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«yo no quiero agua, yo quiero bebida»

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Aun no salgo de mi asombro que pongan esta canción el el estadio Universitario, cada vez que sale a batear el jugador de los Leones del Caracas, José Lobatón (no. 47). Nadie me lo ha sabido explicar. Lo cierto es que esta canción llamada «Maldito alcohol» interpretada por Pitbull (y no es un perro) está bien pegada y en el juego la tocan con frecuencia.

Jamás dejaré de sorprenderme! Lo cierto es que el reguetón da para todo, hasta para maldecir el licor. Mientras tanto muevan el cuerpo al ritmo de la música…..


José Lobatón (47, número que por cierto utilizó el negro Roger Cedeño, de quien fuí gran fan, hasta tuve una camiseta con su número)

Tenedores 2010

La Academia Venezolana de Gastronomía anunció oficialmente los premios que otorga anualmente correspondientes al 2010. Uno de los hechos más interesantes es que convocó a una rueda de prensa, para acercarse a los medios de comunicación en una apertura esperada y necesaria, donde expusieron detalladamente sus actividades, proyectos y por supuesto, los esperados galardones.

El Gran Tenedor: Libro «Mi cocina ligera a la manera de Caracas» de Armando Scannone.

El Tenedor de Oro a la Chef:
Ana Belén Myerston. En este caso, suceden varios hechos muy interesantes. En primer lugar, se trata de la primera mujer cocinera que lo gana en solitario, hace un par de años fue galardonada Tatiana Mora junto a su compañero Enrique Limardo. Otro hecho importante es ha sido uno de los tenedores más consensuados, debido a que el 75% de las postulaciones vinineron de fuera de la academia y ha sido uno de los candidatos más votados en los últimos años.

Premio Armando Scannone: Tamara Rodríguez y Rosa Bosh, por su trabajo en la recuperación del acervo de la gastronomía pariana.

Menciones especiales:

  • La Monserratina
  • Chocolatería La Praline.
  • Andrés Rodríguez, propietario del restaurant El Mesón de Andrés.
  • Productores de Ají Dulce Margariteño: Daniel Ancieta (Granja Agroecológica), Sergio Somov (Agrocultivos Margarita), Manuel Furió (Cultivos Protegidos Venezolanos) y Julio Requena (Cultivos Paraguachoa). En este caso me siento realmente contenta, porque esta postulación nació del trabajo de investigación que hice en mi viaje a Margarita.

Nota: hago enlaces en algunos casos sobre los que he escrito. En el caso de Ana Belén Myerston se trata de una semblanza hecha por Cristina E. Wilhelm en la edición 34 (noviembre 2009) de la revista Tendencia.

SIG día 3: oro o espejitos


Tal vez el SIG 2010 fue víctima de aquello que llaman «la profecía autocumplida», por aquello izar como bandera una campaña que en sí fue un fracaso. Nadie ha encontrado en El Dorado. Una historia cuyo saldo solo exhibe fracasos, porque su búsqueda únicamente ha registrado desapariciones, muertos o aventureros que perdieron la cordura. Sí, la idea romántica de que ahora ese tesoro escondido está en sabores e iniciativas, que surgen de la selva amazónica como nuevo granero del planeta, suena incluso jalada de los pelos. Este pensamiento cruzó mi mente en el vano intento de asimilar lo vivido el fin de semana.

Pero si se lleva a un terreno práctico, el SIG 2010 está lleno de lecciones, como suele suceder con el fracaso, del que todos ojalá hayamos aprendido algo. Reflexión que dejo a discreción de cada quien, porque ahora toca revisar y aprender. Solo me atrevo a asomar, que el trabajo en equipo cuando se hace con gente idónea, profesional y comprometida ofrece los mejores resultados, porque tuvimos la oportunidad de apreciar las dos caras de la misma moneda.

Por una parte, la honestidad y la mística sí tienen cabida en un país como este, donde no podemos ni debemos hacernos cómplices de la mediocridad.

