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El Golfeado es una golosina de queso y papelón

Masa suave y gomosa presentada con forma de caracol, saturada de papelón con dos tipos de queso y anís, se muestra como una de las piezas de bollería criolla mejor logradas. Las pistas sobre recetas precedentes son abundantes, pero como sucede con nuestro argot culinario, borramos los antecedentes hasta convertirlas en propias. Sin lugar a dudas, el golfeado es más venezolano que el tricolor nacional. Una golosina de queso y papelón.

El golfeado o golfiado es una pieza de bollería criolla que puede tener muchos puntos de inspiración en otras culturas, pero ha evolucionado a tal punto que ostenta el punto exacto de originalidad que refleja la manía venezolana de mezclar lo dulce y lo salado.

Ese espiral de masa suave, casi gomosa, con sabor a anís, papelón y queso criollo, coronado con un trozo fresco de queso de mano, es la debilidad y la conexión con el placer y recuerdos “felices” de paladares criollos.

 “Corresponde a la cultura del trigo aportada por los europeos, no sería difícil seguirle la pista”, afirma el historiador y gastrónomo Germán Carrera Damas. Pudo inspirarse en las caracolas francesas, en los cinamon rolls norteamericanos o en los Chelsea buns ingleses, porque a todos se parece, pero de todos se diferencia, solo se mantiene la relación con la forma y el uso de azúcar morena o moscabada, que en nuestro caso encontró sustituto en el papelón. El golfeado es el único que incorpora queso a la receta.

 “Como todo plato de condición criolla, reelaboró elementos de diversas cocinas, integrándolas a una nueva concepción del gusto: la mezcla dulce y salada”, asegura Carrera Damas. Unido al hecho que la gastronomía venezolana expresa una particular debilidad por el uso del trigo, traída por europeos.

Así que entre tanto panadero italiano o francés que emigró a nuestra tierra, cualquiera pudo cargar consigo una receta similar y adaptarla al gusto local, sustituyendo sin pudor algunos ingredientes por los que estaban a la mano.

 ¿Recuerdo o realidad?

“Actualmente son pocos los lugares donde los golfeados son óptimos. Lo que tiene la gente es un recuerdo de unos muy buenos que comían de niños y se conectan con una época feliz”, asegura el panadero Juan Carlos Bruzual.

 “El secreto de vender golfeados es que siempre estén calientes porque el papelón cuando se enfría endurece la masa”, asegura Bruzual. Sin embargo, sus adeptos son incontables, con preferencias claras que se ve reflejadas principalmente en la presencia del queso fresco.

 Pero el golfeado, como todo plato que llega al país, entra en una espiral de metamoforsis infinita, porque los panaderos le añaden chocolate de leche o amargo, pasas, canela, nueces y versiones “saladas”, con jamón y queso amarillo. Incluso ha entrado en la inexplicable tendencia de llevar todo a dimensiones de un bocado.

 Sin embargo, los golfeados se imponen a media mañana o media tarde, cuando el cuerpo pide a gritos un manjar saturado de azúcar. Muchas panaderías se han hecho famosas por la calidad con que los preparan, al punto que entre panaderos hay dos recetas que aseguran el éxito de un negocio, si se cala en el gusto de los comensales: pan de jamón y golfeados.

 ¿Petareños de nacimiento?

Pocos hechos están claros sobre el origen de los golfeados, por ejemplo, se sabe que no es un platillo que se da al calor del hogar, sino de la mano de panaderos, quienes por lo general, son celosos para compartir recetas.

 Cuándo y cómo se decidió añadirle queso, permanecerá en el campo de las especulaciones, más allá de ese gusto de mezclar queso salado y azúcar, como sucede con la torta de queso criolla y las quesadillas.

