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Las cajas de cata son una manera divertida de explorar y aprender sobre chocolate

Las cajas de cata o degustación de chocolate son una modalidad que toma fuerza entre algunas marcas peruanas. No es nada nuevo, pero lo interesante que incluyen elementos educativos para aprender a apreciar la calidad y variedad de cacaos y chocolates. Un sector que en años recientes se ha diversificado y afinado.

En Perú se pone el acento en las zonas productoras, variedades del fruto, modalidades de producción, y la diversidad de fabricantes de chocolate, que van desde el esquema «tree to bar», es decir, productores individuales o en cooperativas que hacen su propias tabletas, hasta artesanos que trabajan en lotes pequeños pero de calidad. Comparable con lo que sería la alta costura, porque en general, un elemento común es la belleza de sus presentaciones.

En líneas generales, estas cajas de cata se dividen en dos grandes grupos. Por una parte, están las que traen consigo instrucciones precisas para una experiencia de cata para conocer y analizar cada bocado, acompañados con ruedas cromáticas, donde se señalan las condiciones optimas para realizar la actividad. En este caso, nombro cuatro marcas que tienen un producto bien diseñado y enfocado para la ocasión: Maraná, Ura, Lovie y Kuyay.

La recomendación en este caso es seguir las indicaciones de las cajas de cata, tomarse el tiempo para disfrutar los chocolates y aprender lo que cada uno tiene que decir. Cotejar si lo que nos dice nuestro paladar corresponde o asemeja a lo que indica el fabricante. Una ultima sugerencia, es hacer la actividad en compañía, resulta más estimulante, divertido y educativo.

De selección o colección

La otra modalidad son las cajas donde el fabricante hace una selección de sus productos y los empaca en una hermosa caja. No traen instrucciones de cata o degustación, pero también se podría realizar con ellas esta actividad. En algunos casos, se destaca la variedad, en otros se categoriza la selección por porcentaje de cacao, origen, variedad que va desde oscuros, pasando con leche hasta inclusiones.

Entres mis recomendaciones está la de Cacaosuyo, con un diseño muy elegante que agrupa a sus tabletas más premiadas nacional e internacionalmente.

Luego las de la cooperativa de mujeres Qori Warmi ubicada en el Vraem, con su marca Tsinane. También la marca de chocolates Milan de Tingo María cuyas tabletas con frutas sobresalen, en especial, con naranja.

Finalmente, Bakau que tiene cada en dos modalidades, de cuatro o seis tabletas, donde el comprador puede escoger en su extenso catálogo las tabletas que desean las integren. Además, ofrecen otra caja con variedades elaboradas con otros tipos de Theobromas como macambo, endulzantes alternativos y cereales andinos.

Todas a la venta actualmente a través de sus redes sociales o en tiendas especializadas como El Cacaotal y la librería Book Vivant. En el caso de Maraná, Bakau y Kuyay tienen un sistema de e-comerce muy eficiente.

Esta tableta de chocolate Bakau con café ganó medalla de oro

Esta tableta de Chocolate Bakau al 65% elaborada con cacao blanco de Piura e infusionada con café de Chanchamayo, protagoniza este #chocoreview. La traigo a colación por dos motivos, su calidad y que ganó oro en la categoría de barras con aroma o infusión del la competencia nacional de Perú, organizada por el International Chocolate Award.

Bakau integró en esta tableta sus dos fortalezas. Su marca abarca chocolate y café bajo la etiqueta Liberato. Bien ejecutada, resulta compleja y me gusta el equilibrio que mantiene entre dos ingredientes sensorialmente emparentados, la presencia de ambos es precisa. Cremosa, de final largo y aromática, bien va acompañada con destilados que tengan barrica como ron o whiskey.

100% recomendada.

De venta agroferia de Barranco y en su página web www.bakauperu.com

Spiga elabora panes de masa madre y chocolates de competencia

Spiga es el emprendimiento de panadería y pastas del Martín Trufó, que en estos días ha tiene a la venta panes elaborados con masa madre y chocolates peruanos de la mejor calidad, que han sido parte de la séptima competencia nacional donde he sido jueza en cuatro ocasiones. En este caso no hay dos panes iguales, aunque parten de una masa común y solo en una edición limitada hasta agotar las muestras.

