La bitácora la trazan panes, hornos, masas, levaduras e historias detrás de cada receta. Un proyecto que viaja por el territorio nacional registrando panes emblemáticos y sus circunstancias
“Panaventura es un viaje donde el hilo conductor es el pan. La excusa para conocer la gente y las historias que están detrás de panes emblemáticos de nuestro país y cómo estos artesanos con tesón y dedicación, han logrado levantar a sus familias, en condiciones de trabajo muy duras”, explica el panadero Juan Carlos Bruzual, líder y promotor del proyecto.
“Nos hemos ido encontrando con información que para otras personas son cotidianas, pero yo soy un panadero de concreto. Para mí ha sido el descubrimiento de un mundo nuevo”, narra Bruzual sobre los seis viajes a distintas regiones de Venezuela.
Un conversatorio sobre el cronista neoespartano Ángel Felix Gómez se llevará a cabo en el marco de la celebración de Margarita Gastronómica, este viernes 11 de octubre a las 6 pm, en el Complejo Cultural Francisco Lares Granados de Juan Griego, lo cual garantiza una hermosa puesta de sol como escenario.
La gastronomía no es solo cocinar y comer, también nos revela la historia de un país y su dinámica social. Una cátedra de la UCV asumió el compromiso de estudiar la sociedad venezolana a través de su mesa.
La alimentación es parte de la cultura. Define lo que somos, lo que queremos ser, nuestras raíces, valores, creencias, prejuicios. Imposible desligarla de la dinámica social. Durante mucho tiempo las ciencias sociales la consideraron un asunto tangencial, pero desde el siglo XIX se ha incorporado a la dinámica académica. Los franceses fueron los pioneros, al punto, que se les acuñaron el término “gastrósofos”.
Por otra parte, en las últimas décadas se ha puesto el foco de atención sobre la gastronomía, porque vivimos dos realidades diametralmente opuestas. Por una parte el refinamiento extremo de la alimentación (producción, elaboración, industrialización, moda, medios de comunicación) y por otra, las cifras de hambre en el planeta rebasan límites jamás imaginados. Entonces, comer y beber se ha transformado en un área de interés, desde los aspectos más tradicionales hasta los más informales e innovadores.
“La cocina venezolana tiene con qué salir de la intimidad de los hogares, para conquistar manteles largos. Decir que se trata de una tendencia colectiva en nuestro país, quizás sea apresurado”, afirma la periodista Sasha Correa, especialista en el tema
“Ha habido un desplazamiento de la cocina francesa y su remplazo por propuestas menos clásicas (…) donde lo más relevante es el crecimiento lento pero sostenido de la cocina venezolana como alternativa de calidad, más allá de versiones criollas folclóricas y costumbristas”, señala el periodista Miro Popic (@miropopiceditor), en la presentación de la vigésima edición de la Guía Gastronómica de Caracas 2013.
Ciertamente, la restauración en Venezuela ha sufrido cambios importantes en los últimos años, donde muchos factores han contribuido a esto. En primer lugar, hay una tendencia mundial que apunta al uso del producto local, cada vez se utiliza menos la expresión “cocina internacional”, para entrar en el terreno de las especificidades de las propuestas regionales.
Por otra parte, el periodista especializado en gastronomía Alberto Veloz (@avgveloz) afirma que “la falta de ingredientes importados por razones económicas y problemas de mercadeo, hace que el cocinero recurra a lo local para poder confeccionar su oferta culinaria, esto aunado a un renacer por el gusto de lo propio”. Punto en el que coincide el especialista Alberto Soria (@albertosoria), “cocinar con productos locales siempre ha sido una necesidad y ahora además es la búsqueda del tesoro en un laberinto. Según autorizados sectores del agro, vivimos desde hace años, una agricultura de puertos”.
Mi primera impresión cuando pisé Bélgica es que la gente tiene el ceño fruncido. Al comienzo solo vi caras largas y arrugadas, es difícil de explicar, pero en Bruselas el ambiente me pareció pesado y triste, a lo que sumo la dificultad de comunicación donde no funciona ni el inglés, ni el italiano, ni siquiera un escueto francés. Todo se nos hizo cuesta arriba desde comprar agua, pedir direcciones o cualquier indicación.