¿Habrá SIG 2011? Ojalá! Aunque en este momento se trate de la pregunta de las cincuenta mil lochas. Para sus organizadores será un antecedente difícil de sortear. Espero que este sabor amargo que ha quedado, sirva para enmendar errores y asumir el compromiso de mantener un espacio que no debe morir, porque es necesario, pero NUNCA bajo las condiciones de irrespeto y marginalidad que nos tocó vivir a expositores, ponentes y público en general. Quienes a su vez deben exigir un trato justo, considerado y respetuoso.

Segundo día de jornada SIG 2010

La segunda jornada del SIG se desenvolvió con más normalidad, sorteados muchos de los problemas iniciales. La agenda prevista se llevó a cabo con los retrasos de todos los años y con la calidad y el entusiasmo que me hacen volver año tras año.

En el salón gran cocina presencié algunas intervenciones como la última parte de la versión de la torta negra de Pascal Cherance y al chef peruano Christian Bravo, todo un showman que además de hacer una propuesta creativa y didáctica, mantuvo la atención del nutrido público. Me hubiese encantado ver a Edgar Leal y al otro invitado internacional Pepe Solla, pero es imposible estar en dos lugares al mismo tiempo. Sin embargo, los comentarios fueron los mejores.

Asistí a la cata organizada por las sommeliers Vanessa Barradas y Susy Sánchez sobre «En busca del dorado a través de las burbujas», una travesía por dos continentes a través de las etiquetas Prosecco Tenuta S. Anna, Pomar Brut, Marqués de Monistrol Brut y Tattinger Brut. Una exposición bien preparada, fresca, con un servicio cuidado y la temperatura de las bebidas correctas.

Luego me concentré en las burbujas italianas, en una degustación conducida por la sommelier Tamara Belgiovane con las etiquetas Prosecco Milesimato Tenuta S. Anna 2009, los Tenuta S. Anna Cuvée Special y Cuvée Rosé, para cerrar con el Gattera Branchetto de Acqui Dolce que armonizamos con deliciosos bombones de Sander. Ayer se llevaron a cabo otras catas, de las que lamenté no asistir: la de Ron Ocumare, la de Bodegas Pomar donde descorcharían las botellas más premiadas de su cartera y la de Albariños conducida por María Isabel Mijares que estaba llena, cuando llamé para inscribirme estaba toda vendida. Pero como siempre hay tiempo para conversar, sobre las tres catas escuché buenas referencias.

Admito que el segundo día, pasado la impresión inicial, realmente me lo tomé con más tranquilidad, desde mi casa me comprometí a poner mi atención en las presentaciones y en disfrutar, de lo contrario no tenía sentido asistir. Ya todo lo que había que decir sobre el lugar estaba dicho, además dentro de lo que cabe habían mejorías evidentes.

Hoy es la tercera y última jornada de esta edición, espero que quede la lección para que en la edición de 2011, las cosas mejoren porque los errores suceden para aprender de ellos.


Tamara Belgiovane antes de mostrarnos las burbujas italianas


Las sommeliers Susy Sánchez y Vanessa Barradas durante su presentación. Excelente!

Margarita, la otra isla

La revista Claro publica hoy un recorrido por los lugares secretos de Margarita, texto que refleja muchos de los hallazgos que me sorprendieron y hasta conmovieron, durante mi larga estadía allá. Margarita quedó en mi corazón y espero que tanto cariño y respeto se vea reflejado en el texto.
La revista viene encartada, hoy domingo, en los diarios Panorama de Maracaibo y el Tiempo de Puerto La Cruz, también en otros diarios del interior del país. De todas manera les hago el enlace con la página web.
www.claro.com.ve

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SIG 2010: La gran decepción!

La primera jornada del SIG 2010 ofreció lo mejor y lo peor de Venezuela. Eran dos países en un mismo espacio. Por una parte la maravillosa e inspiradora participación de Venezuela Gastronómica para quien solo tengo elogios y mi más profundo respeto. Desmostraron que la calidad y el trabajo en equipo se sobrepone a las adversidades. Aunque por razones ajenas a su voluntad, arrancaron con más de dos horas de retraso, hicieron soportable el desesperante calor, por un momento se olvidó la locación hostil para viajar por un país de sueños, de posibilidades, de sabores, de imaginación. BRAVÍSIMO!

