Stranger Chocolate es una marca ucraniana que nació en 2016. Desde el principio apuntó a la elaboración de chocolates finos, con una increíble selección de orígenes del grano como Magadascar, República Dominicana, Venezuela, Tanzania y Venezuela. Al frente los esposos Tetyana y Ruslan, ambos diseñadores, que se iniciaron en este mundo «cuando intentaron ayudar a su hija en un proyecto universitario. Entonces, terminaron aplicando ingeniería inversa no solo al diseño, sino también a la forma en que se elabora el chocolate», narra la página inglesa de Cocoa Runners.
Aunque suene increíble, siguen trabajando desde Ucrania y logran adquirir granos de calidad. Personalmente no los he probado, pero la recomendación viene de la página Cocoa Runners, cuyo criterio es impecable. Sin embargo, he probado otras marcas ucranianas que resultan cremosas, con delicadeza respetan el perfil del grano de cacao, porque se trataba de un país con un alto consumo, como suele pasar en los lugares de inviernos muy fuertes.
Actualmente, Stranger Chocolate tienen una campaña para apoyar a los suyos monetariamente y enviando chocolate a soldados ucranianos al frente de la guerra. Destinan el 10% a esta causa. Lo mejor es que se pueden comprar a través de la página de Cocoa Runners, quienes garantizan colocarlos en cualquier parte del mundo. Los puedes adquirir por barras, según el origen de cacao de tu gusto o la caja con una selección de cuatro tabletas.
A los interesados en probar Stranger Chocolate y apoyar esta causa solo tienen que cliquear AQUI.
Esta tableta de chocolate con leche de la marca brasilera Luisa Abram ha resultado una grata sorpresa. Elaborada con cacao, cuyo empaque califica como: «extremadamente raro que nace espontáneamente en diversa regiones de la de la selva Amazónica», lo que llaman «wild cacao» o cacao salvaje o silvestre (esa sería la palabra), cosechado por comunidades nativas.
Técnicamente bien elaborada. Lindo brillo, buen temperado, cremosa al tacto, aromática, con un equilibrio en el alto porcentaje de cacao, cosa que supongo porque no lo señalan como «dark milk chocolate» y las notas lácteas. Me encantó.
Para tomar nota
Si bien el empaque tiene un hermoso diseño y la calidad técnica de la tableta es muy buena. Faltan datos importantes, en especial, referido a este nivel de chocolatería, que ponen el acento en los orígenes y las relaciones con las comunidades productoras. Brasil es enorme, y la Amazonía ni se diga, entonces sería bueno señalar con precisión: comunidades involucradas, zonas específicas, tipos de cacao utilizados. En el empaque hay un mapa que no dicen nada en realidad.
Eso lo veo ahora con frecuencia. Parece que decir que el chocolate viene de una «comunidad nativa» es suficiente y en este caso cacao «silvestre», pero cuál. No desmerezco por esto la tableta, pero solo pongo el dedo ahí. Creo que es un aspecto importante a mejorar y es un llamado de atención a todos lo chocolateros para que lo tomen en cuenta al hacer sus empaques. La trazabilidad tiene que ser precisa.
Esta es la página de los chocolates Luisa Abram, donde hay mucha información, incluso un blog con crónicas de sus viajes buscando cacao https://luisaabram.com/a-familia/ También venden por esta vía sus productos, no estoy segura si hacen envíos fuera de Brasil, es cosa de preguntar. Esta tableta me llegó por el servicio de Cocoa Runners.
Alrededor de 50 cooperativas y asociaciones de café de la zona del Vraem, participarán en la VI Feria Internacional de Cafés Especiales- FICAFÉ 2022. El encuentro se realizará del 28 al 31 de octubre en la ciudad de Ayacucho.
“Hemos aprendido que los cafés especiales son mucho más rentable, porque se cotizan mejor en el mercado, más de 30 soles el kilo, comparado con los 8 soles que están pagando por el café común”, apuntó Feliciano Rimachi Obando, presidente de la Mesa Técnica del Café en el Vraem. Quien además añadió que, “caficultores de esta zona del Perú vienen cultivando un grano de café apto para ser comercializado a precios competitivos, mejorando sus ingresos y calidad de vida”.
Rimachi recalcó que ha sido un proceso de aprendizaje y comprensión, donde el café cultivado a más de 1.600 m.s.n.m, ofrece en taza resultados con mejor cuerpo, aroma y sabor. Además, suman ventajas para los procesos orgánicos como una baja presencia de plagas, entre esas la roya.
