “el bendito” por el hecho que nos pone a dormir como ángeles, aunque versiones más osadas le atribuyen efectos afrodisíacos que pueden llevar al afectado o afectada hasta la muerte.

De feria
Las riberas del río Pacairigua, que cruza el Monumento Natural La Churca en Guatire, estado Miranda, son el escenario donde se disponen más de quince gigantescas ollas como parte de la Feria Turística del Mondongo. Este evento comenzó como una iniciativa de la alcaldía de Guatire, tradición que Manuel Tejada ha mantenido contra todo pronóstico, a través de la Fundación Simón Rodríguez.

Desde 2005, en cada edición más de mil asistentes llenan sus pocillos con distintas versiones de esta sopa, como parte de un domingo familiar, arrullados por el sonido del rio, donde un jurado compuesto por lugareños, cocineros e invitados especiales, evalúan minuciosamente la consistencia, olor y sabor de los mondongos participantes.

“La textura ideal no debe ser tan espesa, que permita saborearlo y se sienta sueltecito. Su olor debe ser ahumado, con el aliño bien picado y de excelente presencia”, explica Tejada sobre las características de un mondongo triunfador. “Siempre gana el sabor de la zona central, que se hace con panza y pata de ganado. El oriental es más dulzón porque le echan plátano y al andino, que también le dicen mute, garbanzos y patas de cochino”, afirma Tejada, además asegura que a las tres de la tarde no queda ni para llevar.

El mondongo es una patrimonio cultural. En Guatire los domingos se toma sopa, de los cuales por lo menos una vez al mes se hace mondongo”, asegura Tejada. Mientras tanto, este platillo experimenta una especie de reivindicación culinaria y social, al punto que Google ofrece más de cien mil opciones al colocar las palabras “receta del mondongo”. Platillo que aún se percibe – y con razón – como complicado, engorroso, casi tribal, siempre en grandes cantidades y en muchos casos como parte de alguna festividad.

Texto publicado en la sección Así Somos Con Gusto en la Revista Bienmesabe de Agosto 2011.

Geraldino Sessa «Pastelero desde siempre»

El chocolate lo enfrentó a su oficio desde muy joven, dictado por la disciplina,la innovación y el cariño propios de la pastelería.

Asegura que el buen pastelero es quien le tiene amor a su oficio, porque exige estar pendiente de las innovaciones, la extrema higiene y no dejar nada al azar, una especie de tiranía de las medidas exactas para que los sabores permanezcan inalterables con el paso de los años. Geraldino Sessa sigue estos preceptos como si se tratase de un código de vida, cuando a los trece años su debilidad por el chocolate lo enfrentó a la pastelería.

Como la mayoría de los pasteleros en Venezuela, empezó como aprendiz, con un maestro que a cuentagotas iba develando los conocimientos del oficio. En su caso, fue su cuñado Mario Napoli, en la extinta Panadería y Pastelería La Selva, en el Bosque.

Sessa nacido en Venezuela y de padres Napolitanos, trabajó en lugares de especialidades italianas, entre esas la Caiazza. Hasta que le sonrieron el destino y azar, lo que le permitió tener su propio negocio al que bautizó Delicatesses Roma, ubicado en la avenida Victoria.

Canolis, colas de langosta, pastas de almendras, torrejas, pastiera de arroz, cepola, además de pastas frescas, panes de todos los sabores, hacen la delicia de vecinos y gente que lo visita de toda la ciudad.

“El buen pastelero tiene que saber de todo, incluso elaborar un bufet si es necesario. Lamentablemente, se ha perdido el encanto de lo artesanal y es muy difícil encontrar personal que quiera formarse, aunque he enseñado a mucha gente”, afirma Sessa. Mientras tanto ya no hornea tanto como antes, pero ahí está con su cuaderno de recetas como todo panadero que se precie, bien afirma “imposible memorizar”, a su vez que va sacando maravillas.

Texto publicado en la edición aniversario de la revista Sala de Espera de Agosto 2011

Jugos de Frutas: refrescantes e insólitas armonías

Jugos de frutas naturales de patilla (sandía), lechosa (papaya), piña, parchita (maracuyá) entre muchos otros, se armonizan día a día con viandas criollas dulces y saladas. Un hecho impensable y hasta controversial en otras culturas, pero en Venezuela es parte de las preferencias inusitadas de nuestro paladar.

Forman parte de la santísima trinidad de diario condumio: sopa, seco y jugo. Sin embargo, los jugos naturales a base de frutas no son las estrellas protagónicas de la mesa, su presencia se apetece, sin llegar a ser indispensable porque cualquier té frío, refresco o agua mineral, sin muchos aspavientos puede ocupar su lugar, pero forma parte de los hábitos alimentarios criollos.

