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Estampa una pasta de concurso

Aún hay chance de enviar una receta a base de pastas y participar en el 6to Concurso de Cocina Estampas, cuya recepción de recetas se inició el 12 de septiembre y se extenderá hasta el 15 de octubre.

Esta actividad es muy interesante, porque en años anteriores los ganadores y sus platos, son objeto de un reportaje con un extraordinario apoyo fotográfico en las páginas de la revista. En otras ediciones los platos a evaluar han sido postres, ensaladas, pasapalos, entre otros.

Para quienes se animen, pueden visitar la página http://www.estampas.com/sextoconcurso , dejar su receta con su foto, que será revisada por un jurado calificado en la materia donde destacan, Nury de Sucre y Adriana Gibbs. Año tras año los premios y el reconocimiento son el mejor incentivo para participar.

Apuntes desde la gran manzana

Me declaro públicamente fan del blog Apuntes de Cocina de Inés Peña Madriz, quién además de ser una gran amiga, es una excelente cocinera, fotógrafa y bloguera. Desde hace algunos meses Inés se residenció en Nueva York. Entonces, ha encontrado el tiempo para explorar la ciudad, de curucutear, seguir pistas, captar en conversaciones lugares imposibles, escuchar recomendaciones y lo mejor de todo vencer la flojera y plasmarlo en el blog.

Cada nota viene acompañada de un excelente soporte fotográfico, textos amenos y precisos, y la sensibilidad y sorpresa que solo pueden expresar la pasión por la gastronomía que siente Inés.
Me enganché a su blog cuando Inés estudiaba en California, fue una referencia importante para el mio, después resultó que teníamos muchos amigos en común y desde entonces son incontables las historias y el cariño que nos une.

Ahora Nueva York se revela ante sus ojos y los de sus lectores de manera fantástica, en una ciudad donde conviven todos los sabores del planeta. Un blog que no se puede dejar de visitar, porque abre la puerta de los sueños, del infinito mundo de los sentidos y de las ganas de agarrar un avión sin escalas a la gran manzana.

http://apuntesdecocinaines.wordpress.com

Scannone «ligero»

Armando Scannone se ocupó de salvaguardar la memoria gastronómica de su familia que terminó abarcando un país entero, tal vez por eso un país que sufre de amnesia como este, la memoria ha tenido una deferencia con él y se le reconoce en vida una labor extraordinaria, de la que pocos países pueden alardear.

Recientemente ha sido publicado el nuevo recetario de Armando Scannone llamado «Mi Cocina Ligera a la manera de Caracas», una publicación elaborada con la minuciosidad y rigurosidad que ha caracterizados todos su recetarios. Innegable que la combinación de ingeniero y gastrónomo van de la mano en estos casos. Además que la práctica trae el perfeccionamiento del trabajo y la incorporación de más gente al equipo que dieron como resultado un libro bello, preciso, pensado y en este caso en sintonía con las personas con requerimientos especiales en su alimentación o simplemente para quien la cuida.

Hasta pronto Margarita!


Cinco días me ha tomado pisar tierra firme, una especie de jet lag que obedece más al espacio que al tiempo, pero finalmente puedo decir que estoy en Caracas en cuerpo y mente. Ocho semanas que almaceno en mi memoria y en mi corazón como un tiempo fuera del tiempo, un lugar donde surgieron de mi interior aspectos que no esperaba, y que en la mayoría de los casos me sorprendieron.

Solo puedo expresarme sobre mi estadía en la isla desde una perspectiva íntima, muy personal, así que si esperan leer sobre gastronomía en este post, es buen momento para abandonar el texto.

A Margarita la encontré bella, con una energía que renueva el alma, pero en contra posición también me topé con un lugar echado al olvido, son pocas las calles y lugares donde no se ubique un edificio en ruinas o abandonado, que representa lo que pudo ser pero ni cercanamente llegó a cumplirse. Para quien la visite dentro de un plan «todo incluido» y no tiene que salir del hotel, resulta cómodo, pero si se decide explorar más allá la cosa se complica.

Lo únicos lugares cuidados de la isla son La Asunción y Pampatar, todo lo demás está increíblemente descuidado, la vialidad en pésimas condiciones, las playas bellas pero sucias pobladas de tolditos administrados por gente sin escrúpulos, que ni siquiera tienen la decencia de recoger la basura. Una isla que tiene todo para ser «la perla del Caribe», pero que dista de serlo porque no hay cariño de locales, ni navegados. Margarita me llenó de vida pero también me partió el corazón, que son los mismos sentimientos que produce Venezuela en mi interior, pero alejada de mi casa, viviendo en la habitación de una posada, lejos de mis afectos y mi espacio, puede identificar con total claridad.

