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Semana sin desperdicio

Una semana llena de eventos gastronómicos, fueron tantos que se me hizo imposible asistir a todos. Muestro algunas gráficas porque aún los recuerdos están calienticos. Lamentablemente, no incluyo nada sobre el Vino toma Caracas porque no tenía la cámara, aunque por ahí quedaron en mandarme una foto, y sobre la degustación en la tienda Minuetto, porque se me hizo imposible asistir.


La apertura del Restaurant Madero estuvo muy animada, por ahí pasó medio Caracas y además de la presencia del Chef Martiniano Molina, una de las que más llamó la atención – para las féminas – fue la de Juan Carlos Garcia. Foto: Cira Apitz.


Insisto, Martiniano y yo damos un aire a Felipe y Letizia – bueno por nuestra diferencia de estatura física -, aunque por los cuentos que corren por ahí no se si esa comparación es la mejor. Foto: Eduardo Arévalo


Con mi amado Antonio disfrutando la rumbita. Foto: Eduardo Arévalo


Juve Camps y el Complejo Licorero Ponche Crema invitó a una cena en el restaurant Picaccio por los predios de Galipán. En esta mesa les aseguro que los cuentos estuvieron tan buenos, sustanciosos y picosos, que hasta sospechamos que nos pincharon.


El hombre que parece decir «detente pecador» es Mauricio Fuster, Vice Presidente de exportaciones de Juve Camps, por cierto una persona encantadora.


En menú en Il Picaccio consistió en: Sashimi de Salmón al perfume de sésamo (en la foto), Carpaccio de atún, bruschettas toscanas, carpaccio de lomito, risotto funghi porccini, mezze pena rigate a la escargot y delicias de chocolate. Honestamente lo que más me gustó fue el Sahimi y lo que menos me gustó fue el risotto del cual prefiero no hacer mayores comentarios. Pero en líneas generales, comimos muy rico. Un consejo para el restaurant Il Picaccio, es que mejoren el tema de los tiempos en el servicio.


Mayte Navarro -El Universal- y Waleska Schumacher – Maison Blanche – en el almuerzo organizado por Wines of Argentina, en ocasión de la visita de Marina Beltrame de la Escuela de Sommelier de Argentina


Cira Apitz, como siempre muy sonreida y disfrutando del almuerzo. El menú: Cuajo de pez vela, estofado de cordero con cesta de risotto de champiñones y un quesillo de jojoto que yo juraría que tenía algo más.


Esta foto es una prueba más que una imagen dice más que mil palabras, le puedo asegurar que las expresiones son cónsonas con la calidad del cuento que se ventilaba en la mesa.


Las Sommeliers Vanessa Barradas y Mariana Beltrame


El taller dictado por Marina Beltrane sobre el arte del maridaje. Me gustó mucho que los asistentes era gente del mundo de los restaurantes: sommeliers y personal de cocina.

Recetario por los 50 años de Mc Cormick


Todas las recetas tienen una foto de su autor y en algunos casos incluyen un paso a paso

He visto algunas reseñas del recetario por los 50 años de la marca Mc Cormick, con el nombre «Sabor y excelencia en su mesa», incluso mi vecina me dijo que lo compró y que le encantó. Después lo veía en casi todos los kioscos hasta que hoy me decidí a adquirirlo.

Consiste en un recetario de un tamaño muy práctico, bien impreso en material de buena calidad. El contenido lo conforma 33 recetas creadas y elaboradas por estudiantes de podría decir todas las escuelas de cocina del país, que por cierto son un montón. Cuando yo estudié cocina no había más de cinco – incluida la del INCE que según tengo entendido ya no funciona, una verdadera lástima – además la presencia de mujeres era mínima, situación que veo que no ha cambiado mucho porque de 33 estudiantes solo 6 son mujeres.

El recetario está conformado por 11 entradas, 9 platos principales, 6 risottos y pastas y 7 postres. Hay recetas de todo tipo, desde las muy sencillas hasta las más complicadas, pero a primera vista las instrucciones se ven sencillas. De todos modos, probaré algunas de ellas para ver qué tal los resultados.

