
“Mi cocina. A la manera de Caracas” cumple treinta años. Su autor, Armando Scannone, se ha convertido en una referencia cuando de sazón criolla se trata, una especie de superhéroe culinario que tuvo la visión de registrar lo que sucedía en nuestros fogones.
La memoria de la cocina venezolana, su manual de uso y estilo cumple treinta años. Más que un recetario, algunos lo califican como un manual de procesos porque si se siguen paciente y obedientemente las instrucciones, simplemente “la receta sale”. Una percepción muy cercana a la realidad, porque su autor Armando Scannone es ingeniero civil de profesión.
“Mi cocina. A la manera de Caracas” es un aliado y paladín de capa roja, que recuerda platillos, precisa procedimientos, alborota añoranzas, saca de apuros a cocineros amateur, le dicta pauta a los más expertos, es decir, no es casualidad que después de la biblia y los textos escolares, se trate del libro más vendido en Venezuela en las últimas tres décadas.
Su autor, desde el primer momento se convirtió en una especie de “celebridad”, porque no ha existido duda de su contribución a la culinaria criolla porque más allá de la selección de las recetas, su estandarización ha sido tan efectiva que pasarán los años y será posible prepararlas con éxito.
Rojo, azul, amarillo, verde, naranja, cada color representa un recetario, un aspecto de nuestra cocina, le dan el tono a años de trabajo, recreación, ensayo y error. A sus noventa años Don Armando – como le dicen algunos-, está consciente de su legado pero no se queda quieto, su mente y su memoria están más activas que nunca.
VR: ¿Por qué ha expresado que siente preocupación que se pierda el verdadero sabor venezolano?