Inicio Blog Página 79

Ensaimadas de Can Miguel

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=uhSo2AlssAw&w=480&h=360]

El panadero mallorquín Miguel Pujol Ferragut es famoso por las ensaimadas, que por más de 40 años han salido de su pastelería Can Miguel.  De masa suave y esponjosa, tan livianas que cuesta creer que ese espiral dorado e irresistible, cuente entre sus principales ingredientes con increíbles cantidades de grasa de cerdo. Este platillo ícono de la culinaria de la isla española, se pueden comer solo con azúcar pulverizada o rellena de cremas, frutas, jaleas, chocolate, además de algunas preparaciones saladas.

Miguel aprendió el oficio con su familia y heredó el horno de su padre, quien a su vez lo heredó del suyo. La familia Pujol ha estado en la misma dirección desde 1914 cuando adquirieron el horno, que ya funcionaba desde 1565 con el nombre de Forn d´en Reixac. Pero desde hace 40 años, Miguel se levanta antes que salga el sol para hacer ensaimadas, cremadillos y empanadas, además de otras delicias.

Como nada es para siempre, Miguel se acaba de retirar. El horno que-no-se-sabe-desde-cuando ha desconocido un día de descanso, cedió el paso a la tranquilidad de la jubilación, aunque el panadero asegura extraoficialmente, «ya veremos». Además,  ninguno de sus hijos tomó el testigo.

Ponqué con semillas de amapola y esencia de azahar

El ponqué parece una receta sencilla, que raya en lo simple, pero no lo es. Rara vez recomiendo alguno, porque en Venezuela mucha gente los hace bien y eso,  por lo menos a mí, me dificulta la tarea.

Sin embargo, es casi imposible no recomendar el ponqué con semillas de amapola y esencia de azahar que hace la señora Myrna Silva. Además de la textura perfecta, el dulzor exacto, el correcto esponjado, la miga suelta y compacta (condición que parece contradictoria), tiene un perfume irresistible, y digo conscientemente «perfume»,  porque es «perfumado».  Se trata de una receta poco común, que puede sacar a cualquiera de sitio en un primer momento, pero inmediatamente cautiva por su delicadeza. Cada bocado forma parte de una imaginaria tarde de té, con una hermosa vajilla inglesa, al mejor estilo de Alicia en el país de la Maravillas.

Myrna tiene un puesto todos los sábados en el Mercadito de Los Palos Grandes, es una señora encantadora. Vende ponqués de varios tipos: coffe cake (mi segundo favorito en estricto orden de extracción), chocolate chips, chocolate, marmoleados, clásico, zanahoria, con frutos secos y cuando se acerca la Navidad, hace una torta negra de antología.

Los ponqués se pueden comprar en dos presentaciones:  en un envoltorio transparente o en hermosas cajas de cartón envueltas en cintas de raso para regalo.

Para los interesados les dejo sus datos para encargos: 0416 303.5525 / myrnajudithsilva@hotmail.com

¿Feliz día de la alimentación?

El 16 de octubre se celebra el día mundial de la alimentación.  Suena importante y lo es. No se trata de caridad, una fecha hueca llena de discursos, ni panfletos de los que hacen llorar o preocuparnos. Tampoco es una efeméride lejana.  Se sirve en nuestra mesa tres veces al día (para  quienes tienen la posibilidad).

La FAO asegura que en 2012, 870 millones de personas padecen subnutrición crónica, es decir, una carencia en los nutrientes que su cuerpo necesita para funcionar. Pero este día también afecta a los sobrealimentados, a los mal alimentados, quienes adolecen patologías asociadas a la alimentación bien sea por exceso o defecto.  Lo incluye todo, porque toca uno de nuestro requerimientos básicos para la vida.

Había una tarjeta que decía «el día de la madre es todos los días», de igual manera debería suceder con  el día de la alimentación. Revisando la página de la FAO este año, han tomado la arista de las coorperativas agrícolas, un tema sorprendente, porque arroja algunos datos que deseo compartir:

Pan coloreado

Sí, es PAN. Colorido, fuera de lo común, lleva a pensar cómo puede tener colores tan intensos, tanto que se podría sospechar que brillará en la oscuridad. Lo preparan en la panadería Victoria Plaza, en la avenida Presidente Medina. Aseguran que lo tiñen con colorantes naturales y que ha resultado popular entre los niños.

No me resistí y compré uno. Tiene la textura de pan cuadrado de panadería, ciertamente el colorante no le otorga sabor adicional. Se ve hasta lindo y no me cabe duda su éxito entre los infantes. Ahora, personalmente me resulta imposible evitar verlo con suspicacia, la solo idea de cuánto colorante se necesita para darle tonos tan intensos alborota mi imaginación. Sin embargo, no deja de sorprenderme la creatividad y audacia de panaderos.