A propósito de FICAFÉ 2002
FICAFÉ Ayacucho-Vraem 2022 se realizará en las instalaciones de la I.E. Mariscal Cáceres de la ciudad de Ayacucho. Participarán más de 200 stands perteneneciente a productores, asociaciones y cooperativas cafetaleras de todo el Perú, con productos y servicios relacionados a la caficultura: maquinarias, tecnología, certificación, insumos y materia prima.
Uno de los anuncios más esperados serán los resultados de la “Taza de la excelencia” que año a año reconoce el trabajo de los mejores granos y le abre posibilidades de encontrar mejores precios y condiciones de venta en el mercado internacional.
La agenda de Ficafé 2022 incluye, además, charlas especializadas, ruedas de negocios, los campeonatos de barismo y catación, y demostraciones de Latte Art. También está previsto un festival gastronómico con demostraciones a manos de los chefs Felix Gómez, Gustavo Salazar, Dieter Taurer y Brunella Vento
Productores de café peruano de la zona del Vraem. Foto: Ficafé / Prensa.
¿Quién organiza Ficafé 2022?
La organización de FICAFÉ Ayacucho-Vraem 2022 está a cargo del Gobierno Regional de Ayacucho, de la mano de la Federación Nacional de Cafetaleros y Agricultores del Perú (Fencap), el Ministerio de Desarrollo Agrario Riego (Midagri), el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), la Central Café & Cacao, Usaid, Devida y la Federación de Cafetaleros del Vraem (Fecvraem), la Mancomunidad Municipal Amuvrae.
Las cajas de cata o degustación de chocolate son una modalidad que toma fuerza entre algunas marcas peruanas. No es nada nuevo, pero lo interesante que incluyen elementos educativos para aprender a apreciar la calidad y variedad de cacaos y chocolates. Un sector que en años recientes se ha diversificado y afinado.
En Perú se pone el acento en las zonas productoras, variedades del fruto, modalidades de producción, y la diversidad de fabricantes de chocolate, que van desde el esquema «tree to bar», es decir, productores individuales o en cooperativas que hacen su propias tabletas, hasta artesanos que trabajan en lotes pequeños pero de calidad. Comparable con lo que sería la alta costura, porque en general, un elemento común es la belleza de sus presentaciones.
En líneas generales, estas cajas de cata se dividen en dos grandes grupos. Por una parte, están las que traen consigo instrucciones precisas para una experiencia de cata para conocer y analizar cada bocado, acompañados con ruedas cromáticas, donde se señalan las condiciones optimas para realizar la actividad. En este caso, nombro cuatro marcas que tienen un producto bien diseñado y enfocado para la ocasión: Maraná, Ura, Lovie y Kuyay.
La recomendación en este caso es seguir las indicaciones de las cajas de cata, tomarse el tiempo para disfrutar los chocolates y aprender lo que cada uno tiene que decir. Cotejar si lo que nos dice nuestro paladar corresponde o asemeja a lo que indica el fabricante. Una ultima sugerencia, es hacer la actividad en compañía, resulta más estimulante, divertido y educativo.
Esta caja de Maraná es un viaje a tres regiones del Perú a través de sus chocolates.Ura Chocolate pone su acento en el origen y genética del cacao.Lovie agrupa cuatro orígenes claramente definidos.Caja de cata de Kuyay con 4 porcentajes de su línea de tabletas, incluso una con chocolate con leche.
De selección o colección
La otra modalidad son las cajas donde el fabricante hace una selección de sus productos y los empaca en una hermosa caja. No traen instrucciones de cata o degustación, pero también se podría realizar con ellas esta actividad. En algunos casos, se destaca la variedad, en otros se categoriza la selección por porcentaje de cacao, origen, variedad que va desde oscuros, pasando con leche hasta inclusiones.
Entres mis recomendaciones está la de Cacaosuyo, con un diseño muy elegante que agrupa a sus tabletas más premiadas nacional e internacionalmente.
Luego las de la cooperativa de mujeres Qori Warmi ubicada en el Vraem, con su marca Tsinane. También la marca de chocolates Milan de Tingo María cuyas tabletas con frutas sobresalen, en especial, con naranja.
Finalmente, Bakau que tiene cada en dos modalidades, de cuatro o seis tabletas, donde el comprador puede escoger en su extenso catálogo las tabletas que desean las integren. Además, ofrecen otra caja con variedades elaboradas con otros tipos de Theobromas como macambo, endulzantes alternativos y cereales andinos.