Pero lo que ha ocurrido este año con el Salón «Internacional (¿?¿?¿?)» de Gastronomía, es difícil de etiquetar, incluso de digerir. Llevo horas dándole orden a mis ideas, porque ni siquiera estoy molesta, solo profundamente decepcionada.

En primer lugar, la falla es de origen. No se debió permitir montar un evento de estas magnitudes en un lugar cuya construcción está inconclusa. Llegué a pensar «este sitio no pasa ni por error una inspección de los bomberos, si ocurre una desgracia que Dios en persona se apiade de nosotros». ¿Acaso no era más sensato posponer el evento un par de semanas?

Todavía en horas de la mañana estaban frisando baños, instalando alfombras, olía a pega, a cal, sin contar que ni siquiera estaban listas las instalaciones eléctricas, ni el aire acondicionado en «el salón Gran Cocina». Se iba la luz y decían algunos de sus organizadores , que por cierto fueron desapareciendo uno a uno, al final solo quedaba Sasha Correa como alma en pena dando vueltas de un lado a otro, intentando … no sé … sortear lo imposible. Retomando, decían palabras más, palabras menos es que hay una falla de electricidad en la zona. ¿En la zona? Será en esa suerte de mazmorra o barraca donde se montó el SIG, porque el resto del centro comercial Líder contaba con electricidad.

A todo esto hay que agregar la alfombra que esconde un piso irregular y lleno de baches, el difícil acceso, la falta de información, y los ¿salones? de conferencias, totalmente improvisados, con instalaciones técnicas deficientes para las presentaciones, que como si fuera poco exhiben su nombre en un papelito escrito a mano pegado supongo yo que con saliva.

Toda la programación se retrasó por horas, por ejemplo, Ivette Franci que vino con su gente desde Maracaibo sufragando todos sus gastos, pudo exponer después de 4 horas de retraso, pero no pudo servir todo lo que tenía previsto porque la falta de refrigeración literalmente «le dañó» la comida, además que no se pudieron apreciar las hermosísimas fotos de archivo que con tanto celo ha encontrado en sus investigaciones. Otro caso fue la gente de Alta Cava, cuya cata de vinos armonizada con los platillos de Alex Arcas, tuvieron que suspender porque los repautaron para las 10 de la noche, es decir, toda esa comida se quedó en cavas.

Incluso, se vieron deslucidas las presentaciones de Nelson Méndez y el bautizo de su libro en una especie de tarima improvisada, aquello daba pena ajena. O la presentación de Mauro Colagreco al final de la noche, cuando ya quedaba poca gente (ya cansada de sortear en un día que parecía un capítulo de «Suvivor» o de «Amanzing Race«), a quien le rogaban que entrara al salón para que no se viera vacío. Qué tristeza, porque vi parte de la presentación y me pareció muy interesante, allí si me hubiese gustado ver estudiantes de cocina, aprendiendo sobre tendencias de la culinaria actual.

El irrespeto es general. A los expositores (que no entiendo como se dejaron echar ese vainón y pagar por estar presente bajo estas circunstancias), a los ponentes y por supuesto, al público asistente que tiene que pagar Bs.170, además de Bs.25 por una copa sucia y de «mala muerte».

Además de Venezuela Gastronómica, los ponentes y expositores, lo que salvó la patria era el ambiente de camaradería entre viejos y nuevos amigos y colegas. Mucha gente que ver, con quien conversar, un espacio que se presta para ponerse al día. Ayer comprobé que los venezolanos estamos corporalmente adaptados al desastre, a esperar, a la paciencia que implica hacer colas o simplemente resolver.