Esta iniciativa me parece interesante porque los estudiantes suelen tener ideas más frescas, son más flexibles y en muchas de las recetas hay un aire de frescura más que evidente. Mil felicitaciones, excelente trabajo.

Un punto que me gustó mucho han sido las fotos, cuando las vi pensé, aquí está metida la mano de un buen maquillador (entendiendo que el maquillaje va más allá de alterar el aspecto de las comidas sino que va desde la selección de la vajilla, la coherencia gráfica hasta la selección de colores), cuando revisé me encontré la grata sorpresa de la participación de Alfredo Martinengo, uno de los pioneros y mejores maquilladores en el país, por lo que veo en los créditos hizo las fotografías junto a Ángel Rodriguez.

Otro felicitación a la gente de Alfonso Rivas que se ha dedicado a hacer libros de cocina creativos y bellos, junto a la gente de ARS Publicidad, como el recetario para conmemorar los 95 años de Maizina Americana.

El libro solo cuenta con Bs.F 15 y lo venden en todos lados.

Al ritmo de San Juan Bautista

Cada 24 de junio, el pueblo de Curiepe en el estado Miranda, se viste de rojo, baila al ritmo del tambor y saca a pasear al niño San Juan. Tres elementos que forman una de las fiestas más populares en Venezuela.
El niño San Juan Bautista no vive en la iglesia, sino en su casa, donde tiene su ropa, sus juguetes, sus flores y su comida. Pero un día al año los llevan a la iglesia a rezar y luego a bailar junto a sus miles de amigos que celebran su salida como debe ser.
Se trata de una fiesta profundamente pagana, divertida y contagiosa. El sonido de los tambores hacen imposible detener los movimientos del cuerpo, los niños vestidos con hermosos trajes enternecen hasta los tuétanos, las mujeres con amplias faldas y flores en su cabeza cautivan.
Hay tanta alegría y emoción cuando san Juan sale de la iglesia, que le lanzan arroz, caramelos y monedas de chocolate. La gente salta y grita como si se tratara del cantante adolescente de moda. Le cantan, lo corean, lo bailan, lo pasean, la salida anual del niño San Juan no tiene desperdicio.
Durante 24 horas la música no parará un solo segundo, los tamborileros se suceden unos a otros, se hidratan con ron seco y caratos, mientras tanto al niño le llevan pan, dulces, carros de bomberos, pelotas, frutas y le muestran a los amiguitos que ayudó a salvar y sus padres cumpliendo su promesa los llevaron a jugar con él.
Al niño San Juan le gusta el rojo, todos lo visten, se agitan cientos de trapos al son de su tambor, tanto le gusta que en el momento que vio la luz del sol, mi pañoleta negra cayó al piso y al ponerme la roja, no pasó a pesar que bailé, salté y grité.
Dicen cuando San Juan sale viene la lluvia y eso es señal de buena cosecha. Hoy en Curiepe no llovió, pero sí en Caracas, quien sabe el significado de ese hecho en un país donde los mágico e ilógico sucede varias veces todos los días antes del mediodía.
Al día siguiente, San Juan volverá a su casa. Regresará con el mismo ánimo y alegría con el que salió y a Curiepe habrá que hacerle un cariñito, porque con tantos visitantes es imposible que todo quede como estaba antes.

Malembe, Malembe
Malembe no má
el año que viene
San Juan volverá
Malembe, Malembe
Malembe no má


Elsa en el museo de la fiesta de San Juan


La iglesia adentro estaba a reventar


Los tambores empiezan a sonar porque San Juan acaba de salir de la iglesia


A San Juan lo adornan con flores y frutas y lo pasean por todos lados


Doris, mi persona, Jimena y Elsa en plena celebración


San Juan de cerquita


Provocaba bañarse en el río con el calor que hacía


Agarrando un «fresquito» frente al rio

El sabroso Paraiso

En la revista Estampas de hoy, Adriana Gibbs invita a mi amigo Rubén Rojas a escribir en su página sobre los sabores de El Paraiso.