Todas a la venta actualmente a través de sus redes sociales o en tiendas especializadas como El Cacaotal y la librería Book Vivant. En el caso de Maraná, Bakau y Kuyay tienen un sistema de e-comerce muy eficiente.
Esta tableta de Chocolate Bakau al 65% elaborada con cacao blanco de Piura e infusionada con café de Chanchamayo, protagoniza este #chocoreview. La traigo a colación por dos motivos, su calidad y que ganó oro en la categoría de barras con aroma o infusión del la competencia nacional de Perú, organizada por el International Chocolate Award.
Bakau integró en esta tableta sus dos fortalezas. Su marca abarca chocolate y café bajo la etiqueta Liberato. Bien ejecutada, resulta compleja y me gusta el equilibrio que mantiene entre dos ingredientes sensorialmente emparentados, la presencia de ambos es precisa. Cremosa, de final largo y aromática, bien va acompañada con destilados que tengan barrica como ron o whiskey.
Bakau al 65% con infusión del café. Foto Rutas GolosasSandro Aquino y Juliana López al momento de recibir el premio por esta tableta. Lima 2022. Foto: Rutas Golosas
Spiga es el emprendimiento de panadería y pastas del Martín Trufó, que en estos días ha tiene a la venta panes elaborados con masa madre y chocolates peruanos de la mejor calidad, que han sido parte de la séptima competencia nacional donde he sido jueza en cuatro ocasiones. En este caso no hay dos panes iguales, aunque parten de una masa común y solo en una edición limitada hasta agotar las muestras.
Martín y yo nos hemos hecho amigos porque tenemos dos grandes puntos de afinidad, la lectura y la buena mesa. Él es profesor en Le Cordon Bleu de Lima y al igual que yo, ha coordinado clubes de lectura en la librería Book Vivant. Siempre me ha gustado su trabajo con Spiga. De vez en cuando, me pide que pruebe recetas o productos nuevos, y le de mi opinión. Por lo que lo tengo en mi mapa de buenos panaderos.
De la competencia al pan
Esta historia comenzó el el año pasado, cuando, organizando los chocolates en mi casa cerca de la Navidad, me encontré con dos cajas llenas de muestras de las que me habían enviado para evaluar, pertenecientes a la competencia nacional de chocolates peruanos, que organiza la International Chocolate Award junto al Salón de Cacao y Chocolate Peruano. Lo cierto es que tenía más de 200 muestras y se me ocurrió que sería una buena idea regalárselos a alguien que hiciese algo creativo y de calidad. Entonces, llamé a Martín, quien, finalmente hizo panetón. En esa ocasión se mezcló todo el chocolate y aunque quedaron muy buenos, ese primer experimento dejó muchas enseñanzas.
Este año, un mes después de la competencia lo llamé para lo mismo. Por mi parte, dividí las muestras en categorías, porque cada chocolate tiene su uso. Me refiero a más de 300 muestras, elaboradas en Perú, donde hay de todo. Generalmente, solo uso un pequeño trozo para la evaluación y el resto lo devuelvo a la bolsita de cierre hermético donde viene con su etiqueta. Honestamente, tengo mucho chocolate en casa, más del que puedo consumir. Me niego a que se dañe o a botarlo, cuando tengo plena conciencia del trabajo que implica cada tableta. Separo algunas muestras para mí y el resto va a parar al taller de Spiga.
Bollo de oliva y chocolate
Hoy, 16 de octubre, día internacional del pan, me ha traído una unidad llamada «Bollo de oliva y chocolate». «Un pan con 30% de harina integral, aceite de oliva extra virgen y notorios trozos de los mejores chocolates bitter peruanos seleccionados. Seguidos de 18 horas de fermentación natural y mucho amor por el pan y por el chocolate», expresa Martín en su Instagram @spigaperu.
Para los biscotti destinó los que tienen leche, inclusiones o esencias. El pan está increíble, «los biscottis aún no los saco de su bolsa. Pero para los amantes del pan y del chocolate es una oportunidad única. Martín se refiere a esta camada de panes como «un reto». Yo los llamo explorar posibilidades, experimentar, compartir, evocando aquel axioma donde el total es mayor que la suma de sus partes.
