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A las ollas con cariño


Las ollas son ese utensilio de cocina fundamental pero que por una u otra razón no goza de tanto cuido como amerita. En muchas ocasiones, se le asocia con la historia familiar y son muchas las anécdotas de inmigrantes europeos que traían consigo sus cacerolas como uno de sus tesoros más preciados, además en algunos países como Venezuela, su presencia y sonido se ha convertido en una consigna política.

Sin embargo, con el paso de los años el papel de las ollas en nuestra dinámica culinaria ha evolucionado, hemos pasado de la ollita del arroz, del caldero de la abuela o la olla para las hallacas, a considerar muchos aspectos como el material con el que está elaborada, su función, el recubrimiento que la conforma, las asas, incluso el lugar dónde se va usar, motivo por el cual se hacen comunes expresiones como “ollas para restaurantes”, que no son más que las elaboradas enteramente de hierro o acero y permite mudarlas sin dificultad de la hornilla al horno, sin el temor de que se estropee “la baquelita”, ese material plástico que se derrite ante el calor del fuego.

En el mercado encontrará ollas de acero inoxidable, de hierro, de acero, de peltre, de cobre y de barro. No existe un material perfecto que reuna los mejor de todos los mundos.

Las más populares son las de acero inoxidable, por su durabilidad, resistencia a sustancias ácidas y alcalinas, además conservan su brillo y belleza con los años. Lamentablemente no son las que mejor conducen el calor y tienden a pegarse. Los fabricantes han encontrado soluciones ingeniosas, como los fondos gruesos que compensan de algún modo este inconveniente y evita que se deformen.

También se encuentran las ollas de hierro muy populares para calderos, paelleras, planchas, sartenes y woks. Suelen ser las más indicadas para cualquier alimento que requiera cocción a altas temperaturas como salteados y frituras. Una de sus grandes desventajas es que son susceptibles a la corrosión, por lo que se recomienda apenas utilizadas lavarlas y secarlas bien.

Otro aspecto de estas cacerolas, radica en su necesidad de curar el metal, de lo contrario sufrirá de pegostes y un desagradable sabor a metal en la comida. Esto se hace de dos maneras: la primera es calentar la olla con una taza de sal de mesa hasta que caliente considerablemente y repetir el procedimiento varias veces o untarlas con cebo y dejarlas calentar hasta que humeen. Luego, bajo ninguna circunstancia, lavarlas con sustancias abrasivas ni esponjas de alambre, de lo contrario todo trabajo quedará perdido.

Otras ollas que con los años se han hecho menos populares son las de cobre y las de barro. El cobre es un maravilloso conductor del calor pero su costo es elevado y sus mantenimiento tedioso. En el caso de las de barro, además de transmitir calor, lo almacenan y después de apagado el fuego seguirá hirviendo por lo menos 15 minutos más. Son perfectas para preparaciones que ameriten un largo tiempo de cocción como granos y guisos, con la ventaja que no ganará ese ligero sabor metálico que le confieren las ollas a la comida, el cual no notamos porque ya estamos acostumbrados. Sin embargo hay que estar atento a su fragilidad porque un golpe o caída la partirá en dos.


Cocine su elección

Una batería de cocina está compuesta básicamente de una olla grande de más de diez litros, dos medianas y una pequeña; dos sartenes de dos tamaños preferiblemente recubiertos de teflón, una bandeja de horno y un wok.

Considere que las asas sean fuertes y con aislante al calor para que se mantengan fríos. También es una opción que los mangos sean de metal, lo cual permite utilizarlas indiferentemente en todas las áreas de su cocina. Por su parte, las tapas deben ajustarse herméticamente para que no dejen escapar el vapor y por último, que las paredes se curven suavemente en la base para que ningún rincón sea inaccesible al momento de revolver su contenido.

Aunque parezca una contradicción, uno de los mayores enemigos de las ollas son los detergentes, que con los años se han convertido en más abrasivos. Utilícelos con prudencia, limpie sus ollas con una esponja suave y si se pegó algún alimento, remójelas un par de horas o hierba agua para que ceda con facilidad.

Cuando compre ollas, cuídelas, el uso adecuado y respetuoso hará que con los años mejoren su rendimiento, y esto va más allá del precio, todo depende del cocinero y de los responsables de la limpieza.

Texto de mi autoría publicado en la revista Papa y Vino, en la sección «Los infaltables de la cocina»

La caja donde se cuece la sabrosura



No existen dos hornos iguales, esta es una premisa de la que está cociente cualquier aficionado o profesional de la cocina. El horno es ese aparato que hace las veces de caja caliente para asar, rostizar, gratinar o calentar los alimentos.

Los textos de cocina están repletos de expresiones como “hasta que dore”, “hasta que al introducir un cuchillo salga limpio”, “hasta que se despeguen los bordes”, “hasta que al pincharlo no sangre”, esto se debe a que el tiempo no es el único factor que cuenta al momento de hornear. El horno coloca sus condiciones y por eso es tan importante conocer este utensilio tan útil, porque de lo contrario, será víctima de una torta cruda o de un majar “arrebatado”, palabra utilizada por las abuelas para referirse a la comida quemada por fuera y cruda por dentro.