¿A qué sabe EL PARAÍSO?



Podría decirse que la saudade es uno de sus sabores. Los inicios de esta urbanización -una de las primeras de Caracas- datan de 1910. En esos años era puro verdor. La fisonomía de otrora ha cambiado. Por ello, hay un dejo de nostalgia en las palabras de Rubén Rojas (dueño de El fogón creativo), quien tiene 20 años viviendo en El Paraíso. A él le gusta la cocina…

«Esta urbanización no ha perdido del todo esa sensación de pueblo. Los que aquí vivimos compartimos el mismo banco, la misma panadería y el mismo café. Algunos iconos de la urbanización se han mantenido. Frente a la Iglesia La Coromoto, que muchos llaman ‘La Guacamaya’ por lo colorida que es, está una institución: Crema Paraíso ¿Quién de los que aquí vivimos no ha devorado uno de sus deliciosos banana split. La combinación de los tres sabores de helado, el cambur y la crema chantilly, me hacen agua la boca».



«Hablar de la sazón de El Paraíso sin mencionar su más emblemática venta de hamburguesas sería una omisión. Desde hace varias décadas, en el sector La Paz, está Café Taxco, un local sencillo que nos lleva a la Caracas de los años setenta. A estas hamburguesas se suman otras: las de Mi Parrillita (son tres establecimientos en la Plaza Madariaga, en Las Fuentes y en el sector La Paz). No puedo dejar de recordar la dulzura y delicada textura de las tortas de la Pastelería Williams (hoy remozada y con nuevo nombre: Pastelería Versalles) y el pan de jamón de la panadería Cayaurima. Cada Navidad, aun cuando horneo el mío, en nuestra mesa hay un puesto para el que compramos allí. Ambos locales están en plena Avenida Páez, cerca de la plaza Washington».



«Quienes tenemos tiempo en la zona hemos visto la llegada de centros comerciales con sus ferias de comida rápida y sus recetas estandarizadas, pero también encontramos que la oferta gastronómica en la zona se ha diversificado. La avenida principal de Las Fuentes es un abanico: desde lo italiano (en dos restaurantes: L’ Incanto, donde son famosos los noquis, y Tía Nicoletta) hasta lo japonés (la mejor opción de esta cocina por acá es Tamashi, con una grata terraza para disfrutar los rolls que allí preparan».

http://www.eluniversal.com/estampas/gastronomia.shtml

Rubén Rojas y Adriana Gibbs el duo responsable de narrar todo el sabor de esta zona de Caracas

Celebrando a San Juan

El próximo 24 de junio se celebra la fiesta de San Juan Bautista, los devotos visten de rojo y celebran al santo en gran parte de Venezuela. Muchas fiestas de San Juan son famosas como la de Naiguatá y Caruao en el Estado Vargas, y la de Choroní en el Estado Aragua. Como mucha de las celebraciones populares se mezclan, la devoción, lo profano y lo divino al ritmo de tambores, rezos y aguardiente.
Atendiendo una invitación de mi amiga y periodista Doris Barrios asistiré a las festividades en Curiepe, Estado Miranda. Copio un extracto del trabajo que publicó el año pasado con motivo de esta festividad.

«Uno de los San Juan más concurridos del país, es el que se realiza en Curiepe, pueblo del municipio Brión que queda a 15 minutos del centro de Higuerote. Según información de la Corporación Mirandina de Turismo(Corpomitur) el año pasado (2006) más de 20 mil personas visitaron este poblado.

Más de un 30 por ciento de estos temporadistas, eran turistas provenientes de Alemania, Francia y España. Ese año un equipo del canal británico Discovery Channel estuvo tres días en Curiepe grabando estas fiestas para realizar un documental. Esta manifestación destaca porque es la única imagen que representa al santo niño. Esta manifestación tiene una particularidad y es que el santo sólo puede estar rodeado del tambor culo ‘e puya, el cual nunca debe parar de sonar.