Quiero dejar claro, que al igual que mucha gente con la que conversé sobre esto ayer, soy de la firme convicción que no hay que dejar morir el SIG, es necesario este espacio de encuentro anual, donde nos nutrimos, nos vemos las caras, aprendemos, enseñamos, probamos, intercambiamos información e impresiones. Pero NO bajo estas circunstancias que rayan en la marginalidad. NO, una y mil veces NO.

Cierro reafirmando mis decepción y mi tristeza. Gracias a los expositores y ponentes que desmostraron que si hay país en medio del caos. Quedan dos días de jornada, después de consultarlo con mi almohada, asistiré porque aún el programa presenta cosas interesantes y hay muchos colegas y amigos que se han fajado para hacer sus presentaciones de calidad, lo cual hay que apoyar.

Otras reseñas al respeto
Textos en su tinta

Los tres días del SIG


Hoy comienza el IX Salón Internacional de Gastronomía 2010 o «el SIG» como bien lo mencionamos a diario en las conversaciones. Esta edición viene rebosante de cambios: la nueva sede que ahora será en el C.C. Líder, el recorte a tres días en vez de cuatro, el hecho que no escapa de la difícil situación económica que atraviesa Venezuela, reflejado en la escasa participación de importadoras de licores, hasta el recorte en número de invitados internacionales. Sí, muchos cambios, lo digo con propiedad porque este sería la séptima edición en la que participo y a la quinta que cubro como periodista, así que algo he visto y vivido.

Siempre he sido partidaria de los cambios, creo que por muy duros que sean siempre traen cosas buenas, así que la nueva sede no me disgusta porque nunca me agradó el CIEC, que me parecía incómodo, aislado, con una acústica terrible, así que tengo muchas expectativas al respecto.

Por otra parte, me encanta el hecho que este año la actividad inaugural esté bajo la responsabilidad de Venezuela Gastronómica, que cuenta con un trabajo y organización incuestionable, lo cual interpreto – más allá de toda suspicacia – como un tributo a lo que estamos haciendo en casa y al respecto hay mucho que decir. Allí estaré apoyándolos, porque he entrevistado a muchos de sus miembros y conozco el trabajo.

Por otra parte, el cartel internacional es corto pero interesante, tal vez no deslumbra como en otros años, pero vale la pena disfrutar y escuchar con atención. Los cocineros Pepe Solla, Mauro Colagreco, Cristian Bravo y la enóloga Marisabel Mijares (a quien siempre es un placer escuchar), dictarán ponencias imperdibles.

Por su parte, el line up criollo no se queda atrás con Ivette Franchi, los exitosos solteros Juan Carlos Bruzual y Pocho Garcés, Helena Ibarra, Edgar Leal, Nelson Méndez, por solo mencionar algunos, así que será una oportunidad para apreciar en perspectiva el país que se cuece al calor de los fogones.

En el caso de los licores, la oferta luce limitada, pero estoy segura que se harán los mejores esfuerzos.

Ahora bien, y lo digo sin ánimo de causar polémica… tengo mis reservas. Definitivamente, hay que asistir eliminando del vocabulario la palabra «comparación». Este es otro SIG. Distinto a otras ediciones. No se si mejor o peor, pero diferente. He decidido no engancharme en comentarios y quejas …. creo que en un país tan pequeño y revuelto como este, hay que apostar al éxito de quién tenga el guáramo de emprender una empresa como esta. Cruzo los dedos para no estar equivocada.

Mientras tanto allí estaré como siempre, apuntando, observando, aprendiendo y por supuesto, reseñando a diario cada jornada, más allá del trato a los medios de comunicación, que tengo toda la fe mejore en estos días. Prometo a mis lectores contarlo todo … no ocultaré nada.

Nota: para información sobre programación, entradas, horarios visiten la página http://saloninternacionaldegastronomia.com/

El Sanduchón: vedette de las piñatas

Considerado como una receta para piñatas, cuenta con incontables admiradores. Esas largas rebanadas de pan, humedecidas en leche con todo tipo de salsas y rellenos no forman parte del menú fijo de las celebraciones infantiles, pero cuando aparece opaca todo lo que está a su alrededor. Sin embargo, es tan exitoso su concepto que muchos cocineros lo han sofisticado, al punto de llevarlo a las dimensiones miniatura, tal como lo sirve el chef José Luis Álvarez.

