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Las frutas de Manana


Lechosas, patillas, hojas de plátano, cayenas, aves del paraiso, guanábanas, piñas, aguacates, limones, mangos, chirimoyas, pintadas en colores brillantes, de trazos simples pero que cautivan, sobre objetos decorativos y utilitarios. Entrar al taller de Manana en Pampatar es una delicia para los ojos y un peligro para los bolsillos, porque provoca llevarse todo, además de tener una casa con el suficiente espacio para exhibirlo.

Una tienda muy colorida, una reja púrpura chillón y paredes amarillas se destaca sobre el resto de la calle. Al entrar cientos de objetos pintados a mano, con una creatividad que cautiva y una ingenuidad que enternece. Además, los caribeños llevamos esos colores en el alma, esas flores y frutas han estado presentes en nuestras casas desde siempre, así que si se es de por estos lados del planeta la conexión es inmediata y supongo que para los extranjeros, es toparse con el alma del trópico desde otra perspectiva.

Los objetos los hacen en el taller que queda en la misma casa, con la ayuda de muchachos sordomudos. Cuando fui Manana se encontraba de viaje, pero tengo que regresar a conversar con ella. Por lo pronto, también me impresionó la calidad de las piezas que van desde bandejas, servilleteros, platos base, ensaladeras, bateas, caminos de mesa, cuadros, mesas, hasta telas pintadas con la técnica Batik. En el caso de algunas, cosas están tienen un sellador especial que las protege del uso y el abuso.

Los objetos no son económicos, pero el arte nunca lo ha sido. Están en un rango de precios que hace posible comprar dos o tres cosas, la tienda la abren todos los días, y está ubicada exactamente detrás de la iglesia de Pampatar.

Teléfonos: 0295 26229920 / 0414 1823485. eltallerdemanan@gmail.com

El sonido de los sabores


La música es el tema central de la edición aniversario de la revista Sala de Espera, en esta ocasión mis páginas de «A Fuego Lento», tienen el honor de contar con una entrevista al director Eduardo Marturet, donde básicamente le pregunto la relación entre la música y la gastronomía. Los invito a leerla …..

http://www.saladeespera.com.ve/saladeespera153/espercial-8vo-aniversario/eduardo-marturet-revela-el-sonido-de-los-sabores-la-musica-estimula-el-apetito

Jugo de ciruela de huesito


En el mercado de Conejero siempre me hace gracia como los vendedores de jugo, colocan en exhibición una fila de licuadoras limpias y relucientes cuyos vasos de vidrio llenan con trozos de frutas, supongo que insinúandole al cerebro de cualquier curioso, una simple verdad: «si hay jugo de fruta» o simplemente que sí es de fruta y además está hecho al momento.

Justo al frente de la empanadera La Catira, inspiración del best seller «código empanada», se ubica Perucho, un puesto que hace esquina, limpio y atendido por margariteños amables (que salvo excepciones es una redundancia). Allí me llamó a atención un vaso lleno de ciruelas de huesito, me parecía increíble lograr néctar de una fruta cuyo 80% es una semilla, que le da honor a su nombre. Me parecía lo más cercano a la versión sarcástica falconiana de «un batido de dato sin pepitas». Igual me decidí a preguntar, y resulta que sí, de eso se trababa, por lo que no dudé en pedir mi jugo con más curiosidad que sed.

A continuación comparto mis «notas de cata»:
A la vista: Amarillo brillante, parece parchita, pero con destellos naranja, uniforme y limpio.
En nariz: una bomba de fruta que transporta a la infancia, un olor dulzón e inigualable característico de la fruta, con un inexplicable dejo a miel y flores.
En boca: fresco, muy fresco. A pesar de ser un granizado, es ligeramente astringente, llena la boca y tiene un largo final cuyo sabor permanece, se termina teniendo la sensación que se han comido por lo menos dos bolsas de papel marrón llenas de ciruelas.
Armonía: con empanada de cualquier relleno, en especial de cazón o pepitonas. También va bien con arepas o simplemente cuando se desea una bebida que calme la sed causada por el sol y calor inclementes del Caribe.