En las calles el tambor mina alborata el cuerpo de los fervorosos que ataviados de rojo bailan en honor al santo. Un día antes de las fiestas del 24 de junio. El 23 se cumple la tradición de Barlovento de que los pobladores se bañen en un río cercano a la casa del santo, a ritmo de tambor.»

Texto de Doris Barrios. Publicado en Junio del 2007 en el Diario Ultimas Noticias

«Mangia la pasta»

Del 20 al 22 de junio se está celebrando el Salón de la Pasta en la terraza del nivel Acuario del C.C. Sambil. Un evento interesante organizado por la Cámara de Comercio Venezolano-Italiana, la Embajada de Italia en Venezuela y el Instituto Italiano para el Comercio Exterior, en el contexto del Festival Italiano 2008.
Para el festival se han realizado todo tipo de actividades relacionadas a la música, el cine, la moda y la gastronomía. En el caso del Salón de Pasta, participan la gran mayoría de los productores de pasta en el país y algunos importadores. También hay una bellísima exposición de fotografías de las grandes luminarias del cine italiano en escenas donde están comiendo o cocinando pasta, algunos posters del marca Barilla elaborados a principios del siglo veinte y composiciones donde la pasta hace formas divertidas e inesperadas.
Recomiendo darse una vuelta por allá, el lugar es espacioso, la muestra interesante y tengo entendido que la entrada no es costosa. Durante el fin de semana habrá demostraciones de cocina en un lugar especialmente destinado para la ocasión.

Programa del fin de semana:

21 de Junio – Evento abierto al público (entradas a la venta en taquilla)
(Horario: 10:30 am – 10:00 pm)
Demostraciones de cocina y degustación de pastas típicas a cargo de los chefs de Villa Santa
Maria de la Región Abruzzo.
4:00 pm – Demostraciones de cocina a cargo de Benedetta Vitali, chef y propietaria del
Restaurante Zibibbo y fundadora del restaurante Cibreo, uno de los más famosos restaurantes de
Florencia. La demostración gastronómica de Benedetta Vitali será animada por el chef y
presentador televisivo Héctor Soucy.

22 de Junio – Evento abierto al público (entradas a la venta en taquilla)
(Horario: 10:30 am – 10:00 pm)
Demostraciones de cocina y degustación de pastas típicas a cargo de los chefs de Villa Santa
Maria de la Región Abruzzo.
4:00 pm – Demostraciones de cocina a cargo de Benedetta Vitali, chef y propietaria del
Restaurante Zibibbo y fundadora del restaurante Cibreo, uno de los más famosos restaurantes de
Florencia. La demostración gastronómica de Benedetta Vitali será animada por el especialista en
gastronomia y presentador Alberto Soria.

Cáncer, los cocineros del zodíaco

Para los nativos de Cáncer su misión en esta vida es alimentar a otros. Disfrutan cocinando, sirviendo, atendiendo a los invitados, estarán pendientes que todos coman, que nadie se sienta fuera de lugar. Estará al tanto de los gustos, preferencias, alergias, limitaciones establecidas por la religión y la carrera de cada uno de sus invitados.

Son maternales por naturaleza, en la mesa se sentirá un ambiente familiar y tenderán a organizar reuniones. Durante éstas, evocará anécdotas, lo que se comía cuando eran niños, exacerbará las maravillas de los platillos criollos, mostrará cientos de fotos y al final la velada tomará un tono nostálgico. También como les gusta la historia, narrará datos interesantes y fascinantes relacionados al mundo de la gastronomía.

Suelen ser excelentes cocineros, tienen una intuición única en la cocina. Recortan recetas, preguntan, experimentan. Sienten debilidad por los postres y son muchos los grandes pasteleros que obedecen a este signo. Las mujeres desarrollan un sentido práctico en la cocina digno de imitar porque su objetivo es alimentar a cualquier ser humano como si se tratara de un hijo suyo. En el caso de los hombres les gustan las recetas complicadas, que exijan cierta logística como mondongos, paellas, asados, perniles, pavos rellenos, lo importante es que le permita desarrollar sus habilidades culinarias al máximo.