No son muchas las unidades, pero creo que aún hay disponibles. Escriban a Spiga al +51 993818055 o @spigaperu
Pan de masa madre con chocolate. Foto: Rutas GolosasPan de masa madre y galletas con chocolate de competencia. Foto: Rutas GolosasCaja con muestras de chocolates de la competencia nacional de Perú. Más de 300 muestras. Foto: Rutas Golosas
En el restaurante de parrilla argentina La Cabrera en Lima, la propuesta de carne es correcta, sabrosa y bien hecha, todo lo que se esperaría de un lugar donde se sirve unos de los orgullos nacionales argentinos. Alrededor de 17 cortes de carne de Estados Unidos, Argentina y Perú. Pero, encontrar un espacio para diferenciarse de otros de su género es todo un tema, así que el chef Dessy Salinas optó por colocar el acento en las entradas y guarniciones.
En este caso, recomendaciones simples para que una parrilla a la que se van con expectativas de que esté buena y gustosa, sobresalga y sorprenda. Revisa con cuidado los acompañantes, que llegan juntos en bandeja, donde está por ejemplo, la ronda de puré con la receta clásica de papa, cebolla china y tocino, el de camote con maní tostado, el de manzana con vino blanco y un riquísimo ajo dulces confitados (deliciosos)
En La Cabrera también resaltan la llamadas «lupas» que hacen de la parrilla otra experiencia. Destaca la beterraga encurtida, las yucas en emulsión de pimientos asados, la crème brûlée de plátano y la yuca con cocona. También sirven una espuma de salsa Huancaína, pero no fue mi favorita, cuestión de gustos.
Jugoso ojo de bifeAjos dulces confitados … deliciososVolcán de chocolateTartar de burattaLupas para acompañar la parrillaRonda de purésMomentos en la mesa en La Cabrera. Fotos: Rutas Golosas
Al principio, al final en La Cabrera
Han añadido a las entradas dos platos, la papa rellena que fusiona la típica receta peruana con matahambre argentino, es un plato bien logrado. Además del tartar de buratta, está rico, pero es un plato al que le falta trabajo, no está integrado. Olvidé comentar la riquísima bolista de panes de la casa donde hay 6 tipos que llegan calientitos a la mesa y se untan con mantequilla, crema de berenjena o una salsita de rocoto.
Al momento del postre, en La Cabrera bien vale pedir el volcán de chocolate. Es un postre tan común en todos lados que rara vez lo recomiendo, pero en este caso usan chocolate de buena calidad, como el Cacaosuyo y eso lo hace subir un escalón. Están trabajando en una carta de helados, y solo adelanto que lo que probé estaban muy buenos.
En Instagram @rutasgolosas el reel con entrevista al chef y registro de momentos apetitosos. Cliquea aquí
Esta tableta elaborada por Jordis Chocolate en la República Checa con cacao de Indonesia al 75%, merece una nota especial. Los checos son grandes fabricantes de chocolate, soy fan de un par de sus marcas a la que sumo Jordis. Tienen cierto instinto y sensibilidad para dejar salir lo mejor del grano.
En este caso el cacao proviene de la isla Palau Sumba, donde, desde 1990, funciona la cooperativa Gaura Estate que cultiva variedades de Criollos y Trinitarios a 200 m.s.n.m. No producen grandes cantidades y según algunos artículos, ponen un acento estricto y cuidadoso el proceso de post cosecha. Algunas marcas como la australiana @metiisto.chocolate y la inglesa @dormousechocs lo promocionan como una joya.
Jordi Chocolate con cacao de Indonesia al 75%. Foto: Rutas Golosas
¿Qué ofrece esta tableta? ¡Se preguntarán!
Técnicamente bien ejecutada, buen brillo, uniforme, sin vetas en frente y espalda, y hay que considerar que viajó de la ciudad de Hradec Králové a Londres y de allí por correo normal hasta Lima (pocas tabletas sobrevive a la mitad de este trote). Resulta arómatica, con notas a plátano, flores blancas y piel de citrico. Muy elegante. En boca es delicada, con un dulzor estimulante y una acidez que entusiasma, regala definidamente el sabor de cada fruta. Ufff sí, esto es producto de un conchado preciso.
Esta tableta de @jordischocolate tiene un final largo, que sostiene una acidez que termina llenando el cuerpo de alegría. Es como una persona que da gusto ver y abrazar, porque nos transmite buena vibra.
La barra Innovations de la chocolatería inglesa Firetree al 72% de cacao de la isla Seram, Indonesia, protagoniza este #martesdechocolate.
Esta tableta forma parte de una colección cuya materia prima son habas provenientes de islas volcánicas en su mayoría: Indonesia, Islas Salomón, Vanatú y República Dominicana (donde hay un par de formaciones de este origen, pero inactivas aparentemente).