Naturalmente, el trópico se presta para que estas bebidas formen parte de la dinámica en la mesa. Más allá de calmar la sed, disponemos de frutas ricas en agua, que no necesitan cocción, relativamente económicas, en algunos casos de grandes dimensiones y su presencia en el mercado está garantizada casi todo el año, al punto que suele haber excedente. Incluso, en temporada llegamos al extremo, como el caso del mango, ya aburridos de tanta abundancia, dejarlos pudrir sobre la tierra de jardines y aceras.

Tal vez, para un extranjero acompañar un jugoso trozo de carne o un filete de pescado con un jugo de fresa, patilla o melón es un sacrilegio, ajeno a la lógica del paladar criollo se trata de una condición que al igual que las frutas, se cae de madura.

Del carato a la lechosada

Numerosos los relatos de historiadores afirman que las bebidas de frutas han formado parte importante en nuestra culinaria, bien narraba Ramón David León (1), “pocas bebidas refrescantes alcanzaban la popularidad del guarapo de piña”, en referencia a una de las bebidas más populares del siglo XIX y principios del XX, como también sucedía con los caratos de guanábana y de Acupe.

En ese entonces, se aprovechaban las conchas de la piña remojadas en agua, se pasaba la pulpa de la guanábana por un triturador, se colaban las semillas cubiertas de néctar de las parchitas contra un colador de alambre y pare de contar, siempre un trabajo mecánico que se extendía hasta el refrescante jugo de caña y al papelón con limón.

Lo cierto, es que los jugos se bebían a toda hora, pero al revisar la bibliografía no hay recetas, ni procedimientos y su mención es escasa, parece que su elaboración es tan simple que no merece sistematizarse en una fórmula, ni siquiera el libro rojo de Scannone se extiende en el tema. Este hecho se mantiene hasta la actualidad, incluso tomando en cuenta su popularidad y variantes presentes en el mercado.

La llegada del hielo

Dos hechos cambiaron para siempre la historia de los jugos de frutas naturales. Como bien expresa Rafael Cartay, con la llegada “del dominio del frío en Venezuela con propósitos culinarios”, es decir, la aparición del hielo; que solo estaba disponible en Mérida porque lo bajaban sobre el lomo de cargadores indígenas desde La Aguada en la Sierra Nevada, o a partir de 1825 arribaba a Caracas y Maracaibo vía marítima desde Boston, Estados Unidos, hecho que lo convertía en un artículo de lujo. En 1856, Joaquín Barnola montó la primera fábrica de hielo, pero no es hasta 1924 que se vendieron las primeras neveras en el país, de la marca Frigidare.

El segundo hecho, fue la aparición de licuadoras y ayudantes de cocina conocidas como “la sirviente eléctrica”, a principios de los años cuarenta. Entonces, surgió la posibilidad de convertir en bebida prácticamente la pulpa de cualquier fruta, que unido a la presencia del hielo abrió un mundo de posibilidades casi infinita, para dar paso a la palabra “batido”, que en el argot criollo define a “bebida refrescante que se prepara con pulpa de fruta triturada, agua, hielo y azúcar o papelón”(2).

Entonces, quedó clara la diferencia entre batidos y los jugos “que se hacen con frutas con alto contenido líquido que pueden ser exprimidas (como la naranja) o que fácilmente diluyen su sabor en agua”.(3)

Mezclas vigorosas

Actualmente, el consumo de jugos de frutas naturales es asunto diario, desde areperas, polleras, cafés, viandas, loncheras, a plena calle, hasta restaurantes elegantes y mercados libres, donde hileras interminables de licuadoras con frutas picadas en su interior, dan una prueba de frescura.

Una bebida que sigue evolucionando, y experimenta mezclas como parchita-lechosa, guayaba-naranja, el famoso 3 en 1 (zanahoria, remolacha y naranja), hasta los famosos batidos de frutas de los mercados donde además le añaden vino Samson y un ojo de buey, supuestamente para el vigor.

Tal alta es la demanda, que en todos lados se encuentran pulpas congeladas, en especial, de las frutas más engorrosas de procesar como guanábanas y parchitas hasta las menos tropicales como duraznos, fresas y moras, pero su presencia lugar común en todo el país.

(1) LEON, Ramón David. «Geografía gastronómica Venezolana». Editorial Cacofonía. Caracas, 2004.