Los cáncer son fanáticos de los postres

Son fanáticos de los postres de todo tipo: chocolates, helados, tartas, frutas caramelizadas. Estos gustos tan edulcorados los llevan en ocasiones a redondear su silueta. Si fuera por ellos, solo se comería el postre, sin necesidad de nada más.

Una vez fuimos a comer pizza un grupo de amigos, la única canceriana en la mesa pidió como plato único una pizza de chocolate, la cual, devoró íntegra y sin remordimientos. Podrían alimentarse exclusivamente de postres, lo cual trae como consecuencia que suelan ser de curvas pronunciadas y a tener problemas de azúcar en la sangre.

Les encantan los vegetales, cereales, frutas, por lo que a la mayoría no se les hace difícil ser vegetarianos. También son aficionados a la comida procedente del mar. No son amigos de las carnes rojas, ni de los alimentos ricos en grasa, que además pueden hacer estragos en sus delicados estómagos.

Agradecen las preparaciones hechas con cariño, las comidas en ocasiones especiales y si por algún motivo, a uno de sus invitados no le gustó la comida, es mejor que no se entere porque lo toman como algo personal y se ponen sentimentales. Es preferible no decir nada, colocar disimuladamente lo que no le gustó en una servilleta y botarlo cuando esté bien lejos ahí.

El nativo de Cáncer disfrutará la mesa, la compañía, la posibilidad de consentir y atender a los comensales. Su peor pesadilla puede ser un Geminiano quien enfocará su atención en otra cosa y allí estará este representante de Cáncer, dispuesto a toda costa que se alimente, porque lo siente como un deber.

Otros signos: Libra / Leo / Tauro / Sagitario / Virgo / Acuario / Piscis / Géminis / Capricornio / Aries / Escorpio / Aries

Árboles que alegran la vida


Hace poco estuve en Coro. Me sorprendió como las calles están llenas de Apamates floreados. En la foto mi mamá y la señora Olga Curiel.


Llegando a la plaza de las Tres Gracias en Caracas, hay varias plantas de guayabas, cuando tomé esta foto no estaban cargadas, pero muchas veces las he visto llenas de guayabas que se comen los pájaros.


En los Palos Grandes naranjas y limones.


En el estacionamiento del Banco de Venezuela en San Bernardino hay una mata de almendrón que está a reventar. Lo más sabroso de este fruto es rompre la semilla, porque adentro hay una especie de nuez extraordinaria.

En verdad, la tierra en Venezuela es generosa, solo hay que mirar alrededor, afinar la atención y descubrir como las aceras están llenas de árboles y flores, que más que obedecer a una política de ornato, son producto de la naturaleza y su generosidad.
Caracas que es una ciudad tan maltratada y sucia, tiene el jardín más bello del planeta que es el cerro El Avila, pero además sus aceras están llenas de árboles como Jabillos, Ceibas, Apamates incluso Araguaneyes y Bucares. Pero además hay árboles frutales de todo tipos, que van desde los más abundantes y obvios como mangos, pasando por almendrones, guayabas, ponsigués y limones.
A veces cuando voy en la cola, me sorprende la cantidad de frutas y hasta flores que hay en las aceras que alguna vez alguien las sembró, pero que después las abandonaron a la buena de Dios.
Por ejemplo, cuando se pasa por los estadium de la UCV, la isla está llena de lirios blancos, casi todo el año están floreados y contra todo pronóstico nadie los arranca, eso sí, nunca he visto que los rieguen, ni les añadan fertilizante, ni siquiera que les retiren la basura que la gente lanza desde sus carros.
La Florida y los Palos Grandes en temporada están a reventar de mangos, incluso me hace mucha gracia ver muchachos apedreando los árboles para tumbarlos, una visión común en el campo pero no en la ciudad.
Podría dar miles de ejemplos, pero lo que me queda es que gracias a Dios, la naturaleza en tan generosa con este país, porque su contraparte somos los venezolanos, aunque me cueste decirlo y cruzo los dedos para que existan excepciones.