Los hornos no solo se usan en la cocina, al introducir esta palabra en Google aparecen desde hornos crematorios, industriales, siderúrgicos, hasta hornos de gas, microondas y portátiles. Su presencia es fundamental en la cocina y los alcances de sus usos son prácticamente infinitos, porque muchos tipos de cocción dependen de su presencia, que van desde hornear una bizcocho o un pernil hasta disecar vegetales, deshidratar alimentos, hacer baños de maría o descongelar.

Para todos los gustos y usos

Existen muchos tipos de hornos, los más conocidos son los que funcionan a gas o con electricidad. Los primeros ofrecen la ventaja de ser económicos por su bajo consumo de energía y su buena conducción del calor, pero su temperatura no suele ser constante porque la gran mayoría no dispone de un temporizador. Por su parte, los eléctricos son más precisos, cuentan con dispositivos para avisar cuando está suficientemente caliente, al abrirlos mantienen la temperatura en su interior evitando cambios abruptos. Tal vez de ahí venga la creencia que no se deben abrir en pleno proceso de cocción, sino hasta el final, porque anteriormente al abrirlos se producían cambios bruscos de temperatura.

Los hornos eléctricos de la actualidad son los más utilizados en los fogones profesionales, porque cuentan con funciones muy útiles como inyección de vapor, que mantiene hidratados los alimentos y en el caso del pan le da concha gruesa. También hacen circular el aire, emiten calor de manera uniforme y pueden abarcar desde un área del tamaño de una pequeña habitación, hasta los prácticos hornitos que se utilizan para tostar pan o recetas de pocas raciones.

Otros hornos populares, pero poco prácticos son los hornos a leña, cuyo uso ha llegado a convertirse en todo un atributo como en el caso de las pizzas. Su ventaja radica en el material con el que están hechas sus paredes como la arcilla, almacena el calor y lo redistribuye de manera contante en su interior, incluso una vez apagado el fuego toma bastante tiempo para enfriarse. Además, dependiendo del tipo de madera le dará un sabor extra a la comida entre perfumado y ahumado. Su gran desventaja radica en que se requieren muchas horas de cocción y han sido confinados a jardines y ciertos tipos de restaurantes.

Muy parecidos a los de leña también hay hornos que funcionan con carbón. Casi no se emplean en la actualidad pero antes de la aparición de los de gas y los eléctricos fueron muy populares. También se han puesto de moda las “cajas chinas”, que consisten en una caja de metal, en muchos casos de doble recubrimiento, que cuentan con una tapa. En su interior se colocan todos los alimentos, en especial las carnes que requieran muchas horas de cocción. Entonces se abre un hueco en la tierra, se agrega carbón al rojo vivo, se coloca encima la caja, se agrega más carbón y se cubre todo con tierra. Pasadas de cinco a seis horas, se abre la caja y todos los alimentos además de bien cocidos expiden una fragancia penetrante como consecuencia del encierro que no los dejó escapar. Es un tipo de cocción ideal para festividades con muchos invitados y tiempo disponible.

Cocción tecnológica

Los hornos microondas son víctimas de una mala publicidad, hay todo tipo de mitos y pruritos a su alrededor. Con toda seguridad, una desconfianza nacida de la desinformación. No hay un solo estudio serio que avale la teoría que sus ondas produzcan cáncer y las nuevas generaciones de microondas, tienen tantas funciones que se han vuelto casi imprescindibles, además que se ha logrado que reduzcan el consumo de energía a niveles insospechados.

Los microondas crean un campo electromagnético donde “el alimento se calienta por excitación de las moléculas de agua, que se están moviendo, girando sobre sí mismas, a gran velocidad”. Además existe la creencia que sirven solo para calentar y descongelar, pero es un excelente deshidratador, reduce a la mitad del tiempo la cocción de arroces, bollos, tortas, quesillos, lo importante es que sean alimentos con una cantidad considerable de agua. Es excelente para derretir materias grasas evitando que pierdan humedad en el proceso y en el caso del chocolate le da un brillo que tiene enamorado a más de un chocolatier.

Otros tipos de hornos menos difundidos hasta el momento son los solares, que trabajan con paneles pero están confinados a uso experimental, es una tecnología que dará mucho de qué hablar en el futuro, pero por el momento son poco prácticos y costosos.

Para cocinar, no para almacenar

Sin importar el tipo de horno que se tenga en casa, la primera cosa a tomar en cuenta es que no son gabinetes para almacenar sartenes, calderos o bandejas, lo cual desalienta a más de un cocinero al momento de su uso.

Además todos los hornos requieren de varios accesorios para maximizar sus funciones como: reloj, temporizador, iluminación, placas de cerámica y rejillas. Por ejemplo, los temporizadores son muy útiles en aquello hornos donde se hace imposible saber la temperatura con exactitud.

Cada vez los hornos son más sofisticados, intentan ser más exactos en cuestión de temperatura, cuecen de diversos modos, cuentan con el “broil” para gratinar, algunos ya incluyen inyección de vapor y se han mejorado enormemente el diseño de las rejillas, haciéndolas más resistentes y con mecanismos que les otorgan estabilidad.

Finalmente, algunas recomendaciones útiles para su cuidado como por ejemplo, limpiarlos con una solución de agua y vinagre. Evite en la medida de lo posible detergentes abrasivos y de olor penetrante, porque el residual terminará formando parte del sabor de algún platillo.

No olvide calentarlo previamente, antes de usarlo enciéndalo por lo menos treinta minutos antes, para que cuando lo utilice los alimentos de cocinen a una temperatura uniforme. Tal vez los hornos exigen planificación por parte del cocinero, pero puede ser un aliado extraordinario que le brinde la posibilidad de llevar a cabo otras actividades mientras se cocina, los alimentos conservaran sus propiedades nutritivas y sin lugar a dudas ofrece todas las posibilidades para una cocción más saludable.