(2) CARTAY, Rafael. ABLAN, Elvira. «Diccionario de alimentación y gastronomía en Venezuela». Fundación Polar. Caracas, 1997.

(3) Guía Práctica para cocinar a la venezolana. C.A. Editora El Nacional. Caracas, 2011.

Texto publicado en la sección Así Somos con Gusto de la Revista Bienmesabe. Agosto 2011

La mesa venezolana en cifras


Cuánto, qué y con qué frecuencia comemos los venezolanos. Las tendencias del gusto, los alimentos más utilizados, cuánto dinero invertimos en alimentación y el costo real y ficticio de la «canasta básica».

Algunas de la cifras que presenta el diario El Nacional en su edición aniversaria, dedicada por completo a reflejar todos los aspectos de nuestra nación a través de los números. Labor que no debió ser sencilla, porque hace mucho que en Venezuela el Estado no se ha ocupado de registrar con meticulosidad y disciplina las estadísticas de la población. Así que esta es una edición realmente de colección, que hace un primer acercamiento numérico a la dinámica social y económica de la que formamos parte.

«La Cesta básica: Está conformada por el costo mensual de los alimentos, más los artículos de aseo personal y otros gastos significativos. Actualmente, las cifras oficiales son distintas a las cifras ofrecidas por el Centro de Documentación y Análisis Social (CENDA). Por una parte, el INE estimó que para 2011 la canasta básica para una familia de cinco miembros costaría 1.589 bolívares, mientras que el CENDA estimó que para marzo de este año el costo de la canasta fue de 6.471,82 bolívares». pág 2

«250 litros de agua, diarios, por persona es el consumo establecido por la normativa venezolana para las zonas urbanas. Las rurales deberían utilizar 150 litros por día. (…) 95 de cada 100 venezolanos tenía acceso al agua potable en 2010, según el Ministerio del Ambiente» pág.4

«Cereales. La harina de maíz es el producto que más se consume con respecto a los que integran el grupo de los cereales. El venezolano consume diariamente 75,51 gramos seguido de arroz con 57,61 gramos». pág 6

«Frutas. La patilla es la fruta preferida por los venezolanos. Para el año 2010 el consumo diario fue de 42,10 gramos, seguido del cambur con 36,05 gramos y por último el melón con 32,21 gramos». Pág 6

«Para el año 2010, 3.791.370 venezolanos consumiron al menos un producto de la red de mercados Mercal» Pág6

«70,7 por cierto del país consume bebidas rehidratantes. En Venezuela el consumo de esta bebida es elevada, debido a la creencia popular que ayudan a combatir la resaca». Pág.6

«54,76 por ciento del país prefiere consumir refrescos antes que jugos, maltas, bebidas instantáneas e incluso agua, según estudios de 2010″. Pág.6

«1.1 millones de cajas de ron se consumen anualmente en Venezuela. En las regiones del centro, sur y occidente es donde se consume más esta bebida». Pág.6

«42,4 por ciento de los venezolanos consume whiskey. Es decir, más de 2.600.000 cajas anuales de esta bebida, tanto nacional como importado, según datos de 2009″. Pág. 6

«Más del 60% de los venezolanos consume cerveza (…) actualmente, la categoría light e la que domina. (…) Venezuela sigue consolidándose en el primer puesto de consumo per cápita (…) Para el años 2008 el consumo fue de 89.95 litros por habitante (…) se vendieron 2.300 millones de litro de cerveza en 2010″. Pág.6

«Maracaibo es el estado (SIC) que más consume cerveza (…) En un fin de semana los marabinos adquieren 840.000 cajas que equivale a 30.000.240 mil unidades» Pág. 6

«3 millones de toneladas de alimentos adquirió el Gobierno a través de la Corporación CASA Alimentos. Se espera cerrar 2011 con un aumento de 58,31%». Pág 8.

Nota: imagen tomada de www.el-nacional.com

Todos las citas pertencen al cuerpo «mercado y consumo» de la edición aniversaria de El Nacional de 2011

Aprender a comer es un asunto serio



En 1988 le dije a mi papá que quería estudiar Comunicación Social, a lo que respondió: «¿con qué se come eso?». Premonitoria su interrogante, sin embargo, imagino su resistencia a mi solicitud si hubiese enfilado mi declaración hacia la cocina. Pero todo esto viene a colación porque desde entonces las cosas han cambiado una barbaridad, ahora estudiar cocina es una elección tan respetable como cualquier carrera universitaria, y mucho se podría escribir sobre las circunstancias que nos han traído hasta aquí.