 En la publicación sobre “Las crónicas de Petare”, el testimonio de Cruz Amado Fagundez señala, “Genaro y María Duarte entregaron a sus parroquianos sus golfiados. Harina leudada, horneada en su justo punto, delgada cinta con cinco vueltas, sazonada con melaza de papelón y queso. De los hornos rústicos, calentados con leña seca, cortada en los montes cercanos a Petare, salían humeantes y olorosos en grandes platones los golfiados de los hermanos Duarte. Los clientes consumían ávidos los primeros que salían de los hornos y hacían envolverse los que llevarían a sus hogares”.

 Incluso la palabra “golfeado” no da pistas de la receta o su origen, como sucede con los rollos de canela o las caracolas, cuya forma da paso a su nombre o en el caso de los de los Chelsea Buns o “bollos de Chelsea”, que dan cuenta de su lugar de nacimiento.

 Ruta del Golfeado

  • Panadería San Juan, en Maracay
  • Don Goyo, en los Palos Grandes y en el CCCT
  • En la Panadería Punta del Sol en Santa Eduvugis
  • Los golfeados más sabrosos de Guarenas y Guatire son los de la vía Cupo
  • En la panadería Los Golfeados de Macuto y en la Krol en Palmar al este Caraballeda
  • El Rey del Golfeado, en El Junquito
  • En el IEPAN en Chacao, hacen una tanda en la mañana y otra en la tarde.
  • Aroma Golfeados en Barquisimeto en el CC.Boulevard Plaza Los Leones, hacen desde mini golfeados hasta versiones con melao 5 especias, chocolate amargo y jamón magro.

Texto de mi autoría publicado en la Revista Bienmesabe de Noviembre 2010

La receta revolucionaria del Chef Guevara


Al Ché Guevara les gusta cocinar, ha emprendido una revolución culinaria y se transmite todos los lunes en la noche en el programa Radio Rochela por RCTV Internacional. Ahora se hace llamar el Chef Guevara, se desenvuelve en una linda cocina donde no falta nada. Lo acompañan el Cabo Ludo, la Teniente Tona y un público, colorado y entusiasta.

Coloca los ingredientes en una bandeja, la lleva al horno y de repente con la magia de la televisión, sale una maleta llena de dólares. También en pos de la austeridad decide preparar un “Ahorroz a la Marinera”, donde solo se utilizan tres granos de arroz y el aire de los camarones para que se puedan reutilizar. Pretende con eso alimentar a todo el público que con desconfianza prueba sus recetas, las vitorean, pero al momento de comerlas ofrecen resistencia. Pero no cuenta que el Cabo Ludo descubre una palangana de arroz escondida en el horno.

El Cabo Ludo asiste al Chef Guevara, le sirve pero en voz baja lo cuestiona o peor aún lo contradice con una ingenuidad sospechosa, hace las veces de un “Doctor Merengue”. De otro lado está la Teniente Tona, una mujer voluptuosa, incondicional, servil, hay tensión sexual entre ambos, personifica la tentación.

Las recetas tienen todos los ingredientes: mucho humor, actualidad, política e ingenio. Chupe Psuv, Lina Colada, Blody Maripili, Pasticho Ideológico, Morcilia Flores, Muchacho Adoctrinado, Bush de parchita, Evo Duro, Pollo Partriótico, Torta deshabilitada, Diosdao Cabello de Ángel, Patascón con queso, Tortellini Wilson, Islas Flotantes de Cuba, son algunos de las cuarenta dos recetas que se han transmitido semana a semana, destacando las dotes culinarias de este chef.

El chef y sus dos asistentes

“El chef Guevara está muy seguro de su cocina pero cuando dicen cinco y acción, él jura que le van a hacer un magnicidio. Por eso es que lo vez con los ojos pelaos mirando para los lados. El cree que todo está bajo control, pero desconfía del público, de la Teniente Tona, tiene muchas dudas con el Cabo Ludo, el cree en sí mismo, es muy desconfiado”, afirma el actor Juan Carlos Barry, que a medida que lo van maquillando va asumiendo el personaje, al punto que llega a ser confuso si habla el personaje o el actor.