Texto de mi autoría publicado en la revista
Papa y Vino en la sección Infantables de la cocina.

El cocido de Patata


Patricia Ventura Nicolás es conocida por los amigos de los años universitarios como Patata, sobre nombre que le escuchamos decir alguna vez a su madre y nos pareció más que apropiado, al punto que ha derivado en versiones en otros idiomas. Lo cierto es que esta talentosa periodista especialista en el área petrolera, es también una excelente cocinera y juro con la mano en el corazón, que una insaciable y maravillosa comensal.

Su madre es de origen catalán y su padre gallego, una mezcla que tiene su caída pero que encuentra una de las mejores expresiones en la cocina. Recientemente, organizamos un almuerzo de domingo, de esos que hacemos de vez en cuando las llamadas «Cófrades»(1), donde nos entregamos sin pudor a la buena mesa, comemos hasta que nos desabrochamos el pantalón, bebemos hasta reírnos de nosotras mismas, se nos va la tarde entera recordando, chismeando, compartiendo lo que nos sucede para bien o para mal, como la mitad de nosotras vive fuera del país, ahora hacemos uso del skype y de una u otra manera nos sentimos cercanas, todo eso sin contar la comunicación diaria a través de un grupo de gmail.

La gran mayoría de nosotras cocina, incluso varios de los maridos también se destacan en los fogones como Guiusepe, esposo de Doris, quien a mi gusto hace una de las mejores pizzas que he probado. Algunas de nuestras madres son famosas por sus guisos, como las hallacas de la mamá de Doris, el hervido de la mamá de Raquel, las delicias árabes de la mamá de Jimena y el cocido de la mamá de Patricia. Así que saliera una cocinera profesional entre tanto buen diente, es un asunto que se cae de maduro.

Lo cierto es que Patricia, para mi sorpresa, dijo que ese domingo prepararía un cocido. Plato de origen «español», porque en el caso de Patricia o Patata, se trata de una mezcla de sus orígenes y no quiero pisar arena movediza. Además de la inevitable accesibilidad a productos del mercado criollo.

Ese día comenzó para Patata a las 7 de la mañana, montó el caldo en una olla inmensa, que por pocos centímetros y no se encaramaba en una escalera para poder revolver su contenido. Lagarto, chorizos, garbanzos, todo lo lleva más tiempo en ablandarse. Luego los aliños, de los que no dio mayores explicaciones. A media mañana, entraron a aquel mar de carne y chorizos, «las pelotas» elaboradas con carne molida, en este caso preparadas con carne de res, huevo, ajo, harina y como bien se excuso la Patata, «solo le faltaron los piñones».

Al mediodía cuando llegamos los invitados, ya el cocido estaba en su punto, le había agregado papas, repollo. Había rectificado el sabor. Prácticamente listo para servir. Apenas se entraba a la casa, el olor alborotaba el apetito. Provocaba abalanzarse sobre la olla dejando de lado la buena educación. Pero había que esperar al resto de los invitados, entonces picamos pan gallego, embutidos, quesos y vegetales en vinagre. Mientras tanto brindamos con cava extra brut Marqués de Monistrol.

Ya sentados en la mesa primero se sirvió el caldo, humeante, consistente, sabroso, una caricia al corazón con un inequívoco sabor a hogar. Provocaba acurrucarse después de terminar aquel plato tan sustancioso que además hacía sudar. Luego llegaron a la mesa dos grandes fuentes de servicio, una contenía las carnes, es decir, chorizos, lagartos y pelotas. La otra con papas, repollo y garbanzos. Acompañado con un Malbec reserva 2006 elaborado en San Juan, Argentina, y aunque no lo crean no logro recordar el nombre. Solo se que lo trajeron de uno de sus viajes, tal como lo expresó José, esposo de Patata.

Luego el postre consistió en flan de chocolate y canela, dulces árabes y varios tipos de mousse, que aportamos los comensales. Una sobre mesa larga donde no dejábamos de picar, reír, beber Pacharán y café, que se extendió hasta pasadas las 6 de la tarde. Solo puedo agregar que Patata le tomó a la perfección la receta a su madre, Eloina, quien todos los 25 de diciembre se destacaba con este platillo, pero me enteré ese día que le pasó el testigo a su retoño y con toda razón.


Mesa para recordar, a instantes de empezar con el sustancioso caldo. La Raquel que aparece en la foto, no es la Raquel de la Cofradía, pero también es periodista y fue una gratísima compañía.

(1) LAS CÓFRADES: Grupo de amigas y colegas, casi hermanas. Raquel, Patricia, Narsa, Ana Cecilia, Doris, Elsa, Jimena, Soraly, Fabiola, Mirka y yo, no mantenemos unidas desde los años universitarios, en especial, después de nuestra graduación en el año 1994. Somos una familia no escogida, con todo lo que eso conlleva, celebraciones, salud, enfermedad, matrimonios, hijos, divorcios, desencuentros, guayabos, empleos, alegrías, tristezas, mascotas, simplemente nos ha pasado de todo un poco, pero ahí seguimos. Unidas por el profundo amor que nos tenemos las unas a las otras, el respeto, la comunicación constante y la confianza. Además todas sentimos debilidad por la buena mesa, así que es el lugar favorito para encontrarnos.