Martín y yo nos hemos hecho amigos porque tenemos dos grandes puntos de afinidad, la lectura y la buena mesa. Él es profesor en Le Cordon Bleu de Lima y al igual que yo, ha coordinado clubes de lectura en la librería Book Vivant. Siempre me ha gustado su trabajo con Spiga. De vez en cuando, me pide que pruebe recetas o productos nuevos, y le de mi opinión. Por lo que lo tengo en mi mapa de buenos panaderos.

De la competencia al pan

Esta historia comenzó el el año pasado, cuando, organizando los chocolates en mi casa cerca de la Navidad, me encontré con dos cajas llenas de muestras de las que me habían enviado para evaluar, pertenecientes a la competencia nacional de chocolates peruanos, que organiza la International Chocolate Award junto al Salón de Cacao y Chocolate Peruano. Lo cierto es que tenía más de 200 muestras y se me ocurrió que sería una buena idea regalárselos a alguien que hiciese algo creativo y de calidad. Entonces, llamé a Martín, quien, finalmente hizo panetón. En esa ocasión se mezcló todo el chocolate y aunque quedaron muy buenos, ese primer experimento dejó muchas enseñanzas.

Este año, un mes después de la competencia lo llamé para lo mismo. Por mi parte, dividí las muestras en categorías, porque cada chocolate tiene su uso. Me refiero a más de 300 muestras, elaboradas en Perú, donde hay de todo. Generalmente, solo uso un pequeño trozo para la evaluación y el resto lo devuelvo a la bolsita de cierre hermético donde viene con su etiqueta. Honestamente, tengo mucho chocolate en casa, más del que puedo consumir. Me niego a que se dañe o a botarlo, cuando tengo plena conciencia del trabajo que implica cada tableta. Separo algunas muestras para mí y el resto va a parar al taller de Spiga.

Bollo de oliva y chocolate

Hoy, 16 de octubre, día internacional del pan, me ha traído una unidad llamada «Bollo de oliva y chocolate». «Un pan con 30% de harina integral, aceite de oliva extra virgen y notorios trozos de los mejores chocolates bitter peruanos seleccionados. Seguidos de 18 horas de fermentación natural y mucho amor por el pan y por el chocolate», expresa Martín en su Instagram @spigaperu.

Para los biscotti destinó los que tienen leche, inclusiones o esencias. El pan está increíble, «los biscottis aún no los saco de su bolsa. Pero para los amantes del pan y del chocolate es una oportunidad única. Martín se refiere a esta camada de panes como «un reto». Yo los llamo explorar posibilidades, experimentar, compartir, evocando aquel axioma donde el total es mayor que la suma de sus partes.

No son muchas las unidades, pero creo que aún hay disponibles. Escriban a Spiga al +51 993818055 o @spigaperu

La Cabrera asume los acompañantes como un asunto diferencial

En el restaurante de parrilla argentina La Cabrera en Lima, la propuesta de carne es correcta, sabrosa y bien hecha, todo lo que se esperaría de un lugar donde se sirve unos de los orgullos nacionales argentinos. Alrededor de 17 cortes de carne de Estados Unidos, Argentina y Perú. Pero, encontrar un espacio para diferenciarse de otros de su género es todo un tema, así que el chef Dessy Salinas optó por colocar el acento en las entradas y guarniciones.

En este caso, recomendaciones simples para que una parrilla a la que se van con expectativas de que esté buena y gustosa, sobresalga y sorprenda. Revisa con cuidado los acompañantes, que llegan juntos en bandeja, donde está por ejemplo, la ronda de puré con la receta clásica de papa, cebolla china y tocino, el de camote con maní tostado, el de manzana con vino blanco y un riquísimo ajo dulces confitados (deliciosos)

En La Cabrera también resaltan la llamadas «lupas» que hacen de la parrilla otra experiencia. Destaca la beterraga encurtida, las yucas en emulsión de pimientos asados, la crème brûlée de plátano y la yuca con cocona. También sirven una espuma de salsa Huancaína, pero no fue mi favorita, cuestión de gustos.