Sin embargo, poco hemos avanzado en la educación sobre la buena mesa desde que somos niños, que comienza en casa, donde es una rareza que a alguien se le enseñe cómo utilizar correctamente los cubiertos, por solo mencionar un aspecto, pasando por los altos costos de los alimentos y la escasez de tiempo e interés de los progenitores en el día a día, que nos aleja de una alimentación variada, balanceada y en especial, libre de «chatarra», término que me remueve los intestinos porque me parece un sacrilegio colocar los alimentos a nivel de la basura.

Ahí están los números, casi un tercio de la población mundial sufre problemas asociados a la alimentación, bien sea por exceso o por defecto. Cifra que según las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud va en aumento y se estima que en menos de una década sobrepasará la mitad. Lo cierto que el combustible que hace funcionar nuestro cuerpo, sufre serios problemas de concepción y en parte, se debe a la altísima falta de información.

El famoso chef inglés Jamie Oliver, ha elaborado una serie de programas llamados Jamie School Dinners, donde revisa cuidadosamente la dieta en las escuelas británicas y sus relatos son devastadores, lo peor, es que la resistencia viene de todos lados: del sistema escolar que por un tema de comodidad y presupuesto, concesionarios de comedores, los padres y los malos hábitos de los muchachos, incapaces de abandonar una grasienta comida por alimentos saludables, bien preparados.

¿Por qué enseñar culinaria en las escuelas? Comemos por lo menos tres veces al día, todos los días, así que nos ubicamos frente a un tema neurálgico. Podría incluirse en los programas tal como sucede con matemáticas, historia, literatura y en el pensum escolar actual (por lo menos en Venezuela) es posible hacerlo. No se trata de formar cocineros, se trata de formar seres humanos con información precisa sobre la mejor manera de alimentarse, lo cual se reflejará indudablemente en su calidad de vida.

Cocinar no es solo picar y cocer. No. Va desde elaborar un menú, planificación, hacer la compra, correcto almacenamiento, hasta el hecho de afianzar nuestra identidad nacional a través de la culinaria. En el año 1993, Ferran Adrià expresó en el diario El País «Lo lógico, por tanto, es que alguien se preocupe de enseñar a los jóvenes a cocinar (…) Tendría que haber lugares donde se dieran nociones de cocina tan básicas como freír un huevo, hervir el arroz o preparar una ensalada. Es cierto que abundan los cursos de cocina, pero suelen ser de un nivel superior.(…) Al fin y al cabo, si aprendemos Educación física en la escuela, ¿por qué no a cocinar?, que también sirve para cuidar el físico. (…) Algún día habrá que dar el primer paso, pero empieza a ser urgente».

Me emociona ver cómo año tras año, crece la oferta de cursos de cocina para niños durante las vacaciones, también que algunas escuelas con mayores posibilidades económicas incluyen cocina en sus programas (una lástima que esa información no llegue a todos los niveles). Hace un mes, participé en la evaluación de los alumnos de sexto grado del colegio La Concepción en Terrazas de Club Hípico, donde cada uno tenía que investigar una técnica de conservación de alimentos. Les aseguro que en la gran mayoría de los casos, funcionó como un medio para concebir los alimentos desde otro espacio, pero también de amalgama familiar que se hacía evidente en las fotografías, además de la presencia de una cantidad importante de padres apoyando a sus muchachos.

Esfuerzos aislados, importantes, pero insuficientes. Aquella máxima que con la comida no se juega, hoy tiene más importancia que nunca, porque no se limita a lanzarse trozos de pan o crema, tiene que ver con la salud, con la calidad de vida. Un buen comienzo es empezar a informarse, luego exigir en las escuelas que incluyan el tema en los programas, abrir espacios para comer en familia, dejar la flojera de lado y acabar con la idea de «comida para niños», quienes son el mejor reflejo de los gustos y carencias alimenticias de los adultos que los rodean. Eso constituiría una enorme diferencia y abriría un camino que podría cambiarle a más de uno la vida.

Margarita está linda la mar



Margarita jamás dejará de sorprenderme y en consecuencia, cada día me gusta más. Acabo de regresar y cuando me monté en el avión sentí una gran tristeza. El tiempo estaba magnífico, el sol tan brillante e implacable como recordaba, porque allá entre el calor y la humedad a ratos tengo la sensación que me estoy derritiendo como si mi piel fuera de cera. El color del mar es conmovedor, una paleta de azules infinitos que provoca contemplar por horas. Pero lo mejor de mi travesía fueron los descubrimientos, apuntados en mi libreta con esos garabatos que solamente yo logro interpretar. Lugares, personajes, productos, paisajes, en esa isla que siempre ha sido tan afable conmigo y que saldrán impresos en el especial de gastronomía que publicaré en octubre.