8 whiskies bastaron para darle la vuelta al mundo

«Agua de vida» es la traducción al castellano de la palabra gaélica uisce beatha, cuya fonética da paso a la palabra Whisky. Elaborado básicamente de cereales que ha derivado en versiones de granos, malta y blends. Pero cuánto puede hablar una botella de un país? Qué diferencias se pueden establecer de una procedencia a otra? Como sucede con la mayoría de los licores, los lugares que los ven nacer dejan su huella en la bebida. «Esta noche conoceremos whiskies de 6 países de origen, con un origen celta común», expresó el sommelier Habib Rabbat.

Los muchachos de Tu Buen Vivir (@tubuenvivir) organizaron una cata de whiskies, apoyándose en su fortaleza que es el conocimiento de los destilados. Angel Durán (@Calvinaadg) y Habib Rabbat (@hrabbat) meticulosa y concientemente escogieron 8 etiquetas: Famous Grouse en dos presentaciones – incluso una de ellas 12 años- procedente de Escocia, Crown Royal de Canadá, Jack Daniels y Wild Turkey de Estados Unidos, Tullamore Dew de Irlanda, Hibiki de Japón y Blenders Pride parcialmente elaborado en Venezuela.

Rabbat dejó claro no solo su sólido conocimiento sobre el whisky, sino su facilidad para transmitir sus conocimientos, en una degustación compleja, prolifera en información, donde era muy sencillo confundirse sin la atención y la conducción adecuada. A mi parecer, más allá de lo interesante puede resultar saborear el mundo a través de distintos tipos de este destilado, resultó el desarrollo del tema de las armonías.

Hago un alto en el tema de las armonías, porque es común escuchar críticas al hecho que en este país se come acompañando la comida con whisky, a más de uno le he escuchado decir «se come con la lengua dormida» o peor aún, «con el paladar anestesiado», pero resulta que ahora caimos en el tema de la relatividad de la verdad, porque Rabbat y Durán demostraron que el whisky también puede armonizarse, incluso con comidas que opacan otras bebidas, pero que el whisky les lleva el ritmo, como aquellas ricas en grasa, altas en azúcar en intensas en especias. Increíble pero en algunos casos whiskies que no tenían mayor brillo, adquirieron otra dimensión al combinarse con el bocado de comida indicado.

Nuevamente, felicitaciones a Tu Buen Vivir por esta maravillosa experiencia, que resultó didáctica, interesante, sorpresiva y nuevamente ratificó que en el mundo de la gastronomía no hay verdades absolutas.

Slainte Mhath! (Salud! en gaélico)


Así se veían las mesas durante la cata, las 8 copas, papel, bolígrafo y agua mineral OGO. Solo falta el teléfono celular, indispensable para tuitear todos los detalles, y los compañeros de viaje al mundo del whisky en este caso eran todos tuiteros consumados, al punto que esa noche nadie se llamó por su nombre, todos eramos @»fulanito», esto abre la ventana a otro mundo que apenas empieza a mostrarse.



Esa noche desgustamos los ricos platos elaborados en Soma Café:

  • Pollo con caramelo de café con Blenders Pride.
  • Pan Sueco con queso de cabra, champiñones frescos y mermelada de rosas con Tullamore Dew.
  • Cestas de masa filo rellenas de ensalada de gallina con Famous Grouse.
  • Brusquetas con roastbeaf, pimentón y mayonesa de curry con Famous Grouse 12 años
  • Queso amarillo con cebollas caramelizadas y berenjenas con ajo con Wild Turkey.
  • Roll de plátano relleno de queso tipo Brie y salsa de papelón con Jack Daniels.
  • Bombón de chocolate de leche relleno de miel con Crown Royal.
  • Bombón de chocolate oscuro al 70% relleno de chocolate oscuro con Hibiki.


Hibiki, whisky elaborado en Japón. Fuerte en nariz, suave en boca una delicia. Un dato curioso de esta botella es que está cortada en 24 caras que corresponden a las 24 etapas del antigüo calendario lunar nipón.


El sommelier Habib Rabbat y sus etiquetas. Por cierto, en la foto se aprecia un tazón de metal llamado Quiaiche, antiguamente fabricados de madera que se utilizaba para brindar. Se toma con las dos manos y se brinda por la victorias sobre el condumio con un pie sobre la silla, como el cazador que marca su superioridad sobre su presa.

Travesía al planeta Ponche Crema

La etiqueta del Ponche Crema de Eliodoro González P. dice claramente «Leche, huevos, azúcar y alcohol», una fórmula aparentemente sencilla, pero que esconde uno de los secretos mejor guardados de este país, que ha permanecido en manos de la misma familia por once décadas.

El Ponche Crema que en la actualidad consumimos, nace en Ocumare del Tuy, la misma planta donde el Complejo Licorero Ponche Crema elabora otras etiquetas de licores. Pero la zona donde se hace el Ponche Crema es especial, está resguardada, incluso pocas personas son partícipes de de su fabricación día tras día. Es casi como ingresar – salvando las distancias- al corazón del Vaticano.

Al frente del equipo los llamados Maestros Poncheros, actualmente títulos pertenecientes a José Mandry y Ricardo Mibelli. El proceso se lleva a cabo en un lugar espacioso, limpio, casi aséptico. En la antesala, leche y azúcar contenidos en sacos y las yemas en bolsas previamente mezcladas con un 10% de azúcar para darles estabilidad.