Imposible resistirse a la combinación de sabores en apariencia imposible, pero que en un sanduchón funciona a la perfección, donde se cumple el axioma que el total es mayor a la suma de sus partes.

Su nombre da pistas de su origen, es decir, un sánduche que creció en tamaño y complejidad, adquirió una cubierta grasosa y gustosa que puede ser de mayonesa o queso crema, con por los menos seis capas que incluyen desde diablitos, jamón, queso, mayonesa, atún hasta el punto de locura pero indispensable para lograr el golpe de efecto, la mermelada.

¿Sánduche grande o en capas, pastel, torta? El sanduchón es todo eso y más, pero incuestionablemente sabe a infancia, a golosina de celebración.

¿Venezolano?… ¡sin lugar a dudas!

Un recetario de la mayonesa Kraft publicado a finales de los sesenta, presenta un sánduche elaborado por capas de distintos sabores que da pistas de sus orígenes. Sin embargo, no existe un solo libro de cocina local que lo reseñe, es decir, oficialmente no tiene cédula de identidad, ni padres conocidos, sus ingredientes son el compendio de muchos ingredientes y gustos locales, como el toque dulzón unido al atún o al jamón, que lo atan incuestionablemente con el paladar criollo.

Lo más cercano a la receta del sanduchón aparece en el libro rojo de Armando Scannone publicado en 1982, con el nombre de “Sandwiches de capas”, más parecido a un bocadillo para el té, pero que ya hacía uso de rodajas de pan cortadas de manera horizontal y combinación de varios sabores, sin embargo dicha receta amerita prensarla y cubrirla con un paño húmedo y carece de cubierta.

Su popularidad comenzó a finales de los setenta y en los ochenta vivió sus años de gloria, donde surgieron todo tipo de combinaciones y ya se podía pedir el pan picado para sanduchón en las panaderías, además de la incorporación de queso tipo americano fundido y picadela o Sandwich Spreed. Incluso, algunas versiones más audaces como las serpentinas salieron al ruedo, la cual consiste en una larga rodaja de pan con varios sabores, enrollado y picado en espiral.

La receta:

1 pan de sándwich sin concha y cortado de manera horizontal

1 taza de leche

1 taza de queso fundido

1 taza de queso crema

1/2 taza de jamón endiablado

1 1/2 taza de mayonesa

1/4 taza de salsa de tomate

1 taza de atún en lata

1 cebolla

1 pimentón

1/4 taza de perejil

1/4 taza de pepinillos

1 cda de mostaza

Sal y pimienta

150g de queso amarillo rebanado

150g de jamón de pierna rebanado

1/4 taza de mermelada (mango, fresas, melocotón, guayaba)

Preparación:

1) Con la batidora eléctrica mezclar el queso fundido y el queso crema – es preferible si se encuentra a temperatura ambiente -, hasta obtener una crema de color amarillo claro. Llevar a la nevera mientras se prepara el resto de los ingredientes.

2) Mezclar el jamón endiablado con 1/4 de taza de mayonesa y la salsa de tomate. Colocar en un envase.

3) Picar finamente la cebolla, el pimentón, los pepinillos y el perejil, mezclarlos con el atún. Agregar 1/4 de taza de mayonesa y la mostaza. Añadirle un toque de sal y pimienta. Mezclar bien hasta obtener una pasta y colocar en un envase.

4) Tener a la mano el resto de la mayonesa, la mermelada, el queso y el jamón.

5) Colocar en una bandeja – lo recomendable es que sea el lugar donde se servirá definitivamente porque de otro modo es muy difícil moverlo de un lado a otro – una capa de pan, humedecerlo con la leche, untar la mayonesa y colocar el queso, cortar los excedentes para que sea exactamente del mismo tamaño del pan.