Según el propio Perucho, agobiado por mi insistencia, para hacer el jugo meten las ciruelas en una bolsa, la cierran bien y las estripan con la mano, hasta que logran separar las semillas de la delgada pulpa, luego cuelan aquello y es la base para el jugo, al que solo agregan mucho hielo y azúcar al gusto. Es decir, esta es la versión margariteña de la expresión «trabajo de chinos».

Así que incluyan este manjar en su «lista golosa» cuando se den una vuelta por la isla.

467 / 3

Hoy Historias de Sobre Mesa está de aniversario. Hace exactamente 3 años inicié este espacio con la simple intención de compartir los cuentos que se quedaban en el tintero, pero resultó ser amor a primera vista, cuyo encanto permanece intacto.

En este tiempo he publicado 467 post donde he tratado muchos temas: divertidos, curiosos, apasionantes, irritantes, he expresado mis preocupaciones, indignaciones, satisfacciones y opiniones, que gracias a Dios me han sumado cientos de amigos, congéneres cibernéticos y lectores que día a día retroalimentan lo publicado.

Asombrosamente, revisando las estadísticas en a estas alturas he recibido más de 264 mil visitas, a primera impresión es intimidante, pero termina comprometiéndome aún más.

A todos mis amigos, lectores, congéneres cibernéticos, ya los no tan panas, mil gracias por visitarme, esta siempre será su casa donde son bienvenidos con el mayor cariño del mundo.

Código empanada


Las empanadas están llenas de marcas, una especie de código muy parecido a las tarjetas perforadas de las computadoras, si es que eso aún existe. Lo cierto, es que no solo en el mercado de Conejero en Margarita, sino en todo el país, cualquier empanadera que se precie de seria y profesional, le hace huequitos a las empanadas, con el único y práctico fin de saber el tipo de relleno que contiene, porque a la vista son pocas las diferencias.

Hoy me provocó almorzar empanadas, me fui a Conejero y en un acto de gula desatada me comí una de cazón y dos rellenas de pepitonas, me instalé en el puesto de La Catira, donde la señora Marina desde hace 24 años, cuando el mercado era literalmente un peladero de chivos, conformado por ranchitos y comercio ilegal sin control.

Entonces, ante mi curiosidad me contó detalladamente sobre los huequitos en las empanadas, porque cuando uno le pregunta «qué tiene» las revisa, las repasa como si se trataran de carpetas en un archivador, cuenta los huequitos y dice «tengo pollo, queso, mechada, cazón….». Así que a continuación develo el código de La Catira, que se parece bastante a las de sus congéneres, porque me puse a preguntar y las diferencias son insignificantes.

Aquí va la codificación para saber el relleno de cada empanada:

  • Sin huequitos: Cazón
  • 1 huequito: queso
  • 2 huequitos en el medio: pollo guisado
  • 2 huequitos arriba: carne mechada
  • 1 huequito arriba y otro abajo: chorizo
  • 3 huequitos: mariscos
  • 4 huequitos: pepitonas
  • 5 huequitos: carne molida

Supongo que la de pabellón no lleva huequitos porque su gran tamaño las diferencia del resto y la de cazón tampoco porque según palabras de la propia Marina, son las que más se venden.

Cócteles con Vino

Los invito a leer el texto sobre los cócteles a base de vino, en la revista Estampas Temática Sabor encartada hoy en el Diario El Universal. Además de otros textos sobre las terrinas de Dorian Gray, Tapas Gourmet, las delicias que prepara Marcela Gil y su Kaleidoscopio, las cremas de Gourmetcita y las empanadas de maíz pilado en Barquisimeto.