Luego comienza el proceso, mezclan dos de los ingredientes, paulatinamente el aire se inunda de una fragancia, que cualquier ser humano reconocería: leche y azúcar. Pero pasado poco tiempo va cambiando, hasta convertirse en el tentador sabor a dulce de leche, es decir, ese aroma único que expiden las preparaciones de leche cocida con azúcar. En ese momento, los maestros poncheros se encierran en una especie de cónclave, los invitados tenemos que salir del espacio. Nadie más sabe que sucede allí adentro, en el proceso de metamorfosis hasta convertirse en Ponche Crema. Una larga espera, de más de dos horas que llena la cabeza – o por lo menos la mía – de todo tipo de historias fantásticas.

Cuando se regresa al área del Ponche Crema, el olor transporta a la Navidad es un acto inmediato, un reflejo de los sentidos ya condicionados a responder ante esta mezcla. Luego dan de probar directamente del tanque, una bebida calientica, con un fuerte contenido de alcohol que golpea la nariz y hasta los ojos. Simplemente deliciosa.

De allí en adelante, el Ponche Crema viaja por un entramado de tuberías hasta ser embotellado, etiquetado y colocado en sus respectivas cajas.




Fotos del proceso: en la primera a la izquierda, muestra al Maestro Ponchero José Mandry junto al las ánforas de cobre con las que se mide el alcohol, son las mismas desde los inicios de la empresa. Saquen la cuenta!
La siguiente imagen es en el momento que el Ponche Crema sale calientico de los tanques, recién elaborado. Simplemente delicioso, incluso prueben calentar el Ponche Crema, yo no lo he hecho, pero lo tengo entre mis pendientes. A pesar de su procedencia industrial, tiene un sabor a casa y a Navidad que conmueve, o por lo menos para cualquier persona que haya crecido en tierras venezolanas o con sus costumbres.
Las otras imágenes muestran varias etapas del proceso.


Este vasito contiene el alcohol que forma parte del Ponche Crema. Muchas veces se habrán preguntado qué licor lleva, solo les puedo decir, que es un alcohol de caña lo cual es lógico porque en Venezuela producimos excelente ron, y la gente del Complejo Licorero Ponche Crema elabora Ron Ocumare. Aunque inicialmente el licor era de uvas.

El que se muestra en la fotografía, es muy fuerte, ligeramente dulce, no filtrado, con un grado alcohólico que supera los 80 grados, dosificado hasta llegar a los 14 grados, contenidos en la botella y estipulados por la patente.


Los maestros poncheros José Mandry y Ricardo Mibelli. En los 110 años que lleva elaborándose el Ponche Crema, solo 10 personas han ostentado esta labor, de los cuales solo una ha sido mujer. Responsabilidad que lleva consigo uno de los secretos mejor guardados de Venezuela, lo cual se puede considerar toda una proeza, en un país donde los secretos prácticamente no existen, o solo la versión: «secretos a voces».


Anteriormente, de una en una rompían las cáscaras de los huevos. Con paciencia y destreza infinitas, las obreras separaban yemas de claras. Los tiempos que vivimos son otros, ahora las yemas llegan listas y empaquetadas de manera industrial con un 10% de azúcar, para formar parte de la fórmula secreta.


«Detrás de esta puerta está el verdadero secreto del Ponche Crema de Eliodoro González P.», afirmó el Maestro Ponchero José Mandry. Así que aquí va la historia no contada, absolutamente extraoficial, ¿salida de mi imaginación? Tal vez. pero nadie me lo negó, incluso creo que tanta lucidez de mi parte pareció simpática. Es posible que algún día wikileaks la revele y dirán «Vanessa no estaba tan loca como pensábamos».

Detrás de la puerta vive un duende, sí leyó bien, un duende cocinero, incluso lo que en Harry Potter se llamaría un Elfo Doméstico, que se encarga de hacer el Ponche Crema. Todas las maquinarias y el cuento antes contado es una atracción para turistas y románticos que evocan las mejores navidades de su vida, cuando el Ponche Crema toca sus labios. Durante las dos horas que tuvimos que esperar, el duende ponchero trabajó sin parar encadenado con un grillete. Incluso el otro día el maestro ponchero Ricardo Mibelli se cayó. Cuando se le pregunté qué le pasó me dijo que se resbaló. Tengo mis dudas, creo que el duende enfurecido intentó zafarse.

Arepa pa´ todo el mundo

En los años cincuenta, la arepa casi desapareció. Pilar maíz y cocerlo era una tarea engorrosa, que exigía mucho tiempo, en especial para las señoras que comenzaban a redefinir su manejo del tiempo. Entonces, apareció la harina de maíz pre-cocida, sí la HARINA PAN que pensamos que lleva toda la vida en los gabinetes. Polar adquirió la fórmula y la producción vino acompañada de una campaña para enseñarle a la población cómo se utilizaba el nuevo producto.

Polar comenzó instruyendo señoras en su uso, quienes se convirtieron en multiplicadoras de la información. Se dieron talleres por todo el país, se imprimieron recetarios donde ensañaban a hacer arepas, empanadas, bollitos, hallacas con el nuevo producto. Esas recetas que hoy nos parecen obvias, fueron el centro de recetarios para insertarse en la dieta criolla con éxito. De este modo la arepa se salvó del olvido y está más viva que nunca.