También entendí que no estoy lista para dejar Caracas, ciudad a la que amo profundamente porque soy caraqueña por elección, logré reconocerme citadina, amante del ruido y ritmo frenético del valle, de su gente desenfadada y divertida, de la paranoia que nos abruma a diario. Pero Margarita queda allí, como una posibilidad. Una energía beneficiosa para mi cuerpo y mi alma, para el conocimiento de mi misma. Un destino que podría ser parte de mis próximos años de vida, pero lejano a mi ahora.

Para quienes se pregunten cómo me fue, solo les puedo decir «bien, muy bien», siento que no existe una sola célula de mi cuerpo que no esté cargada de electricidad, aunque también me llevé un par de decepciones muy profundas, venidas de donde menos lo esperaba y que al fin de cuentas tienen que ver con mi capacidad de negociar, de establecer límites y de subestimar mis propias necesidades. Mi estadía en Margarita a fin de cuentas terminó siendo un viaje interior, que abrió y cerró puertas en mi propia vida.

A Margarita, a la Virgen del Valle y a su gente, no me queda sino darle las gracias por esta lección de vida, por acogerme con tanto amor, por los amigos ganados (que variar fueron muchos), por los lugares visitados, por los emprendedores encontrados y porque algo pasó …. sí, algo …. que es magnífico, extraordinario y que necesitaba tremendamente.

El jardín secreto de Sabina




Mi más reciente hallazgo en Margarita fue descubrir qué paso con Mary Lenox, la niña de la película El Jardín Secreto cuando creció. Ahora su nombre es Úrsula Sabina Rudloff vive en la población de Tacarigua y su jardín es mucho más grande, con más de 130 especies de árboles locales y foráneos, además de flores, palmas y todo tipo de frutos con los que elabora salsas, tortas y encurtidos.

El Jardín de Sabina es un espacio que invita a la paz, a la contemplación, a apreciar la armonía y belleza de la naturaleza que está fuera y dentro de nosotros mismos. Úrsula es un encanto, con pasión y cariño hace el recorrido narrando la historia de cada planta: su nombre, uso, procedencia y una que otra anécdota simpática o difícil de creer. Se aprecian especies que en muchos casos ya ni se siembran o la gente las desecha por considerarlas poco atractivas, incluso cuenta cómo recuperó de la basura un ejemplar de cují de jardín, de los que dispusieron inicialmente en el estacionamiento del Sambil, pero que fueron muriendo uno a uno por falta de adaptación. También se aprecian pájaros, insectos, definitivamente un ambiente mágico.

«Me gusta ver lo agradable que son las plantas, es un universo del que solo se aprende de observar». El jardín es famoso por la venta de calas, incluso los avisos señalando su ubicación es el dibujo de tres calas sobre una superficie fluorecente, porque su papá las comenzó a sembrar hace más de 25 años y ahora ella se ocupa de eso.


«Y si miras con atención descubrirás que el mundo entero es un jardín», es la frase final de la película El Jardín Secreto



Nombres de algunas plantas que logré anotar en mi recorrido: Indio Desnudo, Guayacán, Goma Arábica, Limón, Guinoto, Cují de Jardín, Semeruco, Urape o Casco de Vaca, Mangle, Onoto, Croto (de varios tipos), Higos, ajíes dulces y picantes, Pándano, varios tipos de cactus, Cayenas, Calas, Olivo Margariteño, Agnus Castus, Quinchonchos, Espinacas, Tamarindos, Quimbombó, Tomates, Taparas, Orquideas, Bromelias.

Ursula elabora encurtidos con los frutos de su jardín. Recomiendo especialmente el picante, gustoso, muy sabroso y muy picante… Los sábados vende pan integral, granola y torta de frutas.

Para llegar al Jardín de Sabina, acérquese al pueblo de Tacarigua, en la Panadería Isla Bella cruce a la derecha (si viene desde La Asunción), allí un par de carteles le guiarán, sino pregunte que todo el mundo sabe dónde es. Abre de lunes a sábado desde las 7:30 hasta la una tarde. Es preferible llamar antes de ir por los teléfonos: 0416 6951799 y 0295 4159771

Berenjenas gigantes


Berenjenas gigantes de hasta dos kilogramos y medio que podrían formar parte de la trama de «Wallace & Gromit y la batalla de los vegetales», pero cultivadas en el pueblo de San Juan Bautista en la isla de Margarita.

La primera vez que supe de ellas fue por un comentario de mi amiga periodista Mariángela Velazquez, así que cuando me las topé en SIGO las identifiqué inmediatamente. Las cultiva el ingeniero agrónomo Sergio Somov – productor de ajíes dulces y otras delicias -, a quien los papás de su yerno le pidieron que probara con unas semillas que trajeron desde el Líbano, porque no estaban contentos con las berenjenas que encontraban por estos lados.