“Cuando el personaje comenzó tenía una diatriba con el Cabo Ludo, su guerra era con él. Porque el jura, perjura, piensa que el Cabo Ludo es de la CIA, el hombre que le quiere dañar todas sus recetas culinarias. Hasta que apareció la teniente Tona que es quien le rompe el corazón detrás de cámara y trata de demostrarle a su pueblo que él no tiene nada con ella. Pero la Teniente Tona es la que le baja los calzones, porque representa todas las tentaciones, pero el Cabo Ludo entra a aguarme la fiesta, estoy seguro que está enamorado solo y me la quiere quitar”.

“Tengo amigos en gobierno que no son radicales y les encanta, hay unos que son extremadamente radicales y quizás me quieran incendiar, espero que no. Simplemente este es mi trabajo. Todo lo que sea parecido es mera coincidencia”, afirma divertido con vestuario verde oliva, barba postiza, peluca despeinada, una boina con una estrella amarilla y un delantal blanco, que en los primeros programas era rojos, pero los guionistas insisten que el cambio de color no tiene mayor significado, fue un asunto de la dirección de arte a razón del cambio de escenografía.

Mientras el maquillaje se ocupa de la transformación, Juan Carlos Barry se aprende el guión, el cual va mutando, porque los actores le imprimen su toque. Ensayan antes de grabar, poco a poco lo van aliñando con chistes, pero al momento que gritan “cinco y acción”, explota la creatividad, Roy Díaz – quien interpreta al Cabo Ludo – saca de la manga chistes ingeniosos que le dan colorido a sketch, Juan Carlos Barry intensidad y gracia, la Teniente Tona picardía y sensualidad y el público mucho ánimo. Vitorean las consignas “sin agua, sin luz, sigo con el Psuv” o “uh, ah, viene a derrochá … uh, ah, vine al despilfarrá”.

Este trabajo de mi autoría, fue publicado en la Revista Papa y Vino No. 16 (2008). A mi juicio uno de los mejores personajes que logró hacer La Rochela, especialmente en sus últimos tiempos. De humor muy fino e ingenioso, oograron la receta perfecta entre humor, política, actualidad y gastronomía. Si desean ver más videos en you tube se puede encontrar una buena selección.

Cuentos de las andanzas de José Luis en el norte


Siento gran admiración por el trabajo del chef José Luis Álvarez, un maracucho que con dedicación, disciplina, trabajo duro y humildad ha servido en las mesas exigentes de este país. Ahora extiende su trabajo a otras fronteras y la Academia Venezolana de Gastronomía ha dispuesto del espacio para escuchar todo lo que Álvarez narrará de su reciente viaje a Estados Unidos.

«Tenemos evidencias de la conquista de paladares extranjeros a través de nuestros sabores y fuera de nuestras fronteras. En ciudades como Toronto, Boston, Nueva York, Napa, San Francisco, Madrid, por citar algunas, hay ejemplos de ello. Los invitamos a conocer las opiniones, impresiones y experiencias de un cocinero venezolano, José Luis Álvarez, quien, lejos de su tierra, quedó maravillado cuando vio “a la gente haciendo cola para probar nuestras deliciosas arepas“. Allí supo que exportar nuestra cocina no sólo era posible, sino que había llegado el momento de hacerlo», versa la invitación.

Fecha: jueves 18 de noviembre
Lugar: Sala Cabrujas, sede de Cultura Chacao
Hora: 6:30pm
Costo: Bs. 30. Depósito o transferencia, Cta. Cte. Banco Venezolano de Crédito 0104-0018-05-0180006427 a nombre de Academia Venezolana de Gastronomía, Rif. J-313370632-2. Pago efectivo en la sede de evento entre 5:30 pm y 6:10 pm, previa reservación confirmada.
Contacto: Mercedes González. Puede reservar enviando mensaje de texto con la palabra CONFERENCIA, nombre y apellido al 0414-1305402.
academiagastronomia@gmail.com o enviar copia identificada de depósito al telefax: 0212-9932107

«yo no quiero agua, yo quiero bebida»

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=8M9mmRWAV6A&fs=1&hl=es_ES]

Aun no salgo de mi asombro que pongan esta canción el el estadio Universitario, cada vez que sale a batear el jugador de los Leones del Caracas, José Lobatón (no. 47). Nadie me lo ha sabido explicar. Lo cierto es que esta canción llamada «Maldito alcohol» interpretada por Pitbull (y no es un perro) está bien pegada y en el juego la tocan con frecuencia.