Empresas Polar cumple 70 años y desde este espacio además de mis felicitaciones y buenos deseos, el mayor respeto y admiración. He tenido el honor de trabajar como proveedora para ellos, una experiencia enriquecedora personal y profesionalmente hablando. Además he visto de cerca su trabajo, como el que hacen en Carora con Bodegas Pomar, varias de las publicaciones de la Fundación Empresas Polar son de consulta permanente y gracias a sus talleres se ha conservado la memoria de un país con serios problemas de memoria.

A continuación algunas imágenes de los primeros recetarios de Harina Pan, corresponde a finales de los cincuenta, donde sorprende la calidad de la producción y que contenga recetas que 70 años después son más que obvias. Este recetario es una joya de la historia gastronómica venezolana.



Banquetes reales ingleses de ayer y hoy


El 29 de julio de 1981 se casaron en Londres, Carlos de Inglaterra, Príncipe de Gales, y Lady Diana Spencer. Acontecimiento muy importante en su momento, porque el novio es – y sigue siendo 30 años después – el primero en la línea de sucesión al trono. Lo cierto es que fue una boda de cuentos de hadas, transmitida en vivo por la televisión, con una audiencia que superó los 750 millones de personas en el globo terráqueo.

Posiblemente, esta historia pudo inspirar cuentos como el de Shrek – no lo digo por lo poco agraciado del príncipe -, sino porque evidenció que no todas las historias de este tipo terminan con el típico «vivieron felices para siempre».

Para los efectos de este blog, lo interesante es el banquete real de bodas, que en el caso de los ingleses se trata de un Wedding Breakfast, donde por lo general, participan los más de mil y tantos invitados (entre los que destacan otras Casas Reales, jefes de Estado, familiares, amigos, políticos e intelectuales relevantes y uno que otro personaje del mundo del espectáculo y del deporte). El banquete más formal suele darse en la noche, sin cámaras de televisión y con un menú mucho más suntuoso, para un grupo «íntimo» de familiares y amigos.

Cuando Carlos y Diana, Principes de Gales, se casaron el menú consistió:

  • Rodaballo relleno en salsa de langosta
  • Pechuga de pollo con mousse de cordero
  • Fresas con cornish Cream maceradas en vino
  • Torta nupcial que consistió en un rico ponqué cubierto de mazapán y glaseado, decorado con los emblemas familiares, el emblema de la Marina Real a la que pertenecía el príncipe y las iniciales C y D. Se cortó con la espada del príncipe, tal como dicta el protocolo . El pastel estaba en una mesa decorada con orquideas.

Si se preguntan por la bebida, solo se sabe que sirvieron Champaña, pero no hay mayores detalles al respecto, más allá que hace un par de años se subastaron 4 botellas, cuyas etiquetas daban fe que fueron parte de las destinadas a la boda.

Lo interesante en este caso, es que el menú no refleja el espíritu de los novios, ni de una nación, como sucedió en la reciente boda de Victoria de Suecia, donde se destacaron las denominaciones de origen de todos los productos. Era un viaje culiario por tierras suecas a través de sus sabores, que de alguna manera, expresaban el júbilo al enlace nupcial de su futura reina.

En cambio, para la boda de William de Inglaterra con Katherine Middleton, el próximo 29 de abril, se nota como han cambiado las cosas. Es un acontecimiento importante, porque se trata del primogénito de la famosa Lady Di y seguramente quien sucederá a su abuela Elizabeth en el trono, porque todo indica que el padre abdicará a favor del hijo, entonces se convierte en un asunto de Estado.

Darren McGrady, quien fue el jefe de banquetes real inglés durante muchos años, incluso se ocupo del menú de Carlos y Diana, vaticina que el en próximo wedding breakfast considerará las preferencias y filosofía de vida de los novios. Asegura que incluirá vegetales «orgánicos» de los cuales la novia y el padre del novio son a fieles consumidores, así como una especie de pastel de carne de cordero llamado «cottage pie», favorito de William cuando era niño.

McGrady afirma que antes servirán algunos abrebocas con salmón ahumado, paté y rolls de vegetales que armonizarán con la champaña. Es posible que este caso, sí sepamos la bodega porque Inglaterra no tiene productores que proteger o favorecer, como sucedió con la boda de los Principes de Asturias, que no se reveló quién elaboró el cava del brindis, y las botellas se entregaron a través del Consejo Regulador del Cava.

MacGrady cree que dada la crisis económica, quedaron atrás los gastos excesivos, como los 14 mil geranios que adornaron Buckingham o los largos menús de siete platillos, para más de mil personas. La boda de William y Kate, será una mezcla entre la tradición y los gustos actuales, con la salvedad que pondrán el acento en destacar productos ingleses con Denominación de Origen Controlado, así como platillos de su gastronomía.

En estos casos, dejan al descubierto cómo ha evolucionado el discurso gastronómico en los últimos tiempos. Más allá de la frivolidad que se le pueda endosar a estos eventos, son la vitrina perfecta para ostentar los sabores de un país, incluso las Casas Reales de todo el mundo están concientes de eso. También estoy segura que hay un tema de costos – especulaciones mias – pero no es descabellado que logren algunos productos a cambio de intercambio. Se trata de una publicidad segura y bien avalada.