Lo cierto, es que después de varios ensayos, las berenjenas hicieron de San Juan su terruño, al punto que se dan con una calidad extraordinaria, además de su tamaño que sorprende hasta al más escépticos. Incluso Jhonny – yerno de Somov – me comentó que hasta son mejores que sus parientes libanesas.

Las berenjenas son ricas en pulpa, de piel delgada, pocas semillas y un con amargor inulsualmente bajo cuando se trata de este vegetal. Son tan grandes y pesadas que hay que amarar las plantas para que no caigan al piso y con una de ellas se puede llenar un frasco de antipasto o hacer un pasticho.

La respuesta del público ha sido inmediata, y sin proponérselo Somov tiene un producto que vale su peso en oro en las manos, que por el momento solo se puede adquirir en Margarita, pero tengo la esperanza que en algún momento llegue a otras ciudades del país.


Después de cosechadas las colocan en esta pala mecánica, luego las seleccionan, lavan y colocan un sello de calidad antes de llegar a los supermercados. Impresiona ver cuando las cosechan cómo se las lanzan en medio del campo como si fueran balones.

El menú en Palo Torcido para las próximas dos semanas


Presento el nuevo menú del Restaurant Palo Torcido que se servirá desde el jueves 12 hasta el domingo 22 de agosto. Estamos abiertos de jueves a domingo a partir de las 6 de la tarde, para disfrutar de la bella terraza y el delicioso menú …. frente a Playa Guacuco en la Isla de Margarita.

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Entradas:

Crema de auyama y coco con crema de ají dulce

Ensalada fresca de pulpo, camarones y vegetales

Terrine de pescado con palitos de plátano

Principales: (para escoger uno)

Cerdo glaseado con tamarindo con chutney picoso de piña y ají margariteño, acompañado de arroz jazmín y vegetales salteados

Filet de pescado con cubierta especiada sobre cama de hongos al jengibre, acompañado de puré de auyama y papas

Salteado de pollo, merey y vegetales acompañado de arroz jazmín

Postre: (para escoger uno)

Torta de cambur y dátil margariteño con salsa de chocolate

Copa de guanábana y parchita


Para reservaciones: 0295 2636282 / 0426 586 5417

Dátiles margariteños



Dátiles margariteños o caribeños, lo cierto es que la isla está llena de plantas de dátiles que seguramente alguien trajo hace muchos años. En la mayoría de los casos, les dan uso ornamental, porque son un tipo de palmera resistente, grande y muy linda. Pero en la población de San Juan Bautista, en medio de una entrevista, entendí que aquella bolsa llena de frutos frescos que me hicieron dudar, con la que me topé en el mercado de Conejero, eran dátiles. Esos que-no-se-por-qué-motivo asocio con el Lejano Oriente y el norte de África, pero inconcebible en mi mente que crecieran en este lado del mundo (ignorancia mía).

Vi la planta repleta de frutos entre color rojo y coral, algunos un poco más maduros de un tono canela brillante y pregunté «¿Son dátiles?». Como si se tratara de lo más natural del mundo me respondieron que sí, con la explicación que la isla está plagada de esta fruta. Después recordé que en el menú de Mondeque (el restaurant de Sumito) hay un postre que los lleva.

Lo cierto, es que los dátiles son relativamente pequeños, pero gustosos, dulcísimos, suaves, en la boca se deshacen como si fueran un trozo de jalea, así que la semilla queda limpiecita sin mucho esfuerzo. Tienen un sabor que queda por largo rato en la boca, incluso ya empalagada pedí un vaso con agua, y al primer sorbo se reavivó el sabor. Así que decidí incluir dátiles en el postre del menú que estreno este jueves.


Esta foto la tomé en el mercado de Conejero, bolsitas plásticas llenas de dátiles, mezcladas con piñonates y conservas.

Rosé en playa El Agua


Una bebida fría y refrescante al calor de la orilla del mar. Premisa que siempre ha estado ligada a las cervezas, o tragos preparados con mucho hielo a base de vodka, ron o simplemente la famosa guarapita. Pero con todo el auge del vino, se abre una posibilidad de la mano de blancos, rosados y espumantes.

En playa El Agua, me encontré con una oferta de los vinos Oveja Negra importados por Maison Blanche. Por el consumo de una botella de algunos de sus vinos, servida en una hielera con copas de vidrio, quedaba saldado el pago por el uso de la sombrilla con una mesita y dos tumbonas. Ya en Semana Santa la gente de Navarro Correas hizo algo similar y tal como me comentó uno de los representante de la importadora tienen otros planes similares de promoción en la isla.