No lo puedo negar, comí muy rico. Los mejillones al vino, mucha cerveza, chocolates y papas fritas le mejoran el ánimo a cualquiera. La plaza central de la ciudad es imponente y encantadora, al igual que las calles en los alrededores pero son unas pocas cuadras. Es como un escenario para turistas muy bien montado, que si te pasas una estación del metro te topas con una ciudad fea y decadente, como cuando terminamos visitando el «barrio rojo» con mujeres en la vidrieras, calles sucias y malolilentes. A Bruselas la doy por vista, llegó un momento en que quise salir corriendo.
Ramen agripicante de pata negra, yema de corral y pimentón de la vera / Streetxo
La periodista venezolana Helen López (@circulosdefuego) me hizo probar una cucharada de mi propia medicina. Me mostró una Madrid distinta sobre lugares que yo pensaba conocidos. Imagino, que sentí lo que le sucede a las personas que van a las rutas que hago en Caracas, es decir, juran conocer de memoria un lugar hasta que alguien les muestra otra faceta sobre lo que les es común.
Lo cierto es que junto a Helen hice un tour delicioso (en todo el sentido de la palabra), que espero se anime y lo ofrezca a turistas. El paseo no comenzó en Chueca, sino el Corte Inglés de Calla0, en el piso «Gourmet Experience», donde se encuentra desde mayo Street XO del chef David Muñoz, el mismo que se ha hecho famoso por el restaurant Diverxo.
En este caso, tal como lo expresó el propio cocinero, está llevando sus creaciones al límite: exagerando, acentuando, replanteando. El menú con formato «callejero» y alma «gourmet» cambia constantemente. En mi degustación disfruté un «ramen agripicanate de pata negra, yema de corral y pimentón de la vera» y «Sándwich club al vapor, ricota, huevo frito de codorniz y sichimi-togarashi». Por cierto, volveré hoy para el almuerzo, me quedé con ganas de probar otras creaciones que me picaron el ojo en el menú. Ya escribiré con más calma sobre este lugar.
Luego la ruta continuó más o menos el siguiente orden, no colocaré todos los lugares, solo los gastronómicos porque nos detuvimos en tiendas de diseño, vajillas, productos reciclados, utensilios de cocina y librerías. Comentamos la gente que nos topábamos, imágenes para las fotos de la memoria y de la cámara. Como sucede con todo recorrido que se precie.
A continuación listaré el resto de los lugares con sus datos, para quienes se animen. Mi recomendación es contactar a Helen @circulosdefuego
Finalmente, después de varios meses mi cuerpo, mi mente y mi alma se han unido en Madrid. No lo voy a negar, la ciudad de la que hace un poco más de un año partí mentando sapos y culebras, me recibe espléndida y yo me siento muy feliz de estar aquí. En primer lugar, encontrarme con mis amigos Soraly, Osvaldo y Mirka. Luego el reencuentro con mis amigas y compañeras de curso Tess, La Reina y Helena.
El motivo principal de este viaje, o por lo menos el punto de partida, fue el matrimonio de mi amigos María Gómez (@reinadelascatas) y Fran Cerezano. Creo que ha sido una de las decisiones más acertadas que he tomado en mucho tiempo, porque el reencuentro con los afectos ha sido perfecto. Fue una boda preciosa, muy sentida, llena de pequeños y grandes placeres, que se desbordó en alegría, que tuvo como escenario los jardines de El Pardo en una tarde de final del verano fabulosa.
Un recorrido para conocer el proceso de producción y procesamiento del caféha organizado Pietro Carbone. Se trata de una visita a la Hacienda El Laurel ubicada en Hoyo de La Puerta (Sí, a menos de media hora de Caracas).
El día mundial de la arepa se celebra en varios lugares del planeta, menos en Venezuela. No se como tomar esta noticia publicada en la página web de El Universal. Honestamente, siento una indignación que me mueve las tripas, porque en este país no se consigue ni Harina Pan. A menos que te cales unas cuantas horas de cola.
A los compatriotas en el exterior … no estoy segura que esto ayude. De todos modos, supongo que este tipo de celebraciones los ayuda a sentirse cerca de casa. Aunque les cuento que aquí las circunstancias son muy distintas.
Mientras tanto en «este país, tu país, mi país», seguimos haciendo cola, cuidando la harina de maíz precocida como si fuera oro en polvo, fijándonos en las bolsas de la gente cuando sale de los supermercados o comprándola con sobre precio para evitar ciertas incomodidades.
En Venezuela, no hay AREPA … en todas la acepciones de la palabra!!!!