Torta de bodas de 5 pisos de la boda de Carlos y Diana en 1981. En su momento se hicieron más de 22 tortas. La de la foto estaba en el salón del banquete y fue la que cortaron los novios con la espada. Las otras fueron repartidas incluso entre el personal de servicio que iba con una nota de agradecimiento de los príncipes. Recientemente, se subastó un trozo del pastel de 1981 por 2.200 dólares, que se conservaba en buen estado y pertenecía a una empleada del Palacio de Buckingham, quien lo guardó celosamente durante años, pero su viudo decidió ganarse unos reales y al momento de la venta alegó que para él no tenía significado de ningún tipo. Toda una perla!
También se sabe William y Katherin no quisieron el tradicional pastel, lo cual no ha sido bien recibido por los pasteleros en Londres.


El beso que cautivó a millones …. quince años después la historia era muy distinta.



Posiblemente no existe pueblo más farandulero que el inglés, aunque no lo crean. La cantidad de souvenirs de las bodas reales dejan corta cualquier proyección de la imaginación.

Para la boda del William y Kate, se encargó una nueva vajilla de lujosa porcelana China bajo estricta observación de la Casa Real. 16.008 piezas fabricará la compañía San Huan Group Corporation, con bordes dorados y el escudo real británico. Conociendo a los chinos, alquien hará su versión del diseño y a la par venderán versiones caseras de la vajilla pero a precio mucho más bajo. Estén atentos en las quincallas chinas, es posible que se topen con una réplica de esos platos.

A punta de golpes y ralladuras se hace la sazón

La tabla de cocina es la compañera sentimental del cuchillo, el uno sin el otro pierde mucho de su utilidad. Aunque quien brilla es el cuchillo con su filo que lo corta todo y da forma a los alimentos que día tras día procesamos al calor de los fogones, la tabla es el soporte que pacientemente soporta los golpes y los cortes, además de resguardar alimentos fríos y calientes hasta el momento del servicio o pasar al siguiente paso de la receta.

Las tablas de cocina aunque son de uso indispensable, se les ve como un utensilio más, por cientos de años evolucionaron de ser el tronco de un árbol sobre los que carniceros y pescaderos hacían su trabajo, a las elegantes tablas de corte o un elemento decorativo en mesas de quesos y frutas.

En la actualidad, el mercado gastronómico ha volcado su mirada con mucha atención sobre ellas. En primer lugar, por una cuestión de salubridad por el tema de desarrollo de bacterias y la contaminación de los alimentos, porque de nada vale tener las manos limpias y usar guantes si la tabla está mal lavada. Luego entra el tema la de especificidad: cada vez es más frecuente que el uso de cada utensilio de la cocina se haga más específico y limitado.

Tablas para todo
Las tablas de madera son las más clásicas, las primeras en aparecer en escena, como son las que más se han usado suelen ser las más populares. Una característica muy importante a la que hay que estar atento es que la madera puede conferirle sabor a los alimentos, para lo cual es mejor comprarlas en tiendas de utensilios de cocina, evite ir a un aserradero y pedir que se le corten un tablón en varios trozos.

Estas tablas aunque son muy lindas, se les acusan de albergar todo tipo de microorganismos como bacterias y hongos, porque la madera ofrece un ambiente propicio para su desarrollo. Al respecto, la Universidad Nacional de La Plata en Argentina, recientemente llevó a cabo un estudio donde comparan la capacidad de alojar bacterias de las tablas de madera contra las plásticas. Sorprendentemente el resultado arrojó que no existen diferencias significativas, haciendo la salvedad que siempre y cuando se le preste el mantenimiento adecuado.

Aproximadamente, desde hace veinticinco años, se han hecho muy populares las tablas plásticas, que pueden ser de polietileno o de una resina llamada Molpen. La principal diferencia entre ambas, es que las de Molpen permiten ser coloreadas, lo que se ha puesto muy de moda. A cada color le corresponde un uso: roja para las carnes, azul para pescado y mariscos, amarilla para aves, verde para ensaladas y frutas, negra para vegetales y blanca para alimentos cocidos.

El uso de los colores es muy útil para los grandes restaurantes y procesadoras de alimentos, incluso algunas ordenanzas sanitarias empiezan a exigirlas. Pero en el hogar basta con un par de tablas bien cuidadas. Otra modalidad de las tablas plásticas son las flexibles, tan delgadas como una cartulina, vienen en todos los colores, incluso con diseños muy llamativos, ocupan poco espacio y son idóneas para cocinas con poca actividad.

Las tablas de polietileno y las de resina se pueden adquirir en varias dimensiones, desde las muy pequeñas para tratar cortes menudos, hasta las grandes y pesadas que se utilizan en los expendios de comida. Una de sus mayores ventajas es su resistencia a las ralladuras, no se impregnan con los olores y sabores, aunque no funcionan como elemento decorativo ni son resistentes al calor.

Ni tan frágiles
Tal vez levantan cierta suspicacia las tablas de vidrio, pero son increíblemente resistentes. Se les fabrica con vidrio templado es decir que en su fabricación se le pasó varias veces del frío bajo cero al calor extremo, lo cual resulta en un producto que soporta golpes, temperaturas extremas y ralladuras. Además son las más higiénicas porque su superficie no porosa evita a toda prueba el desarrollo de microorganismos.

Algunas tablas son de vidrio borosilicado, es decir, que contienen Boro otorgándole aún más resistencia como en el caso de los famosos recipientes de Pyrex.