Al principio, al final en La Cabrera

Han añadido a las entradas dos platos, la papa rellena que fusiona la típica receta peruana con matahambre argentino, es un plato bien logrado. Además del tartar de buratta, está rico, pero es un plato al que le falta trabajo, no está integrado. Olvidé comentar la riquísima bolista de panes de la casa donde hay 6 tipos que llegan calientitos a la mesa y se untan con mantequilla, crema de berenjena o una salsita de rocoto.

Al momento del postre, en La Cabrera bien vale pedir el volcán de chocolate. Es un postre tan común en todos lados que rara vez lo recomiendo, pero en este caso usan chocolate de buena calidad, como el Cacaosuyo y eso lo hace subir un escalón. Están trabajando en una carta de helados, y solo adelanto que lo que probé estaban muy buenos.

En Instagram @rutasgolosas el reel con entrevista al chef y registro de momentos apetitosos. Cliquea aquí

Jordis es una finísima tableta checa con cacao indonesio

Esta tableta elaborada por Jordis Chocolate en la República Checa con cacao de Indonesia al 75%, merece una nota especial. Los checos son grandes fabricantes de chocolate, soy fan de un par de sus marcas a la que sumo Jordis. Tienen cierto instinto y sensibilidad para dejar salir lo mejor del grano.

En este caso el cacao proviene de la isla Palau Sumba, donde, desde 1990, funciona la cooperativa Gaura Estate que cultiva variedades de Criollos y Trinitarios a 200 m.s.n.m. No producen grandes cantidades y según algunos artículos, ponen un acento estricto y cuidadoso el proceso de post cosecha. Algunas marcas como la australiana @metiisto.chocolate y la inglesa @dormousechocs lo promocionan como una joya.

¿Qué ofrece esta tableta? ¡Se preguntarán!

Técnicamente bien ejecutada, buen brillo, uniforme, sin vetas en frente y espalda, y hay que considerar que viajó de la ciudad de Hradec Králové a Londres y de allí por correo normal hasta Lima (pocas tabletas sobrevive a la mitad de este trote).
Resulta arómatica, con notas a plátano, flores blancas y piel de citrico. Muy elegante. En boca es delicada, con un dulzor estimulante y una acidez que entusiasma, regala definidamente el sabor de cada fruta. Ufff sí, esto es producto de un conchado preciso.

Esta tableta de @jordischocolate tiene un final largo, que sostiene una acidez que termina llenando el cuerpo de alegría. Es como una persona que da gusto ver y abrazar, porque nos transmite buena vibra.

Innovations de Chocolates Firetree nació al pie de un volcán

La barra Innovations de la chocolatería inglesa Firetree al 72% de cacao de la isla Seram, Indonesia, protagoniza este #martesdechocolate.

Esta tableta forma parte de una colección cuya materia prima son habas provenientes de islas volcánicas en su mayoría: Indonesia, Islas Salomón, Vanatú y República Dominicana (donde hay un par de formaciones de este origen, pero inactivas aparentemente).

En Seram, también conocida como “la isla de las especias”, solo hay una comunidad productora de cacao, que crece entre una vegetación de canela, clavo de olor y nuez moscada. De hecho, cuando de guglea la isla, el cacao no aparece entre sus recursos económicos. Aunque Firetree no lo declara en su empaque, seguramente viene del proyecto Twenty Premium Cacao, que asegura ser el único productor del lugar, “esta pequeña isla en la provincia Maluku de Indonesia es uno de los terruños de cacao más remotos del mundo, ubicado en el borde del Parque Nacional Manusela”. Que sea el lugar más remoto donde se planta cacao no me atrevo a confirmarlo, pero de que es lejos, es lejos.

Tampoco declara qué tipo de cacao producen. Pero los registros afirman que llegó a Indonesia desde Filipinas en siglo XVI, cuyos granos de cacao criollo procedían desde Venezuela. Pero como sucede con los theobromas, seguramente se hibridó con otras variedades, tanto que Indonesia es el productor décimo segundo del mundo en la actualidad.