En Seram, también conocida como “la isla de las especias”, solo hay una comunidad productora de cacao, que crece entre una vegetación de canela, clavo de olor y nuez moscada. De hecho, cuando de guglea la isla, el cacao no aparece entre sus recursos económicos. Aunque Firetree no lo declara en su empaque, seguramente viene del proyecto Twenty Premium Cacao, que asegura ser el único productor del lugar, “esta pequeña isla en la provincia Maluku de Indonesia es uno de los terruños de cacao más remotos del mundo, ubicado en el borde del Parque Nacional Manusela”. Que sea el lugar más remoto donde se planta cacao no me atrevo a confirmarlo, pero de que es lejos, es lejos.
Tampoco declara qué tipo de cacao producen. Pero los registros afirman que llegó a Indonesia desde Filipinas en siglo XVI, cuyos granos de cacao criollo procedían desde Venezuela. Pero como sucede con los theobromas, seguramente se hibridó con otras variedades, tanto que Indonesia es el productor décimo segundo del mundo en la actualidad.
Notas de cata
Resulta de una table técnicamente impecable, brillante, pareja, sin ventas y un gramaje muy fino y sin burbujas. Con un clap sonoro al partirlo, aunque para mi sorpresa resultó cremosa, para nada amarga, frutal y con un dejo a flores de nuez moscada o macis (maza) y clavo de olor, tanto en nariz como en boca. Tiene la curiosa cualidad de mostrar primero su acidez, luego su astringencia y por último su especiado espesor, además de un dejo salino. Super compleja, de final no tan largo para tanta intensidad. Es diferente.
En los últimos 75 años el mundo ha cambiado de tal modo y a tal velocidad, que cualquier hecho, tendencia o comportamiento en menos de cinco años es considerado obsoleto. Entonces, ostentar un aniversario de diamante en familia y buena salud, merece contarse, tal como sucede con el Restaurant Salas ubicado en Cajamarca.
Al sentarse en la mesa del Restaurant Salas, lo primero que experimentará es una especie de viaje en el tiempo, donde gran parte de lo que ofrece el menú ha estado ahí casi desde el principio; con el aval de tres generaciones de una misma familia al frente y empleados que contabilizan (en algunos casos) más de medio siglo de servicio. A lo que se suman ingredientes producidos por los mismos dueños o adquiridos en lugares conocidos, es decir, cada receta es el resultado de un entramado de historias, lugares y personas.
Dicho de otro modo, cuando se hizo famoso el movimiento Slow Food en 1986, que entre tantos preceptos exalta el trato directo con los proveedores y que por lo menos el 60% de lo que se sirve en el plato haya sido producidos en un radio de 100 kilómetros a la redonda, el Restaurant Salas tenía rato en eso, sin etiquetas, solo guiados por la tradición y el trabajo diario. También han vivido la gran revolución gastronómica experimentada en Perú en los últimos veinte años, sin sobresaltos, solo ejerciendo la labor cotidiana.
Primer Restaurant Salas fundado por Rodrigo Salas Barboza y Etelvina Campos. Ubicado en el Jirón Lima.Patio interno segundo Restaurant Salas ubicado en el Jirón Arequipa 170, Cajamarca. Destaca el patio interno que no techadoParte posterior del primer Restaurant Salas.Familia Salas Campos. En el centro los esposos Rodrigo Salas Barboza y Etelvina Campos Guevara con algunos de sus hijos. En la gráfica Alfonso, Carmen, Elena, Amelia y Alfonso. Tomada donde hoy está el Restaurant Salas de Baños del IncaSala del Restaurant Salas de Amalia Puga antes de la remodelación. Tomada en 1973Dos de los empleados más antiguos: a la izq Jesús Huamán y Daniel Chucchucán, ambos con 52 años de servicio en el Restaurant Salas.Hermanos Salas Vargas, cada uno al frente de una sede del Restaurant Salas. De izq a der: Juan Carlos en Amalia Puga, Eduardo «Lalo» en Cruz de Piedra y Alejandro en Baños del Inca.Fachadas actuales de 2 de los restaurantes Salas. A la izquierda el de Cruz de Piedra y a la derecha Amalia Puga frente a la Plaza de Armas; en la fofo Juan Salas.Pasaje Salas Campos ubicado en Los Baños del Inca, en honor a los fundadores de Restaurant SalasEl reel en Instagram de @rutasgolosas con otros detalles de esta historia AQUÍ
Tres palabras, tres generaciones
El negocio familiar comenzó en 1947 en el Jirón Lima en la ciudad de Cajamarca, cuando el matrimonio de Rodrigo Salas y Etelvina Campos encendieron los fogones. Se trataba de un lugar para comer bien, sin grandes pretensiones, atado a las palabras: tradición, sabor y raciones abundantes. Lo curioso es tres generaciones después, las tres palabras tienen tanta vigencia como el primer día.
