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Cáncer, los cocineros del zodíaco

Para los nativos de Cáncer su misión en esta vida es alimentar a otros. Disfrutan cocinando, sirviendo, atendiendo a los invitados, estarán pendientes que todos coman, que nadie se sienta fuera de lugar. Estará al tanto de los gustos, preferencias, alergias, limitaciones establecidas por la religión y la carrera de cada uno de sus invitados.

Son maternales por naturaleza, en la mesa se sentirá un ambiente familiar y tenderán a organizar reuniones. Durante éstas, evocará anécdotas, lo que se comía cuando eran niños, exacerbará las maravillas de los platillos criollos, mostrará cientos de fotos y al final la velada tomará un tono nostálgico. También como les gusta la historia, narrará datos interesantes y fascinantes relacionados al mundo de la gastronomía.

Suelen ser excelentes cocineros, tienen una intuición única en la cocina. Recortan recetas, preguntan, experimentan. Sienten debilidad por los postres y son muchos los grandes pasteleros que obedecen a este signo. Las mujeres desarrollan un sentido práctico en la cocina digno de imitar porque su objetivo es alimentar a cualquier ser humano como si se tratara de un hijo suyo. En el caso de los hombres les gustan las recetas complicadas, que exijan cierta logística como mondongos, paellas, asados, perniles, pavos rellenos, lo importante es que le permita desarrollar sus habilidades culinarias al máximo.

Los cáncer son fanáticos de los postres

Son fanáticos de los postres de todo tipo: chocolates, helados, tartas, frutas caramelizadas. Estos gustos tan edulcorados los llevan en ocasiones a redondear su silueta. Si fuera por ellos, solo se comería el postre, sin necesidad de nada más.

Una vez fuimos a comer pizza un grupo de amigos, la única canceriana en la mesa pidió como plato único una pizza de chocolate, la cual, devoró íntegra y sin remordimientos. Podrían alimentarse exclusivamente de postres, lo cual trae como consecuencia que suelan ser de curvas pronunciadas y a tener problemas de azúcar en la sangre.

Les encantan los vegetales, cereales, frutas, por lo que a la mayoría no se les hace difícil ser vegetarianos. También son aficionados a la comida procedente del mar. No son amigos de las carnes rojas, ni de los alimentos ricos en grasa, que además pueden hacer estragos en sus delicados estómagos.

Agradecen las preparaciones hechas con cariño, las comidas en ocasiones especiales y si por algún motivo, a uno de sus invitados no le gustó la comida, es mejor que no se entere porque lo toman como algo personal y se ponen sentimentales. Es preferible no decir nada, colocar disimuladamente lo que no le gustó en una servilleta y botarlo cuando esté bien lejos ahí.

El nativo de Cáncer disfrutará la mesa, la compañía, la posibilidad de consentir y atender a los comensales. Su peor pesadilla puede ser un Geminiano quien enfocará su atención en otra cosa y allí estará este representante de Cáncer, dispuesto a toda costa que se alimente, porque lo siente como un deber.

Otros signos: Libra / Leo / Tauro / Sagitario / Virgo / Acuario / Piscis / Géminis / Capricornio / Aries / Escorpio / Aries

Árboles que alegran la vida


Hace poco estuve en Coro. Me sorprendió como las calles están llenas de Apamates floreados. En la foto mi mamá y la señora Olga Curiel.


Llegando a la plaza de las Tres Gracias en Caracas, hay varias plantas de guayabas, cuando tomé esta foto no estaban cargadas, pero muchas veces las he visto llenas de guayabas que se comen los pájaros.


En los Palos Grandes naranjas y limones.


En el estacionamiento del Banco de Venezuela en San Bernardino hay una mata de almendrón que está a reventar. Lo más sabroso de este fruto es rompre la semilla, porque adentro hay una especie de nuez extraordinaria.

