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La nueva generación de cocineros criollos

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La mayoría ronda los treinta años. Se han formado en escuelas de cocina y entrenado de la mano de cocineros famosos, dentro y fuera de Venezuela. Se trata de la generación de revelo en los fogones venezolanos.

Comienzan a sonar nuevos nombres de cocineros que apenas rondan los treinta años, pero la gran mayoría ya se ensuciaba el delantal antes de cumplir los veinte.  Todos cuentan con estudios formales, pasantías dentro y fuera del país, pero ahora les toca – como nunca antes – lidiar con la escasez, la inflación, la búsqueda del producto local de calidad y enfrentar las modas efímeras.

A cuatro manos en Amapola

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El restaurante Amapola renueva su carta, a razón de la incorporación de la chef Mercedes Oropeza a la brigada de cocina, quien junto a Irina Pedroso conforman un trabuco culinario que muestra a diario lo mejor de la cocina criolla.

Mercado sabatino en Amaloa

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El mercado de productos gourmet que organiza la gente de Amaloa es muy interesante, variado y lleno de sorpresas. Una de las cosas que más me gusta es, que por lo general, la comida que se encuentra allí es de casa. Gente que tiene una receta familiar o una especialidad y la vende en circunstancias casi extraordinarias. Una alternativa para los amantes de la buena mesa que están detrás de novedades o rarezas.

En una acción de descarado autoplagio, copio extracto de un texto que escribí sobre este mercado hace mucho tiempo, con opciones gastronómicas y de estacionamiento en La Florida.

A muchas manos (de muchas regiones de Venezuela) para muchas bocas

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«A muchas manos para muchas bocas», es el nombre del menú que elaborarán varios cocineros de diversas regiones de Venezuela, en la posasa Xinia y Peter el sábado 8 de junio.

Tamara Rodríguez (Edo.Sucre), Ivette Franchi y Néstor Colina (Edo. Zulia), Sonia Semidey (Edo. Lara), Xinia, Teo Zurita y Néstor Gutiérrez (Edo. Mérida), preparán una mesa llena de sabores, productos y recetas del todo el país, en un verdadero festín regional. Un evento simplemente extraordinario.

El menú:

Clarividencia de la escasez

91309anaquelesCómo no mentar madres a la hora de hacer mercado. Inevitable. Necesario y hasta saludable. Esa rabia no la quiero. Pero «hacer mercado» en estos días es lo más parecido a pagar penitencia. Aunque preferiría rezar mil veces el acto de contrición, a esa sensación de rabia e indignación que me oprime la boca del estómago, mientras paseo un carrito frente a anaqueles casi vacios.

Astrid, nos estamos viendo …

ChacaoBistro13En estos días es muy común escuchar  de gente que «se va». Cada vez que eso pasa es imposible dejar de sentir una punzada en el corazón, una incomodidad, un ápice de tristeza. Pero si la persona que «se va» goza de mi admiración y cariño, multipliquen todas esas sensaciones.

La marquesa: criolla y aristócrata

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Galletas, crema y refrigeración son los tres elementos que exige la marquesa.  Se trata de un postre de ensamblaje, que cuenta con una legión de seguidores que le han dado todo tipo de interpretaciones. No se le considera tradicional, pero la versión venezolana es única.

Si estableciéramos un ranking de los postres más consumidos en Venezuela, la marquesa en cualquiera de sus versiones, competiría con el quesillo por el primer lugar, en un emocionante final de fotografía.

No se le considera un dulce tradicional venezolano, sin embargo, está presente en nuestra mesa desde la primera década del siglo XX. Se trata de una torta compuesta por capas de galletas o biscochos alternados con crema, que luego exige refrigeración para servirse como postre para días especiales.

Los primeros registros en la culinaria criolla siempre son de chocolate, una herencia de la versión francesa llamada marquise au chocolat, que llegó al país durante el gobierno del ex presidente Antonio Guzmán Blanco (1829-1899), harto conocido por su fascinación por la cultura gala, que tanto influenció nuestra cocina. En este caso, la fonética estaba servida de “marquise” a “marquesa”, una traducción simple y directa.

Otro hecho que facilitó su incorporación a nuestro repertorio culinario, fue lo que el investigador Rafael Cartay ha catalogado como el “dominio del frío en Venezuela”,  que sucedió alrededor de 1825 cuando  el hielo arribó al país por primera vez, por el puerto de la Guaira procedente desde Boston, Estados Unidos. Pero no es hasta 1856 que se establece la primera fábrica en Caracas.

A partir de ese momento, aparecieron las primeras “neveras”, que consistían en una especie de armario, que albergaba en la parte inferior una panela de hielo. Eso explica por qué las primeras recetas dictan la instrucción “colocar sobre hielo por cuatro horas”.

Pasado europeo, presente criollo

La receta en principio, no incluía ningún tipo de biscocho, ni galletas.  Algunas fuentes señalan su origen germano cuando el príncipe Luitpold (1821 – 1912) ordenó al cocinero real de nombre Rottenhoffer, que elaborara un postre especial dada su debilidad por el chocolate.  Rápidamente, la receta se hizo muy popular y en poco tiempo llegó a manos de cocineros franceses, quienes incorporaron huevos a la mezcla.