Una de mis mayores sorpresas, tal como me sucedió en Mérida, es la capacidad que tienen muchos de realizar faenas grandiosas, muy a pesar de los gobernantes con los que contamos, cuya agenda política no se acerca ni por error a la realidad, ni apoya ni protege al productor, al que presta servicio, sino todo lo contrario.

Tecnócratas que no se toman ni la molestia de escuchar y pasa lo que sucedió con la temporada de pulpo este año, los cuales llegaron antes de tiempo pero el gobierno se negó a dar los permisos porque en un manual tal, escrito en el año del cataplún estipulaba otra fecha. ¿Qué paso? Cuando dieron el permiso, los pulpos ya no estaban y los pocos que se logran pescar están a precios que nadie está dispuesto a pagar.

Desde este espacio infinitas gracias a toda la gente que me apoyó en este viaje: Mariángela Velásquez y Alessandro Astorino, Mauricio Della Porta, Pilar Cabrera, Junior Peterson, Sergio Somov, Luis Eduardo Rodríguez, además de los productores y pescadores que con tanta paciencia y buena disposición se sometieron a mis interminables preguntas y fotografías.

Así de poquito salen los pulpos

Guía de comensales caraqueños

101 lugares donde comer en Caracas más sus anexos. Una lista que sin dificultad pudo triplicarse, pero resultó un buen número para comenzar, nacido de la idea del blog Ciudad de la Furia de Mirelis Morales.

Una idea lanzada casi al viento en el mismísimo Facebook que inmediatamente encontró respuesta en Zinnia Martínez, Alicia Hernández, Guillermo Amador, Verónica Esparza, la propia Mirelis Morales y mi persona.

Cada quien envió su listado, su selección, donde eran evidentes los gustos personales y visiones de la ciudad, pero que juntos constituyen un collage culinario magnífico rebosante de sabor, color, variedad, sorpresas, olores, alternativas y antojos. Posiblemente, esté de acuerdo con muchos de ellos, no tenga ni idea de la existencia de muchos otros, algunos posiblemente alguna vez los escuchó nombrar, y en muchas ocasiones pensará que estamos locos. Pero es una lista que da para todo.

Llévela consigo, este listado no es un guión de hierro, evoluciona, crece, cada quien puede añadirle sugerencias, gustos y disgustos personales, ráyela, haga comentarios al margen, simplemente disfrútela y disfrute los sabores de la ciudad.

A Caracas en sus 444 años un homenaje nacido desde el cariño y materializado en el paladar.