Ojalá esta práctica se extienda a otros lugares del país, porque si algo sobra en esta tierra son playas y gente dispuesta a divertirse y pasarla bien. El único tema con el que hay que tener cuidado es con la temperatur. Mantener el vino en condiciones más o menos idóneas no es fácil, pero por otra parte es suficiente con un vino nada costoso que gustosamente admite cubitos de hielo.

La experiencia resultó gratificante, muy refrescante y increíblemente chic.

El atardecer no basta



Juan Griego y la Galera, dos localidades de pescadores famosas por sus bellas puestas de sol, incluso una gran pancarta en la entrada anuncia la fama de sus atardeceres. Son de esos lugares emblemáticos en Margarita, lindas costas, un cielo azul infinito, pescadores, peñeros, redes, restaurancitos a la orilla del mar, el encanto de sus pobladores y el cierre de oro al final de cada día. La fórmula perfecta para promocionar un lugar, al punto que lo incluí en la pauta de un reportaje que estoy escribiendo sobre la isla para una revista.

Pero regresé de mi paseo con el corazón hecho trizas, empecé mi conversación de anoche con Carlos e Ilenia diciendo «este país es una mierda». Ciertamente, la vista es preciosa desde lo lejos, en especial desde el fortín, pero de cerca es una historia de basura, desidia, caos, música a todo volumen, locales intentando sacarle la sangre a los turistas.

El camino hasta allá resultó encantador, salí desde Guacuco, me fui por la Asunción, pasé por los pueblos de Tacarigua y Santa Ana al punto que hay que atravesar la montaña y cuesta creer que uno se encuentre en una isla de El Caribe. Un camino pintorezco, lleno de casas coloridas, gente hablando en las puertas de sus casas y en las aceras, flores de todos los colores como trinitarias, flamboyanes, cayenas y amapolas blancas y rosadas, además de iglesias lindísimas que invitan a detenerse.

Pero al llegar a Juan Griego todo cambia, la señalización es casi nula, el trafico se torna pesado, las calles sucias. En un primer momento, me estacioné frente al malecón, pero está sucio, con tiendas que ponen música a todo volumen, supongo que con la intención de captar clientes, di una vuelta y me topé con la iglesia San Juan Bautista, bien cuidada, recién pintada, que brilla hasta por contraste en medio de tanto desorden.

Entonces decidí esperar el atardecer en el fortín de La Galera, pero antes me detuve al final de la bahía a tomarle fotos a los pescadores, muy amables, pero el agua estaba sucia, rodeada de basura y mal olor. Decidí seguri mi camino y lo primero que me encontré fueron los famosos contadores de historias, que como es de esperarse apenas se le entiende y ofrecen sus servicios, pero ante mi negativa terminaron pidiéndome algo para comer.

Ya en el fortín, la vista es preciosa, de 360 grados: el mar azulísimo, Juan Griego, La Galera, la laguna de los Mártires, las montañas y los pescadores surcando el mar. Pero en el ese lugar no hay vigilancia, ni servicios. Por lo menos está limpio y tengo la impresión que lo cuida la poca gente que vive de eso y hacen su mejor esfuerzo. Como era de esperarse el atardecer se aprecia hermosísimo desde allí, es como si todos los colores de la naturaleza de citaran a esa hora en ese punto para conversar y bailar, y los humanos somos testigos de tan magnífica fiesta.

Pero resulta que una vez que se oculta el sol, el cielo queda encendido como una hora más entonces decidí regresar al pueblo a tomarme una cerveza hasta que el cielo oscureciera totalmente. Bueno, esa era mi fantasía, pero lo mejor que encontré fue una taguara de mala muerte a la orilla de la playa con videos ochentosos de Chayanne a todo volumen. Me resigné a tomarme una cerveza Zulia que era la única fría y para colmo el vaso tenía residuos de jabón. Respiré profundo, no quería darme mala vida, pedí un vaso plástico, y me senté en la arena mientras disfrutaba el resto de un espectáculo inigualable.

El regreso fue un tormento, entre el tráfico y la casi nula señalización tardé casi 40 minutos para salir de Juan Griego, la vía oscura y no en las mejores condiciones, convirtieron mi regreso en una letanía de oraciones invocando a cuanto santo y ángel estuviera disponible por ahí.

Al final, sigo sin entender porque si tenemos un país tan hermoso, nos empeñamos en destruirlo con saña y de manera sistemática. Muy bello el atardecer…. en verdad precioso…. pero no es suficiente, porque entonces es un pueblo que solo vale la pena visitar durante una hora al día, el resto se lo pueden saltar.

Imágen de la bahía de Juan Griego desde el fortín de La Galera. Imagen de ensueño si se ve a la distancia, de cerca el cuento es otro, digamos que goza de excelente lejos.

Iglesia San Juan Bautista en el corazón de Juan Griego, un templo encantador, bien cuidado pero en medio de la suciedad y el caos.