Sin embargo, otra versión publicada en la página Spizzicainsalento la asociada a Marie de Rabutin-Chantal, Marquesa de Sévigné (1626 – 1696), conocida por sus excesos y prolífera cultura epistolar. En una carta fechada  en 1671, declara el chocolate como una obsesión y dice “que un trozo diario de chocolate durante su embarazo, puede hacer que tenga un hijo negro como el diablo”. No hay registros que haya tenido un hijo de piel oscura, pero es difícil establecer si dicha declaración nació como respaldo, ante la angustia de las consecuencias  de un amante de tez morena.

Desde entonces el postre se asociaba al chocolate, y en los diccionarios gastronómicos pertenece a la categoría de mousses y cuajados.  Pero no es de extrañarse la incorporación de biscochos,  como otros tantos postres que ostentan fórmulas similares como tiramisú, bienmesabe, carlotas, tres leches, budines de pan y hasta las mantecadas con crema y frutas.

En Venezuela, la investigadora Cecilia Fuentes afirma que un recetario familiar datado en 1920, incluye la receta que lista los ingredientes del siguiente modo: “1/2 libra de mantequilla, ½ libra de azúcar molida, 8 amarillas de huevo, 8 pastillas de chocolate, 1 taza de leche y 2 bolívares de plantillas”.

Las plantillas son las galletas champagne francesas, que se hicieron populares en el Venezuela a finales del siglo XIX.

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Nuestra marquesa

Venezuela es el único país que utiliza la palabra “marquesa” para referirse a este tipo de preparaciones, que ya no se limitan al chocolate. Se ha variado tanto la fórmula que, técnicamente hablando, cualquier postre elaborado con galletas – preferiblemente tipo María- y crema, se adapta a la definición, como las de almendras, parchita, arequipe, coco, oreo y limón.

A mediados de los años sesenta, Ana Teresa Cifuentes conocida como la “perfecta ama de casa”, publicó una receta de “marqueza al whisky” (sic). Luego en 1982 Armando Scannone incluye la versión de chocolate en el libro rojo, pero con toda seguridad la fórmula ya era famosa. En su biografía publicada por la Fundación Bigott  (2007 – Goldberg – Rolfini) afirma, “Cuando yo empecé a hacer el libro Mi cocina (…) Muchas cocineras pasaron por mi casa para darme conocimientos básicos (…) Ya con miras a mi futuro libro de recetas se hicieron muchas pruebas en mi casa”.

Dos hechos muy importantes influyeron en la evolución de la receta: la aparición de la leche condensada en los anaqueles a mediados del siglo XX, en especial en los comisariatos de las petroleras y la impresión  de la receta en los empaques de las galletas tipo María de Puig. Ambos aspectos son tan poderosos, que le dieron un perfil específico al postre. Al punto , que la mayoría de las que se encuentran en la actualidad incluyen ambos ingredientes.

Al presente, se trata de un dulce de uso común, cuyo listado de ingredientes no es económico, pero se puede encontrar en casi todos los restaurantes que sirven postres elaborados por terceros.  Se trata de un platillo de ensamblaje, de dificultad relativamente baja, goloso como el gusto del paladar criollo y ha encontrado infinidad de modificaciones y variaciones.

En 2003 irrumpió en el mercado nacional la marca “Qué marquesas!”, que acota en su etiqueta: “original de Mañongo”. Una clara referencia a una zona de Valencia, estado Carabobo. Aunque en su página no da mayores detalles más allá de ser una empresa familiar, deja claro la popularidad de un postre que se puede encontrar en las principales cadenas de supermercados y autoservicios en todo el territorio nacional, en más de quince versiones.

La marquesa algún día se le reconocerá como una receta propia, aparecerá en libros de cocina criolla, porque como hacemos con todos los platos que llegan a nuestros recetarios los convertimos en propios. La marquesa es tal vez la única representante de sangre azul en nuestra mesa.

Texto publicado en la sección «Así somos con gusto», de la edición de Mayo de la Revista Bienmesabe

El «capítulo Mérida» se vivió a casa llena

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«Hay pueblos riquísimos que no tienen cocina y pueblos pobrísimos que han desarrollado una gran imaginación culinaria en forcejeo con la pobreza y la escasez (…)»
Francisco Letamendia

Mérida fue una fiesta. Un festín gastronómico. Un sarao culinario que se extendió por más de diez días. Organizado por Venezuela Gastronómica, resultó un inolvidable «Capítulo Mérida».

La academia del buen café

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Preparar café en una máquina ya no depende de la experiencia o del ensayo y error. Se estudia, se practica, se trata de una disciplina que se imparte en la Accademia del Caffe Carbone Espresso, que lleva más de dos años formando baristas para el mercado local.

Mango bajito

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Estamos en plena temporada de mango. Los hay por todas partes y de todos los tipos. Comparto un texto que escribí hace mucho sobre el tema:

«Fruto originario de la India y Malasia, traído a Venezuela en el siglo XVIII. Pero ha sido tan extraordinaria su adaptación, que se considera que ha permanecido en esta tierra desde siempre.

El mango ha evolucionado de tal forma, que actualmente, se puede encontrar gran variedad como de hilacha, de bocado, de trementina y hasta su versión de injerto: la “manga” de mayor tamaño, con carne más firme y jugosa.