  1. Cachapa mixta (pernil y queso), las de Doña Inés e Hijos (mejor conocidas como «las del mocho». Carretera vía La Unión
  2. Desayuno típico andino en El hornito andino . Frente a la clínica Sanatrix, Campo Alegre
  3. Shawarmas, mixto de carne y pollo en Pincho Pan. 3era av de Los Palos Grandes
  4. La crêpe 3 quesos y la suzette de Café Noisette en La Carlota Avenida principal de La Carlota, entre la Avenida Francisco de Miranda y la Avenida A. edificio Marco Aurelio PB.
  5. Plato mixto en el Restaurante Damasco. CC Metropolitano. Chacao
  6. El plato degustación mantuana y el fondue de quesos criollos de El Café del establo (Carretera La unión dentro del club de equitación Hiparión)
  7. El minestrone, el Pasticho, la Pasta con salsa Gaby y Tony con milanesa de pollo y tajadas en Da Gaby y Da Tony. Calle Andrés Galarraga (la que baja a Las Mercedes) Chacao
  8. Tallarines salteados y alcachofas judías en Da Guido (el de la av. Solano, Sabana Grande)
  9. Colita de langosta rellena de nutella en la pastelería Las nieves. Av pichincha de El Rosal
  10. Un fondant de chocolate o cualquier postre en Mokambo. Calle Madrid con Monterrey, Qta. Luisa Las Mercedes
  11. Cakes de Valle en el Pan Alemán (Las mercedes. Detrás del Tolón)
  12. Los macarons y la panacotta de moras en Café Madame Blac
  13. Una torta marmoleada en Dulces Criollos El Hatillo. Calle La Paz, Casa 24, Urbanización El Hatillo (Frente a la Plaza).
  14. Una barbecue coreana en el DinDin (único rest. coreano de Caracas) 3era Avenida con 7ma transversal de Los Palos Grandes.
  15. El plato degustación de entradas Rosita Ríos (ceviche, causa de atún, papas a la huancaína) del restaurante peruano José Antonio. Calle Oropeza Castillo con Av. Los Estadios, Edificio Arvelo, PB, San Antonio de Sábana Grande.
  16. El pato laqueado y el pato a la Pekín de El Palmar.Av. Da Vinci, Quinta Rest El Palmar, Urb. Colinas De Bello Monte.
  17. Nachos en el Hard Rock Café (si hay concierto esa noche en la terraza del Sambil, mejor). Sambil. Chacao
  18. Algodón de azúcar en el puesto al entrar al parque del Este.
  19. La torta de guanábana, la torta de queso con mermelada de guayaba y la torta marmoleada con cobertura de chocolate de la Danubio de Chacao.
  20. Un cafecito decorado de El café Pizarrón de la FAUP Av. Los Pinos, Quinta N° 49. Urb. la Florida.
  21. Rollitos de primavera (lumpias)en los chinos de Los Palos Grandes (1era Av de los Palos Grandes, entre la Avenida Francisco de Miranda y la 1era Transversal) mientras se toma y toma cerveza.
  22. Hojaldre con arequipe y el pan relleno de guayaba de la Panadería El Torbes Av. Baralt, Esq. Maderero, Edf. Glorieta, Nº. 47 Santa Teresa.
  23. Risotto de Cordero, pasta con salchichas sicilianas, Linguini Ferragosto y el Tiramisú de Come a Casa. 1era. avenida de Los Palos Grandes.
  24. Pato laqueado y Tim Sam en El Chef Chino, Av. Gloria, Qta. Biblia. El Bosque.
  25. Degustación Nikkei y arroz chaufa en Tawa. 1ra. Avenida con 1ra. Transversal de los Palos Grandes, Edf. Pinali, Local 5
  26. Ceviche de mero de El Tizón. C.C. Bello Campo, Sótano, Bello Campo.
  27. Steak Tartar Lee Hamilton. Av. San Felipe, Esq. El Bosque. La Castellana
  28. Banana Split y perros calientes de Crema Paraiso de San Bernardino, El Paraiso, Colinas de Bello Monte y Santa Mónica.
  29. Cono de Spicy tuna y cono de chocolate en Conos. 1era. Avenida con 2da. Transversal, Los Palos Grandes.
  30. Hervido de res en La Casa del Llano. Av. Río de Janeiro. Las Mercedes.
  31. Cachapa con queso telita(los sábados) en el Mercado de Abastecimiento de Los Palos Grandes. 3era avenida entre Francisco de Miranda y 1erra Transversal de Los Palos Grandes.
  32. Ensaimada en La Ensaimada. Av. Juan Bautista Arismendi, La Florida.
  33. Golfeados y pan camaleón andino en el IEPAN. Calle Guaicaipuro, Centro Comercial Metropolitano, Local 42, Chacao.
  34. Vitel Tonne en La Strega Ristorante. Av. Los Chaguaramos, La Castellana.
  35. Raviolis de cangrejo en Bucare. Centro Galipán. El Rosal
  36. Fetuccini a la ruotta en Positano’s. Calle Madrid, Las Mercedes.
  37. Paella en El Barquero. Av. Luis Roche, Qta. Guitarral, Altamira.
  38. Shoga Roll, Ebi ten roll (con berro tempurizado) y Coquitos de salmón en St. Tropez. Avenida Ávila. Edificio José María España. La Florida.
  39. Cous-Cous Royale en St. Tropez. Avenida Ávila. Edificio José María España. La Florida
  40. Raviolis con Ragú de Asado Negro de Antigua. Calle Madrid, entre Mucuchíes y Monterrey, Las Mercedes.
  41. Tapas variadas(ceviche de camarones, chistorras, tortilla, etc) en Urrutia. Av. Fco. Solano, Esq. Los Manguitos.
  42. Dúo de hamburguesitas. Los desayunos los fines de semana en Chacao Bistró. Calle Urdaneta con Miranda. Edificio ZB. Local 1ª. La Castellana. Chacao.
  43. Tacos, burritos y tostadas en el Centro Comercial Santa Sofía
  44. Roastbeef Roll. Ensalada Neptuno de Sushi Market. 3ra. Avenida con 4ta. Transversal, Edificio San Antonio, Planta baja, Local PB, Los Palos Grandes.
  45. Pizza de crema de leche en Das Pastelhaus. Calle La Paz, El Hatillo (diagonal a la Plaza).
  46. Berenjenas con ajonjolí en El Chino de Los Palos Grandes. Este restaurante no tiene nombre afuera, pero está en el Edificio Excelsior, 3era avenida de Los Palos Grandes, haciendo esquina con la 2da Transversal.
  47. Profiteroles y tartaleta de fresa de la Pastelería Tivoli. Av. Las Palmas, Edificio Socamara, Piso PB, Urbanización Los Caobos
  48. Donner Kebbab de los turcos en la Av. Victoria. (al lado del Banco de Venezuela)