En verdad, la tierra en Venezuela es generosa, solo hay que mirar alrededor, afinar la atención y descubrir como las aceras están llenas de árboles y flores, que más que obedecer a una política de ornato, son producto de la naturaleza y su generosidad.
Caracas que es una ciudad tan maltratada y sucia, tiene el jardín más bello del planeta que es el cerro El Avila, pero además sus aceras están llenas de árboles como Jabillos, Ceibas, Apamates incluso Araguaneyes y Bucares. Pero además hay árboles frutales de todo tipos, que van desde los más abundantes y obvios como mangos, pasando por almendrones, guayabas, ponsigués y limones.
A veces cuando voy en la cola, me sorprende la cantidad de frutas y hasta flores que hay en las aceras que alguna vez alguien las sembró, pero que después las abandonaron a la buena de Dios.
Por ejemplo, cuando se pasa por los estadium de la UCV, la isla está llena de lirios blancos, casi todo el año están floreados y contra todo pronóstico nadie los arranca, eso sí, nunca he visto que los rieguen, ni les añadan fertilizante, ni siquiera que les retiren la basura que la gente lanza desde sus carros.
La Florida y los Palos Grandes en temporada están a reventar de mangos, incluso me hace mucha gracia ver muchachos apedreando los árboles para tumbarlos, una visión común en el campo pero no en la ciudad.
Podría dar miles de ejemplos, pero lo que me queda es que gracias a Dios, la naturaleza en tan generosa con este país, porque su contraparte somos los venezolanos, aunque me cueste decirlo y cruzo los dedos para que existan excepciones.

El delicioso encanto de Tarabish


Refrescante y digestivo té de hierbabuena


Una vista del salón, en primer plano hermosas lámparas árabes


Entradas: al fondo shanclish, luego las cremas de gabanzos, yogur, berenjena y garbanzos. En primer plano pan pita frito


Zeina, la chef y dueña, conversando sobre el maravilloso arroz con cordero y almendras que está en primer plano

Una de mi comidas favoritas es la árabe. Me encantan sus combinaciones, las presentaciones, su sentido social a la hora de comer. Hace pocos días el colega y amigo Fabían Lugo me invitó a cenar en el restaurant Tarabish, donde tenía que cubrir una pauta, porque lo habían invitado a probar sus nuevas propuesta con cordero. Ese día me dijo «acompáñame, no quiero comer solo», así que gustosa acepté la invitación.

Había escuchado comentarios sobre el lugar por una amigas aficionadas a la gastronomía, cuyo criterio, a mi juicio, nunca ha fallado. El lugar es acogedor, espacioso y su dueño – Juan José Khabbac – es encantador. Nos atendió a las mil maravillas. Luego se nos unieron la mamá de Juan José, la señora Zeina,- quien es la chef del lugar – y su otra hija Stephanie.

La familia Khabbac es procedente del Líbano y un día buscando una actividad a la que dedicarse y contando con el extraordinario talento culinario de Zenia, decidieron lanzarse a la aventura de un restaurant.
Todo los muebles, alfombras, pipas, lámparas y elementos árabes de la decoración las compraron en un pueblo del Líbano llamado Tripoli (igual que la capital de Libia), donde vive una numerosa colonia Mulsulmana que le dice a la misma ciudad su nombre en árabe que se pronuncia Troblius.

El festín
Primero nos sirvieron algunas delicias para picar. Las muy populares cremas de garbanzos, yogurt y berenjena, que por cierto la más sabrosa que recuerdo haber saboreado, y que conste que he probado comida árabe en muchos lugares. También sirvieron shanclish – ensalada de tomate, queso a base de yogurt y aceite de oliva – y basturma, una de mis grandes descubrimientos de la noche que consiste en un tipo de carne de res curada y la sirve rebanada muy delgadita como si fuera jamón. Todo esto acompañado de pan pita frito y al natural.

Luego llegó la hora de la cena, en ese momento yo estaba que no me cabía nada, recordé al papá de mi amiga Jimena que dice que cuando no se puede comer más, hay que saltar y moverse un poco para que se asiente la comida para que quepa más en el estómago.

Yo ordené cordero al horno, el cual estaba sencillamente delicioso, acompañado con cuscús y vegetales al vapor. Por cierto, los vegetales estaban de concurso, suaves por dentro pero crujientes en su exterior.

Fabían ordenó cordero asado que no probé pero se veía muy sabroso. En algún momento, trajeron a la mesa una fuente mediana que contenía arroz con almendras y cordero, en ese momento me sentía totalmente feliz. Mientras cenábamos tuvimos una velada encantadora con la familia Khabbac, conversamos sobre la cocina, sobre amigos y gustos comunes, de viajes y hasta de amores.

Finalmente, tomamos un rico, refrescante y digestivo té de hierbabuena, que dió pie para conocer al cocina que estaba impecablemente limpia, bien organizada y equipada. Nos despedimos y les prometí volver pronto porque fue una cena fantástica.

Gracias a la familia Khabbac por su hospitalidad. Fabian cuando quieras compañía para cenar estoy a la orden, no me importa darte un aventón hasta tu casa.


