Imagino que la gente de Alta Cava habló con el propio papa Dios, porque el atardecer no pudo ser más perfecto
La montaña de el Picacho, una guardiana de excepción
Era tan bello el crepúsculo que muchos se animaron a tomarse una foto algo arriesgada
Junto a una de mis editoras estrella, Adriana Gibbs
En esa mesa no hubo cuento ni malo ni soso, como dicen los periodistas «puro lomito«. De der a izq: Marta Elena, Jacqueline Goldberg, Zinnia Martinez y Sasha Correa.
Cira Apitz (que ya es la modelo oficial de este blog) junto a Mauricio Lima
Adriana Gibbs, Fabián Lugo, mi persona y Rubén Rojas.
Junto a Hernán Salazar, director de Alta Cava
Una tarde fantástica al pie de la piedra del Picacho, que esa tarde fue generosa en belleza y buena vibra, a persar de la amenaza de lluvia en Caracas, del otro lado del Avila el atardecer fue perfecto. La gente de Alta Cava junto a la Familia Zucardi invitaron a una degustación de su nueva familia de vinos en el restaurant Il Picaccio ubicado al pie de la montaña con una promesa imposible de eludir: «Atardeciendo con Zuccardi en Galipán«.
Habían más de 40 periodistas en el área de gastronomía, así que fue una velada relajante y encantadora. La gente de Alta Cava fue muy acertada al llevarnos a un sitio alejado de la locura caraqueña y abrir un espacio para el disfrute.
Para la ocasión nos acompañó Mauricio Lima – Export Manager para Latinoamérica de las bodegas Zuccardi – quien presentó los vinos de la línea Zuccardi Q en sus versiones Malbec y Tempranillo, un espumante Santa Julia Extra Brut y el tal polémico Malamado Malbec (Malbec a la manera de Oporto).
Mientras degustabamos los vinos, el chef Maurizio Marconi se encargó de preparar el menú compuesto por: Brusquetas mixtas, tartar de pez espada, Rosticcini, Pasta La Grotta, Risotto de camarones y calabacín, Ribollita (una sopa) y por último, una selección de bombones de chococolate.
Los vinos me encantaron, no quedé muy contenta con el maridaje, aunque la comida en su conjunto estaba muy sabrosa. De todos modos, en algún momento regresaré al restaurant en una velada más calmada para degustar la propuesta gastronómica del lugar porque lo que vi me gustó. Creo que fue más gente de la esperada y eso influyó en el resultado. El restaurant es preciso y la vista quita el aliento, el servicio fue impecable y los buenos amigos la hicieron una velada inolvidable.
nota: pueden acceder a muchas más fotos del evento en www.milsabores.net
El equipo de la cocina, en la extrema izquierda el chef Maurizio Marconi
La huerta del chef
Ya al regreso Cira Apitz y Gilberto Pagua de la página la Casa de Antociano
Fabián Lugo que no paró de reirse durante el regreso
Nota verde oliva: cuando atravesamos el puesto de control de Guardia Nacional a la entrada del Parque Nacional El Avila, el guardia encargado nos detuvo un buen rato, porque en el jeep iba una cámara de televisión. Según el funcionario se necesitaba un permiso especial porque quien sabe con qué objeto se podían tomara imágenes del parque, que según sus propias palabras podían usarse para «un comercial». Y mi pregunta es ….en qué planeta vive la GN cuando ahora cualquier persona tiene una cámara en la cartera, cualquier celular trae una camarita, sin contar que las cámara fotográficas son cada vez más pequeñas y de mejor calidad? Y qué importa si se toman imágenes del parque, acaso Venezuela no es de todos?. Lo que me temo es que como siempre, nos enfrentamos al falso sentido del ejercicio del poder, una mala interpretación de la seguridad. Me gustaría saber si se hace un trabajo tan «eficiciente» para contener a la gente que agrede al Avila, que lo llenan de basura, contaminan sus aguas, comenten todo tipo de delitos e incluso originan incendios.
Una vez más fuimos víctimas de un ignorante con poder, más que un ejercicio de cuido al país y a los ciudadanos.