Notas de cata

Resulta de una table técnicamente impecable, brillante, pareja, sin ventas y un gramaje muy fino y sin burbujas. Con un clap sonoro al partirlo, aunque para mi sorpresa resultó cremosa, para nada amarga, frutal y con un dejo a flores de nuez moscada o macis (maza) y clavo de olor, tanto en nariz como en boca. Tiene la curiosa cualidad de mostrar primero su acidez, luego su astringencia y por último su especiado espesor, además de un dejo salino. Super compleja, de final no tan largo para tanta intensidad. Es diferente.

Me encantó.

En el Restaurant Salas el buen sabor y la tradición se dan por sentado

En los últimos 75 años el mundo ha cambiado de tal modo y a tal velocidad, que cualquier hecho, tendencia o comportamiento en menos de cinco años es considerado obsoleto. Entonces, ostentar un aniversario de diamante en familia y buena salud, merece contarse, tal como sucede con el Restaurant Salas ubicado en Cajamarca.

Al sentarse en la mesa del Restaurant Salas, lo primero que experimentará es una especie de viaje en el tiempo, donde gran parte de lo que ofrece el menú ha estado ahí casi desde el principio; con el aval de tres generaciones de una misma familia al frente y empleados que contabilizan (en algunos casos) más de medio siglo de servicio. A lo que se suman ingredientes producidos por los mismos dueños o adquiridos en lugares conocidos, es decir, cada receta es el resultado de un entramado de historias, lugares y personas.

Dicho de otro modo, cuando se hizo famoso el movimiento Slow Food en 1986, que entre tantos preceptos exalta el trato directo con los proveedores y que por lo menos el 60% de lo que se sirve en el plato haya sido producidos en un radio de 100 kilómetros a la redonda, el Restaurant Salas tenía rato en eso, sin etiquetas, solo guiados por la tradición y el trabajo diario. También han vivido la gran revolución gastronómica experimentada en Perú en los últimos veinte años, sin sobresaltos, solo ejerciendo la labor cotidiana.

Tres palabras, tres generaciones

El negocio familiar comenzó en 1947 en el Jirón Lima en la ciudad de Cajamarca, cuando el matrimonio de Rodrigo Salas y Etelvina Campos encendieron los fogones. Se trataba de un lugar para comer bien, sin grandes pretensiones, atado a las palabras: tradición, sabor y raciones abundantes. Lo curioso es tres generaciones después, las tres palabras tienen tanta vigencia como el primer día.

Los Salas Campos tuvieron 13 hijos, y como es de esperarse son muchas las historias alegres y tristes que acontecen a una familia tan extensa, pero sentaron las bases del negocio familiar. Luego, en los años setenta, Juan Salas acudió al pedido de apoyo de su papá y junto a su esposa, Alicia Vargas, tomaron el testigo, donde día tras día, se ejecutan y repiten con precisión los platos que los identifican, como el cuy frito criado en la granja familiar al igual que las vacas, que proveen la leche fresca para el queso que integra su suculento caldo verde y el quesillo con miel.

Los 75 del menú

El menú es preciso. Los comensales frecuentes, y no tanto, saben a lo que van. Sin sorpresas, ni siquiera se preguntan si lo que van a comer estará bueno o si les gustará. Simplemente, lo dan por sentado. Han ido demasiadas veces para ponerlo en duda. Entonces, la historia de este negocio incluye todas las clases sociales, con una carta relativamente corta y a precios accesibles, donde se destacan humitas con el queso de la casa, el caldo verde, los tamales, la costilla al horno, el cuy, la butifarra de la casa, los sánguches, los jugos de fruta, el manjar blanco, entre otras delicias.

Juan Salas con emoción afirma que lo que ha hecho es seguir el legado familiar, que su padre comenzó de la nada y ahora cuenta con tres locales, cada uno a su vez en manos de sus hijos: Juan Carlos en el ubicado en Amalia Puga frente a la Plaza de Armas, Eduardo (conocido como Lalo) en el jirón Cruz de Piedra y Alejandro en Baños del Inca, también conocido como Salas Campestre, donde por años estuvo asentada la chacra y residencia familiar, tanto, que el paraje donde está ubicado se llama Salas Campos.