La familia Khabbac: Stephanie, Zeina y Juan José.


Fabian no tuvo piedad con el asado de cordero

Crepúculo de vino y amigos


Imagino que la gente de Alta Cava habló con el propio papa Dios, porque el atardecer no pudo ser más perfecto

La montaña de el Picacho, una guardiana de excepción


Era tan bello el crepúsculo que muchos se animaron a tomarse una foto algo arriesgada


Junto a una de mis editoras estrella, Adriana Gibbs


Una terraza deliciosa


En esa mesa no hubo cuento ni malo ni soso, como dicen los periodistas «puro lomito«. De der a izq: Marta Elena, Jacqueline Goldberg, Zinnia Martinez y Sasha Correa.


Cira Apitz (que ya es la modelo oficial de este blog) junto a Mauricio Lima

Adriana Gibbs, Fabián Lugo, mi persona y Rubén Rojas.


Junto a Hernán Salazar, director de Alta Cava

Una tarde fantástica al pie de la piedra del Picacho, que esa tarde fue generosa en belleza y buena vibra, a persar de la amenaza de lluvia en Caracas, del otro lado del Avila el atardecer fue perfecto. La gente de Alta Cava junto a la Familia Zucardi invitaron a una degustación de su nueva familia de vinos en el restaurant Il Picaccio ubicado al pie de la montaña con una promesa imposible de eludir: «Atardeciendo con Zuccardi en Galipán«.
Habían más de 40 periodistas en el área de gastronomía, así que fue una velada relajante y encantadora. La gente de Alta Cava fue muy acertada al llevarnos a un sitio alejado de la locura caraqueña y abrir un espacio para el disfrute.
Para la ocasión nos acompañó Mauricio Lima – Export Manager para Latinoamérica de las bodegas Zuccardi – quien presentó los vinos de la línea Zuccardi Q en sus versiones Malbec y Tempranillo, un espumante Santa Julia Extra Brut y el tal polémico Malamado Malbec (Malbec a la manera de Oporto).
Mientras degustabamos los vinos, el chef Maurizio Marconi se encargó de preparar el menú compuesto por: Brusquetas mixtas, tartar de pez espada, Rosticcini, Pasta La Grotta, Risotto de camarones y calabacín, Ribollita (una sopa) y por último, una selección de bombones de chococolate.
Los vinos me encantaron, no quedé muy contenta con el maridaje, aunque la comida en su conjunto estaba muy sabrosa. De todos modos, en algún momento regresaré al restaurant en una velada más calmada para degustar la propuesta gastronómica del lugar porque lo que vi me gustó. Creo que fue más gente de la esperada y eso influyó en el resultado. El restaurant es preciso y la vista quita el aliento, el servicio fue impecable y los buenos amigos la hicieron una velada inolvidable.

nota: pueden acceder a muchas más fotos del evento en www.milsabores.net


Tartar de pez espada


El equipo de la cocina, en la extrema izquierda el chef Maurizio Marconi

La huerta del chef


Ya al regreso Cira Apitz y Gilberto Pagua de la página la Casa de Antociano


Fabián Lugo que no paró de reirse durante el regreso

Nota verde oliva: cuando atravesamos el puesto de control de Guardia Nacional a la entrada del Parque Nacional El Avila, el guardia encargado nos detuvo un buen rato, porque en el jeep iba una cámara de televisión. Según el funcionario se necesitaba un permiso especial porque quien sabe con qué objeto se podían tomara imágenes del parque, que según sus propias palabras podían usarse para «un comercial». Y mi pregunta es ….en qué planeta vive la GN cuando ahora cualquier persona tiene una cámara en la cartera, cualquier celular trae una camarita, sin contar que las cámara fotográficas son cada vez más pequeñas y de mejor calidad? Y qué importa si se toman imágenes del parque, acaso Venezuela no es de todos?. Lo que me temo es que como siempre, nos enfrentamos al falso sentido del ejercicio del poder, una mala interpretación de la seguridad. Me gustaría saber si se hace un trabajo tan «eficiciente» para contener a la gente que agrede al Avila, que lo llenan de basura, contaminan sus aguas, comenten todo tipo de delitos e incluso originan incendios.
Una vez más fuimos víctimas de un ignorante con poder, más que un ejercicio de cuido al país y a los ciudadanos.