6) Colocar otra capa de pan y humedecerla – procedimiento que se repetirá con el resto del pan -, untarla con la mezcla de jamón endiablado. Poner otra capa de pan y colocar la mezcla con el atún, otra franja con mayonesa y jamón, otra con mermelada y repetir el procedimiento con el resto de las mezclas hasta llegar a la última capa de pan. Es recomendable utilizar una sola vez la mermelada, porque lo que se busca es un toque dulce en la preparación.

7) Cubrir el pan con la mezcla de quesos y llevar a la nevera hasta que ésta endurezca. Luego decorar al gusto de cada quien, lo cual se puede hacer con trozos de pimentón, aceitunas, pepinillos, perejil, fresas, tamarindos chinos por solo nombrar algunos ingredientes.

Texto y receta de mi autoría publicado en la edición de octubre en la revista Bienmesabe, en la sección «Con Gusto»

Nota: foto de Marta González Herrera

El Cachito: amo y señor del desayuno

Basta con observar la barra de cualquier panadería entre las 7 y las 10 de la mañana, para apreciar quien manda en el desayuno. Así se luce: masa suave, cubierta ligeramente crujiente y dulce, relleno generoso que ha evolucionado de sobrantes de jamón hasta queso tipo paisa o crema, de forma recta y entorchada. ¿Qué más? Se trata del famoso y tan popular “cachito”.

Su gusto está por encima de la moda y el boom gastronómico, a nadie le interesa su procedencia o cuál clase social lo consume más. Si hay un plato venezolano, además de las arepas y las empanadas, que se consume a diario por su sabor y bajo costo, sin importar el nivel económico, de educación o credo religioso. Simplemente, es sabroso, a todos les gusta y se puede adquirir desde los lugares más humildes hasta las pastelerías más finas y encumbradas.

Su formato práctico, no exige una temperatura específica para su consumo, fácil de transportar y todos tienen una opinión sobre él, su lugar preferido para consumirlo y no hay pueblo de Venezuela donde esté ausente en el desayuno. De procedencia incierta, lo cierto es que el cachito es tan venezolano como los símbolos patrios, solo que aún no nos hemos percatado de ello.

Receta de padres inciertos

Aunque por su nombre da la impresión que es primo hermano del crossaint francés o de las medias lunas argentinas, muestra poca similitudes con ellos, más allá de ser centro de un rico desayuno. Ni siquiera su forma guarda relación con su nombre, porque ahora es una masa entorchada de forma recta, de textura suave y esponjonsa, ligeramente dulzona y relleno de jamón, que según los entendidos el que le va mejor es el de toque ahumado.

El pastelero Juan Carlos Bruzual, director del IEPAN, asegura que lo más cercano a un cachito con lo que se ha topado es una pieza de bollería húngara. Pero resulta que el chachito es un pan relleno, aunque de aparente inspiración extranjera no se parece a nada de lo que se puede encontrar en otro punto del globo terráqueo.

Elaborado con la misma masa que se hace el pan sobado, hasta su manera de armarlo se parece más a la de un tequeño que el típico triángulo que da pie al crossaint. Sin embargo, Rafael Cartay en su libro El Pan Nuestro de Cada Día (Fundación Bigott 1995), afirma que los primeros crossaint que se conocieron en Venezuela procedían de la panadería de Ramella en Caracas en 1898, con esto da pistas de lo que pudo ser la inserción de este tipo de platillos en nuestro acervo culinario.

A finales del siglo XIX, Ramella trajo de tierras galas a un pastelero y para su promoción versaba “no hay diferencia entre el que usa la gente chic de París en el desayuno y el que se elabora en ella a las 6 y media a.m.” El espíritu el cachito se conserva aún intacto, aunque la receta actual nada se parece a la original.

Sin embargo, el panadero Juan Carlos Bruzual, afirma que “es un invento de los panaderos para alargar el éxito del pan de jamón durante todo el año”. Pero a quién le importa su origen, si ahora brilla con luz propia, y ha evolucionado a tal punto que ahora los hornean hasta en versión ligera.