¿Su costo? Bs. 20. Ahora, no se extrañen ver loncheras que destiñan colorante, si por mala suerte se moja el pan.

Las pelotas de beisbol son como arepas

«Ponche … suave, sabroso, dulce y cremoso», fue la publicidad que hizo durante muchos años en la radio, la bebida Ponche Crema de Eliodoro González P.  La frase se aplicaba al jugador que después de tres «strikes», quedaba fuera de juego. «(…) se utilizaba la expresión original sajona «strock out», pero a partir de la década de los 40´s, se comenzó a hablar de «ponche», por lo que el bateador que fallaba era «ponchado», palabra que venía del «punch out». (1)

Así que «ponchado» no solo se afianzó en el argot del beisbol, sino que es una expresión de uso común entre venezolanos, referida a una persona que queda fuera de sitio o inutilizada ante una situación.  Años después,  el narrador «Pancho Pepe» Cróquer inmortalizó «Ahí viene la bola …. y se poncha», o las frases de narrador Pepe Delgado Rivero «¡La vió, no le gustó, se ponchó!»«¡Le gustó, le tiró y se ponchó!».

El beísbol no solo es el deporte más popular en Venezuela, sino que se presta para que en el  día a día utilicemos la terminología del juego al hablar, entonces no es de extrañarse que lo vinculemos con la culinaria. Famosas las alegorías de Teodoro Petkoff, Ramón Guillermo Aveledo (ex-presidente de la Liga Profesional de Beisbol de Venezuela) y el propio Hugo Chávez, quienes se ayudan del argot del juego para establecer metáforas, pero más orientadas a la política.

Las arepas desde hace unos años para acá, son la pesadilla de un equipo y el deleite del otro. El símil con nuestro pan de maíz dado el pareceido con las curvas del cero, se utiliza cuando un equipo no logra anotar ni una sola carrera en los 9 innings o episodios del juego.  Sólo puede haber 9 arepas. Ni ocho, ni diez, porque es un cero o “arepa” por inning.

Ahora, no queda claro si «le meten arepas», «se come las arepas», «nos metieron arepas», según la periodista y fanática del Caracas  Elsa Pilato, «la opinión está dividida«. Mientras tanto, el símil es tan popular, que hasta la prensa especializada lo utiliza como título de primera plana.

» Papita, maní, tostón …», frase que inmortalizó narrador Pepe Delgado Rivero cuando trabajaba para la clausurada RCTV, en los años ochenta y noventa. Referida al momento en que «ponchan» a un jugador. A cada strike le toca uno, solo que se le canta cuando está oficialmente fuera de juego. Más allá de lo pegajoso, intencionalmente o no, son tres productos que se comen mucho en las gradas del estadio. Ahora están filmando una película con ese nombre, donde participan Miguelangel Landa y Emilio Lovera, dirigida por Luis Carlos Hueck. Este narrador también hizo famosa la frase, «¡la nevera esta full…tres corredores en base!».

La publicidad ha acentuado esta relación, sirviéndose de la radio y la tv, porque muchos fanáticos aunque vean el juego, simultáneamente lo siguen por las ondas hertzianas. Tal es caso de la frase «no es un bombo, es un Bimbo», utilizada por el narrador de Meridiano Televisión, Beto Perdomo. Los panes Bimbo aprovecharon la fonética de la expresión popular «es un bombo», lo que técnicamente es un «fly» o «elevado», es decir, un golpe a la bola que se agarra en el aire y que en consecuencia produce un «out».

Por su parte, la expresión «melaza mamá», tiene la firma del narrador de Los Leones del Caracas, Reyes Medina en el circuito Unión Radio 1090.  Elsa Pilato afirma que no capta la lógica de la expresión, para referirse a un «rolling al pitcher», es decir, cuando se batea y la pelota literalmente rueda hasta parar directamente a manos de quien la lanzó. La periodista afirma que es una de las situaciones más temidas por los bateadores, también conocida como «la vía de la vergüenza, es un regalito, una papita».

Estas son las expresiones más populares, pero basta sentarse en las gradas del estadio para escuchar todo tipo de cosas, tal como me sucedió en un juego entre los gloriosos Leones del Caracas y los Tiburones de la Guaira, y un fanático me gritó «¡Cocinera!, ponte a hacer sancocho de tiburón».

(1) El tiempo en una botella 1900-2000. Publicación institucional por la celebración de los 100 años de Ponche Crema. Caracas, 2000.

Especial de gastronomía en Sala de Espera

«Da la impresión que la gastronomía no conoce límites. La necesidad de comer se expande a terrenos insospechados: con algunos se ha relacionado tímidamente desde siempre y con otros, se abren posibilidades que rayan en la ciencia ficción.