Un minuto de silencio por Eugenio Montejo

De la mano de Jaqueline Goldberg conocí la obra del poeta Eugenio Montejo, desde entonces digamos que le agarré el gustico. Admito que la lectura de poesía no es mi fuerte, pero hay escritores que disfruto enormemente.
Anoche a la edad de 70 años murió este maravilloso poeta venezolano. Dicen que en verdad morimos cuando nos olvidan, así que hago un alto y con todo cariño honro a este artista que tanto me hubiese gustado conocer personalmente.

La Mesa
(Eugenio Montejo)

¿Qué puede una mesa sola
contra la redondez de la tierra?
Ya tiene bastante con que nada se caiga
cuando las sillas entran en voz baja
y en su torno a la hora se congregan.

Si el tiempo amella los cuchillos,
lleva y trae comensales,
varía los temas, las palabras,
¿qué puede el dolor de su madera?

¿Qué puede contra el costo de las cosas,
contra el ateísmo de la cena,
de la Última Cena?

Si el vino se derrama, si el pan falta
y los hombres se tornan ausentes,
¿qué puede sino estar inmóvil, fija,
entre el hambre y las horas
con qué va a intervenir aunque desee?

http://www.noticias24.com/actualidad/?p=14949

«A ciegas escogerían un Valduero porque saben que les gusta el buen vino»


Bien acompañada con Carolina García y Cira Apitz


Valduero Reserva 2000, acompañado de pavo con dos salsas


Las protagonistas de la noche


Negocios productivos y prósperos: Gian Franco Algares del restaurant A las Brasas (ubicado en Coro) y Marcela Silva de Tamayo.

Asistí a la degustación de vinos Valduero que trae a Venezuela la gente de Tamayo. No es la primera vez que asisto a una desgustación de este vino, pero son tan ricos que no me importó repetir la experiencia. En este caso, estuvo prensente Carolina Garcia Viadero, una de las propietarias de la bodega ubicada en la Rivera del Duero en España.

La degustación la dirigió la sommelier Vanessa Barradas, pero en el interín presentó sus vinos la propia Carolina, quien de manera muy amena narró todos los detalles y anécdotas posibles. Es tal su pasión que me recordó a Carmelo Rodero cuando presenta sus vinos, que llegan a un nivel tal de entusiasmo que antes de tomar el vino uno sabe que va a degustar algo extraordinario, porque un vino que se hace con tanta pasión y entrega no puede ser del montón.

Carolina García expresó que tienen un respeto extraordinario por la tierra y el tiempo. Que la fórmula para lograr un vino maravilloso es terroir, cuido y tiempo. Además que se apoyan en la alta tecnología unida a los métodos artesanales que durante tanto tiempo han hecho de este oficio un arte.

«Cuando la gente toma nuestros vinos nos gusta que digan: qué complejidad!, qué elegancia!», afirmó. Ciertamente la Rivera del Duero cada vez es más famosa por la calidad de sus vinos, donde funcionan una especie de «bodegas boutique», que producen cantidades relativamente pequeñas, porque apuestan a la calidad. Claro! esto hace que no sean vinos baratos. García dijo «producimos 600 mil botellas al año cuando otras bodegas del Viejo Mundo producen 4 millones, incluso en Chile y Argentina hay bodegas que llegan a 10 millones de botellas al año».

Por otra parte, me encantó el maridaje. Hacía tiempo que no disfrutaba de un maridaje tan bien logrado. Aunque comenzamos con un Albariño Matín Codax 2006, algo lejano a los vinos protagonistas de la noche, que lo acompañaron con un ceviche de salmón y manzana.
Luego sirvieron Valduero crianza del 2003, 100% Tempranillo, acompañado con pernil con una especie de chutney de ají dulce. Esta fue la mejor pareja de la noche, aún cierro los ojos y evoco ese sabor.

Por último, sirvieron un Valduro reserva 2000, que como vino fue el que más me gustó. El maridaje estuvo bien, pero nada del otro mundo. Con pavo servido con dos salsas: una del propio pavo y una reducción de balsámico. Pero el vino era una caricia a mi paladar, con un vigor poco usual para un vino con tanto tiempo en botella.

Desayuno Arabe

La fábrica de dulces árabes Pincho Pan – aunque su nombre no refleja cuan maravillosa es – está ubicada en la avenida Victoria, en un lugar que por fuera no da pistas de su interior. Piense en un dulce o platillo árabe de su elección y ellos seguramente lo producen.
Ya sabía por boca de su propio director Michel Alwan, que los domingos ofrecían algunas delicias que no venden el resto de la semana. Pero ir un domingo para allá es otra cosa, en medio de la cocina ubican un mesa de ratán, donde con toda la informalidad imaginable uno se puede sentar y degustar pizzas hechas al momento de carne u orégano, y empanadas horneadas. Además de todos lo dulcitos que se le antojen.