  49. Torrejas, canolis sicilianos, cassatina y cepolas en la pastelería Roma de la Av. Victoria.
  50. Bebida de yogur en Pizza Zeina. Calle Mohedano en Chacao (subiendo por la Plaza). Toda la comida árabe que preparan ahí es buena, abundante y barata.
  51. Desayunar un domingo en los árabes de la Av. Victoria.
  52. Desayunar dumplings o lechón en los chinos en el Bosque un domingo, específicamente en Casa Deli o Lai King. Avenida Ppal. El Bosque.
  53. Visitar el mercado de los chinos un domingo y comer los pasteles que venden empaquetados y los patos laqueados. Club social Chino. Av ppal El Bosque
  54. Cualquier preparación con hojaldre y los petit fours de la St. Honoré. Av. Andrés Bello con 1era transversal. Los Palos Grandes.
  55. Las costillas de cochino de la Mansión China en la Av. Victoria con Av. Guayana, Las Acacias.
  56. Fondue los viernes en el Espacio Suizo. Torre Europa, piso 6. Campo Alegre.
  57. Los cachitos de jamón, los dulces de manzana y el pan de jamón de La Flor de Altamira. 6ta avenida con 6ta transversal de Altamira. Diagonal a la Clínica Ávila.
  58. Las caracolas y los eclair de chocolate de la Pastelería Aida. 2da avenida Los Palos Grandes.
  59. Los aranccinis en el Café Trinaclia en la calle sucre en Chacao.
  60. Café: Café Piu (Colinas de Bello Monte), Billares Nico (Av.Victoria), Café Roma (Av. Victoria).
  61. El puesto de comida mexicana que está en el estacionamiento del supermercado El Patio de Los Palos Grandes.
  62. Los panes árabes de Mazal Gourmet en la principal de Santa Eduvigis y el CC Valle Arriba.
  63. La torta de chocolate del restaurant Amapola. 1era avenida de Los Palos Grandes
  64. El hervido de gallina de El Budare del Este (Las Mercedes o La Castellana) acompañado de limón y su arepa viuda.
  65. Las empanadas, en especial la de langosta o el pie de parchita de Arabica Café, Los Palos Grandes.
  66. Las hallaquitas rellenas que venden frente a la Plaza de las Tres Gracias.
  67. Los helados de Gelatomania , Calle San Pedro #144. Sorocaima, La Trinidad.
  68. El Banana Split de la heladería La Nonna en Chacao
  69. Los bombones de La Praline. Avenida Andrés Bello, cruce con 3era transversal . Edificio Las Flores. Los Palos Grandes.
  70. Pollo en brasas de: El Coyuco (Los Palos Grandes), Hermanos Riviera (Pza Venezuela/Las Mercedes), Mundo del Pollo (Altamira).
  71. El cochinillo de El Mesón de Andrés en Chacao
  72. Comida mexicana en Padrísimo.Calle Miranda c/c Escalona, El Hatillo.
  73. El pan de jamón de la Panadería Guayana en Las Acacias
  74. Almorzar en el Café Casa Veroes en la casa de la Historia Lorenzo Mendoza. Esq Veroes a Jesuítas. Centro
  75. Hamburguesas gourmet: Mokambo (las Mercedes), De Casta (CCCT), 1834 (C.C. San Ignacio), AvilaBurguer (Los Palos Grandes),Las hamburguesas de Balkan Burger en el C.C. San Ignacio.
  76. La polvorosa de pollo de Atar. Cuadra Gastronómica. Y de postre su exquisito fondant
  77. Degustación de ceviches en Chirú. Las Cúpulas. Los Palos Grandes.
  78. El Wrap de pollo thai de Ara Natural. Y para tomar un Banana Yoga. 4ª Transversal entre 2ª y 3ª Av., C.C. Las Cúpulas, Local 3. Los Palos Grandes
  79. La cazuela de berenjenas con camarones y calamares a la mostaza de la Nueva Casa de Los Chinos. Pilita a Bucare. Edf Jucadi. Local A. Santa Teresa(muy cerca de la Av Baralt).
  80. El arroz con mango de Hajillos. Calle Miranda ( a 60 mts del estacionamiento público) El Hatillo.
  81. La ensalada Frida Khalo Art&Café. Altamira. Y de postre, los tequeños de chocolate.
  82. El plato mixto de comida mexicana El Tizoncito. Paseo Las Mercedes.
  83. La comida árabe del restaurante Fenicia. Los Palos Grandes. Su Airam es divino. 4ta. Avenida entre 2da. y 3ra. Transversal de Los Palos Grandes.
  84. La pizza de queso de cabra y tomate seco de Il Grillo Express. Y de postre, TODOS! El suspiro limeño su especialidad.
  85. Comer una buena parrilla en el Belle Vue y cerrar con una panqueca flambeada rellena de dulce de leche. Sector Cantarrana, calle Unión, Alto Hatillo.
  86. El profiterol de la pastelería Mozart es único. Concresa o CCCT
  87. La crepes de queso brie con almendras y miel de Café Olé. Las Mercedes.
  88. El asopado y el risotto de salmón del restaurante Girasol de El Hatillo. Calle El Progreso con Calle Bolívar
  89. Las pizzas de 360 y sus tequeños con salsa de parchita. Altamira Suites.
  90. Los golfeados con queso de mano de Don Goyo. CCCT. CC Líder.
  91. El chocolate caliente de Kakao. Paseo Las Mercedes.
  92. Pimientos de piquillo y el cordero en Bar Basque, La Candelaria.
  93. Pollo en su nido del Chez Wong. Plaza La Castellana Edif. IASA. PB.
  94. Ceviche con zumo de limón y guanábana y apio en La Guayaba Verde.Av. Rómulo Gallegos, Edif. Pascal, Torre B, Local 2-b, Santa Eduvigis
  95. Comida portuguesa en Macaracuay Grillé, recomendadas las croquetas de bacalao, el lechón y los callos a la portuguesa. Av. Naiguatá, CC. Macaracuay.
  96. Paella Valenciana en el DenaOna. Av. Tamanaco El Rosal. (Al lado de la Torre Bayer).
  97. Conejo al salmorejo en Doña Luisa(tasca). 4ta transversal de Montecristo.
  98. Un clásico: una punta trasera en La Estancia. Av. Eugenio Mendoza con Calle Urdaneta La Castellana
  99. Fondue de queso y carne en Le Galipanier. Galipán. Se toman los Jeeps en el Hotel Ávila en San Bernardino.
  100. El tartar de atún del restaurante El Carso en El Rosal. Torre Zurich. PB.
  101. Coquilles Saint jaques en Le coqd’or. Av. Río de Janeiro con calle Trinidad, Torre Centro Río de Janeiro, PB