Las tablas de vidrio permiten diseños novedosos, vienen en varias formas y colores, algunas muestran fotografías lo que las convierte en un elemento decorativo interesante. Una de las tendencias más recientes son las de vidrio reciclado, pero su uso se ha volcado más hacia los topes de cocina.

Siempre listas
El cuidado de las tablas de cocina en cualquiera de sus versiones es relativamente sencillo, lo importante es que limpiarlas inmediatamente después de usarlas. En el mercado venden cepillos de alambre idóneos para este fin, que solo requieren agua jabonosa. Otras sustancias para el aseo son gotas de cloro en el agua, vinagre o zumo de limón.

En cualquier caso hay que enjuagarlas bien con la ayuda de agua caliente, eso ayudará a eliminar cualquier residuo de sabor u olor. Antes de almacenarlas séquelas tanto como sea posible eso evitará también el posible desarrollo de hongos y malos olores.

Cuando se trata de tablas de madera, no se recomienda remojarlas porque tienden a resquebrajarse. También es indispensable separar las que se usan en la cocina a las que se utilizan para servicio de quesos y frutas, incluso las que se destinan para servir carnes o pizzas es mejor reservarlas solo para tal fin.

Si se dispone de una sola tabla en casa, lávela entre un alimento y otro. Por ejemplo, si corta cebolla y luego ajo, o si corta queso y luego carne. Una manera es destinar un lado para una un fin y el otro para otro.

Finalmente, las tablas también requieren cuido y atención, de ellas depende en gran parte el éxito de las labores culinarias, no olvide mantenerlas limpias y secas, porque como todo utensilio de cocina su rendimiento depende en gran medida del trato que le dé el cocinero.

Texto de mi autoría, publicado en la extinta revista Papa y Vino, Año 3, No.14. Sección: Los infaltables de la cocina
Nota: publico este texto porque recientemente he recibido varios correos pidiendo información al respecto y considero importante compartila con los lectores de este espacio.

Whisky con edad garantizada


En Venezuela decimos que un whisky es «mayor de edad» cuando exhibe en su etiqueta el número «18», lo cual es sinónimo de calidad, de suavidad y por supuesto, de status. Tal vez esa honrosa ubicación entre los 10 países con mayor consumo per cápita, ha dejado su huella en el consumidor.

Ese conocimiento dado por la experiencia, de tanto probar y probar hasta que instintivamente comprendimos, que entre más alto es el número que muestra la etiqueta, en la mayoría de los casos, es directamente proporcional a la calidad y si queda alguna duda, se disipa cuando llega al momento enfrentarse a la caja registradora.

Sin embargo, Pernord Ricard desde 2009 ha lanzado una campaña denominada «la edad importa», que ahora llega a Venezuela de la mano de Chiva´s Regal y Something Special, con el objetivo de «educar al consumidor, dándole más información para que sea consciente de su elección de compra», afirmó Hugo Van Der Wart, International Regional Manager de whisky de Pernod Ricard. Asegura que en estudios realizados el 94% de los encuestados, están concientes de la importancia del número que ostenta la botella y que tiene que ver con la edad del whisky, pero que solo el 10% sabe su verdadero significado.

Además del anuncio de la campaña «la edad importa», Van Der Wardt con cierta resistencia dejó colar ante mi insistencia, que el mercado venezolano ha sufrido una significativa caida del consumo de whisky, que oscilan entre el 20 y 30 por ciento. ¿Quién dijo crisis? Por lo pronto, ubicarán la información en los puntos de venta.

Aquí estoy muy sonreída con Hugo Van Der Wardt, International Regional Manager de Pernod Ricard, quien es de origen holandés pero luce con estilo su falda escocesa, hasta dejó escapar un sorpresivo picón. Lo cierto, que fue una velada muy agradable, donde compartió con los medios de comunicación en una sesión de preguntas y respuestas conducida por Eladio Lárez.

Premiados con tenedor


La Academia Venezolana de Gastronomía – AVG- entregó los Tenedores de Oro correspondientes a 2010. Fue una ceremonia sobria, sencilla, austera en adornos con la presencia de todos los galardonados. A mi parecer la apertura de la AVG a recibir postulaciones externas ha sido increíblemente oportuna y beneficiosa para todos.

Armando Scannone, autor del libro verde Mi Cocina Ligera a la manera de Caracas, recibió el Gran Tenedor. La chef Ana Belén Myerston fue la primera mujer en solitario distinguida con el Tenedor de Oro y la chef Tamara Rodríguez con el premio Armando Scannone, así que las grandes galadonadas de esta edición, fueron las mujeres. Reconocimiento que se extiende a las féminas, que día a día trabajan en las cocinas, un territorio donde ha prevalecido la presencia masculina.

Luego las menciones especiales del Tenedor de Oro: el restaurador Andrés Rodríguez, la Praline, la Montserratina y los productores de ají dulce margariteño.

Me siento muy orgullosa viendo junta a tanta gente que construye país, muy por encima de las circunstancias y de un Estado cuyo principal objetivo es quebrar la moral de sus ciudadanos.

De izq a der: los productores de ají dulce Manuel Furió, Sergio Somov, mi persona, Daniel Ancieta y la periodista Ileana Matos. Mi emoción era inmensa, vinieron todos los productores de ají dulce margariteño premiados a recibir su premio. Cruzo los dedos para que sea un estímulo en momentos tan difíciles para ellos, porque a consecuencia de las lluvias del año pasado prácticamente perdieron la cosecha.
Foto: cortesía de Eduardo Arévalo