Programas de televisión, revistas, moda, juegos de química y física, arte, globalización, productos, tradición, combinaciones que tocan la sensibilidad y la sorpresa, hasta la formación de nuevos cocineros, a quienes tocará navegar entre elementos revueltos de tendencias y retos, nada imaginados para un oficio que salió de la intimidad de los fogones para siempre.

Este especial muestra qué está sucediendo con la gastronomía en la actualidad, da pistas para entender un mundo que no se define, solamente por el acto de comer y beber«.

De este modo se presenta el especial de gastronomía de la Revista Sala de Espera que se publica en octubre.

Los temas en esta edición son:

Cepillado de papelón con limón

Para estos días de calor, pocas cosas son tan refrescantes como un cepillado de papelón con limón, que además tiene efectos tranquilizantes sobre la ansiedad.

La receta es muy sencilla, en este caso es para dos personas o dos porciones: Mezclar 3 cucharadas de melado de papelón con una cucharada de zumo de limón. Aparte raspar o cepillar el hielo, lo que otro país no es más que hacer un frapé.  Recomiendo comprimir el hielo en los vasos, que quede tan compacto como sea posible, eso ayudará a manterner la forma. Luego bañar el hielo con el melado de papelón. Disfrutar lentamente, no vaya a ser que sientan un corrientazo en medio de la frente.

Una variante interesante es añadirle un toque de Cocuy o de Ron blanco. En ese caso, al gusto.  Aunque solo un toque es la recomendación porque hay que mantenerse sobrio estos días.

María con chocolate

Las galletas María con chocolate saben a marquesa. Sí, cada bocado es como disfrutar esa torta tan sabrosa, pero en trozos más pequeños, sin necesidad de refrigeración y hasta se pueden llevar en la cartera.

Claro, contienen básicamente los mismos ingredientes: chocolate y galletas, así que no podía se de otro modo. Es más …¿cómo no se les ocurrió antes?

Por lo pronto las mantengo alejadas de mi alcance, porque la mejor forma de luchar contra la tentación es evitándola.

Las venden en todas partes: supermercados, quioscos, panaderías, puestos de teléfonos públicos, hasta los buhoneros las tienen en stock.

Gustoso ají picante que exalta al paladar

El picante ideal tiene sabor, sencillamente es sabroso, acompaña la comida, la exalta pero no la opaca. En Venezuela, acompañamos la comida con el ají picante pero no forma parte de la receta.

“El picante debe tener buen gusto, que el picor no arrope el sabor. Elaborado con ajíes de calidad y es importante, que solo pique en la lengua, no en la garganta, ni en la campanilla al fondo de la boca.”, afirma el chef  Adrián Yánez, instructor del CEGA.

Hay muchos tipos de picantes, incluso dentro de Venezuela: los andinos elaborados con leche, los larenses con suero, amazónicos con bachacos como la Catara, en oriente se hacen los ajiceros. Además, de los procedentes de otras culturas como el wasabi japonés, el ají amarillo peruano, el tabasco y el jalapeño mexicanos, las mezclas de especias como sucede con las gastronomías asiáticas, o la pimienta en la dieta mediterránea, por solo mencionar algunos.

El picante es un resaltador de sabor, sensibiliza el paladar para que la experiencia sea más intensa, pero no aniquila el gusto de los alimentos, ni duerme la boca. “El error más común es ponerle tanto picante a la comida que al final sabe a eso, a picante”, expresa Yánez.

Las burbujas del fin del mundo

Desde donde el mundo en teoría se termina, llegan a Venezuela refrescantes y deliciosas burbujas elaboradas con Pinot Noir y Chardonnay.

La bodega «Del fin del mundo» es una de las más grandes de Argentina. Ubicada en San Patricio del Chañar, en la Patagonia, cuenta con una gama extensa de productos,  como los vinos Ventus, Postales y la etiqueta que lleva el nombre de la bodega, puestos en los anaqueles venezolanos por la importadora  Alimentos Fusari.

Ahora, tenemos a disposición este delicioso espumoso, muy fresco, bien ensamblado, con una burbuja delicada, alegre, de las que acarician las papilas.  Aunque no está calificada de rosé, tiene un hermoso tono asalmonado o como dirían los europeos, a piel de cebolla. Quedé gratamente sorprendida, porque para mi gusto, contadas con los dedos de las manos los espumosos provenientes del Cono Sur que me agradan.

Aquí hago un alto, porque tal vez una se trate de una de las bodegas más grandes que he visto, que le apuesta sin pudor al tema del volumen – hecho que no está peleado con la calidad – y le presten el tiempo, el espacio y la dedicación a elaborarl espumosos con el método tradicional.