Mención especial de Balas Frías:

  1. Empanadas argentinas en La Ollita Plaza las Américas, en especial las de carne.
  2. ¿Dónde tomar chicha? En El Hatillo diagonal a la Plaza y al lado de la Iglesia; en la UCV (bajo el reloj)
  3. Las hamburguesitas con queso azul de La Beat Entente. Calle comercio con Calle Sucre, Centro Comercial La posada de mi abuelo, nº 13-04, local 24 El Hatillo.
  4. Un buen pepito mixto en Las Mercedes por los lados de la extinta bomba Texaco.
  5. La arepa de queso amarillo con tocineta y merengada de chocolate de El Trolly (Las Mercedes) . CC El Trolly
  6. Los mini lunch de la Mansión del Pan en Las Palmas.
  7. Las hamburguesas de Juanchis en el Estadio Universitario
  8. Las arepas de Tostadas Bello Monte: mis favoritas: pernil, reina pepiada o chorizo. Av Principal de Colinas de Bello Monte, la siguiente cuadra después de la oficina principal de Banesco.
  9. Hamburguesas de Taxco. Avenida Las Mercedes, La Paz. El Paraíso.
  10. La arepa capresa con queso planchado de Arepa Factory. 2ª Transversal entre Av. Andrés Bello y 2ª Av. de Los Palos Grandes.
  11. Pincho de carne en el puestico de Plaza de España con Fuerzas Armadas.
  12. Pan de Bono y Buñuelos en la Av. Panteón.
  13. Churros recién hechos en la Plaza de la Candelaria(Plaza Rafael Urdaneta)en la Avenida Urdaneta mientras se ve al señor del ulaula. Por favor.. sin leche condensada.
  14. Arepas de chicharrón en el Mercado de Chacao,en la planta baja, al entrar a mano izquierda haciendo esquina Av. Mohedano, Chacao.
  15. Los sánduches y jugos de El Cubanito en Las Acacias.