Jamás dejaré de sorprenderme! Lo cierto es que el reguetón da para todo, hasta para maldecir el licor. Mientras tanto muevan el cuerpo al ritmo de la música…..


José Lobatón (47, número que por cierto utilizó el negro Roger Cedeño, de quien fuí gran fan, hasta tuve una camiseta con su número)

Tenedores 2010

La Academia Venezolana de Gastronomía anunció oficialmente los premios que otorga anualmente correspondientes al 2010. Uno de los hechos más interesantes es que convocó a una rueda de prensa, para acercarse a los medios de comunicación en una apertura esperada y necesaria, donde expusieron detalladamente sus actividades, proyectos y por supuesto, los esperados galardones.

El Gran Tenedor: Libro «Mi cocina ligera a la manera de Caracas» de Armando Scannone.

El Tenedor de Oro a la Chef:
Ana Belén Myerston. En este caso, suceden varios hechos muy interesantes. En primer lugar, se trata de la primera mujer cocinera que lo gana en solitario, hace un par de años fue galardonada Tatiana Mora junto a su compañero Enrique Limardo. Otro hecho importante es ha sido uno de los tenedores más consensuados, debido a que el 75% de las postulaciones vinineron de fuera de la academia y ha sido uno de los candidatos más votados en los últimos años.

Premio Armando Scannone: Tamara Rodríguez y Rosa Bosh, por su trabajo en la recuperación del acervo de la gastronomía pariana.

Menciones especiales:

  • La Monserratina
  • Chocolatería La Praline.
  • Andrés Rodríguez, propietario del restaurant El Mesón de Andrés.
  • Productores de Ají Dulce Margariteño: Daniel Ancieta (Granja Agroecológica), Sergio Somov (Agrocultivos Margarita), Manuel Furió (Cultivos Protegidos Venezolanos) y Julio Requena (Cultivos Paraguachoa). En este caso me siento realmente contenta, porque esta postulación nació del trabajo de investigación que hice en mi viaje a Margarita.

Nota: hago enlaces en algunos casos sobre los que he escrito. En el caso de Ana Belén Myerston se trata de una semblanza hecha por Cristina E. Wilhelm en la edición 34 (noviembre 2009) de la revista Tendencia.

SIG día 3: oro o espejitos


Tal vez el SIG 2010 fue víctima de aquello que llaman «la profecía autocumplida», por aquello izar como bandera una campaña que en sí fue un fracaso. Nadie ha encontrado en El Dorado. Una historia cuyo saldo solo exhibe fracasos, porque su búsqueda únicamente ha registrado desapariciones, muertos o aventureros que perdieron la cordura. Sí, la idea romántica de que ahora ese tesoro escondido está en sabores e iniciativas, que surgen de la selva amazónica como nuevo granero del planeta, suena incluso jalada de los pelos. Este pensamiento cruzó mi mente en el vano intento de asimilar lo vivido el fin de semana.

Pero si se lleva a un terreno práctico, el SIG 2010 está lleno de lecciones, como suele suceder con el fracaso, del que todos ojalá hayamos aprendido algo. Reflexión que dejo a discreción de cada quien, porque ahora toca revisar y aprender. Solo me atrevo a asomar, que el trabajo en equipo cuando se hace con gente idónea, profesional y comprometida ofrece los mejores resultados, porque tuvimos la oportunidad de apreciar las dos caras de la misma moneda.