Texto de mi autoría publicado por la revista Bienmesabe del mes de septiembre en la sección «Así somos Con gusto»

Pompa de jabón

Cómo obviar lo que a diario nos incumbe o involucra. Cómo desviar la mirada como si nada sucediera. Cómo evadir lo que a diario nos revuelve la vida y nos toca las tripas, respondiendo con una sonrisa, sin reaccionar. Complicado.

Comienzo este post con una confesión de mea culpa, porque durante meses he guardado silencio sobre la escasez, la comida podrida, la calidad de lo que comemos o bebemos, la falta de divisas, el hambre, la mala alimentación, la inflación, el costo de los servicios y quién sabe cuantas cosas más, que todos los días afecta a quienes vivimos en Venezuela.

Entiendo que es difícil abordar o tomar posición sobre temas que pasan por el matiz político, como todo en este país, sin correr el riesgo a ser etiquetado con un color, una tendencia o hasta la locura, al punto de tornarse incómodo. Pero no puedo entender cómo a diario leo miles de palabras y nadie, absolutamente nadie, involucrado en el mundo gastronómico hace referencia a eso. Me refiero a cocineros, sommeliers, importadores, periodistas, blogueros, sibaritas, fotógrafos, diseñadores, productores, relacionistas públicos, comerciantes, inversionistas con acceso a medios de comunicación, emisores de mensajes sobre lo que nos llevamos a la boca, que cuentan con un universo de lectores efímeros o fieles, sobre los que causan un efecto.

No digo – para evitar malos entendidos -, que hay tomar las banderas de las miserias alimentarias nacionales y hacerlas nuestras, pero el otro extremo tampoco es sano. Incluso raya en lo irresponsable. Quien nos lee o escucha pensará que Venezuela es un país que camina sin contratiempos, donde los anaqueles están a reventar de todo tipo de delicias, aunque en voz baja son constantes la quejas sobre lo difícil de la situación económica, la falta de dólares, la baja inversión.

En mi caso, sí me gustaría saber, por ejemplo, cómo hacen los restaurantes para obtener los ingredientes y sortear la escasez, a qué medios tienen que recurrir los productores e importadoras de licores y víveres para mantenerse a flote, al punto de no quebrar. Cómo se resuelve en el día a día el tema de la alimentación en la mesa de la gente común. Por ejempo, a diferencia de otros años, en 2010 son cada vez más escasos los lanzamientos, eventos y aperturas, ¿acaso no es síntoma de que algo no está bien? Nadie está a salvo y quien crea lo contrario, puede llevarse la mayor de las sorpresas.

Afirmo con toda la responsabilidad del caso, que al asumir la tarea de comununicar un tema tan importante como la alimentación, no podemos seguir considerando una sola porción de la realidad. Comemos tres veces al día, es parte de nuestra vida y no todo se limita a restaurantes y botellas de licor, que en la mayoría de los casos cada vez menos personas pueden adquirir. Posiblemente, se trate de un mecanismo de evasión. Indudablemente es más sabroso y sencillo escribir de vinos, armonías, restaurantes e ingredientes que nos conectan con el placer y los sueños. Pero, qué pasa con el resto de lo que sucede, que es un universo más grande y que cada vez nos va cercando más y más.

Una de las cosas que más me gusta de la fuente gastronómica, es que a diario me conecta con gente fantástica, soñadora, emprendedora y terca en no dejarse vencer por un Estado diseñado para quebrar las iniciativas y esperanzas. Eso me llena de inspiración, de ánimo, de la ilusión que esto también pasará y saldremos fortalecidos, ganando una visión envidiable de nuestras capacidades y recursos.

Para construir y concretar ese mundo maravilloso, es imperativo ensuciarse, reflexionar, participar, educar, dar alternativas. Sin dejar de divulgar lo que tanto nos gusta, pero a mi parecer no podemos continuar encerrados en una pompa de jabón, que por lo demás, cada vez se torna más frágil y estrecha. Solo es cuestión de tiempo para que reviente.