El ojo del amo …

En la tierra cajamarquina donde la cría de ganado es tan extensa, se tiene claro la importancia de estar ahí, en la primera fila. Alicia Vargas cuenta que desde el principio se ha ocupado de la administración, donde su suegro le sugirió estar, pero cuando es necesario y faltan manos también sirve mesas y hasta lava trastes. Pero al afinar la atención queda claro que es un precepto familiar, donde se hace lo que se tiene que hacer para que todo funcione, “mi padre decía que si no sabes hacer algo, no puedes mandar a hacerlo”, expresa Juan Salas.

Por su parte, Juan Carlos Salas, comunicador social de profesión, expresa que regresó a Cajamarca a ocuparse del negocio, porque sintió el llamado de la sangre, el mismo que han sentido sus hermanos. Apuntar que muchos de sus trabajadores han estado ahí por décadas, incluso algunos ya estaban cuando él llegó a Cajamarca a los cinco años. “Han crecido con nosotros, somos como familia, incluso están los hijos de hijos”.

Lo que no tiene precio

 Sus padres lanzan al viento el deseo que el Restaurant Salas se extienda a otras ciudades, pero también dejan claro que eso ya es tarea de la tercera o cuarta generación por venir. “Los padres necesitamos continuidad. Nuestros hijos han escogido estar aquí y eso nos emociona”, expresa Alicia.

Innovar es un gran reto, pero mantener la tradición también, cada camino ofrece ventajas y resistencias. Por lo pronto, los Salas Vargas pisan el sendero de lo que han hecho de mismo modo por más de siete décadas, donde la comida tiene un ingrediente que no se compra en el mercado, pero que cuando adereza cada bocado hace la diferencia: la tradición familiar.

El reel en Instagram de @rutasgolosas con otros detalles de esta historia AQUÍ

Conoce el Sake. ¡Para disfrutarlo mejor!

El sake es una bebida alcohólica fermentada hecha con arroz de origen japonés. Pero su cultura es extensa, milenaria, muy precisa, donde el equilibrio, la calidad, la belleza y el protocolo son fundamentales para vivirla y disfrutarla a plenitud. El especialista en gastronomía nipona Roger Ortuño, ofreció una clase magistral sobre los secretos de esta bebida en el Centro Cultural Peruano Japonés.

A casa llena, Ortuño dictó una conferencia de más de tres horas donde explicó, tan detalladamente como lo permitió el tiempo, los aspectos más importantes para entender y apreciar al sake, lo cual, resulta propicio en un mundo donde la cultura gastronómica japonesa y nikkei están presentes en muchos países. Una cosa me quedó clara, se necesita mucho tiempo y práctica para asimilar una información tan compleja y llena de matices técnicos y sensoriales. Pero también, que con indicaciones precisas y simples, es posible, disfrutar y armonizarlo no solo con cocina nipona, sino integrarlo a otros momentos de la mesa como aperitivo, acompañante de comida rápida o más distendidas, incluso para disfrutarlo solo con un buen libro en la mano o viendo una película.

Para quienes deseen aprender más el sake, algunas pautas que les serán de gran utilidad, el resto es interés, probar, informarse y disfrutar. Kampai!

El sake es fermentado

No se trata de una bebida destilada, no es un espirituoso. Muchos lo piensan por su transparencia, pero no. El sake es el producto de una complicado proceso de fermentación del arroz, que luego se cuela y filtra. Los hay claros como el agua, algunos con tonos amarillos muy suaves, también lechosos y hasta con burbujas. Se le considera un producto alimentario, tanto, que además de ser una bebida, también se le considera condimento.