Por una parte, la honestidad y la mística sí tienen cabida en un país como este, donde no podemos ni debemos hacernos cómplices de la mediocridad.

¿Habrá SIG 2011? Ojalá! Aunque en este momento se trate de la pregunta de las cincuenta mil lochas. Para sus organizadores será un antecedente difícil de sortear. Espero que este sabor amargo que ha quedado, sirva para enmendar errores y asumir el compromiso de mantener un espacio que no debe morir, porque es necesario, pero NUNCA bajo las condiciones de irrespeto y marginalidad que nos tocó vivir a expositores, ponentes y público en general. Quienes a su vez deben exigir un trato justo, considerado y respetuoso.

Segundo día de jornada SIG 2010

La segunda jornada del SIG se desenvolvió con más normalidad, sorteados muchos de los problemas iniciales. La agenda prevista se llevó a cabo con los retrasos de todos los años y con la calidad y el entusiasmo que me hacen volver año tras año.

En el salón gran cocina presencié algunas intervenciones como la última parte de la versión de la torta negra de Pascal Cherance y al chef peruano Christian Bravo, todo un showman que además de hacer una propuesta creativa y didáctica, mantuvo la atención del nutrido público. Me hubiese encantado ver a Edgar Leal y al otro invitado internacional Pepe Solla, pero es imposible estar en dos lugares al mismo tiempo. Sin embargo, los comentarios fueron los mejores.

Asistí a la cata organizada por las sommeliers Vanessa Barradas y Susy Sánchez sobre «En busca del dorado a través de las burbujas», una travesía por dos continentes a través de las etiquetas Prosecco Tenuta S. Anna, Pomar Brut, Marqués de Monistrol Brut y Tattinger Brut. Una exposición bien preparada, fresca, con un servicio cuidado y la temperatura de las bebidas correctas.

Luego me concentré en las burbujas italianas, en una degustación conducida por la sommelier Tamara Belgiovane con las etiquetas Prosecco Milesimato Tenuta S. Anna 2009, los Tenuta S. Anna Cuvée Special y Cuvée Rosé, para cerrar con el Gattera Branchetto de Acqui Dolce que armonizamos con deliciosos bombones de Sander. Ayer se llevaron a cabo otras catas, de las que lamenté no asistir: la de Ron Ocumare, la de Bodegas Pomar donde descorcharían las botellas más premiadas de su cartera y la de Albariños conducida por María Isabel Mijares que estaba llena, cuando llamé para inscribirme estaba toda vendida. Pero como siempre hay tiempo para conversar, sobre las tres catas escuché buenas referencias.

Admito que el segundo día, pasado la impresión inicial, realmente me lo tomé con más tranquilidad, desde mi casa me comprometí a poner mi atención en las presentaciones y en disfrutar, de lo contrario no tenía sentido asistir. Ya todo lo que había que decir sobre el lugar estaba dicho, además dentro de lo que cabe habían mejorías evidentes.

Hoy es la tercera y última jornada de esta edición, espero que quede la lección para que en la edición de 2011, las cosas mejoren porque los errores suceden para aprender de ellos.


Tamara Belgiovane antes de mostrarnos las burbujas italianas


Las sommeliers Susy Sánchez y Vanessa Barradas durante su presentación. Excelente!

Margarita, la otra isla

La revista Claro publica hoy un recorrido por los lugares secretos de Margarita, texto que refleja muchos de los hallazgos que me sorprendieron y hasta conmovieron, durante mi larga estadía allá. Margarita quedó en mi corazón y espero que tanto cariño y respeto se vea reflejado en el texto.
La revista viene encartada, hoy domingo, en los diarios Panorama de Maracaibo y el Tiempo de Puerto La Cruz, también en otros diarios del interior del país. De todas manera les hago el enlace con la página web.
www.claro.com.ve

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SIG 2010: La gran decepción!