Los Salas Campos tuvieron 13 hijos, y como es de esperarse son muchas las historias alegres y tristes que acontecen a una familia tan extensa, pero sentaron las bases del negocio familiar. Luego, en los años setenta, Juan Salas acudió al pedido de apoyo de su papá y junto a su esposa, Alicia Vargas, tomaron el testigo, donde día tras día, se ejecutan y repiten con precisión los platos que los identifican, como el cuy frito criado en la granja familiar al igual que las vacas, que proveen la leche fresca para el queso que integra su suculento caldo verde y el quesillo con miel.
Los 75 del menú
El menú es preciso. Los comensales frecuentes, y no tanto, saben a lo que van. Sin sorpresas, ni siquiera se preguntan si lo que van a comer estará bueno o si les gustará. Simplemente, lo dan por sentado. Han ido demasiadas veces para ponerlo en duda. Entonces, la historia de este negocio incluye todas las clases sociales, con una carta relativamente corta y a precios accesibles, donde se destacan humitas con el queso de la casa, el caldo verde, los tamales, la costilla al horno, el cuy, la butifarra de la casa, los sánguches, los jugos de fruta, el manjar blanco, entre otras delicias.
Juan Salas con emoción afirma que lo que ha hecho es seguir el legado familiar, que su padre comenzó de la nada y ahora cuenta con tres locales, cada uno a su vez en manos de sus hijos: Juan Carlos en el ubicado en Amalia Puga frente a la Plaza de Armas, Eduardo (conocido como Lalo) en el jirón Cruz de Piedra y Alejandro en Baños del Inca, también conocido como Salas Campestre, donde por años estuvo asentada la chacra y residencia familiar, tanto, que el paraje donde está ubicado se llama Salas Campos.
Costilla al horno con papas y ensalada. Uno de los platos más vendidosCuy frito. Los cuyes los crian en su granja.Sánguche de butifarra de la casaCaldo verdeHumitas con queso. Preparación emblemática del Restaurant Salas.Tamal de chancho. El aliño se procesa en el batánQuesillo con miel. El queso de la casa.Los Salas Vargas ofreciendo el famoso caldo verde.El reel en Instagram de @rutasgolosas con otros detalles de esta historia AQUÍ
El ojo del amo …
En la tierra cajamarquina donde la cría de ganado es tan extensa, se tiene claro la importancia de estar ahí, en la primera fila. Alicia Vargas cuenta que desde el principio se ha ocupado de la administración, donde su suegro le sugirió estar, pero cuando es necesario y faltan manos también sirve mesas y hasta lava trastes. Pero al afinar la atención queda claro que es un precepto familiar, donde se hace lo que se tiene que hacer para que todo funcione, “mi padre decía que si no sabes hacer algo, no puedes mandar a hacerlo”, expresa Juan Salas.
Por su parte, Juan Carlos Salas, comunicador social de profesión, expresa que regresó a Cajamarca a ocuparse del negocio, porque sintió el llamado de la sangre, el mismo que han sentido sus hermanos. Apuntar que muchos de sus trabajadores han estado ahí por décadas, incluso algunos ya estaban cuando él llegó a Cajamarca a los cinco años. “Han crecido con nosotros, somos como familia, incluso están los hijos de hijos”.
Lo que no tiene precio
Sus padres lanzan al viento el deseo que el Restaurant Salas se extienda a otras ciudades, pero también dejan claro que eso ya es tarea de la tercera o cuarta generación por venir. “Los padres necesitamos continuidad. Nuestros hijos han escogido estar aquí y eso nos emociona”, expresa Alicia.
Innovar es un gran reto, pero mantener la tradición también, cada camino ofrece ventajas y resistencias. Por lo pronto, los Salas Vargas pisan el sendero de lo que han hecho de mismo modo por más de siete décadas, donde la comida tiene un ingrediente que no se compra en el mercado, pero que cuando adereza cada bocado hace la diferencia: la tradición familiar.
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