También ofrecen una torta de harina de sémola rellena de crema bañada con miel,dulces rellenos de crema, baklawas, maamuls rellenos de dátiles o nueces, flor de dedo. Los domingos abren desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, puede ir cualquier persona que desee comer rico y a buen precio. La mejor pista es que el lugar está lleno de árabes, en algún momento sentí que además de la muchacha que me atendía yo era la única persona en el lugar que hablaba español.

Dirección: Edif. Segucar, piso 1, Av. Victoria. Frente al banco Venezolano de Crédito. Telfs: 633 2881 / 6327835

Banquetes y salas de fiestas


Mesa de ensaladas

Ensalada de pollo, manzanas y nueces. A la der. torta de jojoto


De izq. a der.: lomo de cerdo acaramelado, arroz con dátiles y pollo con salsa cremosa de morrones


Ensalada silvestre


Ensalada de mango verde, rúgula, naranjas, morrones y aguacate


Les presento a Vallita, con quien llevo años haciendo eventos. Trabajamos en llave pero a mi parecer tiene una de las mejores agencias de festejos en Caracas, porque además ofrece trato peronalizado y sus utensilios son finos de buen gusto. Su teléfono: 0414 2458575

El servicio de catering suele tener grandes complicaciones, aunque se tomen todas las previsiones del caso, siempre se está sujeto a todo tipo de imprevistos. En nueve años en este negocio, puedo decir que he visto casi de todo y eso va desde salones, agencias de festejos, mesoneros, personal de servicio, clientes, condiciones atmosféricas, cocinas, casas hasta el tema de los ingredientes que los últimos cinco años es una verdadera calamidad.

Me gusta trabajar en catering porque me permite tener tiempo libre para hacer otras cosas que me gustan como escribir, viajar, explorar, pintar, estudiar astrología, maquillar alimentos, cubrir eventos, hacer recetarios, cuidar y compartir con mi esposo y con mi Azúcar. Si tuviera un restaurante no podría hacer otras cosas que me encantan y que son parte del motor de mi vida.

Ayer serví la comida en la Primera Comunión de una familia amiga. Al saber que tengo que trabajar en un salón de fiestas de un edificio, elaboro una propuesta que supere los embates del poco espacio, el transporte, los chefindish y las grandes limitaciones de estos salones.

El catering exige planificación extrema, el simple hecho que se acabe la sal puede resultar en una tragedia. Pero es un reto a la inventiva del cocinero quien va guiando a su cliente a una propuesta que no pierda calidad pero que lo haga feliz.

Gracias a Dios todo salió maravillosamente, pero yo reflexionaba sobre qué piensan los diseñadores de edificios cuando hacen las salas de fiestas. A algunas personas no les gustan estos espacios, pero creo que son una gran alternativa por lo congestionado de las salas de festejos en Caracas, además que permiten ahorrar costos.

Lamentablente, hasta el sol de hoy no me he encontrado ninguna sala que yo diga «que bien hecha está», por lo general todos los lavaplatos están tapados, no cuentan con tomas de electricidad y cuando las tienen no funcionan bien, están mal iluminadas, la barra está mal ubicada y el piso al caer tres gotas de agua se vuelve en una pista de patinaje. Suelen ser calurosas, poco ventiladas y en muchos casos el área de servicio están en el paso hacia los baños.

Solo menciono las condiciones para el servicio, porque también suelen ser «huecos» sin ventilación, por eso todas las fiestas se terminan haciendo en los jardines y se pierden metros cuadrados preciados y necesarios. Es decir, que todo está hecho de tal forma que apunte al fracaso del evento.

Sin embargo, el buffet ayer quedó de maravilla. Nunca ofrezco plato servido en estos lugares, creo que la fórmula es algunos pasapalos para hacer estómago y luego un buffet abundante, rico en ensaladas y por último los postres, que pueden tener como eje la torta, que más que ser decorativa debe ser sabrosa y junto al café hacer de broche final.