Tres ingredientes

El sake se elabora básicamente con tres ingredientes: arroz, agua y koji. A partir de ahí cada uno de ellos tiene variantes, especificaciones que da lugar a los más de cien tipos de sake producidos en Japón. Por ejemplo, en el caso del arroz, además tiene que verse la variedad utilizada y el “ratio de pulido”. Hay varios tipos de Koji que es un hongo que se ocupa de poner en marcha el proceso de fermentación y como es de esperarse el tipo y calidad del agua. Solo estos tres aspectos merecen un libro cada uno.

Jizaque significa “sake local”

De esta forma se denomina al sake autóctono. En el manual sobre este producto publicado por la Asociación de Productores de Sake y Shochu de Japón dice lo siguiente, “hay grandes diferencias de temperatura entre el norte y el sur de Japón, y el atractivo del Jizake yace en su carácter individual, que se origina a partir del clima de cada región y la cultura gastronómica que lo complementa”.

Especiales y de mesa

Se clasifica en dos grandes grupos: tokutei meishoshu que es de designación especial y al de mesa se le conoce como futsushu.

El menaje del sake

Los básicos son el tokkuri y el choko. Seguramente han visto que se usan vasos pequeños que parecen tacitas sin asas, a esas se les dicen choko y son de cerámica. Las botellitas donde que contiene el sake para el servicio se llama tokkuri, que es donde se coloca la bebida en la mesa, no en la botella donde se compró.

Habrán visto una especie de cajita de madera elaborada con cedro japonés en el servicio, a la cual se le dice masu, que originalmente se usaba para medir el destilado y los granos de arroz. Aunque es muy linda, el experto recomienda usarla cuando el sake tiene notas a madera o registros que armonicen con eso.

Ahora se utilizan copas de vino y hasta hay una especial de cristal de boca ancha llamada Jummai.

¡Que sea del año! Por favor.

Otuño fue enfático cuando dijo que el sake hay que beberlo del año. En los casos específicos que se habla de añejamiento, se refieren a 3 años como máximo. Incluso para él ha sido muy difícil encontrarlos de más tiempo.

Para catarlo

Como toda bebida que se somete al proceso de evaluación de los sentidos se siguen tres faces. A la vista: hay que tener claro que no todos son transparentes y eso depende del proceso de elaboración, que suele ser un proceso de prensado y filtrado, que al guardarlo con el tiempo suele tener un color dorado tenue. Pero hay que informarse, porque también los hay lechosos y con burbujas.

El aroma cuando es de alta calidad (los ginjoshu) es afrutado y cuando es un poco más envejecido (koshu) a frutos secos o especias. Pero como en todas las bebidas, el olor tiene que ser agradable, puede ser menos o más intenso, pero tiene que oler bien.

El sabor por su parte depende del grado de dulzor (smv), su densidad, su ligereza pero en todo caso, es suave, acaricia. Recuerden, es una bebida fermentada y el grado alcohólico es relativamente bajo, con un promedio entre 15 a 16 grados.

Esta nota podría extenderse por páginas y páginas … pero ya con esto pueden empezar a dar sus primeros pasos.

Aquí dejo los links de las páginas de Roger Ortuño donde podrán descargar el manual antes citado https://comerjapones.com

En Perú la gente de Super Nikkei trae Sake de varios tipos, que además vienen en varias presentaciones y precios, como para comprar varios y hacer una degustación entre amigos acompañado de comida japonesa o nikkei para empezar este camino. 

«Perú tendrá un Malbec superlativo», afirma enólogo Luis Gómez

Para el encuentro mensual con especialistas del área vitivinícola, Luis Gómez, enólogo de Intipalka recolectó directo de los tanques, dos muestras de Malbec cultivado en Ica. ¿La diferencia? Que uno proviene de clones procedente de Francia y el otro de Argentina. El primero ya tiene dos décadas en Perú y el latinoamericano, apenas dos años.

Gómez afirma que el Ica es un terroir idóneo para que el Malbec se exprese e invita a sacarse de la cabeza otras expresiones de esta uva, para dar cabida sin prejuicios al peruano. Del clon francés el enólogo ha hecho una selección de la selección, una acción hecha con cuidado, pensando en vinos de alta gama que dormirán largo tiempo en barricas hasta mostrar lo mejor de sí. «Hacemos los vinos desde el viñedo, caminamos día a día los viñedos», expresa el profesional, a propósito de las 50 hectáreas cultivadas en Ica.