La primera jornada del SIG 2010 ofreció lo mejor y lo peor de Venezuela. Eran dos países en un mismo espacio. Por una parte la maravillosa e inspiradora participación de Venezuela Gastronómica para quien solo tengo elogios y mi más profundo respeto. Desmostraron que la calidad y el trabajo en equipo se sobrepone a las adversidades. Aunque por razones ajenas a su voluntad, arrancaron con más de dos horas de retraso, hicieron soportable el desesperante calor, por un momento se olvidó la locación hostil para viajar por un país de sueños, de posibilidades, de sabores, de imaginación. BRAVÍSIMO!

Pero lo que ha ocurrido este año con el Salón «Internacional (¿?¿?¿?)» de Gastronomía, es difícil de etiquetar, incluso de digerir. Llevo horas dándole orden a mis ideas, porque ni siquiera estoy molesta, solo profundamente decepcionada.

En primer lugar, la falla es de origen. No se debió permitir montar un evento de estas magnitudes en un lugar cuya construcción está inconclusa. Llegué a pensar «este sitio no pasa ni por error una inspección de los bomberos, si ocurre una desgracia que Dios en persona se apiade de nosotros». ¿Acaso no era más sensato posponer el evento un par de semanas?

Todavía en horas de la mañana estaban frisando baños, instalando alfombras, olía a pega, a cal, sin contar que ni siquiera estaban listas las instalaciones eléctricas, ni el aire acondicionado en «el salón Gran Cocina». Se iba la luz y decían algunos de sus organizadores , que por cierto fueron desapareciendo uno a uno, al final solo quedaba Sasha Correa como alma en pena dando vueltas de un lado a otro, intentando … no sé … sortear lo imposible. Retomando, decían palabras más, palabras menos es que hay una falla de electricidad en la zona. ¿En la zona? Será en esa suerte de mazmorra o barraca donde se montó el SIG, porque el resto del centro comercial Líder contaba con electricidad.

A todo esto hay que agregar la alfombra que esconde un piso irregular y lleno de baches, el difícil acceso, la falta de información, y los ¿salones? de conferencias, totalmente improvisados, con instalaciones técnicas deficientes para las presentaciones, que como si fuera poco exhiben su nombre en un papelito escrito a mano pegado supongo yo que con saliva.

Toda la programación se retrasó por horas, por ejemplo, Ivette Franci que vino con su gente desde Maracaibo sufragando todos sus gastos, pudo exponer después de 4 horas de retraso, pero no pudo servir todo lo que tenía previsto porque la falta de refrigeración literalmente «le dañó» la comida, además que no se pudieron apreciar las hermosísimas fotos de archivo que con tanto celo ha encontrado en sus investigaciones. Otro caso fue la gente de Alta Cava, cuya cata de vinos armonizada con los platillos de Alex Arcas, tuvieron que suspender porque los repautaron para las 10 de la noche, es decir, toda esa comida se quedó en cavas.

Incluso, se vieron deslucidas las presentaciones de Nelson Méndez y el bautizo de su libro en una especie de tarima improvisada, aquello daba pena ajena. O la presentación de Mauro Colagreco al final de la noche, cuando ya quedaba poca gente (ya cansada de sortear en un día que parecía un capítulo de «Suvivor» o de «Amanzing Race«), a quien le rogaban que entrara al salón para que no se viera vacío. Qué tristeza, porque vi parte de la presentación y me pareció muy interesante, allí si me hubiese gustado ver estudiantes de cocina, aprendiendo sobre tendencias de la culinaria actual.

El irrespeto es general. A los expositores (que no entiendo como se dejaron echar ese vainón y pagar por estar presente bajo estas circunstancias), a los ponentes y por supuesto, al público asistente que tiene que pagar Bs.170, además de Bs.25 por una copa sucia y de «mala muerte».

Además de Venezuela Gastronómica, los ponentes y expositores, lo que salvó la patria era el ambiente de camaradería entre viejos y nuevos amigos y colegas. Mucha gente que ver, con quien conversar, un espacio que se presta para ponerse al día. Ayer comprobé que los venezolanos estamos corporalmente adaptados al desastre, a esperar, a la paciencia que implica hacer colas o simplemente resolver.