El menú era muy sencillo:

  • Ensalada silvestre con almendras fileteadas tostadas acompañada de vinagretas de parchita y de fresa.
  • Ensalada de mango verde, rúgula, morrones, naranjas y aguacate.
  • Ensalada de pollo cocido en jugo de naranjas, manzanas y nueces con aderezo de yogur.
  • Lomo de cerdo acaramelado.
  • Pollo en salsa cremosa de morrones.
  • Arroz con dátiles.
  • Torta de jojoto.

Hasta pronto Takeshi!


Flores de lavanda en los jardines de la estancia San Francisco donde funcionaba el restaurant Papiros

Me enteré que Takeshi ha cerrado su restaurant Papiros y se va con su familia a Nueva Zelandia a explorar otras opciones. Confieso que sentí una inmensa tristeza porque soy fan de su trabajo, de su manera de ser, de su honestidad y humildad.
En este mundo de egos de la gastronomía, Takeshi siempre me ha parecido un profesional honesto, franco, cuyo trabajo ha destacado desde un pequeño y lejano lugar en el páramo La Culata en el Estado Mérida. Y cuando digo lejano no exagero, después que se llega a la ciudad de Mérida hay que rodar por los menos media hora para llegar a la Estancia San Francisco, un lugar hermoso.
Tuve la oportunidad de cenar allá invitada por la Fundación Bigott, cuando Jacqueline Goldberg y yo presentamos el libro Conversaciones con Armando Scannone en la Feria del libro.
Ha sido una de las mejores cenas de mi vida. Las ensaladas y en especial el cochinillo, crujiente por fuera y jugoso por dentro. Para mi sorpresa cuando me acerqué a saludar al chef, me di cuenta que prácticamente trabajaba solo, ordenando todo para el día siguiente, sin mayores sueños ni poses de brillar en el salón.
Les deseo el mayor de los éxitos a Takeshi y a Norma,su esposa, al igual que a sus dos hijos, que supe son en parte el motivo de esta decisión. Y eso también ratifica mi opinión sobre Takeshi quien antepone su familia a su carrera.
Dios los bendiga y éxitos!

http://ellaurel.blogspot.com/

Feria de Vinos del Excelsior Gama


De izq. a der: Vanessa Barrada, Waleska Shumacher, Belkis Croquer y Rubén Rojas.

Vanessa Barradas dirigiendo la degustación.

Belkis Croquer con quien compartí la copa en la degustación porque ella había dejado la suya en el stand de Oliveira. Nos sorprendió a Rubén y a mí, porque sacó de su diminuto bolso un termómetro para chequear la temperatura del vino y lo sustrajo con la misma naturalidad que se saca la pintura de labios. Además añadió esta perla «vine de compras al Gama, no pensaba entrar hoy al evento pero me animé a última hora».

El público muy atento a las indicaciones de la sommelier Barradas

Me di una vuelta por la 2da Feria de Vino organizada por la cadena de Supermercados Excelsior Gama en sus intalaciones de Santa Eduvigis.
En una carpa inmensa están dispuestos 16 expositores de todas las distribuidoras de licores, desde las más grandes y emblemáticas hasta las más pequeñas. Apenas se llega a la puerta toman tus datos, te dan una copa muy fina y una tickera que tiene 20 «porciones», entonces cuando se degusta un vino determinado el expositor marca uno o varias «porciones» dependiendo de la calidad del vino.
Durante el evento, se realizan degustaciones dirigidas por profesionales muy serios y reconocidos del mundo del vino. Tuve la oportunidad de asistir a una degustación hecha por la sommelier Vanessa Barradas para los vino Di Masi, y por lo que pude ver, mucha gente que estaba ahí nunca había asistido a una actividad como esta. Lo cual me parece fantástico porque es una manera de masificar el consumo del vino pero desde un espacio de un disfrute con conocimiento.
Por cierto, a Vanessa le mando miles de felicitaciones desde este espacio, no había asistido a una desgustación con ella y me encantó su estilo: técnica, amena y consiente que tenía que simplificar el discurso al máximo.
Si tienen la oportunidad, es una actividad maravillosa para el fin de semana. La feria comenzó el jueves 29 pero estará hasta el domingo 2 de junio en un horario de 4 a 9 de la noche y el costo de la entrada es de Bs.F 30, una relación precio-valor más que justa, porque solo la copa vale eso.


Esa peliroja peligrosa es mi hija-adolescente Sabrina Prior quien trabaja en Excelsior Gama y está en la puerta del evento.

Con Rubén Rojas y el equipo de Excelsior Gama a quienes les deseo mucho éxito porque la actividad está muy bien organizada