Curucuteando los anaqueles de vinos en puerto libre


Tanto en el Ferry como en el aeropuerto de Margarita es común la gente que lleva botellas de whiskey, dado que la diferencia de precios suele ser atractiva, pero en el caso de los vinos la historia es otra. Viendo y anotando aquí y allá, es decir, desde bodegones pasando por supermercados hasta licorerías el tema del vino se torna interesante y sorpresivo para mi, con esas etiquetas cruzadas por la banda roja.

En primer lugar, la oferta es relativamente limitada, claro!, estoy consciente que la variedad más extensa está disponible en Caracas, pero tenía la esperanza de toparme con más etiquetas en la isla. Por ejemplo, la cartera de Tamayo & Co. está casi completa, hay gran variedad de los importados por Alnova. Importadoras como Ron Santa Teresa, Casa Oliveira, Dorta, el Complejo Licorero Ponche Crema y Nube Azul están representadas por sus caballitos de batalla, los de mayor volumen de ventas, además de los espumantes y el Terracota de Pomar.

En Sigo, por decir el lugar dónde hay más variedad, contando blancos, tintos, rosados, espumantes, oportos, cosechas tardía y jerez no sobrepasan las 50 etiquetas. De esta lista saco la sangría por dos motivos: porque no es realmente vino, sino una bebida hecha a base de éste y la que se consume en Venezuela casi en su totalidad se produce aquí.

Se que la gente de Fusari, por ejemplo, está en gestiones para colocar sus productos en los anaqueles neoespartanos. Supongo es que más fácil para las importadoras grandes por un tema de papeleo que en Venezuela resulta una pesadilla muy costosa. Me gustaría que saber con exactitud cuál es el proceso para vender licor en puerto libre.

Eso sí, lo que hay es una buena representación y mi mayor recomendación en estos casos es comprar en lugares donde cuiden el vino, que a diferencia de otras bebidas está más expuesto a los cambios bruscos de temperatura, al calor, a la luz excesiva, por solo mencionar algunos ítems. No me atrevo a recomendar un lugar en específico, pero me da tranquilidad que importadoras serias tenga sus productos aquí, porque estoy segura que le procuran el mismo cuido que en otras regiones del país.

Otra recomendación, en el caso de los blancos observe la fecha de la cosecha, me he topado con botellas del 2007, 2006 incluso 2005, algunas hasta con tapa de rosca. Personalmente, esos vinos es mejor consumirlos en consechas más cercanas, que como máximo sean del 2008, porque puede suceder que el vino ya no esté bueno y culpe injustamente a una marca de «mala calidad», cuando el problema es otro. Pero como pasa en el mundo del vino, las sorpesas y las variantes están a la orden del día, como si el vino llevó un paso por madera, entonces el desenlace de la historia puede ser otro.

Sobre los precios, es relativo, hay de todo. Con lápiz y papel me dispuse a escribir los precios de varias etiquetas en distintos lugares y las comparé con las de las páginas de Excelsior Gama y Licores Mundiales, en muchos casos mi sorpresa es que resultan más económicos en Caracas, pero incluso en los casos contrarios, la diferencia es pequeña, no sobrepasa el 10%.

Tal vez lo que más vale la pena son los espumantes, pero antes de comprar la caja, adquiera una botella y disfrútela bien sea en la comida o en la playa, a fin de cuentas, el ambiente caribeño pide a gritos un espumante refrescante. Si siente que está en buenas condiciones compre la caja. En estos casos, si piensa que no tiene el criterio para tomar esa decisión, es totalmente válido preguntar, pero su paladar será su mejor guía porque a quien le tiene que gustar es a usted. Adquiera dos o tres marcas de precios distintos, no siempre lo más caro es lo mejor, las comparaciones suelen ayudar en la toma de decisiones.