El delicioso encanto de Tarabish


Refrescante y digestivo té de hierbabuena


Una vista del salón, en primer plano hermosas lámparas árabes


Entradas: al fondo shanclish, luego las cremas de gabanzos, yogur, berenjena y garbanzos. En primer plano pan pita frito


Zeina, la chef y dueña, conversando sobre el maravilloso arroz con cordero y almendras que está en primer plano

Una de mi comidas favoritas es la árabe. Me encantan sus combinaciones, las presentaciones, su sentido social a la hora de comer. Hace pocos días el colega y amigo Fabían Lugo me invitó a cenar en el restaurant Tarabish, donde tenía que cubrir una pauta, porque lo habían invitado a probar sus nuevas propuesta con cordero. Ese día me dijo «acompáñame, no quiero comer solo», así que gustosa acepté la invitación.

Había escuchado comentarios sobre el lugar por una amigas aficionadas a la gastronomía, cuyo criterio, a mi juicio, nunca ha fallado. El lugar es acogedor, espacioso y su dueño – Juan José Khabbac – es encantador. Nos atendió a las mil maravillas. Luego se nos unieron la mamá de Juan José, la señora Zeina,- quien es la chef del lugar – y su otra hija Stephanie.

La familia Khabbac es procedente del Líbano y un día buscando una actividad a la que dedicarse y contando con el extraordinario talento culinario de Zenia, decidieron lanzarse a la aventura de un restaurant.
Todo los muebles, alfombras, pipas, lámparas y elementos árabes de la decoración las compraron en un pueblo del Líbano llamado Tripoli (igual que la capital de Libia), donde vive una numerosa colonia Mulsulmana que le dice a la misma ciudad su nombre en árabe que se pronuncia Troblius.

El festín
Primero nos sirvieron algunas delicias para picar. Las muy populares cremas de garbanzos, yogurt y berenjena, que por cierto la más sabrosa que recuerdo haber saboreado, y que conste que he probado comida árabe en muchos lugares. También sirvieron shanclish – ensalada de tomate, queso a base de yogurt y aceite de oliva – y basturma, una de mis grandes descubrimientos de la noche que consiste en un tipo de carne de res curada y la sirve rebanada muy delgadita como si fuera jamón. Todo esto acompañado de pan pita frito y al natural.

Luego llegó la hora de la cena, en ese momento yo estaba que no me cabía nada, recordé al papá de mi amiga Jimena que dice que cuando no se puede comer más, hay que saltar y moverse un poco para que se asiente la comida para que quepa más en el estómago.

Yo ordené cordero al horno, el cual estaba sencillamente delicioso, acompañado con cuscús y vegetales al vapor. Por cierto, los vegetales estaban de concurso, suaves por dentro pero crujientes en su exterior.

Fabían ordenó cordero asado que no probé pero se veía muy sabroso. En algún momento, trajeron a la mesa una fuente mediana que contenía arroz con almendras y cordero, en ese momento me sentía totalmente feliz. Mientras cenábamos tuvimos una velada encantadora con la familia Khabbac, conversamos sobre la cocina, sobre amigos y gustos comunes, de viajes y hasta de amores.

Finalmente, tomamos un rico, refrescante y digestivo té de hierbabuena, que dió pie para conocer al cocina que estaba impecablemente limpia, bien organizada y equipada. Nos despedimos y les prometí volver pronto porque fue una cena fantástica.

Gracias a la familia Khabbac por su hospitalidad. Fabian cuando quieras compañía para cenar estoy a la orden, no me importa darte un aventón hasta tu casa.


La familia Khabbac: Stephanie, Zeina y Juan José.


Fabian no tuvo piedad con el asado de cordero