Malbec superlativo

“En 3 o 4 años tendremos un Malbec peruano superlativo. Se pueden hacer las cosas de otro modo, siempre y cuando estén bien estudiadas, y le estamos sumando la experiencia propia», apuntó Gómez

La experiencia resultó reveladora, el vino procedente del clon argentino resultó de tonos violáceos, más frutal y el venido de los clones galos se mostró elegante, sedoso con notas a torrefacto y chocolate.  Eran como gemelos, pero claramente diferenciados. Estoy segura que los próximos vinos de alta gama de Intipalka tendrán mucho que decir y mostrar.

Sin duda vivir en un país productor de vinos tiene sus ventajas, especialmente, si el enólogo tiene el tiempo de compartir con especialistas del área como comunicadores y sommeliers, tal como lo hace la Bodega Santiago Queirolo a través de su marca Intipalka.

¡¡¡Buen trabajo!!!

Chocolates Bakeart se distingue por combinaciones de color y sabor

Bakearte es una marca de chocolates que está llena de combinaciones de color y sabor, dos adjetivos que le calzan a la perfección. Comenzó desde la bombonería, origen bastante común entre hacedores de chocolate, que van evolucionando y una cosa les va llevando a la otra.

En este caso, la peruana Joseline de Fátima Carranza, a quien todo llaman Fátima, ya tenía tiempo coqueteándole al chocolate, estudiando en una academia y por su cuenta, hasta que en 2018 comenzó a hacer trufas y bombones con brillantes colores en la cubierta. Creo que la afición al color le vino por influencia de su esposo Jonatan Villar, quien trabaja en rubro de pinturas industriales. Créanme, todo suma y en este caso eso les distingue. Tienen un cuidado especial en las presentaciones, delicadas, llenas de detalles.

Se trata de un trabajo técnicamente bien ejecutado, con una cuidadosa selección de los cacaos utilizados, que en este caso la mayoría provienen de Amazonas, Perú. Los bombones tienen corazón cremoso, cuando tiene que ser así, otras crujiente o en combinaciones que amalgaman bien el interior con la cubierta, que resulta delgada y firme, generosa en color, sin llegar a distraer la atención.

Bakearte proviene de la palabra “bake” que en euskera significa “paz”, porque Jonatan es de origen vasco. Muchos pensarán que “bake” viene de hornear en inglés, pero no, la intención inicial ha sido otra. Ambas acepciones son bienvenidas.

Paz y hornear

Actualmente, cuenta con 18 tipos de bombones y 32 rellenos registrados. Afirman que los más solicitados son el que tiene ganache de frambuesas (favorito de la chocolatier porque le recuerda su niñez), pistacho, crema de maní, limón y canela, el de caramelo, naranja y clavo y el más curioso de su catálogo el de wasabi y vinagre. Los últimos mencionados se alzaron con premios en el reciente International Chocolate Award sección Perú.

Por su parte las tabletas están bien elaboradas, se siente el perfil de procedencia del grano, cremosas, untuosas, con un gramaje bastante fino. Estas tabletas aún requieren un par de ajustes, pero están bien hechas.

A las mujeres del Perú

Femmes  Peruviennes es su caja de bombones que rinde homenajes a mujeres de Perú. Seis bombones dedicados a Tilsa Tsuchiya, Victoria Santa Cruz, Yma Sumac (Zoila Augusta Emperatriz Chávarri), Rebeca Carrión, María Rostworowski y María Isabel Granda y Larco. Me cuenta Fátima que ya están haciendo una segunda versión.

Ahora también elaboran una línea de tabletas donde destaca la elaborada con cacao de Amazonas al 70%. También ofrecen con leche al 45%, oscura al 64% y cortezas con inclusiones de frutos secos.

A los chocolovers intersados, se pueden adquirir todos sus productos por su página web, donde además ofrecen pasteles, snacks y figuras de chocolate. https://bakeart.pe/