Té con vista al mar

ENTREVERDE es una tienda dedicada a servir y vender té e infusiones. Me la recomendó Omarly Alcina propietaria de Kepén, así que viniendo de su parte era un dato imposible de obviar. Ubicado en el Centro Comercial La Vela, la tienda es acogedora, se ocupan que el servicio del té sea correcto, es decir, el té almacenado adecuadamente, lo llevan a la mesa en una hermosa tetera, acompañado de un reloj que indica el tiempo idóneo para infusionar cada tipo de té, azúcar, un platico para colocar el colador y un bocadillo, que en mi caso fue una delicioso mini ponqué de limón. También ofrecen otras opciones de bocadillos dulces y salados.

Interesante me resultó la carta donde explican detalladamente las características de los té rojo, verde y negro y la diferencia con las infusiones, además del mejor momento del día para tomarlo. Pedí un Puh Elr (té rojo) y estaba delicioso, los disfruté sorbo a sorbo mientras contemplaba el mar desde el gran ventanal ubicado al lado de la tienda. Así que si pasan por Margarita y quieren disfrutas la hora del té con todas las de la ley, es una tremenda opción.

Entreverde. CC La Vela, Nivel Mar, Local 41 (frente al Banco Guayana). 0424 830.9919

Empanadas en Conejero

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¡Momento glorioso! Puede describir el comerse una empanada rellena de cazón en el Mercado de Conejero, en Margarita. Por supuesto, con un toque de picante, guasacaca y acompañada de un café, o un jugo de fruta, según sea el gusto.
Para quienes se animen y quieran preparar una empanadita en casa, aquí van las instrucciones.
¡BUEN PROVECHO!

Paseo con la Virgen


La Virgen del Carmen es la patrona de los choferes y de los pescadores, por lo que no es extraño en que Margarita cuente con tantos devotos. La celebración comenzó el viernes cuando decenas de peñeros surcaron el mar y pasearon imágenes de la virgen por las costas. Desde la terraza de la posada, se veían decenas de embarcaciones coloridas, que celebraban con fuegos artificiales.

El domingo, con un grupo de amigos nos fuimos hacia los lados de Pampatar, el día estaba soleado, el mar era una mezcla de turquesas y jades, el agua fresca y la alegría contagiosa. Alquilamos un peñero llamado «Pechugona II», cuyo capitán mentan El Chivo y nos incorporamos a la procesión de la protectora de los pescadores.

Tres Vírgenes del Carmen en tres peñeros, adornados con flores grandes, vistosas y brillantes como girasoles y aves del paraíso, otros con grupos musicales, algunos con gente de condición de salud más delicada seguramente pagando promesa. Muchos adornados con palmas, globos, banderas de colores, incluido el tricolor nacional y hasta con banderines de Polar ICE.

Era obvio que la mayoría de los involucrados eran locales, se saludaban por su nombre, se acercaban preguntando si tenían hielo para recargar los tragos, de los lugares más insólitos aparecía cerveza fría. Indiscutiblemente, en este país acompañamos cualquier reunión con alcohol, desde bautizos, cumpleaños, velorios y celebraciones religiosas. No faltaron los peñeros con tres y cuatro motores que como si se trataran de lanchas de carreras, que hacían alarde de velocidad y destreza. Sí, todo un espectáculo, la cantidad de embarcaciones daba se comportaba como cardumen, al mismo son de un lado a otro.

Llegamos hasta el gran peñón que está ubicado frente a Pampatar, donde hay una imagen de la Virgen del Carmen, custodiada por las aves marinas, pero que mira hacia la isla, la protege. Allí, nos lanzamos al agua, un acto refrescante después de tanto tiempo bajo el sol implacable que nos achicharraba la piel.

La alegría era contagiosa, hubo un momento que solo se escuchaban los motores, el golpe de los cascos contra las olas y el zumbido del viento en los oídos, era como si tanta euforia nos llevó a un estado de introspección. Recé, sí, recé. Oré y le pedí a la Virgen mucha protección, prosperidad y cariño para todos, absolutamente todos.