Quiero dejar claro, que al igual que mucha gente con la que conversé sobre esto ayer, soy de la firme convicción que no hay que dejar morir el SIG, es necesario este espacio de encuentro anual, donde nos nutrimos, nos vemos las caras, aprendemos, enseñamos, probamos, intercambiamos información e impresiones. Pero NO bajo estas circunstancias que rayan en la marginalidad. NO, una y mil veces NO.

Cierro reafirmando mis decepción y mi tristeza. Gracias a los expositores y ponentes que desmostraron que si hay país en medio del caos. Quedan dos días de jornada, después de consultarlo con mi almohada, asistiré porque aún el programa presenta cosas interesantes y hay muchos colegas y amigos que se han fajado para hacer sus presentaciones de calidad, lo cual hay que apoyar.

Otras reseñas al respeto
Textos en su tinta

Los tres días del SIG


Hoy comienza el IX Salón Internacional de Gastronomía 2010 o «el SIG» como bien lo mencionamos a diario en las conversaciones. Esta edición viene rebosante de cambios: la nueva sede que ahora será en el C.C. Líder, el recorte a tres días en vez de cuatro, el hecho que no escapa de la difícil situación económica que atraviesa Venezuela, reflejado en la escasa participación de importadoras de licores, hasta el recorte en número de invitados internacionales. Sí, muchos cambios, lo digo con propiedad porque este sería la séptima edición en la que participo y a la quinta que cubro como periodista, así que algo he visto y vivido.

Siempre he sido partidaria de los cambios, creo que por muy duros que sean siempre traen cosas buenas, así que la nueva sede no me disgusta porque nunca me agradó el CIEC, que me parecía incómodo, aislado, con una acústica terrible, así que tengo muchas expectativas al respecto.

Por otra parte, me encanta el hecho que este año la actividad inaugural esté bajo la responsabilidad de Venezuela Gastronómica, que cuenta con un trabajo y organización incuestionable, lo cual interpreto – más allá de toda suspicacia – como un tributo a lo que estamos haciendo en casa y al respecto hay mucho que decir. Allí estaré apoyándolos, porque he entrevistado a muchos de sus miembros y conozco el trabajo.

Por otra parte, el cartel internacional es corto pero interesante, tal vez no deslumbra como en otros años, pero vale la pena disfrutar y escuchar con atención. Los cocineros Pepe Solla, Mauro Colagreco, Cristian Bravo y la enóloga Marisabel Mijares (a quien siempre es un placer escuchar), dictarán ponencias imperdibles.

Por su parte, el line up criollo no se queda atrás con Ivette Franchi, los exitosos solteros Juan Carlos Bruzual y Pocho Garcés, Helena Ibarra, Edgar Leal, Nelson Méndez, por solo mencionar algunos, así que será una oportunidad para apreciar en perspectiva el país que se cuece al calor de los fogones.

En el caso de los licores, la oferta luce limitada, pero estoy segura que se harán los mejores esfuerzos.

Ahora bien, y lo digo sin ánimo de causar polémica… tengo mis reservas. Definitivamente, hay que asistir eliminando del vocabulario la palabra «comparación». Este es otro SIG. Distinto a otras ediciones. No se si mejor o peor, pero diferente. He decidido no engancharme en comentarios y quejas …. creo que en un país tan pequeño y revuelto como este, hay que apostar al éxito de quién tenga el guáramo de emprender una empresa como esta. Cruzo los dedos para no estar equivocada.

Mientras tanto allí estaré como siempre, apuntando, observando, aprendiendo y por supuesto, reseñando a diario cada jornada, más allá del trato a los medios de comunicación, que tengo toda la fe mejore en estos días. Prometo a mis lectores contarlo todo … no ocultaré nada.

Nota: para información sobre programación, entradas, horarios visiten la página http://saloninternacionaldegastronomia.com/